Un estudio del Banco de España constata que el miedo a perder los ingresos es el triple entre los jóvenes

Un estudio del Banco de España constata que el miedo a perder los ingresos es el triple entre los jóvenes

La incertidumbre sobre cómo mantener su salario es una fuente de preocupación para los jóvenes según un estudio del Banco de España.

Un estudio del Banco de España constata el miedo de los jóvenes por sus ingresos. Más allá de afrontar una tasa de paro que supera el 30% en su franja de edad y unos salarios muy bajos que apenas les permiten llegar a fin de mes, los jóvenes sienten incertidumbre sobre su futura renta, lo que les impide acometer proyectos vitales como emanciparse, comprar una vivienda o tener un hijo.

Los jóvenes antes la incertidumbre por sus ingresos

En el estudio del Banco de España titulado «Income Risk Inequality: Evidence from Spanish Administrative Records» (Desigualdad en la incertidumbre de ingresos: evidencia de los registros administrativos de España) analiza cómo ha ido evolucionando la renta de los jóvenes y el grado de incertidumbre sobre los futuros ingresos.

Los resultados demuestran que la incertidumbre de los jóvenes de 25 años respecto a su futura renta triplica la de las personas de 35 años. Aunque hay algunos de ellos que sienten ansiedad ante una posible mejora de su renta, hay otros muchos que se preocupan por la pérdida de un porcentaje relevante de sus ingresos de la noche a la mediana.

Esto es especialmente significativo en los jóvenes de rentas bajas. Casi el 100% de ellos siente miedo de perder sus ingresos de un año para otro, mientras que los jóvenes de rentas altas tienen un nivel de incertidumbre más reducido, en torno al 10% y similar al de los trabajadores adultos.

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Generaciones cada vez más precarias

El estudio constata también que las generaciones de jóvenes son cada vez más precarias. Los jóvenes que entraron ante de la crisis en el mercado laboral, nacidos hasta 1981, mantuvieron sus ingresos en este periodo recesivo y fueron mejorando con el paso de los años. Sin embargo, los ingresos de los jóvenes de una generación más joven han sido ya menores, lo que se traduce en una situación más precaria.

En el informe se constata que los jóvenes nacidos a partir de 1985 han tenido un crecimiento en los ingresos más pronunciado, lo que indica que se incorporaron al mercado laboral con un salario muy bajo. Aunque fue ascendiendo año tras año, ese salario bajo inicial ha condicionado el resto de ingresos en su vida laboral. Por tanto, se puede afirmar que la generación de los millennials no han conseguido alcanzar los ingresos de los boomers, a pesar de que su progresión ha sido más rápida.

A partir de los 35 años la situación de las distintas generaciones ya es similar, pero los millennials han tenido que atravesar una década de precariedad e ingresos más bajos, por lo que su capacidad de ahorro se ha visto también reducida. También es mayor para ellos la incertidumbre generada, ya que hasta los 35 años no pueden acometer planes al no tener una confianza elevada en sus futuros ingresos. Esto explica que muchos de ellos hayan sufrido un retraso en su edad de emancipación, en la compra de una vivienda o a la hora de enfrentarse a la paternidad o maternidad.