Voluntariado en verano: si no te gusta, cámbialo

Algo de tiempo libre y ganas de cambiar el mundo son los únicos ingredientes para una fórmula que en verano cosecha más que éxito entre todo tipo de personas. El voluntariado congrega en España a más de un millón de personas, un millón de ilusiones dispuestas a hacer de este un mundo mejor. No hacen falta grandes metas, se puede colaborar con organizaciones locales, aprovechar para conocer otros países o incluso apuntarse al cibervoluntariado.

Si siempre has querido hacer algo por cambiar el mundo que te rodea no lo pienses más y ponte en marcha este verano. Ya decía Antonio Machado aquello de “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Si estás dispuesto a dar tus primeros pasos en el mundo del voluntariado pero no sabes cómo, Aprendemas.com te ayuda a tomar la mejor decisión. No se trata sólo de ayudar a los demás, el voluntariado constituye también una experiencia personal muy útil para aquellos universitarios que, en pocos años, se incorporarán al mercado laboral ya que las empresas, valoran muy positivamente la aportación que realiza esta experiencia en cuanto a la capacidad de realizar un trabajo, gestionar actividades y asumir responsabilidades.


 


Atendiendo a la definición oficial, por voluntario se entiende todo aquel que, por libre albedrío, decide dedicar una parte de su tiempo a la acción solidaria, sin recibir por ello remuneración alguna. Una vez tomada la decisión de ser voluntario, el siguiente paso consiste en decidir el proyecto en el que participar. Existen multitud de opciones que abarcan el trabajo con drogodependientes, inmigrantes, refugiados, discapacitados, personas sin hogar, ecología, medio ambiente y un largo etcétera. El movimiento de los voluntarios junto con las organizaciones de acción voluntaria forman parte de la iniciativa social, de los Movimientos Sociales, del Tercer Sector, diferenciándose claramente de la acción de los gobiernos o de las empresas privadas. No obstante, existen administraciones públicas que impulsan proyectos de voluntariado vinculados a sus respectivas políticas sociales o culturales. Existen multitud de opciones en las que comenzar a mejorar el mundo que nos rodea.


 


Batiendo récords: atrévete a dar el paso


 


Aunque siempre hay un lugar en el que echar una mano, lo cierto es que las cifras que reflejan la realidad solidaria en España son más que optimistas. El pasado año, las Organizaciones No Gubernamentales asistían a un crecimiento sin precedentes en el sector ya que se han ejecutado más de 5.500 proyectos en 127 países diferentes. Tal y como se desprende del Informe 2007 elaborado por la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, mas de 28.000 personas han trabajado para las ONG durante ese periodo, de las cuales 21.000 lo han hecho como voluntarios, una cifra que supone un aumento del 6% respecto al año 2006. El perfil del voluntario, que desarrolla su labor sobre todo fuera de España durante una media de cinco años, sigue situándose entre los 25 y los 34 años y la mayoría son mujeres en un porcentaje de siete a diez. En lo que a financiación se refiere, más del 60% de las ONG han aumentado el número de personas que aportan cuotas fijas, con una media que asciende a los 132 euros. De la recaudación total, el 52% se destina al continente americano y un 30% al africano.


 


Las ONG desempeñan su labor en muy diversos ámbitos de la cultura, el deporte, ocio, educación, medio ambiente o la aplicación real de los tratados internacionales, entre un largo etcétera de actividades. Por su parte, las Organizaciones no gubernamentales de Desarrollo (ONGD) se centran en aspectos como la solidaridad internacional, la acción humanitaria y la cooperación para el desarrollo, siempre con el apoyo de administraciones públicas.  El auge de la cooperación internacional se traduce además en nuevas iniciativas. De esta manera, Madrid se convirtió el 17 y 18 de junio en la sede del I Congreso Internacional de Cooperación. En él se dieron cita 25 ponentes procedentes de siete países de Europa, África y Latinoamérica que abordaron el fortalecimiento institucional y la mujer como temas claves, bajo las líneas conductoras de libertad, desarrollo y reducción de la pobreza. Además, participaron renombrados académicos, expertos nacionales e internacionales en materia de Cooperación, representantes de ONGD´s y otros agentes, para aportar ideas y plantear posibles actuaciones en éste ámbito.


 


Si lo que quieres es entrar a formar parte de estas cifras puedes hacerlo en multitud de asociaciones. Las más destacadas –Survival, Oxfam, Amnistía Internacional, Greenpeace y Save The Children– han sido las promotoras del denominado “Código de Conducta Común” al que pueden unirse todas aquellas instituciones de voluntariado que compartan los mismos principios que se propugnan en el documento. A lo largo de sus siete páginas se insta a las organizaciones a trabajar bajo el principio de la transparencia, tanto en el ámbito operativo como en el económico, y asumir un compromiso ético y responsable que legitime la enorme influencia que ejercen sobre la opinión pública y las políticas gubernamentales en infinidad de países.


 


Gracias a este documento, se unifican los principios básicos que comparten este tipo de organizaciones  como el respeto a los Principios Universales de manera que los firmantes apuestan por promover los Derechos Humanos, la protección del ecosistema y el desarrollo sostenible. Además, no hay que olvidar, la independencia política y financiera, la no discriminación, transparencia organizativa, operativa y financiera (auditorías), la recogida ética de fondos y la gestión profesional.


 


Fórmate para mover el mundo


 


El movimiento solidario no sería posible, obviamente, sin voluntarios y cooperantes. Aunque persiguen el mismo objetivo, la diferencia entre ambos estriba en que mientras los voluntarios no mantienen ninguna relación contractual con la organización para la que prestan ayuda, los cooperantes están sujetos a contratos según la legislación laboral y, por lo tanto, cuentan con una remuneración económica previamente estipulada. Lo que sí es necesario en ambos casos es un periodo formativo que, tradicionalmente, corresponde impartirlo a las propias organizaciones voluntarias. Normalmente se trata de cursos dirigidos a voluntarios y potenciales voluntarios en aspectos genéricos (significado de la participación voluntaria, desarrollo de actividades etc) y, por otra parte, cursos de aprendizaje específicos para desarrollar la labor con colectivos concretos (inmigrantes, personas con discapacidad, reclusos…).


 


En este sentido, la Asamblea de Cooperación por la Paz (ACCP) lleva más de diez años promoviendo los Cursos de Cooperación sobre el Terreno que, en la mayoría de los casos, se desarrollan en zonas alejadas del circuito turístico de diez países del Sur para mostrar sobre el terreno el impacto de los proyectos de cooperación al desarrollo que realiza esta organización. Actualmente, la oferta de cursos (con precios que oscilan entre los 2.000 y los 4.000 euros) incluye formación en la República Dominicana, Honduras, Senegal, Túnez, Marruecos, Palestina, Israel, Guatemala, El Salvador y Guinea Bissau. El objetivo persigue realizar un seguimiento de la ejecución de las actividades propuestas y evaluar los objetivos y resultados diseñados y su impacto social, político y económico en las comunidades beneficiarias. Con el fin de garantizar un trabajo serio y riguroso, se desarrollan también talleres de carácter teórico y práctico que instruyan a los participantes en la terminología y la metodología utilizada en los procesos de identificación, formulación, seguimiento y evaluación de las acciones de cooperación al desarrollo.

Maletas solidarias para cambiar el futuro


 


Los viajes solidarios suponen también una opción interesante para formarse en materia de voluntariado a través de actividades tan diferentes como ser profesor de teatro en Rusia o pintar un local en Honduras. Cada vez son más las asociaciones que se apuntan a este tipo de ofertas. Así, organizaciones como AIPC-Pandora pone en marcha, un verano más, su programa de Acciones para una Ciudadanía Global. La iniciativa consiste en la realización de micro-proyectos de desarrollo, que gracias a la participación de personas voluntarias junto con AIPC Pandora y las organizaciones de acogida, mejoran las condiciones de vida de las poblaciones locales. Una de las propuestas es la que se desarrolla hasta el próximo 23 de julio en Zoumi, en la provincia marroquí de Chefchaouen. Del mismo modo, La Fundación para la Cooperación APY Solidaridad en Acción pone en marcha desde Sevilla una nueva edición del programa de Voluntariado Internacional “Tiempo Libre Solidario” durante los meses de julio y agosto de 2008 en tres de los países en los que la entidad ejecuta actualmente proyectos de cooperación al desarrollo: Marruecos, Perú y El Salvador. La Fundación tratará de acercar la situación de las zonas menos desarrolladas económicamente a aquellas personas que deseen conocer y vivir la realidad de sus gentes. Los viajes duran tres semanas y las personas voluntarias recibirán un breve curso de cooperación internacional.


 


La oferta aumenta con las propuestas de la Fundación Comercio para el Desarrollo (COPADE) que organiza este verano sus vacaciones solidarias en Honduras. En esta edición los proyectos harán especial hincapié en el estudio de las posibilidades del turismo responsable en el país y de las tendencias del comercio justo. Las personas voluntarias que viajen a Honduras durante el mes de agosto colaborarán con los proyectos gestionados por COPADE, mantendrán contacto directo con las entidades locales y los beneficiarios de las iniciativas y podrán disfrutar de visitas a lugares de especial interés durante los fines de semana. En la misma línea, los Campos de Trabajo de Waslala pueden convertirse en una manera diferente de viajar y disfrutar de las vacaciones. Se puede descubrir un país a través de su cultura y sus gentes y estar en pleno contacto con la comunidad local. Además se realizará una labor solidaria, contribuyendo con el esfuerzo, ideas y conocimientos a mejorar las sociedades donde se localizan los proyectos. Y todo esto rodeado de un buen número de voluntarios locales e internacionales.


 


Los órganos autonómicos de Gobiernos también son conscientes de las ventajas que otorga la fórmula del viaje solidario y se suben al carro de estas iniciativas. De esta manera, el Gobierno Vasco lanza una nueva convocatoria del Programa Juventud Vasca Cooperante para fomentar la participación de 100 vascos o residentes en Euskadi de entre 20 y 30 años en proyectos desarrollados por ONG vascas en países en vías de desarrollo. El programa dura tres meses y se desarrolla hasta el próximo mes de octubre.


 


La Universidad pisa fuerte


 


La importancia adquirida por la labor voluntaria ha llegado también a las aulas universitarias. De hecho, una buena parte de las personas que realizan acciones de voluntariado son estudiantes universitarios, que aprovechan las vacaciones para potenciar su vertiente solidaria. El año 2001 marcó un punto de inflexión en este sentido ya que la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) firmó un convenio con el Programa de Voluntarios de Naciones Unidas (VNU) a través del cual se facilitaba la incorporación de jóvenes universitarios a proyectos que, a través del Servicio de Información y Tecnología de Naciones Unidas (UNITeS), están enfocados a reducir la brecha digital existente entre países. Después de cuatro años de funcionamiento y una vez evaluada la experiencia durante este tiempo, se inició en 2006 un nuevo enfoque del Programa centrado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), contando con el apoyo de la AECI y de los gobiernos regionales.


 


Un estudio elaborado para el Observatorio Juvenil y coordinado por Cooperación Internacional ONG, dibujaba el perfil de los universitarios voluntarios que prefieren ayudar en acciones relacionadas con el medio ambiente y los animales en peligro de extinción (26,5%), la enseñanza (21,5%), ayuda a discapacitados físicos y psíquicos (15,3%) y en acciones sanitarias (13,1%). Con estas cifras, las universidades se convierten en un puente entre los problemas sociales existentes y la predisposición solidaria de muchos de sus alumnos. En la mayoría de los casos, los interesados acuden a las oficinas de voluntariado de las universidades y allí se inscriben en un registro.


 


Aunque hoy en día la mayoría de las universidades disponen de sus propios centros de ayuda, destacan importantes iniciativas como la organización Solidarios para el Desarrollo, vinculada a la Universidad Complutense de Madrid y que nacía en el año 1987. La labor se desarrolla en acciones de apoyo educativo, asistencia a centros penitenciarios, ayuda a discapacitados físicos, mentales, enfermos de SIDA, apoyo a inmigrantes o jóvenes en situación de riesgo, personas sin hogar y un largo etcétera de colectivos necesitados de ayuda. Las actividades propuestas por Solidarios incluyen, además, seminarios, reuniones informativas, cursillos específicos y formación personalizada. Además, el centro cuenta con diversas opciones que engloban la ayuda a personas mayores, personas sin hogar, menores en riesgo de exclusión social o inmigrantes, entre otros.


 


Otras universidades, como la Universidad Autónoma de Madrid, además de contar con su propia oficina de voluntariado, informan sobre una gran cantidad de programas solidarios e instituciones, donde los interesados pueden conocer de primera mano las acciones más acordes con sus habilidades para trabajar durante el verano, tanto en España como en el extranjero.  La Universidad de Granada (UGR) cuenta también con su oficina de voluntariado y cooperación internacional a la que pueden acceder todos los estudiantes, profesores y personal de administración y servicios (PAS) de la UGR que estén interesados en informarse y/o realizar actividades de voluntariado social. Además, desarrolla también un programa de tutoría de compañeros dirigido a los estudiantes de primer curso. Es un Proyecto de Innovación Docente, que se desarrolla en varias titulaciones de la Universidad (Farmacia, Ingeniería de Caminos, Licenciatura en Economía e Ingeniería Química), e implica el desarrollo de sesiones de tutoría a lo largo de un cuatrimestre, en las que se informa y asesora a los alumnos sobre técnicas de estudio y trabajo intelectual y otros aspectos de la carrera y la facultad. Su objetivo es facilitar la incorporación de los nuevos estudiantes a la Universidad, ayudar a adquirir hábitos saludables de vida, estudio y trabajo, a responder a las nuevas exigencias académicas, disminuyendo así las posibilidades de fracaso académico.


 


La Universidad de Jaén dispone también de su propia oficina de voluntariado con un amplio programa de cursos y seminarios preparatorios para los voluntarios. Sus acciones se dirigen a promover el voluntariado entre los estudiantes, para contribuir a su formación integral en valores como solidaridad, tolerancia, convivencia, libertad o justicia social. Por ello, existe una comunicación constante entre las ONG’s y esta universidad sobre las necesidades más urgentes, en las que más falta pueda hacer la ayuda prestada por los alumnos de esta universidad. Otros centros, como la Universidad Autónoma de Madrid cuentan también con su propia oficina de voluntariado que ejerce su labor tanto en materia de cooperación internacional, atención a personas con discapacidad así como mediante la elaboración de estudios y análisis.


 


Si la universidad pública deja patente su compromiso con la sociedad, el sector privado cuenta también con destacados programas. Así, uno de los centros pioneros en incorporar el voluntariado a su oferta formativo ha sido la Universidad Francisco de Vitoria, que a través de su oficina de Acción Social coordina las actividades que deben realizar todos los estudiantes, de manera obligatoria, a través de la asignatura “Practicum de Acción Social”, incluida entre las asignaturas de Formación Humanística. Enfermos, niños y ancianos, disminuidos, inmigrantes, drogodependientes son ejemplos concretos de las cerca de diez mil personas que anualmente reciben ayuda y atención por parte de nuestros universitarios, a través de convenios con más de 150 ONGs. Periódicamente, se organizan también misiones humanitarias a países afectados por el subdesarrollo o por catástrofes naturales. En total, son más de 250 los proyectos específicos, en los que pueden participar los alumnos.


 


Todos aquellos interesados en conocer las opciones de voluntariado disponibles simplemente deben dirigirse a las “oficinas voluntarias” en las cuales se informará de los trabajos disponibles que más se adecuan al perfil tanto académico como humano del aspirante. Además, cuentas con otras vías para obtener la información que necesitas como la guía elaborada por hacesfalta.org en la que se recogen todas las pautas para ejercer como voluntario en lo relativo a la formación, requisitos, acciones más necesarias, voluntariado en España y en el extranjero, noticias de última hora relacionadas con diversos campos de ayuda e incluso un foro en el que se contestan dudas de los usuarios.

Rompiendo fronteras


 


Además, existen otras opciones puestas en marcha por las universidades como salir al extranjero para aportar ayuda. En este caso, los interesados pueden trasladarse para una estancia ilimitada o simplemente durante el periodo de sus vacaciones. Se trata casi siempre de voluntariado social en el que el alumno, siempre mayor de edad, dedica una media de 20 o 30 horas semanales. Una de las ventajas más importantes que aporta esta fórmula es la posibilidad de mejorar las competencias lingüísticas en un determinado idioma, rebajando, además, los costes habituales de una estancia en el extranjero. Una de las iniciativas más destacada en este sentido es la desarrollada por Study Abroad, un portal que incorpora un completo canal dedicado al voluntariado internacional con todo tipo de proyectos, innumerables ONGs con otra infinidad de destinos diferentes.


 


En la misma línea, la Universidad de Castilla La Mancha convoca, cada año, becas destinadas a cubrir los gastos de desplazamiento y dietas. En ese contexto, el centro, a través de su Fundación General y de la Delegación de Relaciones Internacionales y Cooperación, pretende impulsar un Programa de Sensibilización de la comunidad universitaria sobre los temas de Cooperación al Desarrollo, que integre un itinerario lógico desde los aspectos formativos, hasta las prácticas profesionales, los proyectos de fin de carrera, los trabajos de investigación o programas de intervención diversos en los países del sur. Pueden beneficiarse de este programa tanto estudiantes como miembros del PDI y PAS.


 


Por su parte, el Servicio de Voluntariado Europeo, a través de la Consejería de Deportes y de la Dirección General de Juventud de Madrid, ha puesto en marcha una iniciativa a través de la cual los jóvenes madrileños de 18 a 25 años podrán participar en las actividades de ONG’s. La entidad que envía a los voluntarios se compromete a facilitar el viaje internacional, gestionar los seguros y ofrecer toda la información necesaria. También, la entidad de acogida ofrece un tutor que se encargará de guiar al voluntario en su proyecto, formación y facilitar la integración lingüística.


 


La cibersolidaridad


 


Las nuevas tecnologías han propiciado también una nueva forma de voluntariado, el cibervoluntariado, una práctica que cada vez cosecha más éxito. El Informe 2007 elaborado por la Coordinadota de ONG para el Desarrollo, pone de manifiesto la transparencia con la que cuenta esta fórmula solidaria ya que el 82% realiza auditorías externas sobre el conjunto de su gestión y el 85% cuelga en las webs las memorias anuales. A través del uso de Internet y el correo electrónico, se puede colaborar con una ONG realizando labores para las que no es necesaria la presencia física.


 


En España, cibervoluntarios.org trabaja, desde el año 2001, con el objetivo de utilizar las Nuevas Tecnologías como medio para solucionar problemas sociales de fondo. Los Cibervoluntarios dan a conocer, en persona, las posibilidades que ofrece el uso de las Nuevas Tecnologías de una forma útil, sencilla y eficaz para el día a día a colectivos con pocas posibilidades de acceso y formación, bien a través de la red bien en persona, de tú a tú, mediante cursos, charlas, conferencias, talleres, eventos, seminarios, entre otros. La ayuda se destina a los colectivos que puedan estar excluidos de la Sociedad de la Información por razones de género, edad, entorno profesional y social, falta de tiempo, motivación y/o recursos materiales o económicos, conocimientos o habilidades. Actualmente, la Fundación tiene en marcha diferentes programas como el Centro SocioDigital (creación de una red social de dinamización y promoción de los telecentros en zonas rurales), Mujer+Red (formación en el uso y manejo de las nuevas tecnologías dirigido a pequeñas asociaciones de mujeres de toda España) o Evoluciona en Red (Programa de formación en el uso y manejo de las nuevas tecnologías dirigido a pequeñas asociaciones de mayores de toda España) entre otros.


 


A la cibersolidaridad se apunta también la ONG Internacional ICV Voluntarios que colabora con voluntarios para implementar programas sociales y educativos para ayudar a las poblaciones y a las comunidades locales de desarrollarse. El Programa CiberVoluntarios recluta, forma y coordina voluntarios que poseen habilidades y conocimientos en tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) para proyectos de desarrollo. Los voluntarios participan en proyectos locales, regionales e internacionales ofreciendo sus habilidades y conocimientos en áreas como el desarrollo de sitios Web o de software, la administración de redes o el desarrollo de contenidos. Aunque el programa CiberVoluntarios valora especialmente los intercambios Sur-Sur, también trabaja en la cooperación Sur-Norte y Norte-Sur, con proyectos en unos 10 países.


 


El Programa de Voluntariado de Naciones Unidas ofrece a más de 7.000 personas la posibilidad de apoyar iniciativas como la reducción del hambre en el mundo. Para ello, los voluntarios enseñan, por ejemplo, el uso de Internet en zonas agrícolas y herramientas que potencien la comercialización de su producción. Por su parte, Fundetec incrementa el uso de la tecnología por parte de ciudadanos y empresas mediante la concienciación de su importancia y la capacitación tecnológica, a través de un modelo de colaboración que aúna los recursos y el compromiso de las administraciones públicas y la gestión y experiencia de la empresa privada. En esta línea de actuación, Fundetec ha puesto en marcha la Web del Inmigrante, un espacio destinado a la formación e información de este colectivo que incluye cursos on line, una sección de legislación, acceso a diferentes asociaciones, entre otros. Del mismo modo, la Web de la Mujer, que persigue contribuir a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.


 


 


 


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