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Los niños que crecen en un entorno comunicativo podrían ser más inteligentes

Los niños pequeños que están expuestos a las conversaciones de los adultos podrían tener mayores habilidades espaciales, de razonamiento y de cálculo.

Publicado en Mundo Educativo
Foto de Los niños que crecen en un entorno comunicativo podrían ser más inteligentes
¿Pasa tu hijo muchas horas al día escuchando hablar a adultos? Quizá le estés haciendo más inteligente sin darte cuenta. Científicos de la Universidad de York aseguran que los niños que están expuestos a conversaciones de adultos tienden a tener mejores habilidades cognitivas que quienes no lo están.

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Para hacer el estudio, los investigadores se centraron en las habilidades no verbales de un total de 107 niños entre dos y cuatro años. La investigación se llevó a cabo midiendo las interacciones que los niños tuvieron con los padres y otros cuidadores durante tres días y hasta un total de 16 horas diarias. Durante este periodo se prestó especial atención a las habilidades cognitivas de los menores, como el razonamiento, la capacidad espacial y la numérica.

 
Los niños que interactúan con adultos tienen un vocabulario más rico y conocen una mayor cantidad de palabras

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La autora principal del estudio, Katrina d’Apice, del Departamento de Educación de la Universidad de York, ha señalado que “el uso de grabadoras de audio nos permitió estudiar las interacciones reales entre los niños y sus familias de una manera discreta, dentro del entorno familiar. Descubrimos que la exposición de los niños al lenguaje de sus padres y cuidadores guardaba relación con su capacidad cognitiva. Sin embargo, se necesitan más estudios para saber por qué ocurre esto”.

Los investigadores aseguran que los niños que interactúan con adultos tienen un vocabulario más rico y conocen una mayor cantidad de palabras. En este sentido, según los científicos, los padres que fomentan en sus hijos la capacidad de expresión mediante el lenguaje reducen las posibilidades de que el niño tenga conductas agresivas o desobedientes.

El estudio demostró también que la cantidad de palabras que escuchan los niños a  diario varía enormemente de unas familias a otras, llegando incluso a ser el doble en función de cada hogar. Con investigaciones como ésta se trata de averiguar la interacción existente entre las experiencias ambientales y el desarrollo infantil.

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