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Las consecuencias negativas del alcohol en el cerebro de los adolescentes

Aunque su consumo se produzca de forma ocasional, la ingesta de alcohol genera problemas de atención y de memoria.

Publicado en Mundo Educativo
Foto de Las consecuencias negativas del alcohol en el cerebro de los adolescentes
Beber alcohol y alcanzar el estado de embriaguez, aunque sea de forma ocasional, tiene efectos negativos en el cerebro de los adolescentes, según se recoge en una investigación realizada por varias universidades españolas entre las que figuran la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Santiago de Compostela y el Centro de Tecnología Biomédica de Madrid, y de la que se hace eco Europa Press.

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El estudio, que se ha publicado recientemente en el International Journal of Neural Systems, refleja que las borracheras ocasionales son perjudiciales para los jóvenes al afectar a las conexiones neuronales del cerebro.

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En concreto, la investigación constata que el consumo de alcohol en exceso, aunque sea ocasional o se produzca en los denominados botellones, causa dificultades en la atención de los adolescentes, además de afectar de forma negativa a su velocidad de procesamiento.

Entre otros efectos negativos, el estudio igualmente alude a los problemas de memoria, aparte de sacar a la luz la relación entre la ingesta de alcohol y las conductas impulsivas de los jóvenes.

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Estas conclusiones se han alcanzando tras analizar diferentes configuraciones de ciertos circuitos cerebrales en adolescentes que consumen alcohol de manera excesiva, estableciendo una comparación con los jóvenes que no consumen bebidas alcohólicas.

En concreto, en el estudio, el equipo de investigadores analizó la actividad cerebral de 73 estudiantes que acababan de empezar la universidad a través de magnetoencefalografías. De este grupo, un total de 35 jóvenes, siendo 17 chicos y 18 chicas, aseguraron que tenían borracheras ocasionales, mientras que los otros 38 adolescentes -21 chicos y 17 chicas-, reconocieron que tan apenas ingerían bebidas alcohólicas. El barómetro para determinar qué es un consumo excesivo de alcohol se fijó en entre 60 y 40 gramos de alcohol concentrados en una única sesión.

La prueba consistió en que los jóvenes no podían beber ni una gota de alcohol durante las 24 horas previas al test cerebral. Tras ese período, los investigadores registraron la conectividad neuronal de los dos grupos en estado de reposo, es decir, sin que los adolescentes tuvieran que realizar ninguna tarea cognitiva.

Los resultados que se han obtenido, aunque todavía faltan algunos datos por procesarse, han permitido adelantar que tanto a nivel conductual como cognitivo se aprecian dificultades de atención y velocidad de procesamiento, así como problemas de memoria y perfiles de conducta que se caracterizan por la impulsividad.
Los investigadores también apuntan a un desarrollo anómalo de las conexiones cerebrales.

Esto podría tener consecuencias neurocognitivas futuras. Además, igualmente se constata que cuanto antes se inicien los jóvenes en el consumo de alcohol, mayor será el daño que se cause en el cerebro.

Más información:

International Journal of Neural Systems