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Período de adaptación: cómo superar los primeros días de cole

Muchas escuelas y centros educativos infantiles establecen el periodo de adaptación para facilitar una transición paulatina al entorno escolar.

Publicado en Mundo Educativo
Foto de Período de adaptación: cómo superar los primeros días de cole
Llega la vuelta a las aulas. Son días importantes para los más pequeños de la casa y sus padres. En muchos centros de educación infantil se establece el llamado “periodo de adaptación”, que puede conllevar desde un horario reducido a la asistencia de los padres al aula o la incorporación a las clases por turnos.

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Cuando un niño pequeño se incorpora al centro escolar los lazos afectivos con la figura de apego sufren una ruptura. El objetivo del periodo de adaptación es ofrecer al niño una transición gradual entre el hogar y el centro educativo, lo que beneficia, según los expertos, especialmente a los menores de dos años.

Los psicólogos aconsejan unas jornadas de un máximo de cinco horas los primeros días para los niños entre tres y cinco años. Con este horario se podría trabajar el establecimiento de una imagen positiva de la escuela.

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Algunos psicólogos recomiendan que con una semana es suficiente, pues normalmente a los dos días los niños dejan de llorar.

 Si todos los expertos coinciden en la conveniencia del periodo de adaptación, un asunto más controvertido es la duración del mismo. Mientras algunos colegios han instaurado el horario reducido durante todo el mes, algunos psicólogos señalan que con una semana sería más que suficiente, tiempo necesario para acostumbrarse al profesor y a sus compañeros.

En muchas ocasiones, sin embargo, el periodo de adaptación con horario reducido supone un quebradero de cabeza para los padres, por ser incompatible con su horario laboral. En estos casos, los psicólogos recomiendan intentar no transmitir el nerviosismo y la ansiedad a los niños y, en cambio, darles seguridad y tranquilidad.

Asimismo, los padres deben aceptar que el niño va a sufrir una serie de cambios, ya que se enfrenta a un entorno donde él no es el principal protagonista, y tiene que aprender a convivir con sus iguales. Además, tendrá que acostumbrarse a un nuevo ambiente, lo que se une a la obligación de separarse de las personas que él conoce.

En estos días, la relación de confianza entre el centro y la familia es importante. Ambos deben formar un equipo en el que se observe cómo el niño está exteriorizando sus emociones. En algunos casos, es normal que el niño pueda desarrollar síntomas como alteración del sueño, trastornos digestivos, apatía, ansiedad, miedo o celos.

Lo ideal es que el centro facilite a los padres un periodo de adaptación personalizado, atendiendo a las necesidades de la familia. Si el trabajo no permite a los padres asistir al centro unas horas, los progenitores no deben sentirse culpables.

En esta época conviene que los padres sean flexibles y pacientes. El periodo de adaptación concluirá cuando el niño asuma con tranquilidad los momentos de separación, sin expresar agresividad, ansiedad o aislamiento.

Al niño se le ayuda implicándole en la compra del nuevo material, explicándole las rutinas básicas de la escuela, animándole a ser autónomo, despidiéndose de él sin engaños y sin prolongar demasiado la despedida, y permitiéndole llevar objetos de apego que le den consuelo.

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