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Así hay que hablar a los niños, según la ciencia

Según un estudio, los bebés prestan más atención, procesan y retienen mejor la “lengua de las madres”, es decir, cuando se les habla lentamente, más alto y exagerado.

Publicado en Mundo Educativo
Foto de Así hay que hablar a los niños, según la ciencia
A muchas personas les parece molesto cuando los adultos hablan a los niños con voz infantil, en un tono bastante exagerado y alto, para decir frases como “¡ay, mi chiquitín! e incluso otros piensan que este comportamiento puede perjudicar el desarrollo del niño. En contraposición a estas opiniones, una investigación de la Duke University ha demostrado que usar con los niños este tipo de lenguaje infantil, también conocido como la “lengua de las madres”, contribuye a un desarrollo más rápido de sus habilidades lingüísticas.
Cuando hablamos de lenguaje infantil nos referimos a una forma lenta de hablar a los niños, con un tono infantil y exagerado que marca las palabras clave al final de la frase.

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Esta investigación ha demostrado que los bebés prefieren escuchar este tipo de lenguaje en lugar del habitual de un adulto, ya que prestan atención durante más tiempo a lo que dicen sus padres cuando éstos usan un tono más alto y exagerado en vez de emplear la forma “adulta” de hablar, menos exagerada e incluso monótona en ocasiones.

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Esta preferencia de los niños por esos tonos de voz más elevados y llamativos tiene su origen en que los bebés empiezan a hablar escuchando el ritmo y la entonación del flujo del discurso, es decir, los cambios entre el tono alto y bajo, así como el ritmo y el volumen de sílabas. Así, las palabras dichas con esa cadencia, casi musical, típica del lenguaje infantil facilitan a los bebés tanto el procesamiento como el recuerdo de pequeñas partes de lo que se les dice.

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Todo empieza en el vientre materno


El proceso de aprendizaje del lenguaje comienza antes de nacer, concretamente, en el tercer trimestre del embarazo. En ese momento, los oídos del bebé están suficientemente desarrollados y son capaces de identificar el lenguaje a través de los patrones de entonación de la voz de su madre, que se transmite a través de los fluidos del vientre materno.

 

La autora de este estudio, Catherine Laing, investigadora en Psicología y Neurociencia de la Universidad Duke, ha explicado a Dailymail que en ese trimestre del embarazo para el bebé “es difícil distinguir los sonidos por separado, pero el ritmo y la entonación es clara”, lo cual “tiene un importante efecto sobre el aprendizaje del lenguaje”. Así, cuando el bebé llega al mundo, ya tiene preferencia por la “lengua de las madres”.

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