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La nueva guía de la IA en Educación del INTEF pone límites al uso de ChatGPT en las aulas: estas son sus claves

La nueva guía de la IA en Educación del INTEF pone límites al uso de ChatGPT en las aulas: estas son sus claves

Estudiantes en el aula utilizando la IA para aprender. | magnific

La Inteligencia Artificial ya está dentro de las aulas. Ahora la pregunta es cómo utilizarla sin que termine haciendo el trabajo que corresponde al alumnado. El Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF) acaba de publicar la versión 2.0 de su Guía sobre el uso de la inteligencia artificial en el ámbito educativo, con nuevas orientaciones para integrar estas herramientas de forma crítica, segura y con una finalidad pedagógica.

La actualización llega apenas dos años después de la primera versión, publicada en 2024, en un contexto en el que la IA generativa ha pasado de ser una tecnología emergente a formar parte habitual de numerosas aplicaciones y tareas educativas. La nueva guía tiene 105 páginas y está dirigida a los tres grandes protagonistas de la educación: alumnado, profesorado y centros educativos.

Precepto: la IA no debe sustituir el esfuerzo del alumno

El INTEF plantea que la cuestión clave es “cómo, para qué y en qué condiciones” se utiliza la IA. Su valor educativo dependerá de que exista un propósito pedagógico claro y acompañamiento docente.

La guía alerta de la “delegación ciega” en la IA, que puede debilitar el pensamiento crítico y la resolución de problemas.

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Por ello, la propuesta pasa por utilizar la IA como apoyo para procesos como la comprensión, la práctica guiada, la argumentación, la revisión o la retroalimentación, pero sin convertirla en un sustituto del aprendizaje.

Infografía creada con ChatGPT.

Aprender para, sobre y con IA

La nueva guía introduce tres maneras de abordar la inteligencia artificial en educación:

– Aprender para la IA: preparar al alumnado para desenvolverse de forma segura, crítica y responsable en entornos mediados por esta tecnología.
– Aprender sobre la IA: conocer sus fundamentos, el funcionamiento de los datos y la lógica de estos sistemas.
– Aprender con la IA: aprovechar sus herramientas para apoyar y ampliar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Esta clasificación busca que la educación no se limite a enseñar a utilizar una determinada aplicación. El objetivo es que los estudiantes comprendan la tecnología y sean capaces de analizar sus resultados y tomar decisiones sobre su utilización.

Pensamiento crítico, comunicación, colaboración y creatividad

El INTEF considera necesario que niños y jóvenes aprendan progresivamente a comprender cómo funcionan estas tecnologías, identificar sus limitaciones y utilizarlas de manera segura y responsable.

Para ello, la guía recupera las conocidas 4 C: pensamiento crítico, comunicación, colaboración y creatividad. Son competencias especialmente relevantes en un escenario en el que una IA puede generar textos, imágenes o respuestas en cuestión de segundos.

En el documento también se insiste en la alfabetización en datos: el alumnado debe comprender que la IA no funciona de manera mágica ni completamente neutral, sino a partir de datos, probabilidades e inferencias que pueden contener sesgos o limitaciones.

Privacidad: cuidado con los datos que se introducen en una IA

Otro de los grandes capítulos de la guía es la protección de datos. El documento recomienda evitar introducir datos personales o sensibles en herramientas de inteligencia artificial y recuerda que la información compartida puede quedar sometida a las condiciones de almacenamiento, tratamiento y reutilización del servicio utilizado.

La guía también aborda específicamente la cuestión de la edad. En relación con el registro en aplicaciones y el tratamiento de datos personales, señala que el consentimiento autónomo para este tipo de tratamiento se sitúa en los 14 años, de acuerdo con la normativa española, mientras que por debajo de esa edad se requiere el consentimiento de los progenitores o tutores legales.

El profesor gana peso en la era de la IA

Lejos de plantear que la inteligencia artificial pueda reemplazar al docente, el documento refuerza su papel como guía y mediador.

La versión 2.0 de la guía señala que la supervisión humana resulta fundamental y que la incorporación de IA debe responder a decisiones pedagógicas fundamentadas. El objetivo es que la tecnología refuerce la capacidad de decisión de las personas y no genere dependencia tecnológica.

Este planteamiento coincide con la apuesta del Ministerio de Educación por preservar el papel de los docentes en un contexto de creciente presencia de la IA en las aulas.

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Situaciones de aprendizaje para llevar la IA al aula

La guía incorpora situaciones de aprendizaje para distintas etapas educativas, con ejemplos sobre cómo trabajar con IA en el aula. También incluye un modelo de declaración de uso de inteligencia artificial y un cuestionario dirigido al alumnado para favorecer la reflexión sobre su relación con esta tecnología.

Entre los ejemplos para Infantil y Primaria, la guía plantea mostrar al alumnado una respuesta generada por IA que parece convincente pero contiene errores. Los estudiantes deben detectar qué les genera dudas, contrastarlo con los materiales de clase y entender que una respuesta bien redactada no significa necesariamente que sea correcta. La actividad termina con una sencilla rutina: «paro, compruebo y decido».

Otra propuesta consiste en utilizar la IA para sugerir mejoras en un cuento, mural o trabajo escrito. En lugar de aceptar automáticamente esas recomendaciones, el alumnado decide cuáles incorpora y cuáles mantiene como propias. De esta forma se trabaja la autoría y la capacidad de tomar decisiones.

En Secundaria y Bachillerato, las actividades adquieren mayor complejidad. Una de ellas propone analizar un plan de estudio generado por IA y comprobar si es realmente viable: si incluye descansos, distribuye adecuadamente el tiempo o se adapta a las necesidades del estudiante. Después, cada alumno modifica el plan y justifica sus decisiones.

También se plantea utilizar la IA para generar preguntas de repaso sobre un tema trabajado en clase. El alumnado debe clasificarlas por dificultad, detectar posibles errores y crear nuevas preguntas que exijan más razonamiento. El objetivo es distinguir entre aquellas herramientas que realmente ayudan a aprender y las que pueden favorecer un estudio superficial.

La guía propone además actividades relacionadas con la desinformación y los contenidos generados por IA. Por ejemplo, los estudiantes pueden analizar una noticia simulada, identificar posibles indicios de manipulación, contrastar las fuentes y detectar los recursos utilizados para influir en quien la recibe. Otra propuesta consiste en crear una campaña digital contra los deepfakes o la desinformación, utilizando IA para elaborar borradores, pero verificando después la información, revisando posibles sesgos y diferenciando las aportaciones humanas de las generadas por la herramienta.

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La guía también pone el foco en el bienestar digital

El INTEF incorpora aspectos relacionados con la privacidad, la equidad, la transparencia, la integridad académica, el impacto ambiental y el bienestar digital del alumnado, incluyendo dimensiones cognitivas, emocionales e interpersonales.

Así, la guía plantea una idea de fondo: incorporar IA en educación no significa utilizarla siempre que sea posible, sino decidir cuándo aporta valor y cuándo puede perjudicar el aprendizaje.

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