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Los beneficios del estrés servido en pequeñas dosis

Trabajar con un poco de estrés ayuda a mantener el cerebro en alerta y a mejorar su rendimiento y la memoria, según investigaciones recientes.

Publicado en Empleo
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Normalmente se habla de los efectos negativos del estrés, ocasionados por el llamado estrés crónico, que es dañino para nuestra salud. Sin embargo, tener estrés en el trabajo en su justa medida puede aportar beneficios como por ejemplo mantener el cerebro en alerta, lo que se traduce en un mayor rendimiento e incluso una mejor memoria, tal y como se desprende de un estudio realizado por la Universidad de California (UC) en Berkeley.

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En la citada investigación, realizada en 2013, los científicos hicieron un experimento con ratas a las que sometieron a breves pero intensos periodos de estrés – lo que se conoce como estrés agudo –. Esta situación estresante provocó que las células madre de los cerebros de los roedores se multiplicasen en nuevas células nerviosas en el hipocampo. Dos semanas más tarde, una vez esas nuevas células hubieron madurado, mejoró el rendimiento mental de las ratas, en concreto, su estado de alerta, aprendizaje y memoria.

Así, Daniela Kaufer, autora de este estudio y profesora adjunta de Biología integradora de la UC en Berkeley, señala cómo el estrés agudo prepara el cerebro para mejorar su rendimiento, ayudando a “estar más lúcidos y a aumentar el rendimiento conductual y cognitivo”.
El estrés ayuda a los animales a adaptarse y a sobrevivir, lo cual es aplicable también a los seres humanos

Por otro lado, investigadores de la UC San Francisco analizaron directamente el efecto del estrés agudo sobre las personas y descubrieron cómo éste puede contribuir a mantener el cerebro resistente y a saber funcionar bajo presión.

Estos hallazgos refuerzan la idea, desde un punto de vista evolutivo, de que el estrés ayuda a los animales a adaptarse y a sobrevivir, lo cual es aplicable también a los seres humanos, según señaló Bruce McEwen, jefe del Laboratorio de Neuroendocrinología en la Universidad Rockefeller, que también ha participado en este estudio.

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Beneficios del estrés agudo


Numerosas investigaciones señalan los beneficios de tener un poco de estrés, que ha publicado la web gaceta.es. Uno de ellos es mejorar la memoria, tal y como señala el citado estudio de la UC en Berkeley, que sugiere que las hormonas del estrés se relacionan con la capacidad de aprendizaje y la retención de la información. El cortisol ayuda a centrarse y a mejorar la memoria a corto plazo hasta que se termina una tarea.

Además, según un estudio sobre la inmunidad realizado en 2012 por el Instituto Standford, estar estresado genera un periodo prolongado de defensa ante la enfermedad. Esto se debe a que el sistema inmunológico se pone en estado de alerta y se prepara para lo que pueda venir desencadenado por esa preocupación latente.

Asimismo, un poco de estrés también motiva y puede ayudar a ser más eficiente y creativo, según el libro Más allá del estrés del doctor Kerry McGonigal de la Universidad de Stanford. McGonigal señala que los sentimientos negativos pueden convertirse en positivos, así se puede dar la vuelta al estrés y encontrarle el lado bueno.

En contra de lo que se ha dicho durante mucho tiempo, el estrés o la ansiedad que sufren algunas mujeres embarazadas no solo no perjudica al bebé sino que le podría ayudar a madurar más rápido, llegando a mostrar una mayor habilidad motora y de desarrollo, según un estudio de la Escuela Bloomberg de Salud Pública.

Por último, el refrán “lo que no te mata te hace más fuerte” también se puede aplicar al estrés. Investigadores de la Universidad de Buffalo realizaron en 2012 una encuesta a 2.400 personas en la que se deja patente que “la ansiedad nos obliga a no cometer errores y a no asumir riesgos” y que las personas mejor adaptadas se habían enfrentado a experiencias adversas a lo largo de su vida.

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Cómo encontrar el nivel adecuado de estrés


La situación ideal es encontrar el equilibrio adecuado, ese nivel de estrés óptimo que sea útil para obtener mejores resultados en el desempeño de las funciones en un entorno laboral, es decir, para impulsar a los empleados a que den lo mejor de sí mismos. Para lograr este punto justo de estrés en el trabajo se recomienda seguir las siguientes tres indicaciones.

Es importante establecer nuevos objetivos severos pero realistas y alcanzables. Se aconseja otorgar a los empleados nuevas responsabilidades cuando ellos ya se sientan cómodos con sus funciones habituales con el fin de sacarles de su zona de confort introduciéndoles la cantidad adecuada de estrés que les ayude a asumir nuevos retos y a aprender nuevas cosas. Por otro lado, se les debe quitar algunas de sus viejas tareas para no sobrecargarles, lo que les llevaría al desgaste, agotamiento e incluso al estrés crónico.

A la hora de asignar una nueva e importante función a un empleado hay que hacerlo de una en una para que en todo momento sepa cuáles son las prioridades y hacia donde tiene que centralizar los esfuerzos. Cada nuevo proyecto aporta pequeñas dosis de estrés que contribuyen a mejorar el rendimiento de los trabajadores y su conjunto de capacidades.

Otorgar control a los miembros del equipo sobre los plazos de entrega de su trabajo ayuda a evitar el estrés crónico, ya que ellos mismos podrán autogestionarse controlando sus niveles de estrés para garantizar que la presión resulte productiva y no abrumadora.

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