El estudio, publicado en JNeurosci, es el primero que ha propuesto combinar nuevos métodos para comprender el procesamiento visual y la actividad cerebral en la dislexia.

Foto: El estudio, publicado en JNeurosci, es el primero que ha propuesto combinar nuevos métodos para comprender el procesamiento visual y la actividad cerebral en la dislexia.

Los niños con dislexia procesan más lentamente la información visual según la Universidad de Reading

Los niños con dislexia procesan más lentamente la información visual más allá de las dificultades de lectura, según la Universidad de Reading (Reino Unido).

Los niños con dislexia procesan más lentamente la información visual según la Universidad de Reading. Científicos de esta universidad británica han comprobado que los niños con dislexia procesan más lentamente la información visual, además de verse afectados en su capacidad lectora.

El estudio, publicado en JNeurosci, es el primero que ha propuesto combinar nuevos métodos para comprender el procesamiento visual y la actividad cerebral en la dislexia. Para ello se investigó a un grupo de niños de entre 6 y 14 años, a quienes se les midió la actividad cerebral. La prueba consistía en identificar la dirección de una masa de puntos en movimiento.

Los resultados arrojaron que los niños con dislexia procesaban más lentamente la información visual. Además, presentaban ciertas diferencias en la actividad cerebral con respecto a sus compañeros.

>> Te pueden interesar: Cursos de Intervención de Trastornos del Habla y del Lenguaje.

Ayudar a los niños con dislexia

Según Cathy Manning, investigadora principal del estudio, “estos resultados muestran que las dificultades de los niños con dislexia no se limitan a la lectura y la escritura, sino que también afectan a la información visual». En su opinión, «se necesitarán investigaciones complementarias para ver si estas diferencias en el procesamiento visual y la toma de decisiones se pueden entrenar con el fin de mejorar la capacidad lectora en los niños”.

Los científicos constataron que la actividad cerebral involucrada en la toma de decisiones aumentaba de manera constante en los niños a lo largo de la prueba. Sin embargo, en los niños con dislexia todo ello sucedía de una manera más lenta y gradual.