Clases más pequeñas: impactos limitados para inversiones elevadas según un estudio de EsadeEcPol. | Foto: freepik

Foto: Clases más pequeñas: impactos limitados para inversiones elevadas según un estudio de EsadeEcPol. | Foto: freepik

Reducir la ratio en las aulas: una medida de alto coste y con retornos educativos limitados según un estudio

Reducir el número de alumnos por aula implica una inversión elevada y apenas genera mejoras en el aprendizaje, según un estudio de EsadeEcPol que analiza miles de datos de centros madrileños.

El efecto sobre el aprendizaje de reducir la ratio en las aulas es «mínimo o nulo». Así se desprende de un nuevo estudio elaborado por EsadeEcPol (Centro de Políticas Económicas de ESADE), pese a ser una de las políticas educativas más demandadas por familias, docentes y administraciones.

El estudio, liderado por el economista y profesor José Montalbán de Stockholm University, se considera la evaluación más completa realizada en España sobre esta cuestión, alerta de que se trata de una medida muy costosa y con retornos educativos limitados, especialmente en un contexto de presión fiscal y caída de la natalidad.

Los efectos sobre el aprendizaje al reducir el tamaño de las clases son «mínimos o nulos», según el estudio.

Un análisis pionero con datos reales de miles de estudiantes

La investigación utiliza microdatos administrativos enlazados con encuestas censales a estudiantes, docentes, familias y directores. Su metodología se basa en los umbrales máximos de alumnos por aula —30 en España durante 2012-2019—. Cuando se supera el límite, el grupo se desdobla, lo que permite estimar efectos causales sin sesgos socioeconómicos. Así, los autores analizan no solo resultados académicos, sino también dinámicas de aula, bienestar, repetición y comportamientos familiares.

Reducir la ratio: mejoras internas pero sin impacto en el aprendizaje

«No hay efectos significativos en pruebas estandarizadas, bienestar del alumnado ni repetición».

El informe detecta ciertas mejoras en la dinámica del aula cuando se reduce el tamaño del grupo:
– La probabilidad de que la disrupción sea un problema moderado o grave cae 4 puntos porcentuales.
– Aumenta ligeramente la revisión de deberes y la enseñanza en pequeños grupos.

Sin embargo, estas prácticas ya eran muy frecuentes —93% y 70% respectivamente—, por lo que el cambio pedagógico es limitado. Y, sobre todo, no se traducen en mejores resultados: no hay efectos significativos en pruebas estandarizadas, bienestar del alumnado ni repetición. Los tamaños del efecto son prácticamente nulos, en línea con la evidencia internacional.

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Sin “islas de impacto” y con ajustes mínimos de las familias

El estudio tampoco encuentra subgrupos que se beneficien de forma clara: ni por nivel socioeconómico, ni por curso, materia o características del centro. Las familias, por su parte, relajan ligeramente su esfuerzo cuando las clases son más pequeñas, por ejemplo con 8 minutos menos de deberes a la semana. Aunque estos cambios no explican la ausencia de mejoras educativas.

Los principales beneficiarios: docentes y familias

Reducir cinco alumnos por aula mejora el bienestar docente en torno al 5% de una desviación estándar, equivalente a un aumento salarial aproximado de 1.800 euros anuales. También incrementa la satisfacción de las familias (2,5%). Estos beneficios, aunque legítimos, no recaen sobre el aprendizaje del alumnado según el informe.

En definitiva, el análisis concluye que la reducción generalizada de ratios no es una política eficaz para mejorar resultados académicos. Otras intervenciones, como tutorías intensivas, políticas docentes o programas de atención temprana, ofrecen un mayor retorno por euro invertido. Las bajadas de ratios solo serían justificables en centros con alta disrupción y siempre combinadas con prácticas que amplifiquen su impacto.

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