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El mindfulness salta a las aulas: ayuda a resolver conflictos

El mindfulness permite mejorar la conexión, el respeto y saber escuchar, contribuyendo a resolver conflictos que pueden surgir en las aulas de los centros educativos. Además, mejora el aprendizaje.

Publicado en Mundo Educativo
Foto de El mindfulness salta a las aulas: ayuda a resolver conflictos
¿Qué es el Mindfulness? El mindfulness es un método del que se viene hablando mucho en los últimos años, sobre todo, aplicado al ámbito de la empresa con el fin de evitar episodios de estrés y de ansiedad, así como síndromes como el burnout, contribuyendo a su vez a mejorar el clima laboral. En definitiva, para que las personas puedan ganar en bienestar en su vida tanto desde el punto de vista físico como mental.

En la actualidad, su práctica está trascendiendo del ámbito personal y de la empresa o laboral, introduciéndose en otros campos de actividad como la educación. En este caso, el mindfulness también tiene una serie de ventajas que se resumen en tres: mejora la conexión, el respeto y la escucha a los demás. Esto redunda de forma positiva en la resolución de los conflictos que puedan surgir en el aula.

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El Mindfulness en el aula


Cada vez son más los profesores y docentes que se interesan por este método que consiste en que la persona alcance un profundo estado de conciencia para saber qué sucede en el interior de cada uno en cada momento a través de la utilización de varias técnicas que ayudan a la gestión de los procesos atencionales.

Así se logra que la conciencia se relaje y no haga juicios de las sensaciones, sentimientos o pensamientos que se tienen, evitando que la mente se quede en el pasado o vaya hacia el futuro. Es como una mayor focalización con la que esa atención se dirige al momento presente. Esto ayuda a reducir la ansiedad, el estrés, el nerviosismo o los estados de angustia o depresión al tenerse una mayor paz.

En el caso de las aulas, todo este trabajo se centra en mejorar la conexión y el respeto, así como en escuchar de manera consciente, a la vez que se evita vivir en los juicios. El resultado es claro: se consigue que cada uno se acepte tal y como es.

El mindfulness en el aula se desarrolla a través de un entrenamiento en el que los niños adquieren recursos para estar más atentos, sientan las sensaciones corporales y logren descubrir por sí mismos cómo llega una emoción, lo que les genera y salgan de ella a través de esa observación de las sensaciones, pensamientos y de la propia emoción.

Dentro del mindfulness, una “parte importante es la compasión y el amor bondadoso”, según ha explicado Paula Borrego, socia de Asedem y experta en mindfulness juvenil, quien ha impartido un seminario dentro de los XVII Cursos de Verano que la Universidad Pablo de Olavide.

Y es que así se trabaja la conexión con los demás, se siente su sentir y se actúa para evitar el sufrimiento, aparte de cuidarse los niños y jóvenes a sí mismos a través de su propio autoconocimiento. Pero, para que el mindfulness realmente funcione, es necesario hacer un trabajo continuado, “cuidando los tiempos y los ejercicios”.

Un trabajo con el que también se consigue mejorar el proceso de aprendizaje de los niños, quienes es habitual que lleguen por la mañana al aula con estrés y con los mismos problemas que tienen sus progenitores. Un estado que no favorece el aprendizaje y ante el que es necesario “serenar la mente, desconectar de las prisas y problemas” para que las mentes estén listas para aprender.

A pesar de estos beneficios, la experta señala que todavía hay profesores que son reacios. Una reticencia que se acaba cuando ven las reacciones de los alumnos. Esta situación igualmente se produce en los padres. De todos modos, lo más recomendable es que las sesiones de mindfulness concentraran a profesores, niños y progenitores.

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