Neurocientíficos de la Universidad Tecnológica de Dresde revelan cómo la corteza motora del cerebro y los gestos ayudan a traducir idiomas

Neurocientíficos de la Universidad Tecnológica de Dresde revelan cómo la corteza motora del cerebro y los gestos ayudan a traducir idiomas

Las técnicas de aprendizaje de idiomas que implican gestos, y no sólo información visual o de audio, pueden beneficiar a los alumnos.

El cerebro es el gran aliado en el aprendizaje. Cada parte de la región cerebral tiene asignada una función concreta dentro del proceso de aprendizaje.

Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo en la Universidad Tecnológica de Dresde y publicado recientemente en la revista Journal of Neuroscience, revela que la corteza motora del cerebro puede ayudar a traducir palabras de idiomas extranjeros a la lengua materna.

La corteza motora es una región del cerebro conocida por controlar los movimientos voluntarios del cuerpo.

Concretamente, esta nueva investigación sugiere que las técnicas de aprendizaje que implican la ejecución de gestos, en lugar de la simple información visual o de audio, pueden beneficiar a los alumnos que aprenden otros idiomas.

Período breve de entrenamiento basado en gestos

Neurocientíficos de la Universidad Tecnológica de Dresde revelan cómo la corteza motora del cerebro y los gestos ayudan a traducir idiomas

Los participantes en el estudio aprendieron palabras en lenguas extranjeras mediante la realización de gestos relacionados semánticamente durante cuatro días de entrenamiento. Después de este proceso de capacitación, los participantes escucharon las palabras que habían aprendido y se les pidió que las tradujeran a su idioma nativo.

Para ello, se utilizó una técnica de neurociencia conocida como estimulación magnética transcraneal (TMS), en la que los pulsos magnéticos estimulan áreas específicas del cerebro, para interferir en el procesamiento en la corteza motora durante la tarea de traducción.

Los científicos descubrieron que esta interferencia ralentizaba la traducción de palabras aprendidas con gestos. Sin embargo, esta desaceleración no se observó en respuesta al control TMS, que no interfiere con el procesamiento de la corteza motora. Además, los participantes aprendieron palabras en idiomas extranjeros al ver imágenes, cuya traducción no se vio afectada por TMS aplicado a la corteza motora.

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Mismo resultado para palabras concretas y abstractas

Tras este proceso de estudio, los investigadores concluyeron que la corteza motora contribuyó a la traducción del vocabulario de un idioma extranjero después de un período relativamente breve de entrenamiento basado en gestos, lo que les sugirió que, realizar gestos puede ser una herramienta valiosa para aprender nuevas palabras en un idioma extranjero más rápidamente.

Curiosamente, el efecto se produjo tanto para palabras concretas como ‘violín’ así como para palabras abstractas como ‘democracia’. «Estos hallazgos sugieren que nuestra memoria para palabras en lenguas extranjeras aprendidas recientemente depende del contexto sensoriomotor en el que se experimentaron las palabras durante el aprendizaje», explica Brian Mathias, autor del estudio.

«Muchos métodos de enseñanza de uso frecuente para aprender vocabulario en un nuevo idioma extranjero se basan únicamente en información visual o de audio, como el estudio de listas de palabras escritas. Nuestros hallazgos arrojan luz sobre por qué las técnicas de aprendizaje que integran el sistema motor del cuerpo suelen superar estas otras estrategias de aprendizaje«, reconoce este investigador.

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