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Animación: 100 años creando oportunidades ‘made in Spain’

La animación española cumple 100 años. El sector demanda un marco fiscal para aumentar la producción y convertirse en fuente de empleo joven.

Publicado en Empleo
Foto de Animación: 100 años creando oportunidades ‘made in Spain’
Viendo el vídeo promocional de ‘Del Trazo al Píxel’, un espectador de televisión reconocerá al “negrito del áfrica tropical de los anuncios de Cola Cao” o pequeños 'tios pepe'. Quien sea un aficionado al cortometraje de animación identificará a la subyugada Vicenta, mujer y luego viuda de Alfredo; a Pablo en el laberinto o una extraña especie cantarina que junto a los peces cubo y erizos invertidos forman la particular fauna de Doomed.

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La animación española es casi tan variada como desconocida. Al menos hasta ahora. ‘Del Trazo al Píxel’ es la primera retrospectiva sobre la producción española de este género. Una recopilación de materiales de los últimos cien años, muchos de los cuales estaban fuera de circulación por su estado de conservación. El ciclo, comisariado por Carolina López, fue estrenado durante la 55ª edición de Annecy, cita de referencia internacional para el mundo de la animación, siendo una de las actividades celebradas a propósito del papel de España como país invitado. En diciembre estará presente en el CCCB y durante febrero de 2016 se prevé que esté presente en La Casa Encendida.

El proyecto, producido por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona y Acción Cultural Española, consiste en un conjunto de obras que han sido seleccionadas bajo el criterio de ser interesantes a ojos contemporáneos. “No hemos intentado ser historicistas, pues en un proyecto de estas características nunca es posible abarcarlo todo”, explica López a aprendemas.com. Este proyecto, en que se han invertido alrededor de dos años, ha servido también para restaurar obras de las que se tenía conocimiento escrito pero que nunca habían llegado al gran público. “Se ha hecho un gran trabajo no sólo en lo referente al proceso de selección y de búsqueda, si no que se ha tratado que los materiales sean de la mayor calidad posible dentro de lo que hemos tenido a nuestro alcance”.

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‘Del Trazo al Píxel’ ha servido para constatar la existencia de una continuidad en lo que se refiere a la producción de material de animación. Si bien nuestra trayectoria no es comparable con otros países de nuestro entorno, sí se puede establecer una relación de obras interesantes en todas las décadas. “Con este trabajo por primera vez se pueden ver, no leer, cosas de la década de los 10, de los 20 hasta la fecha. Cuando lo estrenamos en Annecy, la mayor parte de la gente, incluso especialistas, no habían visto estas películas, hablo del material histórico; y es porque eran de difícil acceso”.



 

[caption id="attachment_62262" align="alignleft" width="300"]Atrapa la Bandera. Animación española Atrapa la Bandera, del director Enrique Gato | Fundación Telefónica[/caption]

Uno de los cortometrajes incluidos en esta retrospectiva es Tadeo Jones, el que fuera el inicio de uno de los taquillazos en la animación española. La última obra de su director Enrique Gato, Atrapa la bandera, lleva recaudado cerca de los 5 millones de euros y ocupa el primer lugar de la taquilla española.

Para Manuel Cristóbal, productor y vicepresidente del Área Internacional de la Federación de Animación Diboos, Annecy y el centenario de la animación son hitos que llegan con un sector “muy maduro a nivel tecnológico, narrativo y empresarial”. Pero este mismo sector demanda un marco fiscal que convierta a España en un país competitivo a la altura de los países de su entorno. “Sólo así será posible dar el salto en calidad y cantidad”, afirma.
España es uno de los países donde confluyen mayor número de técnicas “por el genio y figura de cada uno de los artistas”

La consolidación de la animación española tiene su razón en esa tradición de la que ya hablaba López. Cristóbal recuerda que BRB, una de las empresas más importantes de animación de España acumula 40 años de historia, que fue aquí donde se realización de la primera película de animación por ordenador, El bosque animado; que Pocoyó fue un evento mundial, aunque encargado por una televisión americana.

Además, el estreno de La aventuras de Tadeo Jones rompió los esquemas de las majors y Planet 51 se estrenó en Estados Unidos con más 3.500 copias. Además hay directores, como Ignacio Ferreras, del largometraje Arrugas, galardonado entre otros premios con el Goya a Mejor Película de Animación y Mejor Guión Adaptado.



“Y a nivel tecnológico, con software como Mystica, de SGO, para postproducción; RealFlow, que incluso tuvo un Oscar técnico, y Arnold, un software de render utilizado en todo el mundo”, explica el productor.

Esa madurez hoy lograda tiene un pasado experimental que paradógicamente tiene su origen en la ausencia de una formación específica a lo largo de décadas. Como rasgo distintivo en lo referente a obras de autor, España es uno de los países donde confluyen mayor número de técnicas “precisamente por el genio y figura de cada uno de los artistas”, explica Carolina López. También existe una larga vinculación con el mundo del arte.

La ausencia de escuelas hizo que “durante la década de los 70 y 80 hubiera un boom de gente de Bellas Artes que experimentaba con la animación como podía hacerlo con cualquier otro tipo de soporte artístico”, explica. Y también, existe un nexo con el mundo del cómic. En la actualidad, lo que prima es el 3D, aunque técnicas como el stop motion pueden verse en proyectos recién estrenados como Anomalisa, de Charlie Kaufman.
Modelador, animador, iluminador… “¿Perfiles? Hace falta de todo”

De la falta de escuelas o de formación específica se ha pasado a la incorporación de la animación, el diseño y la producción de contenidos digitales como área de estudio y formación en universidades y centros de educación superior. “La industria venía demandando una formación de calidad”, afirma Cristóbal, quien señala al proyecto de la Utad. El productor cree necesario formar a profesionales desde un punto de vista narrativo y tecnológico y, sobre todo, “es importante que las escuelas empiecen a generar cortos, porque al final lo que se mira antes de contratar es el porfolio”.

Cristóbal insiste en la importancia de ese marco fiscal para conseguir producción estable: “Esto permitiría enlazar la producción de un proyecto con otro y eso crea empleo estable”. En su opinión, aumentar las horas de animación producidas en España -mejor si son lideradas por productoras españolas- puede convertirse en una fuente de empleo joven, cualificado y que, además, permitiría recuperar a mucha gente que está trabajando en estudios” en el extranjero. Aunque ya advierte que la movilidad es una característica del sector, “hoy estas trabajando en Francia y después de en Nueva Zelanda”.

Modelador, animador, iluminador… “¿Perfiles? Hace falta de todo”. La demanda de profesionales cualificados por el sector se conjuga con el interés que despierta el mundo de la animación y los videojuegos entre los más jóvenes. Tanto es así, que algunos se matriculan en el Grado de Animación y Videojuegos “sin saber muy bien a qué se han apuntado”, confiesa Jorge García, profesor de programación en la Escuela Superior de Imagen y Sonido CES.

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Según este profesor, la mayoría se interesan por la animación 3D o por el modelado. “La mayoría de estudiantes presentan un perfil más creativo, y pocos se interesan por la programación”. De hecho este perfil sólo interviene cuando entra en juego lo interactivo. “Como puede ser en proyectos de realidad virtual o realidad aumentada”, explica. O el videojuego, otra de las industrias que aparece junto a la cinematográfica debajo del paraguas de la animación, y que despierta el interés de los alumnos con los que trata Jorge García.

Las escuelas como CES se han convertido en centros de investigación y desarrollo, de generación de ideas y un lugar donde encontrar los profesionales que demanda la industria. Jorge García valora como muy positiva la relación que se establece entre los centros formativos y las empresas. “Hay una muy buena comunicación y se trata de un proceso colaborativo. Los profesores conocemos las necesidades de las empresas”, explica.

Por su parte las empresas ofrecen posiciones en prácticas a los alumnos, y por lo que cuentan “la experiencia está siendo muy satisfactoria”.

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