¿Cómo deben gestionar los profesores el aula para motivar a sus alumnos?

Ocho pautas para una clase motivada y con ganas de participar

Establecer una normas claras, lograr autoridad y optar por mensajes en positivo hacia los alumnos, entre las claves para que la clase funcione.

Uno de los objetivos principales de cualquier profesor, y de los más complicados, es lograr tener una clase atenta, motivada y con ganas de tomar partido. Sin embargo, son muchos los profesionales de la docencia que reconocen dedicar buena parte de la hora de clase intentando conseguir el clima adecuado para poder enseñar.

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Desmotivación, interrupciones constantes e incluso faltas de respeto complican a diario la jornada de los docentes

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Ocho pautas para una clase motivada

1. Normas claras. Se recomienda fijar las normas desde el primer día, sin tener en cuenta las que se utilizaran en el curso anterior.

2. La clase bien preparada. La falta de preparación genera cansancio en el docente. La idea es prepararse la clase como si fuera una conferencia, así se crea dinamismo y atención entre los alumnos.

3. Autoridad. No significa hablar a gritos, sino tomar decisiones y mostrar que se tiene la última palabra.

4. Mostrar planificación. Anticipar a los alumnos lo que sucederá en clase para que sepan además que al final tendrán un margen de tiempo para hablar entre ellos y comentar la lección.

5. Cumplir las advertencias y evitar la arbitrariedad, especialmente cuando se trata de un comportamiento inadecuado y de forma reiterada de un alumno.

6. Pactar a través del líder. Un recurso útil es empatizar con el alumno que lleva la voz cantante en el grupo del aula pero sin llegar a perder la autoridad como profesor.

7. Intervención mínima. Ante un alumno disruptor (molesta, habla a destiempo o interrumpe), hacerle saber su mal comportamiento de una forma discreta para evitar que se convierta en el centro de atención.

8. Mensajes en positivo. A la hora de comunicarte con los alumnos, prueba a cambiar mensajes negativos por otros en positivo. Por ejemplo, en lugar de «no hagas esto» decir mejor «quiero que hagas esto».