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Exámenes y estrés infantil: ¿un problema con solución?

Los exámenes son una de las principales fuentes de estrés infantil. Los padres, el descanso y las técnicas de relajación pueden ayudar a controlarlo.

Publicado en Mundo Educativo
Foto de Exámenes y estrés infantil: ¿un problema con solución?
El estrés es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), España es el país europeo con mayores niveles de estrés de Europa. Este problema no solo afecta a los adultos. También los niños sufren estrés y la culpa la tienen, en gran medida, los exámenes.

Los especialistas advierten que hay muchos niños con un nivel de autoexigencia muy alto, que además tienen que enfrentarse a la presión extra que ejercen los padres. Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains International School, señala que “hay que tener en cuenta que un mayor grado de presión no supone que los alumnos vayan a tener mejores resultados. De hecho, podría afectar negativamente a las calificaciones”.
España es el país europeo con mayores niveles de estrés de Europa según el INE

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¿Falta de sueño, dolor o pérdidas de orina por la noche?


El estrés puede manifestarse a través de numerosos síntomas físicos o mentales que pueden servir como señal de alarma a los padres. Los más comunes son la incapacidad de conciliar el sueño, los dolores de cabeza o estomacales o incluso las pérdidas de orina por la noche. La preocupación constante, tener cambios de humor bruscos o un comportamiento más agresivo también pueden ser signos de estrés infantil, que en ocasiones vienen acompañados por miedo, rabia o frustración.

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A la hora de combatir el estrés infantil, los padres tienen un papel protagonista. En primer lugar, hay que mostrar apoyo a los hijos, especialmente en épocas de exámenes. Los niños deben saber que somos conscientes del esfuerzo realizado. Por otra parte, no hay que presionarles con las expectativas que tenemos ante los resultados. Es mejor premiar el esfuerzo y animarles a dar lo mejor de sí mismos. Si los comparamos con hermanos o con compañeros que sacan mejores notas solo lograremos desanimarles y desmotivarles.

Realizar actividades extraescolares o deportivas es importante para desconectar de la rutina y liberar la mente, especialmente en época de exámenes. Pasar muchas horas estudiando puede provocar fatiga mental. Por el contrario, disfrutar de pequeños momentos de ocio puede aumentar la concentración cuando se retoman los estudios.

El descanso también es importante. Los niños deberían dormir un mínimo de ocho horas. Ayudarles a organizar sus estudios y establecer una hora de irse a la cama resulta imprescindible para no robar horas al sueño.

Por último, las técnicas de relajación también pueden ser muy útiles en periodos de estrés. La más efectiva es la respiración diafragmática, es decir, la que se realiza con el vientre. Mantener una respiración profunda hace que el cerebro reciba las señales que le permiten entrar en un estado de calma y relajación.

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