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Móvil y niños, ¿a partir de qué edad?

Los niños de hoy están acostumbrados a manejar el móvil pero de ahí a que tengan uno propio, media un mundo. ¿A qué edad es bueno dárselo?

Publicado en Mundo Educativo
Foto de Móvil y niños, ¿a partir de qué edad?
Los smartphones son una realidad innegable, especialmente en España, uno de los países donde más han proliferado. Del móvil para hablar hemos pasado al móvil como forma de entretenimiento primero, y de comunicación después.

Como padres es fácil dejarse llevar por la comodidad de que el niño juegue un rato con móvil en el restaurante o directamente en casa con tal de poder disfrutar de un momento de paz. Los niños, encantados, y los padres, también.

El problema llega cuando comienza la demanda del móvil. ¿Quién no ha escuchado en boca de su hijo el famoso “Papá, quiero el móvil para jugar”. Si es suficientemente repetitivo, y los niños suelen serlo, es fácil que surja la idea de que tenga su propio terminal, aunque sea para casa aprovechando la conexión wifi.

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La duda en este punto es ¿a qué edad es recomendable que los pequeños tengan móvil? Según datos de 2014, a los 10 años apenas un 30% de los chavales cuentan con smartphones, un porcentaje que es del 70% alcanzados los 12 años y del 83% a los 14 años. Además, estos rangos están descendiendo y cada vez hay niños más jóvenes con móvil.

Con un terminal propio el entretenimiento da paso a la comunicación. A los 12 y 13 años los niños ya tienen grupos de amigos definidos y ahí es donde entran en juego redes sociales y aplicaciones como Whatsapp.

Los peligros del móvil


El móvil es una gran herramienta y pensar en prohibir su uso a los niños o limitarlo es como tratar de poner barreras al campo. Pero como todo, cuentan con sus desventajas que en este caso se traducen en los potenciales peligros de un mundo abierto e intercomunicado y en un uso exagerado.

Según un estudio de Common Sense Media, un 66% de los padres cree que sus hijos usan demasiado el móvil, a lo que responde un 50% de los niños, que desvela sentirse un adicto al smatphone y un 52% que también cree que hace un uso excesivo de su terminal.

El resultado es que el móvil es motivo de disputa en un 36% de las familias, y no siempre porque el pequeño esté pegado al móvil, sino también por el uso que hacen del mismo.

A los 12 ó 13 años el uso del móvil no se va a limitar a los juegos. De hecho, éstos pueden tener un papel secundario. A esas edades la diversión y lo relevante está en redes sociales. Los niños cada vez entran antes en ese mundo y en otros que no están específicamente diseñados para ellos o en los que no hay un control específico de contenidos.

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Esto deriva en problemas como el ya famoso vídeo de una madre poniendo el grito en el cielo por el contenido pornográfico que aparecía en Periscope.

Un estudio de Jesse Weinberger desveló que el consumo pornográfico comienza a los ocho años y que con 11 años muchos ya muestran conductas adictivas. Lo que ocurre en estos casos es que los padres no saben cuáles son las redes sociales en las que están sus hijos e incluso si se abren un perfil, es fácil que tampoco las entiendan. Los propios niños no lo hacen en muchos casos por más que sepan usarlas. En otras palabras, no son conscientes de la repercusión de sus actos.

Además, las redes sociales son el entorno perfecto para que el bullying escolar traspase el colegio y sea más difícil de detectar para padres y profesores. Con las redes sociales y Whatsapp la persecución puede no tener fin.

Guía para la conciliación familiar


La mejor fórmula para evitar todos estos problemas es una buena concienciación y educación desde edades tempranas.

El primer consejo es establecer unos tiempos de usos para el teléfono o la tablet, así como límites. Por ejemplo no usarlo durante la comida, ni después de cenar o limitar el uso fuera de casa.

También es importante establecer un presupuesto mensual para el móvil y que, a ser posible, salga de su asignación mensual. Así será consciente de lo que supone para la economía familiar.

Para evitar un uso inapropiado se pueden establecer contraseñas, pero llegará un momento en el que esta medida dejará de ser efectiva. Como ya dijimos, no se pueden poner barreras al campo.

Para concienciar sobre el uso del móvil lo mejor es ir poco a poco explorando funcionalidades y usos de las redes sociales con tus hijos, que se convierta en un camino conjunto. Además, puedes ilustrar con ejemplos los riesgos de las redes sociales y de un uso inadecuado de internet.

Además, por supuesto, los padres deben servir de ejemplo en todo momento. No uses el teléfono donde y como no quieres que tu hijo lo haga.

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