La envidia en el trabajo: cómo actuar para no ser el blanco del resto de compañeros

La envidia en el trabajo: cómo actuar para no ser el blanco del resto de compañeros

No atacar a nadie y actuar con sencillez y humildad son factores que ayudan a no ser envidado en el empleo y a evitarse problemas en el trabajo.

Envidia en el trabajo. ¿Cómo gestionarla? A quien nada vale, no le envidia nadie. Y esto dicho tan popular en España podría ser una perfecta definición de lo que sucede en el trabajo. Y es que es habitual que las personas más brillantes, capacitadas, competentes y que mejor desarrollan su trabajo sean las más criticadas y denostadas por el resto de las personas. E incluso a veces por sus propios jefes.

También un exceso de presión competitiva en la empresa puede dar pie a situaciones no deseadas tras la que suele estar la envidia. Si ya de por sí la envidia es mala, en el ámbito laboral es todavía peor.

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Envidia en el trabajo

En el entorno laboral puede dar lugar a situaciones realmente problemáticas e, incluso, constitutivas de algún tipo de delito como los relacionados con el mobbing o acoso laboral. Aparte, es habitual que las personas envidiadas sufran estrés por esta situación y empiecen a sentirse mal, llegando a caer incluso en una depresión y a verse a sí mismas como incompetentes. Cuando es precisamente por la incompetencia de los demás. A todo ello, además, se suma un clima laboral nada favorable en el que la persona envidiada se siente cada vez más aislada.

Normalmente, son efectos que no aparecen de forma inmediata, sino que se producen de manera progresiva. Comienzan con un sentimiento de rencor y buscando los puntos débiles de una persona o destacando sus posibles fallos delante de compañeros y jefes, que además se magnifican.

A todo ello, con frecuencia, le siguen comentarios perniciosos que descalifican las aptitudes y actitudes de la persona. También pueden producirse ataques físicos y psicológicos.

Detectar a un compañero envidioso

Los ataques o comentarios maliciosos no son la única señal a tener en cuenta. También hay otros indicios que alertan. Uno de los principales es que muestre indiferencia ante los logros profesionales que se consigan o nunca haga una referencia positiva. Sin embargo, esto no sucede en el caso de los errores, ya que este tipo de personas suele estar muy atento a lo que se hace para, en cuanto se falla o se incurre en alguna equivocación, contarlo, destacarlo y recordarlo con cierta frecuencia.

Otras alertas de que se está ante un compañero envidioso es cuando obstaculiza el trabajo que hay que hacer, así como cuando muestra actitudes hostiles sin que haya una razón evidente. Es decir, que esa conducta la tiene aunque no se haya discutido o producido un desencuentro ni personal ni profesional.

Y también hay que tener cuidado con aquellos compañeros de trabajo que siempre hacen una interpretación maliciosa de los avances profesionales. Esto sucede, por ejemplo, cuando se ha conseguido un logro profesional, se gana un premio u otro tipo de reconocimiento o se promociona y asciende laboralmente.

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Cuando eres el blanco de las envidias

¿Qué se puede hacer en este tipo de situaciones cuando uno es el ‘blanco’ de las envidias? Varios son los pasos que se pueden dar y que dependerán de la situación causante de la envidia.

Por ejemplo, si es por un ascenso profesional, lo que hay que hacer es no cambiar el trato con el resto de los empleados con el fin de hacer ver que se sigue siendo la misma persona. Es decir, que el cambio de jerarquía interna en la empresa no supone cambiar las relaciones interpersonales.

Además, en general, mostrar humildad y sencillez es de utilidad para evitar las envidias. Y esto se une a otro consejo: huir del protagonismo en todo momento, ya se esté en reuniones o en cualquier contexto laboral, incluyendo aquellos que son más relajados.

También se puede ayudar a los demás y, sobre todo, a la persona envidiosa dándole consejos o pidiéndole que acompañe en la realización de determinadas tareas para que pueda aprender cómo se acometen.

Y, finalmente, se deben evitar aquellos comentarios o conversaciones en los que se critica a los demás. Es clave no entrar en ese juego porque se puede hacer mucho daño, además de dar pie a que comience toda una serie de cotilleos y rumores que, al final, pueden ponerse en contra de uno mismo.

Qué hacer para no sentir envidia

La envidia en el trabajo no solo debe trabajarse cuando se es objeto de ella por parte de otros compañeros, también es positivo no sentirla para mantener un buen entorno laboral. Y, en estos casos, ¿qué se puede hacer? Varios son los pasos que se pueden dar.

No obsesionarse

El primero de ellos es ser consciente de que siempre habrá personas que, profesionalmente, sean mejores, pero también peores. Un motivo por el que es clave no obsesionarse con los demás y no tratar de superarlos ni pensar que se es mejor que ellos. Se debe ser consciente de que cada uno tiene su potencial.

Transformar la envidia en admiración

De gran ayuda es tratar de transformar la envidia en admiración de las cualidades positivas que tenga la persona. De este modo, se podrá mantener una buena relación con el resto de compañeros.

Más empatía

Clave es igualmente la empatía. En general, cuando se siente envidia de alguien se tiende a pensar que su vida es perfecta, no tiene problemas, es fácil… Sin embargo, no es así. Ponerse en su día a día, puede ayudar a acabar con ese sentimiento de envidia al ver que, por ejemplo, pasa poco tiempo con la familia, no deja de hacer horas extra…

La superación personal

Y, por supuesto, es muy positivo trabajar la superación personal para mejorar la forma de ser, las cualidades, habilidades o capacidades. Esto permitirá avanzar y situarse en el nivel del resto de compañeros y hará desaparecer la envidia.