Madrid, 28 de diciembre. Los estudiantes que copian a sus compañeros o se hacen chuletas en los exámenes tienen mejores perspectivas laborales que el resto, según un estudio elaborado por la norteamericana Fibbestland University, en colaboración con el National Fairplay Institute.
El estudio se realizó sobre una muestra de 1.500 profesionales con titulación universitaria. Para evitar que los participantes mintieran, las encuestas eran anónimas. Cerca del 70% reconoció haber copiado al menos una vez en su vida en algún examen, y más del 40% lo hacía de manera habitual. El 23% de los que niegan haber copiado declaran que no lo hicieron por miedo a las represalias, mientras que sólo el 11% rechazaba copiar por considerarlo un acto deshonroso.
Además, indagando en la situación laboral actual de los encuestados, el estudió encontró una curiosa relación: aquellos que copiaban sistemáticamente en la Universidad habían obtenido puestos de trabajo significativamente mejores, tanto por la retribución económica (entre un 20 y un 30% más) como por la responsabilidad del cargo. Los autores del estudio han desarrollado una serie de teorías que justifican los datos obtenidos.
El primer paso fue valorar las habilidades necesarias para hacer trampas en los exámenes universitarios. La preparación de chuletas requiere una capacidad de síntesis de las materias. Además, ante la imposibilidad de hacer chuletas de toda la materia, los tramposos se ven en la obligación de seleccionar los contenidos que consideran más importantes y de tratar de adivinar las preguntas por las que finalmente el profesor se decantará, mediante el análisis de multitud de factores. Mientras que el resto de estudiantes se limitan a repetir con mayor o menor fidelidad los apuntes, los tramposos desarrollan una serie de capacidades que el sistema universitario actual no es capaz de valorar, no así el mercado laboral y particularmente el español en donde la cultura del pelotazo goza de gran arraigo.
La selección de candidatos que realizan las empresas cada vez está más orientada a la búsqueda de aptitudes, en detrimento del expediente académico. El cambio que se está produciendo en este sentido queda plasmado también en los novedosos y más eficaces métodos de estudio que se utilizan en muchos de los postgrados de mayor prestigio internacional, como por ejemplo el método el caso, que consiste en presentar al estudiante un problema que simula las complicaciones típicas que se pueden producir en una empresa. El estudiante entonces debe analizar la situación, evaluar el problema y formular una o varias soluciones.
Gracias a la pericia para sacar una chuleta ante los ojos de un examinador sin que éste se de cuenta, la capacidad de salir impune cuando se ha sido pillado in fraganti o la habilidad para solucionar todos los imprevistos que puedan presentarse durante el examen, muchos estudiantes aprenden a enfrentarse con situaciones complicadas y a solucionar problemas ellos mismos, sin tener que recurrir a la ayuda de terceras personas. Involuntariamente están adquiriendo algunas de las aptitudes más demandadas por las empresas, que buscan personas con iniciativa, en las que se puedan delegar responsabilidades.
A pesar de todo, el estudio no pretende fomentar la utilización masiva de chuletas en la universidad. Sus autores consideran que los resultados obtenidos son una prueba evidente de que el sistema educativo actual no es capaz de cubrir las necesidades ni de los estudiantes, ni de las empresas, por lo que se debería invertir y fomentar nuevas formas de enseñanza, más prácticas y dinámicas.
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