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¿Silencio? El ruido de fondo podría facilitar el aprendizaje de idiomas

Una investigación constata que los sonidos de lenguas extranjeras pueden aprenderse igualmente tanto si hay ruido de fondo como si el ambiente es silencioso.

Publicado en Idiomas y Comunicación
Foto de ¿Silencio? El ruido de fondo podría facilitar el aprendizaje de idiomas
El aprendizaje y el estudio siempre han estado relacionados con un ambiente silencioso. Y es que se tiende a considerar que así la persona puede concentrarse mucho más en el conocimiento, comprenderlo mejor y retener más fácilmente los contenidos que si estuviera rodeado de ruido de fondo.
El ruido de fondo recrea las mismas condiciones en las que se aprenden las lenguas maternas

Esta creencia popular, sin embargo, puede no ser del todo correcta. Por lo menos, a la hora de aprender lenguas extranjeras. Un estudio realizado por el grupo de investigación Language and Speech Laboratory (LasLab) de la UPV/EHU ha constatado que los sonidos de los idiomas se aprenden de una manera eficaz tanto en ambientes silenciosos como en aquellos en los que hay ruido de fondo.

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La clave parece estar en que el ruido de fondo recrea las mismas condiciones en las que se aprenden las lenguas maternas. Es decir, las personas nativas aprenden en entornos bulliciosos y con ruido de fondo que son muy comunes como una estación de tren o autobús o en un bar e, incluso, en el propio hogar. Además, es habitual que varias personas o miembros de la familia conversen de forma simultánea.

Y, ¿por qué se aprende la lengua materna con ruido de fondo? Los investigadores han constatado que los niños desarrollan en estos casos estrategias que les permiten entender su idioma en las circunstancias y entornos bulliciosos como la estación de tren o de autobús.

El hecho de que en este entorno bullicioso se pueda aprender y entender la lengua materna es justo lo que hizo que el grupo de investigadores de la UPV/EHU se plantease cómo puede influir este ruido de fondo en el aprendizaje y entrenamiento de los sonidos extranjeros. De esta forma, se quería saber si era un entorno beneficioso o si, por el contrario, el ruido sería una barrera más para aprender la lengua extranjera.

Los resultados del estudio han evidenciado que enseñar los sonidos de una lengua extranjera con ruido de fondo no sería perjudicial. Es más, se aprendería igual que en un ambiente silencioso. Incluso este aprendizaje podría ser ligeramente mejor porque, con el ruido, los oyentes se centrarían en los rasgos de cada sonido que son más robustos a las perturbaciones de fondo.

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Además, la investigación ha ido un paso más allá al desvelar que el entorno bullicioso ayudaría a entender mejor el idioma en las situaciones habituales que se producen en esos lugares con ruido y que forman parte de la vida diaria de las personas. Esto a su vez ha puesto de manifiesto la importancia de reproducir las condiciones naturales a la hora de aprender una lengua extranjera, incluyendo ruidos de diferente tipo y diversos hablantes.

Para llegar a estos resultados, los investigadores realizaron un entrenamiento a 88 personas bilingües –castellano y euskera-, para que aprendieran consonantes en inglés. Los participantes en el estudio se dividieron en dos grupos, de manera que unos realizaron diez sesiones con ruido de fondo, mientras que la otra parte las cursó sin ruido de fondo.

En total, se trabajó con 200 ejemplos de cada consonante inglesa durante cinco semanas, lo que suma más de 4.800 ítems. Al final del entrenamiento, se hizo una comparativa con grupos de control que habían sido expuestos a vocales con y sin ruido y con un grupo de nativos ingleses.

El resultado fue que las personas que recibieron el entrenamiento con ruido tuvieron puntuaciones muy similares a las del grupo de personas entrenadas sin ruido y cercanas a las de los nativos.

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