Proyectos pioneros trabajan en la detección precoz de jóvenes con especiales capacidades

¿Cuándo es el potencial de un niño indicativo suficiente de hacia dónde se debe o se puede encauzar su desarrollo? Una pregunta poco explorada y de muy difícil respuesta que, no obstante, instituciones estadounidenses como la Universidad de Vanderbilt están tratando de esclarecer. Estudios al respecto sitúan entre los 12 y los 14 años, la edad en que ya es posible determinar el desarrollo personal que seguirán los alumnos con altas capacidades.

José Trecet-L. Gallardo Redacción Aprendemas - 22/10/2007

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Proyectos pioneros trabajan en la detección precoz de jóvenes con especiales capacidades

Si el capital humano es la clave del buen funcionamiento de una empresa, parte del prestigio de un centro educativo y pieza fundamental para el desarrollo general de la sociedad, es lógico pensar que cuanto antes se detecte, más posibilidades habrá de estimularlo adecuadamente. Sin embargo, en este punto siempre surge una pregunta: ¿desde cuándo es posible identificar el talento más allá de una serie de cualidades sino como algo ciertamente mesurable? Se trata aquí de predecir, por ejemplo, qué capacidades de liderazgo demostrará una determinada persona o qué carrera profesional se adapta a sus características, y hacerlo cuanto antes. Y parece que la edad mínima está entre los 12 y los 14 años si nos atenemos a lo que se puede descubrir a través de las matemáticas.

 

Estas son sólo algunas de las conclusiones que se pueden extraer de los diferentes informes (publicados en la revista Psycological Science) que desde hace años realiza el Estudio del Talento Matemático (SMPY en sus siglas en inglés) co-dirigido por la decana del departamento de Educación y Desarrollo Humano de Peabody College de la Universidad Vanderbilt, Camila P. Benbow, y el profesor del mismo centro David Lubinski. Entre 1972 y 1997 identificó a más de 5.000 personas, en su inmensa mayoría (cuatro quintas partes) niños de 13 años con grandes capacidades intelectuales a través de pruebas y un único grupo, seleccionado en 1992, de estudiantes de matemáticas de primer curso. Desde entonces, ha seguido el desarrollo de sus carreras y comparado los diferentes logros y opciones que ha tomado con aquellas predicciones que realizaron a través del Test de Aptitud Académica al que fueron sometidos. En base a estos resultados se crearon una serie de programas específicos para fomentar las habilidades de estos ‘genios’ matemáticos y quienes los siguieron disfrutan hoy de un trabajo y una posición social bien reconocidos. 

 

Básicamente el estudio demuestra que la temprana detección del talento es imprescindible para ‘sacar’ después todo su potencial y pone de relieve que una educación individualizada de acuerdo a sus necesidades es más que beneficiosa. Pruebas como los exámenes de aptitud sirven para ver mucho más allá que la capacidad de una persona en lo relacionado con los estudios, sino que sacan a la luz parte de los rasgos de su personalidad. Así, es posible predecir, siempre hasta cierto punto, cuál será su futuro profesional y orientarlo, también dentro de unos límites, hacia él.

 

Lea Ybarra, directora del Centro para Jóvenes con Talento (CTY en inglés) de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EEUU), en su paso por la Universidad de Navarra ha afirmado que “ayudar a un niño con alta capacidad intelectual es invertir en él y en el futuro de su país, porque ellos son los líderes de mañana”. No obstante, considera que es errónea la consideración de que los jóvenes con talento no necesitan apoyo al creer que pueden aprender solos, pues “sin apoyo puede que no descubran su potencial, no lo desarrollen o incluso que la desmotivación les haga abandonar los estudios”, indica.

 

De hecho, el 98% de la población española con alta capacidad aún no ha sido identificada, según Javier Tourón, director de CTY España y profesor de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Universidad de Navarra. Ante ello, Ybarra destaca que “el país que no busca a estos talentos ni contribuye a su desarrollo a través del apoyo de instituciones, empresas o agentes sociales se queda relegado un paso por detrás de los demás”.

 

En su opinión es necesario incluir a los estudiantes en el curso académico más adecuado a su capacidad y no a su edad, de esta forma “los niños aseguran que al convivir con alumnos de capacidades similares no se sienten solos ni extraños” y así al término de las clases “no sólo han desarrollado su capacidad intelectual sino también su capacidad social”.

 

¿Cómo detectar el talento en los niños?

 

España está más que atrasada respecto a Estados Unidos y algunos de sus vecinos europeos. Como muchas veces ocurre en el mundo empresarial, es complicado identificar y estimular el talento. El Centro de Investigación Educativa del Ministerio de Educación y Ciencia calcula que podría haber hasta 300.000 alumnos potencialmente superdotados o de altas capacidades, como se les denomina ahora, y cerca de un 98% todavía están sin identificar. Es más, un 70% de los mismos podría tener un bajo rendimiento escolar y hasta un 50% fracaso, todo por no estar debidamente atendidos.

 

Descubrir si un niño es superdotado no es tarea fácil, porque no siempre destaca en todo lo que realiza, ya sean estudios, amistades o actividades de tiempo libre. En el 95% de los casos suelen ser los propios padres quienes ven los primeros síntomas, tras lo cual suelen consultar a expertos y realizar pruebas que corroboren sus sospechas. Para eso es posible acudir al Centro para Jóvenes con Talento, donde también se llevan a cabo exámenes de aptitudes y se ayuda a desarrollar al máximo el potencial de cada alumno.

 

Sin embargo, en España es más complicada la detección del talento y apenas existen programas destinados a este fin. El Estalmat, un proyecto para el estímulo del talento matemático es uno de ellos. Patrocinado por la Fundación Vodafone, ayudan a cerca de 200 chicos entre 11 y 13 años con sobresalientes habilidades matemáticas. Todavía está muy lejos de la complejidad y riqueza de los programas estadounidenses, pero sí que permite encauzar las aptitudes de cada uno de los chavales de forma más individualizada.

 

Los expertos recomiendan observar las habilidades del niño, desde su capacidad memorística hasta el raciocinio, el vocabulario, la resolución de problemas o el ingenio. Pero ahí es donde juega un papel fundamental la motivación no sólo procedente de los padres, sino también del propio niño. Para ello es preciso proporcionarles actividades que saquen a la luz todo su potencial mediante juegos creativos como el dibujo, la escritura o la lectura de libros.

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