El uso de palabras que suenan como lo que significan ayuda al desarrollo del lenguaje

El uso de palabras que suenan como lo que significan ayuda al desarrollo del lenguaje

Investigadores de la Universidad de Miami han determinado que utilizar palabras que suenan como lo que significan ayuda al niño a ampliar vocabulario.

Hay palabras que suenan como lo que significan. Por ejemplo, “sorber”, que suena como el ruido que hacemos cuando bebemos de una taza, o “pequeñito” que nos evoca algo de poco tamaño. Esta semejanza entre cómo suenan las palabras y lo que significan se llama iconicidad y puede tener un papel determinante en el desarrollo del lenguaje.

Lynn Perry, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de Miami, ha descubierto que los niños tienden a aprender palabras con mayor iconicidad cuando están comenzando a hablar y que los adultos usan este tipo de palabras más habitualmente cuando se dirigen a los niños.

El estudio, publicado en la revista Cognitive Science, se centró en comprobar si los niños de 1 o 2 años aprendían más vocabulario cuando sus padres utilizaban palabras icónicas cuando jugaban con nuevos juguetes o les presentaban nuevos alimentos. La investigación determinó que los niños recordaban más nombres si sus progenitores utilizaban este tipo de palabras, tanto en inglés como en español.

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Con el empleo de palabras icónicas se forman recuerdos más sólidos

Así, los científicos determinaron que la semejanza que existe entre el sonido de una palabra como “pegajoso” y la textura de la miel atrae la atención del niño. Si el padre dice también la palabra “miel” cuando describe lo “pegajosa” que es, el niño puede conformar un recuerdo más sólido de esta nueva palabra y su significado.

Por tanto, los investigadores recomiendan a los padres usar un lenguaje icónico en la medida de lo posible cuando presentan un término nuevo a su hijo. Por ejemplo, si un padre habla de “pegajosidad” sin pronunciar el nombre “miel”, el niño no va a aprender esta última palabra, así como tampoco prestaría demasiada atención si el padre la describe como “amarilla” en vez de como “pegajosa”.

En próximas investigaciones los científicos tratarán de averiguar si el uso de palabras icónicas puede ayudar a los niños con retrasos en el lenguaje a aprender nuevas palabras y cómo se disminuye el empleo de palabras icónicas a medida que los hijos crecen.