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El aprendizaje en edad temprana puede influir en el posterior desarrollo del cerebro

Los niños de entre 2 y 4 años necesitan recibir suficientes estímulos cerebrales para desarrollar correctamente su aprendizaje y memoria.

Publicado en Mundo Educativo
Foto de El aprendizaje en edad temprana puede influir en el posterior desarrollo del cerebro
Hasta ahora ya se había hablado de la amnesia infantil, que es la incapacidad de los adultos para recuperar recuerdos episódicos (quién, qué, cuándo y dónde) que tuvieron lugar desde los 2 hasta los 4 años de edad, periodo en el que se cree que olvidamos rápidamente.

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Un nuevo estudio sobre cómo se forma la memoria de los niños, dirigido por científicos de New York University's Center for Neural Science, señala la importancia que tienen los periodos críticos -cuando estamos más sensibles a los estímulos- del aprendizaje en edad temprana sobre el desarrollo funcional del cerebro.

Para un apropiado desarrollo del aprendizaje y la memoria, “los cerebros de los niños necesitan conseguir una suficiente y sana activación incluso antes de ir a preescolar”, ha explicado Cristina Alberini, la profesora del citado centro de Nueva York que ha dirigido este estudio, en el que también ha colaborado Icahn School of Medicine en Mt. Sinai.

Esta estimulación cognitiva persigue el fin de desarrollar, en este periodo crítico, una función determinada que podría ser difícil o incluso imposible de aprender más tarde a lo largo de la vida como las funciones sensoriales, es decir, la visión y la adquisición del lenguaje.

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En esta investigación, publicada en la revista Nature Neuroscience, se analizaron los mecanismos de memoria infantil en un experimento realizado con ratas. Este estudio deja patente que la memoria episódica en los roedores analizados consiste en recuerdos de experiencias aversivas, ya que las ratas adultas, al igual que los humanos, recuerdan las experiencias dolorosas y desagradables que sucedieron en lugares concretos a los que posteriormente evitan regresar.

Así, los recuerdos creados en las ratas con solo 17 días de vida equivalen a los de un niño menor de tres años, es decir, con amnesia infantil, por lo que en un primer momento evita un comportamiento después de haber tenido una experiencia negativa pero lo olvida rápidamente y vuelve a repetir la misma conducta.

En cambio, posteriormente estas ratas eran capaces de mantener parte de un recuerdo infantil específico a través de indicios, ante el que reaccionaban evitando esa situación vivida. De aquí se extrae que una experiencia en edad temprana puede influir en el comportamiento de una persona en su vida adulta aunque no se exprese ni se recuerde.

Sin embargo, los recuerdos de las ratas 24 días después de nacer son comparables a los de un niño de 9 años, quiénes ya tienen memoria a largo plazo y son capaces de aprender y recordar la experiencia negativa y así evitarla para no reincidir, tal y como haría una rata adulta.

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En la memoria episódica tiene un papel fundamente el hipocampo del cerebro, el cual es necesario para codificar nuevos recuerdos episódicos. El experimento ha demostrado que cuando el hipocampo está inactivo, disminuye la capacidad para formar recuerdos latentes y recuperarlos en edad más avanzada.

Este estudio demuestra que hay un periodo crítico para el aprendizaje episódico en edad temprana, durante el cual el hipocampo aprende a procesar y almacenar recuerdos a largo plazo de forma efectiva. Además, los investigadores sugieren que intervenciones de aprendizaje y ambientales durante ese periodo podrían ayudar significativamente a abordar las dificultades de aprendizaje.

Más información:
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