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Diez ingredientes para mejorar la empleabilidad juvenil

La formación, la universidad y el talento son las claves para mejorar la empleabilidad juvenil, según los expertos.

Representantes del mundo de la educación, la empresa y las instituciones se han reunido en Youth & Jobs 2015, la cumbre sobre empleabilidad juvenil organizada por la Universidad Europea (UE) para debatir el papel clave de la formación, la universidad y el talento a la hora de mejorar los índices de empleabilidad juvenil. La UE ha reunido en un decálogo algunas de sus propuestas y opiniones:

El mayor cambio desde la Revolución Industrial: según los expertos, el dominio de idiomas y tecnologías son fundamentales, y las personas se han convertido en el centro del cambio.

Inmersión profesional desde el aula: las instituciones educativas y las empresas deben conseguir una inmersión profesional en las aulas y hacer de los jóvenes una generación con capacidad para generar ideas.

Preparados para la competitividad global: las universidades deben ofrecer una formación más práctica que facilite la inserción laboral de los estudiantes y desarrolle al máximo la competencia de las personas. Deben prepararse para competir no solo en el mercado local, sino también fuera de nuestras fronteras.

Sin miedo a la fuga de talento: la globalización abre grandes posibilidades a las nuevas generaciones, pero hay que encontrar la fórmula para que, si un joven se marcha al extranjero, sea por necesidades de formación y no por necesidades económicas. Salir es una oportunidad, pero las Administraciones tienen la responsabilidad de recuperar ese talento que se está terminando de formar fuera.

Fin del apego a un mismo trabajo: el mercado laboral pide trabajadores multidisciplinares y creativos, que nunca dejan de aprender, curiosos y convencidos de que hay que tener la mente abierta para adaptarse a nuevos horizontes.

El emprendimiento como alternativa: las universidades, empresas e instituciones deberían incentivar el emprendimiento a través de formación o ayudas, pero no se deben descuidar otras salidas laborales a través de planes para incentivar el empleo entre los jóvenes.

La realidad de la digitalización: ningún sector puede ser ajeno al cambio tecnológico. Los canales de comunicación con el cliente y los canales de venta están en continuo cambio y los jóvenes se convierten en imprescindibles al ser nativos digitales. Las universidades deben formar a sus profesores y estudiantes en este nuevo escenario.

Necesidad de empresas comprometidas socialmente: estamos ante una nueva generación, la de los “millennials” o jóvenes que quieren disfrutar de su trabajo. No tienen apego a un puesto fijo y las empresas deben resultar atractivas para ellos a través de la transparencia, un buen clima laboral y la posibilidad de ofrecerles una buena carrera profesional.

Unir fuerzas para el empleo: los agentes sociales deben establecer estrategias conjuntas y la Administración debe poner en marcha políticas activas de empleo, mientras las instituciones educativas deben adaptar sus modelos para dar una respuesta a las necesidades del mercado laboral.

La formación como centro del debate social y político: la promoción y el desarrollo del talento en habilidades como el emprendimiento, la flexibilidad o el trabajo en equipo son claves. Es fundamental formar a jóvenes en disciplinas transversales y trabajar desde la internacionalización para hacerles mejores en idiomas y que puedan generar un pensamiento multidisciplinar.

Más información:

Youth & Jobs 2015 de la UE