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Voluntariado en verano: una asignatura obligatoria

Actualmente en España hay más de un millón de voluntarios luchando por hacer del nuestro un mundo mejor. No se trata sólo de ayudar a los demás en muy diversos ámbitos, el voluntariado es también una experiencia personal muy útil para aquellos univer

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Voluntariado en verano: una asignatura obligatoria
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Los hay que prefieren un verano cargado de retos intelectuales, los hay con ganas de hacer sus pinitos en el mundo profesional, otros habrá, y no pocos, condenados sin remedio a hincar los codos, algo habrán hecho para merecerlo… claro que tampoco faltarán aquellos que no se van a perder sarao alguno, ni los ‘machacas’ que ya sólo piensan en un desafío deportivo de envergadura. Hay gente ‘pa to’ y seguro que también encontraremos muchos universitarios reconvertidos en el espécimen más genuino de nuestra fauna autóctona, fácilmente reconocible por su búsqueda obsesiva del ardiente elemento y por su talante siempre entusiasta ante las más despiadadas jornadas de playa. Ni lo uno ni lo otro, ni nada que se le parezca, están los que suspiran porque llegue el fin del curso académico para no hacer absolutamente nada.


 


Pero dejemos esta lista, pues innumerables, casi infinitas, son las maneras de aprovechar el verano. Especialmente los universitarios, ahora que las clases concluyen, tienen ante sí un largo período de tiempo del que, por fin, son dueños absolutos. Bueno sería que lo utilizaran en cosas realmente enriquecedoras. El tiempo que ahora sobra, pronto apremiará, y no hay cosa peor que arrepentirse a posteriori de no haber vivido con la máxima intensidad los mejores años de nuestra vida.


 


Viene como un susurro, apenas cumplidos los 18 años, siempre antes de los 20. Es esa maldita conciencia que nos pide con subrepticia persistencia coger las riendas de nuestra vida. Hay de aquél que haga oídos sordos. Y así uno se va dando cuenta de que es necesario actuar. Sí, un mundo mejor siempre es posible, y son precisamente los jóvenes los que están más concienciados y en situación propicia para hacerlo. ¿Acaso tenemos que conformarnos con el sistema vigente, aún con todas las injusticias que nos rodean?


 


A poco que miremos a nuestro alrededor con honestidad, nos daremos cuenta de las muchas asignaturas pendientes que tiene la humanidad. Ni siquiera hay que salir de España para encontrar colectivos en situación precaria o problemas sociales de enorme trascendencia que merecen ayuda desinteresada, qué menos que del apoyo moral. Las injusticias cambian, también las situaciones dramáticas y los desafíos; permanece invariable, no obstante, el trascendental papel que juega la solidaridad en nuestra sociedad.


 


Otros hay, por tanto, que el verano lo dedicarán a hacer del nuestro un mundo mejor y más justo. Y no se habrán equivocado. Crecerán en lo personal, pero también crecerán en lo profesional en tanto en cuanto realizan un trabajo, gestionan y asumen responsabilidades; experiencia y conocimientos, en suma, que van a ser muy útiles para el futuro profesional de cualquier joven. No es extraño por ello que muchas universidades incluyan en sus carreras el voluntariado como materia obligatoria.


 


Desde luego, tomada esta decisión, no van a faltar proyectos en los que participar ni con los que sentir una especial afinidad. Drogodependencias, inmigración, refugiados, enfermos mentales, discapacitados, personas sin hogar (y sin posibilidad de tenerlo), ecología y medio ambiente, incluso voluntariado virtual, son sólo una pequeña muestra del amplio elenco de alternativas que existen en relación con la solidaridad.


 


Organizaciones con mucho corazón


 


En España más de un millón de personas participan de una u otra forma en acciones de voluntariado. Encauzar semejante fuerza solidaria sólo es posible a través de un nutrido conjunto de organizaciones que aglutinen todas las sensibilidades. Las llamadas ONGs -Organizaciones No Gubernamentales- son, en definitiva, el verdadero elemento catalizador del ‘Tercer Sector’. En base a unos objetivos marcados estas ‘empresas sin ánimo de lucro’ organizan los programas de ayuda, reúnen el dinero y recursos necesarios y reclutan a los voluntarios. Todas estas organizaciones han de guiarse por un código de conducta y deben hacer públicas cada año una memoria de actividades junto con sus cuentas económicas, para garantizar la transparencia en su gestión y facilitar el control externo.


 


Hace unos días, precisamente, varias de las ONGs más influyentes del mundo -entre ellas, Survival, Oxfam, Amnistía, Greenpeace y Save The Children- han lanzado un Código de Conducta común, al que pueden unirse todas aquellas instituciones de voluntariado que compartan los mismos principios que se propugnan en el documento. De siete páginas de longitud, inspira al nuevo código la necesidad de hacer transparente el funcionamiento operativo y financiero de este tipo de organizaciones y para que asimismo asuman un compromiso ético y papel responsable que legitime la enorme influencia que ejercen sobre la opinión pública y las políticas gubernamentales en infinidad de países.


 


No sustituye los códigos propios de cada organización. Bien al contrario, su objetivo ha sido definir unos principios muy básicos que todas estas organizaciones comparten, y que, más allá, son propios a toda la humanidad. El respeto a los Principios Universales no falta, por tanto, como punto de partida en esta lista. Esto implica que los firmantes deberán promover los Derechos Humanos, la protección del ecosistema y el desarrollo sostenible. Siguen a este compromiso, otros más concretos como son la independencia política y financiera, la no discriminación, la transparencia organizativa, operativa y financiera (auditorías), el ‘Buen Gobierno’, la recogida ética de fondos y, por último, la gestión profesional (en la medida de lo posible) a fin de promover la excelencia en todas las acciones.


 


Las ONGs desempeñan su labor en muy diversos ámbitos de la cultura, el ocio, el deporte, la educación, la conservación del medio ambiente o la aplicación real de los tratados internacionales, entre otras actividades. Por su parte, las Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (ONGD) se centran en aspectos como la solidaridad internacional, la acción humanitaria y la cooperación para el desarrollo, siempre con el apoyo de las administraciones públicas de cualquier índole.


 


Todos hemos oído hablar y muchos participan de forma activa en entidades que luchan contra los abusos de los Derechos Humanos, como la ya mencionada Amnistía Internacional; otras que protegen el medio ambiente, como la también citada Greenpeace; las que facilitan ayuda médica y humanitaria allí donde más se necesita, como Médicos sin Fronteras o Cruz Roja, o las que se involucran activamente en el desarrollo de las zonas más deprimidas del planeta, como Intermon-Oxfan, entre otras muchas. El caso es que siempre hay un sitio donde aportar ayuda, un lugar donde se garantice que el esfuerzo personal y los recursos económicos empleados van a destinarse a causas que realmente lo necesitan, ya sea en la propia localidad de cada uno, en el resto de España o en el extranjero.


 


Los voluntarios


 


Por este motivo resulta indispensable la aportación de los voluntarios y cooperantes, cuya labor humanitaria constituye el verdadero motor de la solidaridad. La diferencia entre ambos estriba en que mientras los voluntarios no tienen ninguna relación contractual con la organización para la que prestan su ayuda, los cooperantes están sujetos a contratos según la legislación laboral y por lo tanto cuentan con una remuneración económica previamente estipulada. Por tanto, la ayuda que prestan los voluntarios es desinteresada, se informan sobre las necesidades de las comunidades a las que se dirigen y aportan soluciones a los problemas más acuciantes.


 


En este sentido, si el voluntariado se desarrolla en España los participantes pueden realizar labores de ayuda para los colectivos más desfavorecidos, como drogodependientes, personas sin hogar, enfermos de toda clase, presos y ex presidiarios, mujeres en riesgo de exclusión, adolescentes o niños en situaciones de riesgo, entre otros muchos.


 


Otra opción consiste en salir al extranjero para aportar ayuda. En este caso los interesados pueden trasladarse para una estancia ilimitada o simplemente durante el periodo de sus vacaciones, generalmente durante la época estival. Ya sea en campos de trabajo o en otros destinos necesitados de ayuda, estos voluntarios toman contacto directo con la realidad social, económica y cultural del país de destino, trabajando in situ y afrontando en primera persona los problemas de la población.


 


Pero existe una tercera forma de ejercer como voluntario. Se trata del voluntariado virtual, muy aprovechable por aquellos que no tienen tiempo para desplazarse al extranjero o para trabajar en actividades solidarias organizadas en su lugar de residencia. A través de Internet y el correo electrónico, se puede colaborar con una ONG realizando labores para las que no es necesario estar físicamente en su sede, como búsqueda de información, asesoría legal o fiscal, escribir artículos para publicaciones o el diseño, programación y mantenimiento de páginas web, entre otras muchas.


 


Por otra parte, las motivaciones que tienen las personas voluntarias son principalmente de dos clases: cuestiones ideológicas, ya sean políticas o religiosas y afán por el conocimiento de otras realidades sociales y culturas. Según la Plataforma de voluntariado en España, el perfil de las personas voluntarias corresponde al de jóvenes, mayoritariamente mujeres y con un nivel de formación medio-alto, ya que el 40% cuenta con estudios secundarios, el 36% estudios superiores y el 20% estudios primarios. 


 


Universidad y voluntariado


 


Como puede resultar comprensible, una buena parte de las personas que realizan acciones de voluntariado son estudiantes universitarios, que aprovechan las vacaciones para hacer valer su vertiente solidaria. Sus preferencias a la hora de ayudar a los demás se decantan por temas como el medio ambiente, la enseñanza, los animales en peligro de extinción o la ayuda a las personas con discapacidad. Así lo refleja una encuesta realizada para el informe del Observatorio Juvenil 2006, coordinado por Cooperación internacional ONG, que además del voluntariado aborda temas como los derechos humanos y la educación en valores sociales y personales.

Concretamente los universitarios voluntarios prefieren ayudar en acciones relacionadas con el medio ambiente y los animales en peligro de extinción (26,5%), la enseñanza (21,5%), la ayuda a discapacitados físicos y psíquicos (15,3%) y la sanitaria (13,1%). Asimismo, el 40,9% de los estudiantes encuestados afirmaron que el continente africano es donde mayor ayuda de voluntariado hace falta, por delante de América del Sur (13,2%) y Europa (10%).


 


En este sentido, las universidades constituyen hoy un puente entre los problemas sociales existentes y la predisposición solidaria de muchos de sus alumnos, ya que en la mayoría de los casos cuentan con sus propias estructuras de gestión y apoyo a la acción voluntaria. En términos generales, los interesados acuden a las oficinas de voluntariado de las universidades para realizar una entrevista personal, donde se evalúa su capacidad para trabajar en la labor solicitada. A continuación, son inscritos en un registro de voluntarios y después reciben una formación básica sobre el voluntariado y otra específica sobre el campo de trabajo escogido.


 


Aunque hoy en día la gran mayoría de las universidades disponen de sus propios centros de ayuda, puede señalarse como ejemplo de oficina universitaria de voluntariado la organización Solidarios para el Desarrollo, perteneciente a la Universidad Complutense de Madrid. Sus servicios abarcan acciones de apoyo educativo, asistencia en centros penitenciarios, ayuda a discapacitados físicos, mentales, enfermos de SIDA, apoyo a inmigrantes o jóvenes en situación de riesgo, asistencia a enfermos, menores o a personas sin hogar, entre otros muchos. La formación de sus voluntarios incluye desde reuniones informativas hasta cursillos específicos, pasando por cursos de introducción, formación personalizada, seminarios o el aprendizaje de un manual para voluntarios.


 


La Universidad de Jaén, por su parte, dispone también en su oficina de voluntariado de un amplio programa de cursos y seminarios preparatorios para los voluntarios. Sus acciones de dirigen a promover el voluntariado entre los estudiantes, para contribuir a su formación integral en valores como solidaridad, tolerancia, convivencia, libertad o justicia social. Por ello, existe una comunicación constante entre las ONG’s y esta universidad sobre las necesidades más urgentes, en las que más falta pueda hacer la ayuda prestada por los alumnos de esta universidad.  


 


Otras universidades, como la UAM, además de contar con su propia oficina de voluntariado, informan sobre una gran cantidad de programas solidarios e instituciones, donde los interesados pueden conocer de primera mano las acciones más acordes con sus habilidades para trabajar durante el verano, tanto en España como en el extranjero.  


 


Son, no obstante, diversas instituciones universitarias privadas las que más decididamente están promoviendo los valores solidarios entre sus alumnos. Concretamente, ‘Acción Solidaria’ es el nombre de la asignatura que todos los estudiantes de la Universidad Francisco de Vitoria sin excepción han de afrontar en el quinto año de carrera y para cuya superación deberán dedicar al menos 150 horas certificadas de trabajo voluntario. Se trata de la primera universidad en hacer obligatorio esta actividad.


 


Opcional u obligatorio, lo cierto es que las instituciones universitarias juegan un papel esencial en el llamado Tercer Sector. Según un informe presentado este año por la Oficina de Acción Solidaria de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) –«Las estructuras solidarias de las universidades españolas»- el 86,6% de las universidades españolas desarrolla algún tipo de actividad solidaria. Cooperación al desarrollo en países del Tercer Mundo, concienciación de voluntarios y atención a estudiantes discapacitados son las tres grandes áreas de actuación. El 68,6% de los grupos solidarios opta por el marco de la Universidad para organizarse, el 10% crea un instituto y casi el 9% opta por constituirse como asociación. Las empresas y entidades privadas dan la nota negativa en este informe, pues sólo aportan un 2,8% de la financiación. Toca, por ello, a las universidades cargar con la mayor parte del peso económico, estimado en el 79,7% del total.


 


Está claro que los estudiantes lo tienen más fácil si cabe que el resto de ciudadanos para poder ayudar a los demás. Cuando la voz solidaria resuena en la conciencia de un universitario, sólo tendrá que dirigirse a la ‘oficina solidaria’ que opera en su campus, para desde allí, primero formarse y luego realizar los trabajos más adecuados con su perfil tanto académico como humano. Y si esto no convenciera o no fuera posiible, también existen otros muchos canales de información, como la guía hacesfalta.org, donde se explica al detalle todo lo que una persona necesita saber para poder ejercer como voluntario.  Formación, requisitos, acciones más necesarias, voluntariado en España y en el extranjero, noticias de última hora relacionadas con los diversos campos de ayuda, o un foro donde se preguntan y contestan las dudas que se puedan tener al respecto.




 


El sector no lucrativo en España


 


Nuestro país puede presumir actualmente de contar con más de 250.000 entidades no lucrativas (ONG’s, fundaciones, asociaciones solidarias) cuyos gastos operativos suponen el 4% del PIB. Estas organizaciones cuentan con unos 11 millones de personas asociadas, que aportan cerca de 26 millones de cuotas, para facilitar los trabajos realizados por más de un millón de voluntarios y alrededor de 475.000 empleos remunerados a tiempo completo. Al menos así se recoge en un estudio publicado por la Fundación BBVA sobre el El sector no lucrativo en España, donde se refleja la importancia las cifras globales comparables a las de otros países europeos como Francia, Alemania, Finlandia o Austria, aunque todavía por debajo de otros como Holanda, Irlanda o Bélgica.


 


Como sucede en los países de nuestro entorno, las entidades no lucrativas centran sus recursos humanos y económicos en acciones relacionadas con la educación, la salud, el ocio, el medio ambiente y especialmente los servicios sociales. No obstante, al contrario que en otros países de Europa, las organizaciones españolas reciben más ingresos por cuotas de asociados, donaciones privadas y pagos por servicios prestados que de fondos públicos, principal pilar de financiación de estas entidades en Europa.


 


Asimismo, en España casi el 32% del empleo no lucrativo se concentra en el área de servicios sociales, líder en empleo solidario al igual que ocurre en países como Austria, Francia y Alemania, teniendo en cuenta que en España el empleo se concentra en tres grandes redes de organizaciones: la ONCE, la Cruz Roja y Cáritas. Como ejemplo, la ONCE emplea a unos 40.000 trabajadores remunerados, lo que supone el 8,4% del total de esta clase de empleo en el conjunto del Estado. También es importante el amplio porcentaje de empleo no lucrativo en las áreas de desarrollo (11,2%) y asistencia jurídica (3,40%), que suman el 14,6% del total del empleo no lucrativo español.


 


Pero además, a estas cifras debe sumarse la gran cantidad de voluntarios con que cuentan las organizaciones no lucrativas –más de un millón según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales-  ya que el 9,8% de la población adulta española afirma dedicar parte de su tiempo a colaborar con organizaciones sin ánimo de lucro. Si todas estas personas, que dedican más de 4 horas a la semana en trabajos de voluntariado, percibieran un salario, supondría más de 250.000 empleos a jornada completa, o lo que es lo mismo, el 2,19% del empleo equivalente español.


 


 


Enlaces de interés:


 


Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales


 


Plataforma del Voluntariado en España


 


Guía sobre voluntariado hacesfalta.org


 


Cooperación internacional ONG


 


Directorio ONG en España


 


Oficina de Cooperación Universitaria al Desarrollo de la CRUE


 


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