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Cómo afecta la era Whatsapp a la forma de comunicarse

Las redes sociales y las plataformas de mensajería instantánea han introducido cambios en la forma de escribir. Pero, ¿cómo está afectando esto a la comunicación? ¿Es el principio del fin del español como lo conocemos hoy?

Publicado en Mundo Educativo
Foto de Cómo afecta la era Whatsapp a la forma de comunicarse
En los últimos años, la forma de comunicarse ha cambiado. Y es que el correo electrónico, las redes sociales y plataformas de mensajería instantánea, como por ejemplo Whatsapp, han desplazado a la palabra hablada, pero también están introduciendo cambios en el lenguaje escrito a través de los emoticonos y de diferentes signos para reflejar el tono de voz o entonaciones en bromas o comentarios graciosos, entre otros, que, de otra manera, sería imposible indicar en tan pocos caracteres.

Es una forma de comunicarse cada vez más frecuente, pero ¿cómo están afectando estos cambios al lenguaje? ¿Está solo en peligro la comunicación oral o también la escrita? La verdad es que las opiniones de los expertos varían. Por ejemplo, Fernando Doral, docente del MBA de la Escuela de Negocios y Dirección ENyD, considera que los emoticonos han enriquecido mucho el lenguaje electrónico porque permiten esa expresión de sentimientos, emociones, bromas… que no sería posible expresar de otra forma.

Sin embargo, el experto José Vera, docente de Recursos Humanos en esta misma escuela de negocios, cree que se está perdiendo la palabra hablada frente a las redes sociales, además de apuntar que en el lenguaje español se está produciendo una merma de su calidad por su simplificación y el mal uso que se hace de él en las redes sociales.

Pero el origen de todo esto no está solo en los emoticonos, sino que todo comenzó con las abreviaturas a la hora de escribir las palabras como sucede, por ejemplo, con el término ‘que’ simplificado como ‘q’.

Los efectos de este tipo de escritura no solo generan una pérdida de calidad en el lenguaje, sino que también aprende a comunicar con coherencia y precisión. Y es que el significado de una frase puede cambiar con tan solo modificar una coma y no poner un acento. Un ejemplo claro es lo que sucede con ‘Señor, muerto está, tarde hemos llegado’ y ‘Señor muerto, esta tarde hemos llegado’.

Más optimista se muestra Fernando Doral, ya que considera que el lenguaje oral y el escrito electrónico son diferentes, siendo posible hacer correcciones de forma indefinida en cada mensaje escrito. Una ventaja que tiene que aprovecharse a la hora de escribir para tener cuidado en qué se dice y cómo se hace. Además, es una máxima que el experto recomienda que tiene que aplicarse también en los vídeos y audios porque, aunque son orales, quedan ahí para siempre.

 

Cuando hay contacto personal, entran en juego la proxemia (cómo se maneja la distancia entre interlocutores) y la kinesia (lenguaje corporal y aspecto mientras se comunica)



 

Y esto es especialmente importante porque la inmediatez está venciendo al rigor a la hora de realizar este tipo de comunicaciones, lo que está llevando a su vez a que los jóvenes cada vez se estén expresando peor. Además, los peligros con el idioma no acaban ahí porque, ante el auge de este tipo de comunicaciones, es fácil que los jóvenes se habitúen a no cuidar el modo en el que se comunican y pasen a ser una generación que se expresa peor que la de sus padres.

Y, ¿qué puede hacerse para solucionarlo? La clave principal está en saber los elementos que forma parte de la lengua y de la comunicación como el habla con la fonación y el paralenguaje o sonidos y modulaciones para matizar lo que se dice, así como otros elementos como la proxemia (manejo de la distancia entre interlocutores) o la kinesia (lengua corporal y el aspecto mientras se comunica). Dos aspectos estos dos últimos que son básicos si existe contacto personal.

Pero, además, también es fundamental saber manejarlos y gestionarlos de manera adecuada para transmitir. Y todo ello sin olvidarse del receptor, que aporta su propia interpretación, lo que puede dificultar la comunicación entre ambas partes porque no siempre coincide lo que se dice o quiere decir con lo que se interpreta.

No obstante, los expertos señalan que existen normas generales como la corrección lingüística, el control de la vehemencia, la capacidad de discrepar, el respeto al interlocutor y el control espacial y gestual, que pueden seguirse para comunicar de la manera correcta.

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Universitario en dirección y administración de empresas MBA. Título oficial