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Un postgrado en el extranjero: ideas para ir haciendo las maletas

En el ámbito de la educación de postgrado hay que reconocer que las escuelas y universidades españolas han alcanzado en su conjunto un nivel académico muy satisfactorio. Así y todo, siguen teniendo razones de peso aquellos que optan por realizar un m

Publicado en Histórico Reportajes
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Tenemos en primer lugar la evidente ventaja del segundo o tercer idioma, tan valorado estos días en el mercado laboral. Haber superado una prueba tan difícil como es completar un máster en otro idioma que no sea el español es un indicativo de que estamos ante una persona con gran capacidad de adaptación a entornos multinacionales, esto es, climas, situaciones y culturas muy diferentes. Además, estará en condiciones óptimas para desarrollar una inestimable labor de comunicación con organizaciones de otros países. Personas que, en definitiva, demuestran gran iniciativa y una voluntad fuera de lo común, preparadas para afrontar retos, lo cual, sin duda, supondrá mayores posibilidades de encontrar un empleo cualificado.


Pero también en lo académico encontramos razones más que suficientes para que algunos se planteen seriamente ir haciendo las maletas. Tal y como señala David Leonida, -australiano afincado en España, director académico de ESTUDIAFUERA-, si la oferta en España es abundante e interesante, en el extranjero las alternativas se multiplican. Ampliaremos nuestra lista a universidades, instituciones y países que en determinados campos académicos son los más punteros. “Ahí tenemos Australia”, nos comenta David, “muy desarrollado en estudios medioambientales y telecomunicaciones, Finlandia también en telecomunicaciones, Suiza en gestión hotelera, Estados Unidos en investigación, ciencia, ingeniería industrial, gestión empresarial (MBAs) y marketing, Gran Bretaña en publicidad, Derecho, gestión empresarial y finanzas, Canadá en medio ambiente”.


No hay que olvidar que hablamos de estudios avanzados donde el alumno ha de disponer de medios óptimos en cantidad y calidad, y bien saben muchos lectores que desgraciadamente nuestras universidades no siempre cuentan con ellos. En lo que se refiere a determinados estudios especializados, a veces, universidades e institutos de otros países van muy por delante de nosotros. Así, si un titulado quisiera obtener la mejor formación en biología marina sería recomendable que se desplazara a James Cook University en Queesland (Australia), considerada como una de las referencias mundiales en esta disciplina. Si, por el contrario, estuviera interesado en marketing, uno de los sitios más reconocidos del mundo es la University of California-Berkeley. La UCLA(Los Ángeles) es, por su parte, muy prestigiosa en estudios cinematográficos en donde estudió, por ejemplo, Steven Spielberg. Para los estudios políticos y económicos, difícil va ser encontrar mejor alternativa en Europa que la London School of Economics. Y claro, qué mejor sitio para realizar estudios sobre industria vitivinícola que Francia, particularmente el conocido Master Especializado en Comercio Internacional de Vino impartido por la Ecole S. de Commerce de Dijon. Y como éstas, podemos citar cientos de disciplinas que tienen como referencia instituciones ubicadas en otros países.


Trámites y requisitos


Los requisitos exigidos para realizar un master en un país extranjero son muy parecidos a los de cualquier universidad española, si bien, en algunos países son más rigurosos en ciertos aspectos formales. En principio, para matricularse en un máster universitario es imprescindible haber obtenido una licenciatura. También es posible acceder con una diplomatura, aunque en ese caso lo normal es que tengan que realizar un curso de transición, lo que en el mundo académico anglosajón se conoce como “Top-up Year”. El departamento de admisión requerirá del interesado la presentación de su expediente académico, -básicamente el certificado de notas-, debidamente contrastado (fotocopia compulsada, con certificado de autenticidad) y traducido. Es éste uno de los fundamentos a la hora de valorar la aptitud del candidato.


Y luego tenemos, lógicamente, la importante cuestión del idioma, y aquí lo que la escuela necesita es la garantía de que el futuro alumno va a poder seguir sin dificultad un curso académico. Dos son las certificaciones válidas en los países de la órbita anglosajona: IELTS y TOEFL.


El International English Language Testing System (IELTS) es la certificación reconocida por las universidades y escuelas de postgrado de Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda, creada y gestionada por un consorcio de tres instituciones de gran peso:British Council, IDP Education Australia y la University of Cambridge (ESOL Examinations). Este examen lo realizan cerca de 500.000 personas al año en más de países; en España se lleva a cabo en el Instituto Británico de Madrid y en las sedes delBritish Council de otras ciudades (Barcelona, Bilbao, Valencia). Dura 2 horas y 45 minutos, siendo la puntuación máxima 9 puntos. Entre 6.0 y 6.5 está la nota mínima exigida por las universidades.


En Estados Unidos, y también en Canadá, el examen más conocido es el Test of English as a Foreign Language (TOEFL). Este examen que realizan cerca de 800.000 personas al año es gestionado por una organización si ánimo de lucro llamada ETS. Se trata de una prueba tipo test que evalúa la capacidad de comprensión oral, la capacidad de estructuración y expresión escrita y la capacidad de lectura en inglés. Además, incluye 30 minutos de redacción de un texto sobre un tema de interés general asignado. Las instituciones que lo reconocen exigen a los candidatos una puntuación mínima de entre 213 y 233 puntos sobre un máximo de 300. Este examen también se puede realizar en Madrid y en varias ciudades españolas.


En el ámbito francófono, los certificados de nivel de competencia, de práctica y de dominio de la lengua francesa para extranjeros, son el DELF (Diploma de Estudios de Lengua Francesa) y, de más nivel, el DALF (Diploma Avanzado de Lengua Francesa), ambos gestionados en todo el mundo por la Alliance Française dependiente del Ministerio Francés de Educación Nacional.


Así las cosas, si nuestro dominio de la lengua en la que pretendemos realizar los estudios de postgrado no es el óptimo, vamos a tener que plantearnos la realización de un curso de idiomas previo en el país de destino. David Leonida de ESTUDIAFUERA establece una relación inversa que podría situarse en 3 meses si nuestro nivel es alto, entre 3 y 6 meses si es medio y de al menos 6 meses si es bajo. Tal curso podría ser específico para preparar cualquiera de los anteriores exámenes o en disciplinas concretas (por ejemplo: inglés médico, inglés financiero, francés jurídico, etc.)


A veces, sobre todo cuando se trata de escuelas de postgrado privadas, la experiencia laboral del candidato también es valorada en el proceso de selección. En tal caso lo habitual es exigir cartas de recomendación de las empresas o jefes, por supuesto, traducidas y avalada su veracidad por alguna organización de referencia en esta actividad. De cualquier manera, la mayoría de universidades y escuelas superiores extranjeras piden a todos los candidatos una carta de presentación/motivación en el idioma oficial de la institución. Y ojo porque este documento es muy tenido en cuenta en cualquier departamento de selección, tanto por el estilo en la redacción y la ortografía como por el contenido, los argumentos y el mensaje que transmite.


Mención aparte merece el conocido examen internacional GMAT (Graduate Management Admission Test) que sirve como referencia para las escuelas de negocio de todo el mundo. Con él, no se trata de medir la aptitud laboral específica, experiencia o conocimientos adquiridos. Se trata por el contrario de una prueba estándar de capacidad, de tres horas y media de duración y tres partes: una primera sobre redacción analítica (AWA: Analytical Writing Assessment), una segunda de razonamiento matemático y, por último, la relativa al área lingüística. La puntuación del GMAT oscila en un rango de 200 a 800 puntos, siendo la nota adquirida un indicador de las posibilidades de éxito del candidato en el primer año de un MBA. Es un examen que exige la mayoría de escuelas de negocio norteamericanas, especialmente las más prestigiosas que piden una puntuación mínima a partir de 590. En Europa, también es valorado, aunque muchas escuelas prefieren basarse en exámenes de ingreso propios, que son en cualquier caso de similares características.


Para preparar éste y otros exámenes de referencia para el acceso a escuelas de postgrado y centros universitarios extranjeros no es necesario irse fuera de España. La infraestructura y calidad docente ha de ser mayor a la de un centro convencional al tratarse de exámenes que implican una óptima preparación, no obstante, tenemos varios centros capacitados para tan rigurosa labor. En Madrid destaca un centro establecido hace casi 40 años, American Language, ya con gran prestigio en la preparación del TOEFL y del GMAT Asimismo, en Barcelona no podía faltar un centro de referencia en este tipo de programas especializados y en este caso hay que mencionar Técnicas Lingüísticas Aplicadas donde se dan cita aquellos interesados en obtener una alta calificación en el GMAT, el IELTS y el TOEFL por mencionar los relacionados con estudios de postgrado.

Seleccionando la escuela idónea


Que nadie piense que por el hecho de venir de otro país las universidades o escuelas van a ser menos estrictas. Y es que, ya son muchos años de experiencia acumulada en procesos de selección, con un creciente flujo de alumnos de múltiples nacionalidades, de Europa, Norteamérica y Asia, por lo que no sería extraño que viéramos rechazada nuestra solicitud en varias universidades. No es que un país sea académicamente más exigente que otros, la diferencia, como bien señala David Leonida, la marcan las instituciones. Estudiar un MBA en Harvard siempre será muy difícil, al tiempo que los requisitos de admisión van a ser muy exigentes. Y otro tanto ocurre con el resto de escuelas de negocio de gran prestigio que por término medio admiten a menos del 10% de los candidatos que participan en sus respectivos procesos de selección.


Desde ESTUDIAFUERA lo que se recomienda es que cada persona busque una institución que encaje con su nivel académico. Sería una pérdida de tiempo iniciar unproceso de admisión en un máster que a priori está muy lejos de nuestra capacidad y medios económicos. En la selección de la escuela no hay que basarse tanto en el prestigio sino, más bien, en los requisitos del programa y los objetivos, que éstos sean afines al propio interesado, -a su expediente académico, a su experiencia, a su perfil-, y que, por tanto, haya posibilidades de ser admitido y de completar el programa con éxito.


Precisamente, tasar el nivel del candidato y de acuerdo a ello seleccionar las instituciones extranjeras óptimas, es una de las funciones básicas que realiza ESTUDIAFUERAy otras organizaciones similares establecidas en España. Estas empresas son las que mejor conocen la amplia oferta académica existente en el extranjero, pueden seleccionar así las 4 ó 5 instituciones que, según el caso, garantizan al interesado un nivel de enseñanza óptimo.


Y no olvidemos el límite del presupuesto. No todo el mundo dispone de 4 millones para gastar en un año. Hay que decir que, en el aspecto económico, lo más interesante para un español es estudiar en cualquier otro país miembro de la Unión Europea, ya que se beneficiará de las tasas académicas subvencionadas a las que como ciudadano comunitario tiene derecho. Entre 3.500 y 6.000 euros puede costar unos estudios de postgrado de un año en una universidad europea. En Australia, Estados Unidos y Canadá el coste será más elevado, siendo indiferente hacerlo en una institución pública o privada pues en ningún caso va a beneficiarse de reducciones de matrícula.


Otro servicio muy importante que prestan las organizaciones como ESTUDIAFUERA es la gestión de los trámites y guiar en el proceso de admisión. Aunque se trata de sistemas educativos de funcionamiento similar al español, en la práctica son países con una burocracia distinta, muy desconocida para un extranjero. Todo ha de realizarse en otro idioma y a veces es necesario hacer llegar al país y escuela de destino documentación clave. Entre los servicios que ofrecen este tipo de organizaciones al aspirante está compulsar y certificar documentos, traducir documentos oficiales, rellenar formularios, asesorar durante todo el proceso, traducir cartas de presentación y de recomendación, apoyar en la redacción de estos “decisivos” documentos, además, valerse de su amplia red de contactos en las universidades extranjeras para ir a las personas clave en cada caso, todo lo cual supone acortar mucho el tiempo de gestión.


Visados


Para estudiar en cualquier país de la Unión Europea no es necesario obtener un visado. Un estudiante comunitario podrá permanecer ahí el tiempo que desee, incluso optar a un empleo sea el que sea una vez concluidos los estudios de postgrado. Bien diferente es el caso de Estados Unidos que sí exige la tramitación de visado para cualquier estancia por motivos de estudio.


Por desgracia, el 11-S también ha tenido nefastas consecuencias en el ámbito educativo superior de aquel país. Antes de los atentados, las universidades estadounidenses contaban con aproximadamente 300.000 alumnos extranjeros matriculados, en menos de tres años esta cifra ha descendido hasta los 210.000.


Tal descenso se le achaca principalmente al tiempo de tramitación de un visado que ahora se ha prolongado a casi dos meses, frente a los 15 días que suponía antes. También, la solicitud se ha encarecido: aparte de los 100 dólares no reembolsables se exige otros 100 para registrarse en el nuevoSistema de Información sobre Estudiantes y Visitantes Extranjeros (SEVIS). A esto hay que unir la “poco simpática” entrevista que todo solicitante ha de tener con inmigración o con la autoridad consular. No debe ser motivo de preocupación para un español, según David Leonida, que ya en la misma entrevista se acostumbra a informarle sobre la concesión del visado.


Pero inevitablemente, tantas barreras han acabado afectando también a las escuelas de negocio y a su programa más emblemático. Se estima que este año el número de solicitantes de MBAs en Norteamérica ha descendido entre un 15 y 25% con respecto a 2003 (según datos recabados por MBA Roundtable). Tenemos el ejemplo de uno de los MBA Full Time más prestigiosos del país, el de la Tepper School of Business, con un descenso del 30% de candidaturas. Así las cosas, no debe extrañar que el número de inscripciones al examen GMAT en 2004 haya descendido en un 17,5% en lo que se refiere a aspirantes de fuera de los Estados Unidos (los extranjeros representan en la actualidad entre el 20 y 30% del alumnado en las escuelas de negocio estadounidenses).


Se trata de un problema generalizado, que afecta a las áreas de investigación y doctorado, más allá, al conjunto de estudios universitarios en los EEUU, y que ha hecho saltar la voz de alarma entre los dirigentes de sus más prestigiosas instituciones educativas. Recientemente, la NAFSA (Association of International Educators)se ha visto en la necesidad de remitir al gobierno de los EEUU un informe en el que, aparte de exponer los resultados de una pormenorizada encuesta, se advierte del peligro que supone la disminución del caudal de talentos. Se proponen, además, medidas para frenar tan preocupante descenso de matriculas extranjeras, centrándose principalmente el actual sistema de visados.


Un visado de estudios para los Estados Unidos (F-1) sólo contempla la estancia por el tiempo que dure el programa académico, más 60 días para realizar turismo. Por tanto, a un estudiante extranjero no se le permite trabajar. Conseguir un permiso de trabajo es mucho más complicado y dependerá del puesto al que se quiera acceder. En todo caso deberá tratarse de una oferta que ningún ciudadano de aquel país pudiera reclamar (¿prácticas?), sólo entonces podrá el estudiante cambiar el tipo de visado.


El informe de la NAFSA recomienda extender la duración de los visados a todo el curso académico, dotar al procedimiento con una mayor transparencia, priorizar las solicitudes que hayan acumulado un retraso de treinta días, incrementar la formación de los funcionarios consulares, ampliar la duración de los visados prevista en los acuerdos de reciprocidad con algunos países clave y simplificar los medios de pago de SEVIS, contemplando incluso la posibilidad de satisfacer las cuotas una vez que el estudiante ya esté en los Estados Unidos.


Canadá es menos estricto a la hora de conceder visados, incluso no es necesario cuando la estancia por estudios no excede de los 6 meses. Si hubiera que gestionarlo, sólo es posible dirigiéndose a la Embajada de Canadá en París. El visado para estudios en Australia goza de la ventaja de que permite compatibilizar los estudios con un trabajo de hasta 20 horas semanales y jornada completa en periodo de vacaciones. Claro que eso de trabajar cuando uno está afrontando unos estudios de postgrado fuera de su país, que requieren de toda la concentración por parte del alumno, con la dosis extra de dedicación al realizarse en un idioma distinto del materno, es una elección que David Leonida no considera acertada.

Otras alternativas para estudiar en el extranjero


La revolución de las nuevas tecnologías también ha llegado a la educación de postgrado y ahí tenemos la metodología e-learning que empieza a extenderse por universidades y escuelas de todo el mundo. Algunos países como Estados Unidos o Reino Unido ya gozan de una amplia e interesante oferta que permite a alumnos extranjeros seguir programas educativos desde su propio país sin necesidad de abandonar el trabajo. Especialmente, el país americano ha alcanzado un gran desarrollo en esta modalidad educativa con auténticos gigantes, como la rama de educación on-line de la Phoenix University con más de 170.000 alumnos matriculados en cursos de doctorado, masters, MBAs, cursos profesionales y carreras superiores.


Estos programas son seguidos a distancia y sólo en momentos puntuales el alumno deberá desplazarse a la sede, normalmente por motivo de exámenes obligatorios para obtener un título oficial. Se trata, en definitiva, de una opción más, una forma muy económica de estudiar en instituciones educativas extranjeras. Hay que avisar, no obstante, que no todas las que prometen títulos en el extranjero son honestas. Avisan los expertos que antes de matricularse en cualquiera de estas universidades o escuelas a distancia el interesado debe asegurarse de su prestigio, carácter oficial y seriedad académica.


No podíamos terminar, por supuesto, sin citar la alternativa quizá más cómoda ya que no sería necesario realizar largas tramitaciones ni procesos de selección. Y es que, gracias al prestigio y proyección internacional que han alcanzado algunas escuelas españolas, tenemos entre la amplia oferta de postgrado un tipo exclusivo de programas internacionales que incluyen períodos académicos en escuelas o universidades de otros países. Podría ser la estancia de un mes, incluso de una semana. Éste es el caso de Options & Futures Institute-IEB cuyos masters especializados en finanzas incluyen, precisamente, una semana lectiva en el prestigioso Merton College de Londres con visitas a diferentes empresas de referencia en el centro financiero de la ciudad.


Otras instituciones ofrecen estancias más prolongadas. El conocido MBA del IESE tiene un programa de intercambio con importantes escuelas de Norteamérica, Latinoamérica, Europa y Asia, entre las que se encuentran la Harvard BS (EEUU), la Wharton (EEUU), IPADE (México), INSEAD (Francia) o la China Europe International BS (Shangai). Así, alumnos seleccionados de la escuela española se incorporarán durante cuatro meses a alguno de los MBA de éstas y otras escuelas. ESADE, por su parte, destaca por un programa de intercambio internacional que suma más de 100 instituciones educativas de máximo reconocimiento en todo el mundo, tanto para sus MBA como para sus carreras de grado.


Enlaces de interés:


EstudiaFuera


Departamento de Inmigración y Aduanas – EEUU (Visados de Estudiantes)


Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EEUU – (Visados de Trabajo)


Embajada Canadiense en París – Visados e Inmigración


Gobierno Australiano – Departamento de Inmigración


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