Consejos para hablar en público

Cinco claves para hablar en público y recibir una ovación

Te presentamos a continuación varios consejos para evitar el mal de “la mente en blanco” al hablar en público.

El temor a hablar en público es uno de los más frecuentes y va desde un sutil nerviosismo hasta fobias verdaderamente patológicas. Algunos logran controlar la situación y no pasan de experimentar una ligera tensión en esas situaciones. Otros, quedan completamente paralizados, con la mente en blanco y un sudor frío que los recorre por completo.

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¿Cómo manejar esos nervios? ¿Cómo lograr que el temor no se apodere de ti cuando estás al frente de un auditorio? Enseguida te damos algunas claves.

Lo más importante: preparar bien el tema

La primera fuente de inseguridad es no conocer bien el tema, o no haber preparado con suficiente cuidado la exposición. Antes de enfrentarte a un público, debes tener muy claro el tema sobre el que vas a hablar. Cuanto más miedo tengas, mayor debe ser tu preparación. Si sabes de qué estás hablando, podrás retomar el hilo fácilmente en caso de que olvides algún dato.

Los primeros 30 segundos son la clave

El momento en donde el temor llega a su máxima cumbre es el comienzo de la exposición. Es el punto en el que generalmente la atención del auditorio se concentra totalmente en ti y tú cruzas la frontera entre los nervios precedentes y la situación real.

Por eso es fundamental que tengas especialmente bien preparados los primeros 30 segundos de tu intervención. Escribe lo que vas a decir en ese momento y si es necesario, apréndelo de memoria, o llévalo copiado en una pequeña ficha bibliográfica. Recuerda que si cruzas la barrera del medio minuto sin paralizarte, el miedo va a ir cediendo y tendrás una excelente base para continuar tu exposición, cada vez con menos temor.

Planifica tu exposición

Conocer bien el tema y tener claro cómo vas a comenzar es solamente el principio. Para que tu exposición sea exitosa, debes tenerla muy bien planificada. Es importante que la dividas en secciones y elabores un pequeño esquema que será de gran ayuda en caso de que te distraigas u olvides algo. Ten a mano ese mapa y verás cómo puedes ir desarrollando el tema de manera coherente y completa.

Trabaja tu concentración

Si tienes todo bien preparado y planificado, y aún así persiste un gran temor, lo más probable es que tus fantasías negativas estén interfiriendo en el trabajo que debes hacer. Trata de enfocar la mente solo en el tema y en tu plan de exposición. Aleja las otras imágenes de tu cabeza, no tienes por qué pensar en nada más.

Algo que puede ayudarte a lograr una mayor concentración es el manejo de la respiración. Inspira y expira profundamente, repitiéndote que eres capaz, que estás preparado y que tu labor consiste en dar a conocer un tema, de la mejor manera posible.

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Deja de lado a la audiencia

Cuando comiences la exposición olvídate de todo lo demás. Lo único que debe importarte es llevar a cabo tu intervención, tal y como la tienes planeada. Consulta tu esquema, tus apuntes, las herramientas de ayuda con las que cuentes, como presentaciones o gráficos. No tienes por qué pensar en nada más.

Si la audiencia guarda un silencio muy profundo, o si oyes cuchicheos, o rumores, ignóralos. Piensa que nada de eso tiene que ver contigo y vuelve a tu esquema. Lo tuyo es continuar con la exposición hasta el final.
 
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