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Diez consejos para no caer en la procrastinación

Muchas personas tienden a retrasar actividades o situaciones por temor o angustia. Con unos sencillos consejos, se puede aprender a afrontar la solución.

Publicado en Mundo Educativo
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Muchas personas tienden a retrasar actividades o situaciones por temor o angustia. Con unos sencillos consejos, se puede aprender a afrontar la solución.

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Cuerpo: La procrastinación es un término que, inicialmente, puede resultar un poco extraño. Pero si se habla de postergar o postponer actividades o situaciones a las que una persona tiene que enfrentarse y cree desagradables, optando por hacer otras que son más irrelevantes, seguro que la situación cambia y vienen a la mente casos en los que uno mismo ha tomado esa decisión.

Normalmente, la procrastinación se produce porque la persona siente angustia o cierto temor hacia esas acciones o situaciones que tiene que afrontar, le resultan desagradables, se cree que hay que hacer algo muy difícil o bien se considera que no se va a hacer un buen trabajo, entre otros motivos.

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Sin embargo, no tiene por qué ser así. Además, todas esas sensaciones pueden derivar en un estado de angustia mucho mayor al no ponerse solución, aparte de mermar la productividad, entre otras consecuencias negativas. Y, en estos casos, ¿qué puede hacerse? Diez claves ayudan a acabar con la situación.

  1. Conocimiento: lo primero que hay que hacer es analizar la situación y detectar los factores o motivos que están provocando que se quiera postergar las decisiones o acciones, además de valorar las consecuencias negativas que puede tener un retraso de las mismas. De este modo, es más fácil corregir los hábitos o conductas que facilitan la procrastinación.



  1. Tiempo: otra de las claves está en gestionar adecuadamente el tiempo para no sentirse abrumado con todo lo que haya que hacer o ante tareas que requieran más dedicación que otras o bien sean más complejas. Es importante asignar un tiempo concreto a cada labor, pero con una visión realista. No es recomendable planificar acciones que se vayan a hacer en cinco o diez minutos porque se tarda menos en hacerlas directamente.



  1. División: una buena solución es distribuir las tareas más difíciles en otras pequeñas labores más fáciles y asumibles. Así, va desapareciendo la sensación de angustia al ver que se suman pequeños logros.



  1. Primer paso: aunque haya tareas o actividades que generan esa angustia, es clave dar el primer paso y ponerse a trabajar en ellas, pensando en dedicarles un pequeño tiempo –unos cinco minutos-, para hacer una primera toma de contacto. Al empezar a realizarlas, se comprueba que el miedo se pierde y se consigue finalizarlas. No obstante, en el caso de verse incapaz de continuar, es mejor dejarlo y recuperar la actividad de nuevo en unos minutos o cuando se tenga más energía.



  1. Ambiente: para evitar la procrastinación es fundamental tener un ambiente de trabajo adecuado. Es conveniente no tener elementos que puedan distraer de la actividad que se tiene que hacer. Eso incluye tener cuidado con el uso de Internet, redes sociales, mensajería instantánea, chats… y el uso de los dispositivos móviles.



  1. No: otra de las claves es aprender a decir “no”. De esta manera, se eliminan aquellas labores que se tienen que llevar a cabo porque se ha adquirido el compromiso por no saber rechazarlas.



  1. Alertas: muy útil también es programar alertas o recordatorios porque, cuando se quiere evitar una tarea, se tiende a olvidarla. Además, el ser humano es más propenso a una hacer una acción cuando se ha fijado una hora específica para llevarla a cabo.



  1. Hablar: contar a alguien que se tiene que hacer esa tarea en cuestión que tanto angustia es de gran ayuda porque se alivia esa sensación, pero también se adquiere un mayor compromiso y aumentan las posibilidades de que se haga.



  1. Compromiso: todos estos consejos de nada servirían si uno no se compromete consigo mismo y toma la decisión de que no se van a volver a postergar tareas. Es como, por ejemplo, dejar de fumar. Para decir adiós al tabaco, hay que decidirse e intentarlo.

  2. Obstáculos: como sucede cuando se quiere dejar de fumar, puede haber obstáculos o situaciones que dificulten conseguir el objetivo y recaer. En estos casos, no hay que venirse abajo y hay que seguir trabajando para alcanzar la meta. De ayuda es crear una lista con todos esos obstáculos para encontrar posibles soluciones y establecer recompensas conforme se vayan consiguiendo logros. De la misma manera, se pueden autoimponer algunos pequeños castigos cuando se vuelve a caer en la procrastinación.


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