Profesores con mucho ‘tuit’

@jlori @juanmanfredi @rsalaverria o @jitorreblanca, o lo que es lo mismo, José Luis Orihuela, Juan Luis Manfredi, Ramón Salaverría o José Ignacio Torreblanca. Todos ellos profesores universitarios y, además, reconocidos tuiteros que aglutinan en sus perfiles a un importante número de seguidores. Hablamos con ellos para conocer cómo conectan el mundo educativo con el digital y cómo es la relación con sus followers.

Jarea Satué Redacción Aprendemas - 09/07/2012

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Profesores con mucho ‘tuit’


La red social de microblogging Twitter está demostrando que sus mensajes de 140 caracteres son suficientes para compartir información, conocimientos y recursos perfectamente aplicables a la enseñanza y a la formación. La herramienta que ha popularizado los hashtag y los trending topic ha sido descrita como un elemento innovador en las relaciones profesor y alumno, de hecho aparece en el puesto número 1 del ranking de herramientas tecnológicas para el aprendizaje en el ámbito de la educación y en el lugar de trabajo que elabora el Center for Learning & Performances Technologies. [Ver cursos de Redes Sociales]
 
Asimismo, estudios como el realizado por Germán Ruipérez, María Dolores Castrillo y José Carlos García Cabrero ‘El uso de Twitter para mejorar la competencia de la expresión escrita en el aprendizaje de lenguas extranjeras’ arrojan conclusiones que, aun siendo provisionales, permiten afirmar que Twitter ha demostrado ser un recurso muy eficaz para mejorar también el aprendizaje a distancia de la expresión escrita de una lengua extranjera.
 
Docentes de todas las enseñanzas han decidido apostar por la implementación de las nuevas tecnologías en el aula y por el uso de las redes sociales para mejorar la comunicación e interacción entre ellos y con sus alumnos. En esta ocasión, conversamos con cuatro profesores universitarios, docentes, investigadores y, hoy, tuiteros influyentes: Ramón Salaverría (@rsalaverria), José Luis Orihuela (@jlori), Juan Luis Manfredi (@juanmanfredi) y José Ignacio Torreblanca (@jitorreblanca). Hablamos con ellos sobre sus primeras incursiones en comunidades digitales, sobre cómo es la relación con sus seguidores y qué beneficios aportan estos nuevos espacios digitales al sector de la enseñanza, en sus diferentes niveles.

"La primera red social en la que recuerdo haber participado fue Ryze Business Networking en enero de 2003 y la primera página web que puse en marcha fue Recursos en Internet para Comunicación (RIC) en mayo de 1995”. José Luis Orihuela es profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Un año antes, en 2002, puso en funcionamiento el blog eCuaderno. También se registró en la red social lanzada por Google Orkut. Su entrada en Facebook llegó en 2007, justo con la expansión que la compañía de Zuckerberg inició con el lanzamiento de su versión en español, francés y alemán. Hoy, posee perfil en Twitter y LinkedIn, mediante los que localiza a antiguos alumnos y colegas. Flickr, Posterous e Instagram los emplea para compartir fotografías, y con SlideShare y Google Docs comparte presentaciones de algunas de las conferencias que imparte. También mantiene Blogzine (desde marzo de 2003) y Digital Media Weblog para ABC.es (desde abril de 2009).
 
Pero ha sido gracias a Twitter, la red de microblogging que acota los mensajes a 140 caracteres, como @jlori se ha convertido en un líder de opinión en el escenario 2.0 con más de 145.000 seguidores o followers. Sin embargo no vincula el éxito en esta red social a un número. “El 'éxito' en Twitter tiene que ver con la calidad de las redes que consigues establecer y con la repercusión de tus contribuciones. Desde noviembre de 2009, Twitter incluye mi cuenta entre las recomendaciones que sugiere a los nuevos usuarios de la plataforma, lo que explica el incremento regular de seguidores”.
 
Pero ¿cómo una red social puede contribuir a una mejor difusión del conocimiento académico? Orihuela ve en las redes sociales un instrumento extraordinariamente flexible si se aplican a los procesos de enseñanza y aprendizaje. “Sirven para compartir recursos, actividades y lecturas, prolongan la experiencia del aula y abrirla al exterior. Operan como una memoria extendida y sirven para la alfabetización digital de los alumnos, así como para comenzar la construcción de su identidad y reputación profesional. Además, mejoran la conectividad entre colegas y la visibilidad del trabajo académico”, explica el profesor a aprendemas.com
 
La inmersión del mundo académico en la comunicación 2.0, aun cuando ésta no sea el campo de especialización de los docentes, ha favorecido su apertura a un mundo del que, en ocasiones, se encuentra aislado más bien por necesidad que por intención. José Ignacio Torreblanca, otro reputado tuitero –con más de 5.000 seguidores– es profesor del Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la UNED. Su presencia en Twitter está muy acotada a asuntos y conversaciones sobre Relaciones Internacionales y la Unión Europea. Pero además, esta red social le ha proporcionado una puerta por la que salir del aislamiento que en ocasiones supone el mundo académico. “Pasas mucho tiempo solo, escribiendo y leyendo, y las relaciones personales son mucho más esporádicas de lo que desearías. Y aunque no puedes dejar de trabajar solo, hay que estar en contacto con tus colegas y con aquello que te rodea, si no corres el riesgo de que tus planteamientos ya hayan sido expuestos por otros investigadores, o de que no conectes con lo que se está diciendo en ese momento en tu campo de estudio”. Es por esto que Torreblanca considera que las redes sociales como Twitter sirven y complementa muy bien la labor del investigador.
 
Juan Luis Manfredi, profesor de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha,  mantiene la atención de 1.806 seguidores. Según su opinión considera que tanto Twitter, Facebook como LinkedIn son tres buenas plataformas educativas, que complementan la tarea del profesor en el aula, en las prácticas o el propio Moodle, aplicación web que permite la  gestión de cursos, la distribución libre, y que ayuda a los educadores a crear comunidades de aprendizaje en línea. “Además está Academia.edu, una red sectorial dirigida a profesores universitarios, donde compartimos líneas de investigación, publicaciones de nuevos trabajos u ofertas profesionales. La frecuencia de uso en este caso está entre dos y cuatro veces por mes, depende de la actividad que tenga. Pero me sirve mucho para organizar un congreso o documentarme”. Pero sobre todo es de la opinión que las redes sociales son complementarias: “vamos hacia un mix de canales, en las que el profesor se convierte en una red social que mueve el mensaje en función del interés del momento”.
 
Para @rsalaverria resulta sorprendente el fenómeno de que se sume tanta gente. “En mi caso, el impacto en América Latina es muy importante por las características de mi disciplina. Durante unos cuantos años, en América Latina no había prácticamente ningún profesor que estuviera investigando en el terreno del periodismo digital. Era un terreno enormemente demandado desde el punto de vista profesional y también por parte de los alumnos. Esto ha hecho que algunas de mis publicaciones hayan tenido mucha repercusión en determinados países hispanohablante, una vertiente que hay que tener en cuenta”. Pero aunque su incursión en Twitter no se produjo hasta 2010 (no le convencía el tipo de conversaciones que se generaban en sus primeros años de vida de la red), Ramón Salaverría, profesor de Periodismo y director del Departamento de Proyectos Periodísticos de la Universidad de Navarra, acumula una visibilidad en la red de 13 años. “Mis primeras páginas web son de 1999. Por lo que mucha gente de la que empezó a leer mis artículos, han acabado siguiéndome en Twitter. Ahí la conversación se va agragando. Pero ese entorno estaba ya presente”.
 
Sobre los contenidos de sus mensajes, las diferencias radican, obviando el ámbito de especialización, en aquellos que publican contenidos puramente profesionales o los que incluyen referencias algo más personales. Pero al igual que con los colores, para gustos también existen diferentes redes sociales. “Cada red cumple una función distinta. Yo las utilizo de forma distinta, luego no una mejor que otra”, responde @juanmanfredi, quien prefiere pensar que cuando escribe o participa en una red, sus contactos esperan algo de él. Por eso tiene bien diferenciado el uso y los contenidos para cada uno de sus perfiles. “Procuro elaborar un mensaje diferente, incluso con distinto lenguaje y recursos, para cada red. En Facebook, son mensajes personales (cumpleaños, aficiones y demás), mientras que en Twitter y Linkedin son sólo profesionales. No obstante, actualizo estas tres redes a la vez cuando tengo alguna noticia más relevante, como una nueva publicación en el blog o algo similar, pero procuro no mezclar para evitar defraudar expectativas”.
 
Ramón Salaverría prefiere huir de cualquier referencia personal o no relacionada con su ámbito profesional. Aunque a veces, confiesa, que debe contenerse deliberadamente para no emitir algún comentario algo más intrascendental. “He tomado la decisión de que mi twitter sea sólo profesional y pienso que eso hay gente que lo valora”, afirma. Aunque si algo caracteriza los tuits de @rsalaverria es su cuidado en respetar las reglas de la redacción hasta el extremo de no dejar un tuit sin su punto final: “Alguno ha podido ir sin un punto, pero siempre que puedo me acomodo a las reglas de ortografía. Durante muchos años he sido profesor de Redacción Periodística y muchos de mis alumnos, presentes pero también pasados, son personas que me siguen, por lo que para mí sería una incongruencia intolerable dentro de mi especialidad incumplir las reglas redaccionales incluso en un contexto de 140 caracteres como es Twitter”. Y aunque para algunos suponga un suplicio, Salaverría confiesa disfrutar tratando de buscar la forma exacta de decir lo que relamente quiero. “A veces un tuit me lleva dos minutos escribirlo, pero trato de buscar un verbo con tres letras menos para escribir esa coma que es fundamental”.
 
El estilo que José Luis Orihuela ha adoptado en los medios sociales, desde la puesta en marcha de su blog eCuaderno en 2002, es marcadamente temático y ocasionalmente autobiográfico. “Comparto pistas, noticias y enlaces sobre los medios y la red, aunque muestro también a veces mi faceta más personal, tanto en Twitter como mediante las fotografías, habitualmente con motivo de viajes o experiencias gastronómicas”, argumenta.