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Método Laurdisen ¿De verdad se puede aprender un idioma en dos semanas?

¿Es posible aprender inglés o ruso en sólo 14 días y hablarlo de forma fluida en un mes? El Método Laurdisen asegura que sí, pero no es oro todo lo que reluce.

Publicado en Idiomas y Comunicación
Foto de Método Laurdisen ¿De verdad se puede aprender un idioma en dos semanas?
Tardamos una media de 66 días en fijar un nuevo hábito en nuestro cerebro, según un estudio de University College de Londres. ¿Cómo es posible entonces aprender un idioma en 15 días? Según Martin Laurdisen, un supuesto políglota entrado en canas que habla la friolera de 23 idiomas, la clave está en su novedosa “fórmula de 2 semanas de aprendizaje automático de idiomas Fast Phrases que activa a la vez los dos hemisferios cerebrales”. Esta es la frase exacta que puede leerse en los artículos pagados que hablan del método Laurdisen.

Para dotar de más carga científica el reclamo apuntan a que con este sistema el mensaje verbal llega al hemisferio izquierdo y la imagen que lo acompaña al derecho. Gracias a ello el cerebro trabaja cinco veces por encima de su capacidad normal y memorizas todo de forma natural y automática. Lejos de poner en duda que sea posible aprender un idioma en 2 semanas y hablarlo como un nativo en un mes, hay varios elementos en este método que hacen dudar de su eficacia.

La primera es una simple búsqueda en Google de los términos “Laurdisen” o “Método Laurdisen”. El buscador, que es muy listo, tiende a ofrecernos alternativas de búsquedas similares al final de la primera página y con su función de autocompletar. La palabra “estafa” es una de las primeras en aparecer.

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Una vez aterrizamos en la página de resultados de Google hay que hacer un ejercicio de concentración para obviar las entradas negativas, las que critican el método. Pero aún así, al pulsar en las teóricamente neutras, vemos claramente cómo se trata de artículos patrocinados, es decir, pagados por quien está promocionando este método. Esto es fácil de determinar porque los textos que se usan son iguales y, para colmo, el último de ellos comienza con un error de bulto en la segunda frase: “Existe miles de escuelas e institutos en donde te enseñan cualquier idioma.” Puede parecer una incongruencia gramatical mínima (y sí, revisando mis propios textos podrás encontrar algún error), pero este tipo de fallos sólo reafirman las dudas acerca de este método en concreto.

Volviendo a la búsqueda hay dos entradas que merece la pena analizar, la primera es de Technoflash. En ella los autores han optado por hacer un artículo explicando por qué este método puede ser una estafa. Y eso que se trata de una página de tecnología, pero como ofrecieron el curso a través de  Google Adwords, entendían que era necesario rectificar pese a que en estos casos Google coloca la publicidad de forma automática.

En esta misma línea, Daniel Welsh habla a través de las opiniones negativas de sus usuarios, personas que están genuinamente interesados en aprender inglés.

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En ambos casos hacen alusión a otro truco para detectar estafas, buscar la imagen de la persona que aparece como gurú. ¿Existe de verdad el señor Laurdisen? Pues la verdad es que la imagen de referencia sólo aparece en artículos, pero ni rastro en redes sociales de este políglota. Como norma general, las personas que basan la venta de un producto en su imagen suelen ser activos en redes sociales o, por lo menos, dejan un rastro profesional que se puede seguir. Nada de eso ocurre con el señor Laurdisen, que además sale referenciado en otras páginas donde el plazo de aprendizaje es de 4 semanas (a no ser que el modelo español sea una versión 2.0, hay algo que no cuadra)

Por otro lado, la propia puesta en escena del método parece exagerada, pero cumple a la perfección con dos premisas básicas del marketing: ofrece resultados asegurados con poco esfuerzo y en un corto periodo de tiempo. Este gancho, por más que lo que rodea a la propuesta incite a las dudas, sigue siendo suficiente para buena parte de los usuarios. Además, añade que, en caso de no lograr el objetivo, te devolverán tu inversión.

Por último, queda pasar la prueba de los comentarios positivos. Partimos de la base de que siempre es más complicado conseguir que una persona hable de las bondades de un método a que lo critique. Lo que ocurre en este caso es que estos comentarios tienen un claro componente de marketing porque se ajustan demasiado al gancho de venta del método: eficaz, sin esfuerzo y en muy poco tiempo.

Al final, arriesgarse o no con el método Laurdisen es una decisión personal, pero tanto para éste como para otros tantos anuncios similares que verás en la web, ante la duda siempre es mejor investigar un poco antes de comprar.

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