Drogas inteligentes: verdades, mentiras y otras alternativas

El estudio de sustancias que mejoren las capacidades intelectuales ha avanzado notablemente en los últimos años. Aunque no existe aún ninguna píldora mágica, las numerosas investigaciones que se están realizando en torno a enfermedades degenerativas como el Alzheimer o la demencia senil, han descubierto una serie de medicamentos que, al aplicarse en personas sanas, reducen el riesgo de padecer estas enfermedades en el futuro, a la vez que incrementan sus capacidades intelectuales en el presente.

Patricia Jiménez Redacción Aprendemas - 12/02/2007

Drogas inteligentes: verdades, mentiras y otras alternativas

Durante mucho tiempo se ha creído que ciertas habilidades como la concentración, la memoria o, incluso, la inteligencia nos venían determinadas al nacer y permanecían invariables hasta que, por motivos de la edad, empezaban a deteriorarse. Recientes estudios han rechazado esta teoría. Por poner sólo un ejemplo, psicobiólogos de la Universidad de Barcelona y de la Autónoma de Madrid han registrado un incremento de más del 15% en el rendimiento intelectual de los adolescentes simplemente por seguir una dieta.

 

Los medicamentos que ayudan a mejorar la capacidad intelectual son conocidos como 'drogas inteligentes' (smart drugs) o nootrópicos. Es importante precisar que el término 'droga' puede resultar equívoco, ya que la mayoría de estas sustancias no son ilegales. Plantas, alimentos, vitaminas, minerales, aminoácidos y fármacos pueden mejorar el rendimiento intelectual. Sin embargo, el tabú que existe en torno a estas sustancias provoca una falta de información que puede tener consecuencias muy negativas, como la compraventa de los mismos en el mercado negro, lo que supone una ausencia total de garantías y el desconocimiento de datos fundamentales, como el origen o la composición del producto.    

 

Pero, ¿qué pasaría si existiera realmente un medicamento que aumentara de forma notable nuestra capacidad intelectual? ¿Sería lícito utilizarlo o estaríamos haciendo trampas? Los deportistas tienen prohibidas un sinfín de sustancias que mejorarían sus marcas y rendimiento físico, aunque normalmente a costa de su propia salud.

 

Quizás en un futuro no muy lejano los estudiantes tengan que pasar controles antidoping en los exámenes de selectividad, en las oposiciones o en la universidad, como ya hacen los profesionales del ajedrez. La adopción de este tipo de controles por la Federación Española de Ajedrez fue una condición necesaria para conseguir el reconocimiento del ajedrez por parte del Comité Olímpico. Aún así, el dopaje puede ser efectivo para un deporte basado en el esfuerzo intelectual, mediante sustancias que aporten resistencia, que propicien la concentración y la atención, que ayuden a relajarse.

 

DROGAS INTELIGENTES

 

Hasta la publicación, a comienzos de 2005, del libro 'Drogas Inteligentes. Plantas, nutrientes y fármacos para potenciar el intelecto' (Editorial Paidotribo) de Juan Carlos Ruiz Franco, encontrar información en castellano sobre las 'smart drugs' era prácticamente imposible. Ruiz Franco, profesor de Filosofía y nutricionista deportivo, describe las propiedades y formas de uso de las sustancias más utilizadas como tranquilizantes, estimulantes o potenciadores cognitivos.

 

Muchos estudiantes, opositores y trabajadores recurren habitualmente a algún tipo de medicamento que les ayuden a concentrarse mejor. A veces, estas sustancias contienen propiedades adictivas, y cuando dejan de tomarlas se ven incapaces de estudiar o trabajar a pleno rendimiento.

 

Los estimulantes son las sustancias preferidas por los estudiantes, por su capacidad para aumentar la vigilia, la euforia, dan la sensación de reducir la fatiga, consiguen relajar la musculatura bronquial, además de proporcionar un mayor aporte sanguíneo del músculo.

 

Lamentablemente, su uso tiene otros tantos efectos negativos: taquicardia, arritmia, crean dependencia, su uso continuado obliga a aumentar las dosis para obtener el mismo efecto, alteran la temperatura corporal, hacen trabajar más al corazón, lo que podría causar un colapso circulatorio, fallos respiratorios, pérdida de apetito, ansiedad, etc. En Estados Unidos, se estima que entre el 8 y el 36% de los estudiantes usan medicamentos estimulantes que requieren prescripción por razones no médicas.

 

El estimulante más utilizado en el mundo es la cafeína. Se absorbe rápidamente, alcanza los niveles máximos en sangre a los 60 minutos y sus efectos tienen una duración de 2 a 12 horas. La dosis recomendable es de 300 mg. de cafeína al día, pero con una sola taza de café estamos ingiriendo unos 85 mg. En grandes dosis, los efectos secundarios podrían ser muy nocivos, lo que es especialmente preocupante teniendo en cuenta que produce tolerancia, es decir, que, al consumirla habitualmente, es necesario aumentar la dosis para conseguir los mismos efectos que al principio.

 

Katovit era, tanto por su facilidad de acceso como por su asequible coste, uno de los medicamentos más utilizados en época de exámenes. Estaba indicado para trastornos generales debidos a la edad avanzada (cansancio físico precoz, disminución del rendimiento mental, debilitación de la capacidad de concentración), trastornos de convalecencia de intervenciones quirúrgicas, enfermedades y partos, estados de agotamiento por diversas causas (exceso de trabajo, entre otras) y debilidad circulatoria. Aunque siguiendo las dosis adecuadas de Katovit lo normal era que no tuviera efectos secundarios, en algunos casos podía provocar taquicardia, insomnio o estados de agitación.

 

A pesar de que se creía que estimulaba la capacidad de aprendizaje y de concentración, diversos estudios realizados antes de su desaparición, a principios de 2001, no encontraron ninguna evidencia de esta teoría.

 

Los motivos por los que los laboratorios FHER, fabricantes de Katovit, dejaron de producir el medicamento son, por un lado, que la desviación de su uso dañaba su imagen de marca y, por otro, que los estudios clínicos demostraron que sólo servía como efecto placebo en cuanto al uso terapéutico que se le había asignado.

 

Un estudio elaborado por un grupo de estudiantes de medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, presentado en el XXIII Minicongreso de Farmacología y Terapéutica, analizaba la utilidad de los noótropicos para los estudiantes. Las autoras del estudio realizaron un seguimiento durante tres semanas de un pequeño grupo formado por 40 estudiantes de medicina que tomaban dos pastillas diarias de Katovit en semanas alternas. Para valorar los posibles efectos en el aprendizaje, se realizó a cada sujeto un test ocho veces.

 

Los resultados de los test mostraron una ligera mejoría a lo largo de las tres semanas pero que no se correspondía con la toma de las pastillas de Katovit. Las autoras concluyeron que esta mejora se debió al efecto periodo, es decir, que los estudiantes habían aprendido a realizar el test a base de repetirlo. Sin embargo, un 50% de la muestra declaró haber notado mejoría gracias al Katovit, como mayor concentración y rendimiento y menos cansancio.

 

Ante la retirada del mercado de Katovit, los jóvenes con mayor o menor dependencia del producto tuvieron que buscar un sucedáneo que les proporcionara los mismos efectos. Navegando por Internet es sencillo encontrar multitud de chats donde los estudiantes se aconsejan cuáles son las mejores alternativas. La mayoría de los medicamentos recomendados en estos foros, no sólo es que no consigan los efectos esperados, sino que pueden resultar perjudiciales para la salud.

 

Aparte de Katovit, los estudiantes suelen utilizar otros medicamentos o complejos vitamínicos principalmente en los momentos del año con más estrés y trabajo, como por ejemplo:

 

- Berocca: una combinación específica de vitaminas del complejo B, vitamina C y minerales esenciales que ayuda a la actividad mental diaria, no contiene excitantes y puede ser administrado todo el año, sin necesidad de periodos de descanso.

 

- Memorex: el medicamento de la farmacéutica Montpellier se expide bajo receta. Está indicado para casos de astenia psicofísica, disminución del rendimiento intelectual y estados carenciales y de estrés.   

 

- Forcemil: recomendado para la prevención de estados carenciales de vitaminas y sales minerales, compensando las deficiencias que pudieran producirse en casos de alimentación inadecuada, regímenes alimenticios, convalecencias y estados de agotamiento físico o intelectual. Se vende sin receta médica y no se debe tomar de forma continuada.

 

- Memorino: facilita la utilización de la glucosa por las neuronas cerebrales y las protege de una posible hipoxia. Se receta en casos de pérdida de memoria, astenia, trastornos psicomotores, alteraciones del estado de vigilia, retraso de la madurez mental de la infancia, retrasos escolares, dificultades de aprendizaje, o síndrome de fatiga, entre otros.

 

- Tomevit: un activador específico del crecimiento que se utiliza en casos de anorexia (estimula el apetito), trastornos del desarrollo y crecimiento de los niños, astenia y delgadez, senectud o convalecencias, estados de debilidad y agotamiento. 

 

- Modafinil: se comercializa para tratar la narcolepsia en países como Estados Unidos, Inglaterra, Alemania o India, entre otros. Se usa para eliminar la necesidad de dormir. También se utiliza como nootrópico, ya que se cree que aumenta las capacidades mentales.

 

- Ritalin: es la marca comercial para el mitelfenidato, un medicamento que se receta a jóvenes con niveles anormalmente altos de actividad o con trastorno por déficit de atención /hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés). Sin embargo, muchos jóvenes sanos lo utilizan para aumentar su concentración durante los exámenes.

 

Los estimulantes por excelencia son las anfetaminas. Tanto estudiantes, como deportistas o transportistas que necesitan permanecer alerta en la carretera, han optado por este tipo de medicamentos por sus espectaculares efectos reduciendo la fatiga y la necesidad de dormir. Se absorben rápidamente y, durante unas dos horas, producen una sensación de euforia y aumentan la capacidad motora. Pero la extendida idea de que el uso de anfetaminas aumenta el rendimiento de estudio es errónea, ya que aumentan los errores en comprensión y esquematización.

 

Los ampakines, una clase de drogas utilizadas para tratar la debilitación de la memoria por motivo de la edad, promueven la producción de acetilcolina, un neurotransmisor del cerebro que se cree juega un papel muy importante en la formación de la memoria. Diversos estudios muestran que pueden mejorar aspectos de la memoria en un 20%  en jóvenes sanos.

 

Gary Linch, investigador de la Universidad de California, realizó a principios de los años 90 diversos estudios sobre el efecto de los ampakines en ratas. Los resultados demostraron que los efectos de esta droga para reducir la pérdida de memoria relativa al proceso de envejecimiento siguen notándose incluso después de que la droga haya desaparecido del cuerpo. Esto se debe a que los ampakines estimulan la producción de una proteína natural en el cerebro, necesaria para la formación de la memoria a largo plazo.

 

DIETA

 

Una buena alimentación es básica para nuestro cerebro y sistema nervioso. El hierro, por ejemplo es imprescindible para que el cerebro lleve a cabo correctamente sus funciones. Los niños y adolescentes cuyas dietas son pobres en hierro obtienen peores resultados en matemáticas que el resto de niños, según un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Rochester, en Nueva York. Este mineral es el responsable de que la hemoglobina transporte, en los glóbulos rojos, el oxígeno a todos los tejidos del organismo. Para alcanzar el consumo mínimo de hierro recomendado, unos 15 gramos al día, nuestra dieta debe contener carnes, mariscos, frutos secos y legumbres. Se recomienda acompañar estos productos con frutas ricas en vitamina C, que  mejoran la absorción de hierro.