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Los estudiantes tramposos podrían ser más tolerantes a comportamientos poco éticos

Un estudio de la Universidad de California revela que la tolerancia de los estudiantes a las trampas, puede dar lugar a que más adelante toleren también comportamientos poco éticos en el trabajo.

Publicado en Mundo Educativo
Foto de Los estudiantes tramposos podrían ser más tolerantes a comportamientos poco éticos

¿Quién no recuerda haber hecho trampas alguna vez durante la etapa escolar: copiar en un examen, hacerse con el modelo de examen antes de que llegue el día de la prueba, o esconder la comida del comedor cuando el menú no era lo esperado?


Las trampas que se hacen durante la etapa escolar constituyen un recuerdo anecdótico y divertido para muchas personas sin embargo, para otras, este tipo de trampas pueden llegar a ser perjudiciales de cara a su futura carrera profesional.


Es la conclusión a la que ha llegado un estudio llevado a cabo en la Universidad de California que pone de manifiesto que la tolerancia de los estudiantes hacia las trampas tiene una alta probabilidad de presentarse en sus carreras más adelante.


Los investigadores que participaron en este trabajo estaban interesados en saber si hay relación entre el hecho de que los estudiantes toleren las trampas en el aula, y el que toleren este tipo de comportamientos poco éticos más adelante en sus carreras profesionales.


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Para poder averiguarlo llevaron a cabo 250 encuestas a estudiantes universitarios de marketing de Cal State San Marcos y SF State, planteándoles afirmaciones de este tipo: “Es una trampa preguntarle a otro estudiante qué estaba en el examen” o “dentro de una empresa comercial, los fines justifican los medios”. Sobre estas cuestiones, cada estudiante encuestado debía elegir una respuesta desde una escala que iba desde 'estoy muy de acuerdo' a 'estoy muy en desacuerdo'.


Una vez finalizadas las encuestas, los resultados revelaron que los estudiantes que eran más tolerantes a hacer trampa en un aula, eran también más receptivos a comportamientos poco éticos en su lugar de trabajo.



Los estudiantes orientados al grupo, los más tramposos


Antes de llevar a cabo esta investigación, un estudio previo elaborado por los mismos investigadores identificó dos rasgos como los principales factores culturales para conocer la forma en que las personas resuelven sus conflictos: el individualismo y el colectivismo.


Según esta investigación, en la que se midieron ambos rasgos para saber si alguno de ellos empujaba a los estudiantes a ser más o menos tolerantes hacia las trampas, aquellos estudiantes más orientados hacia al grupo (los colectivistas) mostraron una mayor tendencia a aceptar las trampas, en comparación con sus compañeros individualistas.


Y es que, según revela este estudio, los estudiantes colectivistas suelen estar más interesados en mantener la cohesión grupal, por lo que no les importa dar el visto bueno a comportamientos poco éticos en el aula.


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