Cómo educar a los niños en las nuevas tecnologías

Recopilamos las nuevas directrices que la Academia Americana de Pediatría da a los padres con hijos de entre 0 y 5 años.

Las nuevas generaciones nacen con un smartphone debajo del brazo. Aunque prohibir su uso a los más pequeños puede ser contraproducente, también lo es dejarles que lo manejen a su antojo.

Las nuevas directrices anunciadas por la Academia Americana de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés), dirigidas a padres con hijos de entre 0 y 5 años, dictan que los progenitores no sólo deben prestar atención a la cantidad de tiempo que sus hijos pasan con los dispositivos digitales, sino también a cómo, cuándo y dónde los usan.

Los dispositivos digitales se han convertido en una parte fundamental de la infancia de muchos niños y pueden ayudar a desarrollar su conocimiento y habilidades sociales. “Programas educativos de alta calidad como Barrio Sésamo pueden enseñar a los niños nuevas ideas”, asegura Jenny Radesky, pediatra de la University of Michigan C.S. Mott Children’s y coautora del informe de la AAP. “Sin embargo, los menores de tres años tienen dificultades para transferir lo que ven en una pantalla al conocimiento de la vida real”, alerta.

La pediatra considera que permitir que los niños utilicen los dispositivos para hacer actividades en familia (como bailar) o hablar a través de Skype es positivo. Pero utilizarlos como vía para calmarlos, no; ya que les puede causar daños en su capacidad para regular emociones y fijar límites.

Además, hay que prohibirles el acceso digital al menos una hora antes de que se vayan a la cama y hay que crear horarios libres de tecnología (durante las comidas o los paseos, por ejemplo), en los que los progenitores tampoco hagan uso de ellas.  En el informe también se aconseja que no se permita su uso a los menores de 18 meses y que a los que tienen una edad comprendida de entre dos y cinco años se les limite a una hora diaria de contenido de alta calidad supervisado por los padres.

Un mal uso de los medios digitales –por inadecuación de la edad, contenido o sobreexposición a la pantalla- puede provocar alteraciones de sueño, comportamientos agresivos y actitudes antisociales. “La primera infancia es un período de rápido desarrollo cerebral, en la que los niños necesitan tiempo para jugar, dormir, aprender a manejar las emociones y construir relaciones. El uso excesivo de los medios digitales puede interferir en el camino de estas importantes actividades. Nuestra informe pone de relieve que las familias y los pediatras pueden ayudar a conseguir un equilibrio saludable», afirma Radesky.

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