Educación televisada, ¿solución o problema?

Educación televisada, ¿solución o problema?

La pandemia ha sido una de las mayores alteraciones en la educación que el mundo haya conocido que ha afectado a más del 90% de la población estudiantil mundial.

Estudiar desde casa en la actualidad se ha convertido en parte de la llamada “nueva normalidad” a nivel mundial, debido a que la pandemia por el coronavirus llego a hacer cambios radicales en diferentes sectores de la sociedad, en especial el educativo. Pero, ¿qué podemos esperar con estos cambios a largo plazo?

Sin duda, esta situación ha sido una de las mayores alteraciones en la educación que el mundo haya conocido y ha afectado a más del 90% de la población estudiantil mundial.

Hay que tener en consideración que a pesar de que el uso de la tecnología ha sido un apoyo para muchos, no significa que sea la realidad para todo el mundo. De acuerdo al Instituto de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, mejor conocida como Unesco, y el Grupo de Trabajo Docente, cerca de 826 millones de estudiantes no tienen una computadora en casa, 706 millones carecen de internet y 56 millones viven en zonas donde no hay señal telefónica; lo cual ha hecho que los gobiernos del mundo entero tengan que considerar herramientas distintas como la televisión.

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Ante este reto de educar a distancia a una población desigual, la Secretaría de Educación Pública (SEP) lanzó el programa “Aprende en casa”, el cual consiste en transmisiones por televisión, radio, Internet y seguimiento mediante cuadernos de trabajo en comunidades marginadas que no tienen acceso a otras telecomunicaciones. Junto con la programación, los alumnos tienen libros gratuitos como el de reforzamiento en matemáticas, infografías y demás materiales, mismo al que 9 de cada 10 estudiantes acceden a este tipo de material y tipo de educación a distancia, según datos que han otorgado autoridades de la SEP.

“Enseñar por televisión es complicado porque no se considera el ritmo ni las formas en que los maestros planean y desarrollan sus clases. Además, los canales educativos compiten con contenido de canales de diferentes índoles, tanto educativos como de entretenimiento; por otro lado, en muchas ocasiones las actividades que se solicitan en los programas y lo que solicitan los docentes no coinciden, lo cual representa un problema aún mayor”, comentó en entrevista a aprendemas.com vía Skype, Areli Saavedra, profesora y coordinadora de materiales educativos del Instituto William.

Detalló que, “eso no es todo, ya que también hay que detenerse a pensar que los profesores tenemos la obligación de armar programas de estudios basados en metodologías de aprendizaje que permitan que los estudiantes adquieran conocimientos de acuerdo al grado, lo cual he observado en algunos de los programas televisados, que al menos se han tomado el tiempo para trabajar de manera enfocada a grupos determinados. Lamentablemente, es un tanto complicado, ya que la televisión nunca podrá resolver las dudas que pueden surgir sobre una lección determinada, ni tampoco trabaja al ritmo necesario para que los alumnos comprendan alguna lección; pese a que la SEP aseguró que el 80% de los docentes están en contacto con sus estudiantes cada semana, ya sea por WhastApp, por teléfono”.

Según una publicación realizada por el diario The New York Times en el mes de agosto, “más allá del acceso a un televisor, uno de los grandes problemas que enfrenta este modelo es que evidencia la falta de formación y preparación de muchos maestros para enseñar vía remota y de los alumnos para adaptarse a ésta, demostrando que se debe invertir en conectividad y digitalización”. 

Por otro lado, la profesora Saavedra destacó que “la mayoría de los alumnos están acostumbrados a las clases presenciales, así que generalmente no cuentan habilidades de autoaprendizaje o autorregulación para aprender por su cuenta. Esto, aunado a que la educación remota está pensada y diseñada para adultos y no para la población juvenil, y mucho menos infantil, representa un gran reto para el esquema a distancia”.

Aun así, dijo “debemos destacar que es un buen momento para que los estudiantes aprendan a desarrollar nuevas habilidades, que aprendan a valorar y sumir su compromiso para aprender, a conocer pasos para lograr ser más autodidactas y adquirir habilidades que fortalezcan su carácter de responsabilidad, todo depende desde qué punto lo queramos ver”.

Mientras tanto, Edmar Lezama de la Revista Forbes México, comentó en un artículo que “ante un escenario como el que se viene en México, el grupo escolar de mayor vulnerabilidad son los estudiantes de quinto y sexto año de educación primaria, y del segundo y tercero de secundaria, ya que, en esos niveles, es necesario desarrollar todas las habilidades cognitivas para iniciar un nuevo ciclo de aprendizaje en el siguiente nivel académico”, considerando que dentro de las clases presenciales existe una brecha amplia entre estudiantes de altos y bajos recursos.

De la misma manera, resaltó que “las diferencias serán reflejadas en el futuro, no durante el corto plazo”, por lo que sugirió que lo mejor es que se repita el ciclo escolar al momento de retomar la actividad presencial. 

A su vez, la profesora Saavedra concluyó que “es importante tener en consideración que estos cambios han sido realmente difíciles para todos los estudiantes de cualquier grado académico; aunque, viéndolo desde un punto de vista futurista es una buena oportunidad de aprendizaje y de crecimiento personal pero lamentablemente, a pesar del uso de las tecnologías aun no contamos con los recursos necesarios para que estas lleguen a todo el mundo, ni se tiene la capacidad, sobre todo psicológica para adaptarse a la nueva normalidad educativa”.

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