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Ser positiva en el embarazo podría mejorar las habilidades matemáticas del bebé

Una investigación realizada en la Universidad de Bristol pone de manifiesto que la actitud y la forma de pensar durante el embarazo influyen en los niños. Si la madre siente que tiene el control de lo que sucede en su vida, se mejora la habilidad del bebé en matemáticas y ciencias.

Publicado en Mundo Educativo
Foto de Ser positiva en el embarazo podría mejorar las habilidades matemáticas del bebé
Todo lo que ocurre durante el embarazo es trascendental para el desarrollo del bebé y no solo desde el punto de vista físico, sino también cognitivo. Diversas investigaciones se han centrado en observar cómo influyen en el feto determinadas acciones que se llevan a cabo durante la gestación como por ejemplo escuchar música.

Sin embargo, no solo lo que se hace puede influir en el desarrollo de las capacidades y habilidades del niño. También los pensamientos que se tienen pueden favorecer el aprendizaje de determinadas materias.

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Esta relación se ha puesto de manifiesto a través de una investigación realizada en la Universidad de Bristol -tiene en cuenta datos del estudio ‘Bristol’s Children of the 90s’-, en la que se ha estudiado un atributo de la personalidad paterna, denominado ‘locus de control’.

Este ‘lugar de control’, como también se denomina, es una medida psicológica que permite medir cuánto cree alguien que tiene el control sobre el resultado de los eventos que suceden en su vida o si bien cree que son producto de las fuerzas externas que están más allá de su control.

El estudio ha permitido comprobar que pensar de manera positiva en relación a tener el control sobre lo que sucede en la vida, coincidiendo con el embarazo, es beneficioso para el bebé, ya que se está ayudando a que tenga una mejor capacidad en áreas como las matemáticas o las ciencias.

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Esta principal conclusión de la investigación, que se ha publicado recientemente en ‘Frontiers in Psychology’, se ha extraído tras realizar un análisis del ‘locus de control’ a través de las respuestas de cuestionarios, que fueron contestados por 1.600 mujeres embarazadas.

Además, se analizó el razonamiento matemático y científico, así como las habilidades de resolución de problemas en sus hijos cuando tenían edades de ocho, 11 y 13 años. Un análisis que se hizo a través de pruebas especialmente diseñadas.

La investigación, una de las primeras en relacionar ‘locus de control’ con matemáticas y ciencias, reveló que las madres que tenían control interno antes del nacimiento de sus hijos –es decir creen que hay conexión entre sus acciones y lo que sucede-, presentaban más probabilidades de tener un hijo que fuera bueno en matemáticas y ciencias.

También estas madres tenían mayor predisposición a darles dietas a sus hijos para favorecer el desarrollo de su cerebro, aparte de leerles con más frecuencia y mostrar mayor interés en las tareas escolares y en la evolución académica de los niños.

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La investigación arroja así más luz sobre la importancia de este ‘lugar de control’. Ya se sabía que el ‘locus de control’ del niño estaba asociado a los logros académicos, pero ahora se ha comprobado que también el de la madre durante el embarazo desempeña un papel fundamental en la primera infancia.

Según los investigadores, y de acuerdo con sus hallazgos, se deberían hacer más esfuerzos para que las madres sientan que su comportamiento tendrá un resultado positivo para sus hijos, lo que ayudaría a que los niños sean más sanos, seguros e independientes.

Pero, este mayor esfuerzo también impactaría de forma positiva en los propios progenitores porque se ha demostrado que los padres que aprenden a ver las conexiones entre lo que hacen y les sucede a los hijos mejoran sus habilidades de crianza.

Una mejora que favorece a los niños en su vida personal, social y académica, entre otros ámbitos. De hecho, por ejemplo, los niños comen y duermen mejor y tienen mayor capacidad para controlar las emociones. Esto se traduce en que, cuando son mayores, tienen más logros académicos y menos dificultades personales y sociales. También disminuye el riesgo de obesidad.

Ahora, el siguiente paso en la investigación es realizar este estudio a nivel internacional para comprobar si esta relación se replica y se reproduce en otro entorno.

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