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Sol y voluntariado, una fórmula que se repite cada verano

Actualmente en España hay más de un millón de voluntarios luchando por hacer del nuestro un mundo mejor. No se trata sólo de ayudar a los demás en muy diversos ámbitos, el voluntariado es también una experiencia personal muy útil para aquellos univer

Publicado en Histórico Reportajes
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Si siempre has querido hacer algo por los demás y así aportar tu granito de arena a mejorar el mundo que nos rodea pero nunca encontraste el momento adecuado, no lo pienses más, este verano tienes la oportunidad de redimirte. Las opciones son múltiples, puedes colaborar con alguna organización de tu ciudad o de otra comunidad autónoma, o aprovechar para conocer otros países y, si tu problema es la falta de tiempo, existen actividades de voluntariado que incluso se pueden realizar desde tu propia casa.


Ateniéndonos a la definición oficial, voluntario es todo aquel que, por libre albedrío, decide dedicar una parte de su tiempo a la acción solidaria, sin recibir por ello remuneración alguna. Claro que ser voluntario va mucho más allá, es crecer como persona al dejar de lado parte de nuestros propios intereses para dar a los demás; es abrir nuestra mente a una realidad que, a pesar de ser más cercana de lo que parece, nos resulta ajena; ser voluntario es, en definitiva, una actitud ante la vida, es creer que las cosas pueden cambiar con un pequeño esfuerzo. 


Una mirada rápida a nuestro alrededor es suficiente para darnos cuenta de la falta que hacen los voluntarios. Además, por si la recompensa moral que reciben los voluntarios no fuera suficiente, es importante tener en cuenta que el mundo laboral valora muy positivamente la aportación que realiza esta experiencia en cuanto a la capacidad de realizar un trabajo, gestionar actividades y asumir responsabilidades. No es extraño, por tanto, que cada vez más universidades incluyan en sus programas educativos el voluntariado como materia obligatoria. 


 


Una vez tomada la decisión de ser voluntario, el siguiente paso es decidir el proyecto en el que queremos participar entre las numerosas posibilidades: drogodependencias, inmigración, refugiados, enfermos mentales, discapacitados, personas sin hogar, ecología y medio ambiente, son sólo algunas.


 


Organizaciones con mucho corazón


 


En España más de un millón de personas participan de una u otra forma en acciones de voluntariado. Las ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) se encargan de organizar toda esta ayuda humanitaria y son el verdadero elemento catalizador del ‘Tercer Sector’. En base a unos objetivos marcados estas ‘empresas sin ánimo de lucro’ organizan los programas de ayuda, reúnen el dinero y recursos necesarios y reclutan a los voluntarios. Todas estas organizaciones han de guiarse por un código de conducta y deben hacer públicas cada año una memoria de actividades junto con sus cuentas económicas, para garantizar la transparencia en su gestión y facilitar el control externo.


 


El año pasado, varias de las ONGs más influyentes del mundo -entre ellas, Survival, Oxfam, Amnistía, Greenpeace y Save The Children- lanzaron un Código de Conducta común al que pueden unirse todas aquellas instituciones de voluntariado que compartan los mismos principios que se propugnan en el documento. A lo largo de sus siete páginas se insta a las organizaciones a hacer transparente su funcionamiento operativo y financiero y a asumir un compromiso ético y responsable que legitime la enorme influencia que ejercen sobre la opinión pública y las políticas gubernamentales en infinidad de países.


 


Este documento no sustituye los códigos propios de cada organización, su objetivo más bien es definir unos principios muy básicos que todas estas organizaciones comparten, y que, más allá, son propios a toda la humanidad. El respeto a los Principios Universales no falta, por tanto, como punto de partida en esta lista. Esto implica que los firmantes deberán promover los Derechos Humanos, la protección del ecosistema y el desarrollo sostenible. Siguen a este compromiso, otros más concretos como son la independencia política y financiera, la no discriminación, la transparencia organizativa, operativa y financiera (auditorías), el ‘Buen Gobierno’, la recogida ética de fondos y, por último, la gestión profesional (en la medida de lo posible) a fin de promover la excelencia en todas las acciones.


 


Las ONGs desempeñan su labor en muy diversos ámbitos de la cultura, el ocio, el deporte, la educación, la conservación del medio ambiente o la aplicación real de los tratados internacionales, entre otras actividades. Por su parte, las Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (ONGD) se centran en aspectos como la solidaridad internacional, la acción humanitaria y la cooperación para el desarrollo, siempre con el apoyo de las administraciones públicas de cualquier índole.


 


Así por ejemplo, en el campo de los Derechos Humanos podemos destacar a la ya mencionada Amnistía Internacional; a Greenpeace o GREFA en la protección al Medio Ambiente, entre las que facilitan ayuda médica y humanitaria allí donde más se necesita, se encuentran Médicos sin Fronteras o Cruz Roja, y entre las que se involucran activamente en el desarrollo de las zonas más deprimidas del planeta, a Intermon-Oxfan, entre otras muchas. El caso es que siempre hay un sitio donde aportar ayuda, un lugar donde se garantice que el esfuerzo personal y los recursos económicos empleados van a destinarse a causas que realmente lo necesitan, ya sea en la propia localidad de cada uno, en el resto de España o en el extranjero.


 


Los voluntarios


 


Por este motivo resulta indispensable la aportación de los voluntarios y cooperantes, cuya labor humanitaria constituye el verdadero motor de la solidaridad. La diferencia entre ambos estriba en que mientras los voluntarios no tienen ninguna relación contractual con la organización para la que prestan su ayuda, los cooperantes están sujetos a contratos según la legislación laboral y por lo tanto cuentan con una remuneración económica previamente estipulada. Por tanto, la ayuda que prestan los voluntarios es desinteresada, se informan sobre las necesidades de las comunidades a las que se dirigen y aportan soluciones a los problemas más acuciantes.


 


Las motivaciones que tienen las personas voluntarias son principalmente de dos clases: cuestiones ideológicas, ya sean políticas o religiosas y afán por el conocimiento de otras realidades sociales y culturas. Según la Plataforma de voluntariado en España, el perfil de las personas voluntarias corresponde al de jóvenes, mayoritariamente mujeres y con un nivel de formación medio-alto, ya que el 40% cuenta con estudios secundarios, el 36% estudios superiores y el 20% estudios primarios. 


 


En este sentido, si el voluntariado se desarrolla en España los participantes pueden realizar labores de ayuda para los colectivos más desfavorecidos, como drogodependientes, personas sin hogar, enfermos de toda clase, presos y ex presidiarios, mujeres en riesgo de exclusión, adolescentes o niños en situaciones de riesgo, entre otros muchos.


 


Según un estudio realizado por encargo de la Dirección General de Voluntariado y Promoción Social de la Comunidad de Madrid para conocer la evolución en los últimos cinco años de la situación del voluntariado y las tendencias de futuro, normalmente las actividades de voluntariado se desarrollan dentro de la propia comunidad, así lo hacen al menos siete de cada diez voluntarios madrileños.


 


Otra opción consiste en salir al extranjero para aportar ayuda. En este caso los interesados pueden trasladarse para una estancia ilimitada o simplemente durante el periodo de sus vacaciones, generalmente durante la época estival. Ya sea en campos de trabajo o en otros destinos necesitados de ayuda, estos voluntarios toman contacto directo con la realidad social, económica y cultural del país de destino, trabajando in situ y afrontando en primera persona los problemas de la población.


 


 


 


 




Se trata casi siempre de voluntariado de tipo social al que la persona, siempre mayor de edad, deberá dedicar entre 20 y 30 horas a la semana. Una de los principales alicientes de esta opción es la posibilidad de mejorar las competencias lingüísticas en un determinado idioma y rebajar los costes que suponen la estancia en un país extranjero a cambio de la realización de trabajos de cooperación. Una de las iniciativas más destacada en este sentido es Study Abroad, un portal que incorpora un completo canal dedicado a voluntariado internacional con todo tipo de proyectos, innumerables ONGs entre las que elegir e infinidad de destinos.


 


Universidades como la de Castilla-La Mancha convocan todos los años becas para cubrir los gastos de desplazamiento y dietas dirigidas a estudiantes en últimos cursos que deseen participar en proyectos de colaboración con ONGs. Una buena forma de empezar la búsqueda de alternativas es a través de una página de enlaces que ha incluido ex profeso el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales en su portal.


 


Especialmente interesante es el programa de intercambio que organiza AFS Intercultura España con jóvenes de entre 15 a 18 años. Ésta ONG de origen estadounidense lleva 75 años promoviendo oportunidades de aprendizaje intercultural con el fin de ayudar a las personas a desarrollar los conocimientos, las habilidades y la comprensión que se necesitan para crear un mundo más justo y pacífico. El programa combina la estancia en familia y la asistencia a un centro escolar de carácter público, con actividades de enriquecimiento intercultural (encuentros, talleres, dinámicas) organizadas por los voluntarios de la entidad tanto en el país de origen (España) como en el país destino.


 


Para el programa escolar anual se convocan todos los años becas destinadas a jóvenes sin los suficientes recursos económicos, tomando como referencia para la selección los umbrales de renta marcados por el Ministerio de Educación español en sus programas de becas. Las becas de AFS cubren hasta un 90 % del coste del programa anual. Como todos los años, la convocatoria se realizará en septiembre.


 


AFS también organiza programas de intercambio para adultos por un período de cuatro semanas a escoger entre Egipto, para profundizar en la lengua y cultura árabe, o Gran bretaña, para trabajo voluntario de conservación y restauración. Cierran la lista de destinos Honduras y Brasil, para aquellos que deseen participar en un programa sobre Desarrollo Social (Cooperación Internacional) de 12 y 6 meses respectivamente.


 


Existe, además, una tercera forma de ejercer como voluntario. Se trata del voluntariado virtual, muy aprovechable por aquellos que no tienen tiempo para desplazarse al extranjero o para trabajar en actividades solidarias organizadas en su lugar de residencia. A través de Internet y el correo electrónico, se puede colaborar con una ONG realizando labores para las que no es necesario estar físicamente en su sede, como búsqueda de información, asesoría legal o fiscal, escribir artículos para publicaciones o el diseño, programación y mantenimiento de páginas web, entre otras muchas.


 


La formación del voluntario


 


Tradicionalmente han sido las propias organizaciones voluntarias las que se han encargado de formar a los voluntarios. En 1999, el porcentaje de organizaciones de voluntariado españolas que realizaban acciones de formación a favor de sus voluntarios se situaban en el 67%.


 


Normalmente, la formación consiste en cursos dirigidos a voluntarios y potenciales voluntarios sobre aspectos genéricos relacionados con voluntariado (significado de la participación voluntaria, adquisición y desarrollo de habilidades, etc.), y por otro, cursos de aprendizaje específicos para el trabajo con colectivos concretos (inmigrantes, personas con discapacidad, reclusos, enfermos, etc.). La formación también se dirige a los que se encargar de la gestión de las entidades, con objeto de mejorar la gestión del voluntariado, el reclutamiento de los voluntarios y la coordinación de los proyectos llevados a cabo por personas voluntarias.


 


En este sentido, la Asamblea de Cooperación Por la Paz (ACPP) lleva diez años promoviendo Cursos de Cooperación sobre el Terreno que se realizan normalmente en zonas alejadas del circuito turístico de nueve países del Sur para mostrar sobre el terreno el impacto de los proyectos de cooperación al desarrollo que realiza esta organización. Como novedad este año, en la oferta de cursos se han incluido dos países más, Guatemala y El Salvador, que se suman a la República Dominicana, Honduras, Senegal, Túnez, Marruecos, Palestina e Israel.


 


El objetivo es hacer un seguimiento de la ejecución de las actividades propuestas y evaluar los objetivos y resultados diseñados y su impacto social, político y económico en las comunidades beneficiarias. Con el fin de garantizar un trabajo serio y riguroso, se llevan a cabo talleres teórico-prácticos para instruir a los participantes en la terminología y la metodología utilizada en los procesos de identificación, formulación, seguimiento y evaluación de las acciones de cooperación al desarrollo. De esta forma, se promueve que todos los participantes tengan una comprensión lo más completa posible de lo que es un proyecto de cooperación.


 


Por otro lado, FUNDAR, la Fundación de la Solidaridad y el Voluntariado de la Comunidad Valenciana, dentro de su Plan de Formación 2007, imparte más de 160 cursos gratuitos, destinados a empleados de las ONG, voluntarios y a la ciudadanía en general. Ester Fonfría, gerente de FUNDAR, ha explicado que “el Plan de Formación de FUNDAR es una respuesta a todos aquellos voluntarios y miembros de ONG que, además de ayudar, procuran que su ayuda resulte lo más eficaz posible. Con este Plan son ya más de 1.000 cursos y talleres realizados en sus seis años de existencia y más de 15.000 voluntarios, responsables y técnicos de ONG formados por FUNDAR”.


 


Los cursos ofertados se agrupan en cuatro programas. El primero es de ‘Formación Básica’ y se dirige a los principiantes en acciones de voluntariado. El segundo programa, ‘Formación Específica’, está diseñado en función de las necesidades concretas de actuación de los voluntarios. El ‘Programa de Voluntariado Universitario’ incluye cursos básicos y específicos dirigidos a jóvenes universitarios y, en último lugar, el de ‘Formación Especializada’ trata de mejorar las habilidades de gestión de los técnicos y responsables de ONG.


 


Aparte de estos cursos, el Plan contempla la posibilidad de conceder becas a las ONG si no encuentran lo que buscan dentro de su oferta para que puedan realizar los que consideren más adecuados a sus necesidades y requerimientos, en el centro formativo que les resulte más conveniente.


 


El informe de la Dirección General de Voluntariado y Promoción Social de la Comunidad de Madrid citado anteriormente muestra un cada vez mayor grado de especialización en aquellos voluntarios que trabajan con colectivos. Sin embargo, ha disminuido el porcentaje de organizaciones que forman a sus voluntarios (cinco de cada diez en 2006 frente a las siete de cada diez en 2001). Asimismo, seis de cada diez entidades dispone de un Programa de Formación permanente.


 


Universidad y voluntariado


 


A medida que la importancia del papel de los voluntarios en la sociedad se ha hecho patente, las Administraciones Públicas y las Universidades han comenzado a involucrarse en la realización de cursos para voluntarios.


 


Una buena parte de las personas que realizan acciones de voluntariado son estudiantes universitarios, que aprovechan las vacaciones para hacer valer su vertiente solidaria. Sus preferencias a la hora de ayudar a los demás se decantan por temas como el medio ambiente, la enseñanza, los animales en peligro de extinción o la ayuda a las personas con discapacidad. Así lo refleja una encuesta realizada para el informe del Observatorio Juvenil 2006, coordinado por Cooperación internacional ONG, que además del voluntariado aborda temas como los derechos humanos y la educación en valores sociales y personales.


 


Concretamente, los universitarios voluntarios prefieren ayudar en acciones relacionadas con el medio ambiente y los animales en peligro de extinción (26,5%), la enseñanza (21,5%), la ayuda a discapacitados físicos y psíquicos (15,3%) y la sanitaria (13,1%). Asimismo, el 40,9% de los estudiantes encuestados afirmaron que el continente africano es donde mayor ayuda de voluntariado hace falta, por delante de América del Sur (13,2%) y Europa (10%).


 


En este sentido, las universidades constituyen hoy un puente entre los problemas sociales existentes y la predisposición solidaria de muchos de sus alumnos, ya que en la mayoría de los casos cuentan con sus propias estructuras de gestión y apoyo a la acción voluntaria. En términos generales, los interesados acuden a las oficinas de voluntariado de las universidades para realizar una entrevista personal, donde se evalúa su capacidad para trabajar en la labor solicitada. A continuación, son inscritos en un registro de voluntarios y después reciben una formación básica sobre el voluntariado y otra específica sobre el campo de trabajo escogido.


 


Aunque hoy en día la gran mayoría de las universidades disponen de sus propios centros de ayuda, puede señalarse como ejemplo de oficina universitaria de voluntariado la organización Solidarios para el Desarrollo, perteneciente a la Universidad Complutense de Madrid. Sus servicios abarcan acciones de apoyo educativo, asistencia en centros penitenciarios, ayuda a discapacitados físicos, mentales, enfermos de SIDA, apoyo a inmigrantes o jóvenes en situación de riesgo, asistencia a enfermos, menores o a personas sin hogar, entre otros muchos. En el curso 2005/2006 mil voluntarios se formaron en el Seminario Solidaridad que se lleva impartiendo desde hace 20 años. Aparte del seminario, la formación impartida por esta organización incluye desde reuniones informativas hasta cursillos específicos, pasando por cursos de introducción, formación personalizada o el aprendizaje de un manual para voluntarios.


 


La Universidad de Jaén, por su parte, dispone también en su oficina de voluntariado de un amplio programa de cursos y seminarios preparatorios para los voluntarios. Sus acciones de dirigen a promover el voluntariado entre los estudiantes, para contribuir a su formación integral en valores como solidaridad, tolerancia, convivencia, libertad o justicia social. Por ello, existe una comunicación constante entre las ONG’s y esta universidad sobre las necesidades más urgentes, en las que más falta pueda hacer la ayuda prestada por los alumnos de esta universidad. 


 


Otras universidades, como la Universidad Autónoma de Madrid, además de contar con su propia oficina de voluntariado, informan sobre una gran cantidad de programas solidarios e instituciones, donde los interesados pueden conocer de primera mano las acciones más acordes con sus habilidades para trabajar durante el verano, tanto en España como en el extranjero. 


 


A veces, para realizar ciertas acciones de voluntariado no es necesario ni salir del campus. Es el caso de los alumnos de 5º curso o doctorado de la Universidad de Granada que participan en un programa de tutoría de compañeros dirigido a los estudiantes de primer curso. Es un Proyecto de Innovación Docente, que se desarrolla en varias titulaciones de la Universidad (Farmacia, Ingeniería de Caminos, Licenciatura en Economía e Ingeniería Química), e implica el desarrollo de sesiones de tutoría a lo largo de un cuatrimestre, en las que se informa y asesora a los alumnos sobre técnicas de estudio y trabajo intelectual y otros aspectos de la carrera y la facultad. Su objetivo es facilitar la incorporación de los nuevos estudiantes a la Universidad, ayudar a adquirir hábitos saludables de vida, estudio y trabajo, a responder a las nuevas exigencias académicas, disminuyendo así las posibilidades de fracaso académico.


 


Además, la Universidad de Granada ofrece becas que incluyen los gastos de comedor o de libros a aquellos alumnos que quieran colaborar con sus compañeros discapacitados, proporcionándoles los apuntes de las clases, ayudándoles con el estudio de las materias, haciendo de interlocutores entre estos estudiantes y sus profesores, o auxiliándoles en los desplazamientos por la Universidad.


 


La Universidad Complutense de Madrid cuenta con un programa parecido, en el que los becarios dedican cinco horas de lunes a viernes a la integración de personas con discapacidad dependiente. Un 10% de este tiempo se destina a la formación del becario. Los beneficiarios reciben 450 euros mensuales y se les podrá reconocer hasta un máximo de 5 créditos de libre elección por curso. Sus tareas pasan por el acompañamiento a los estudiantes con discapacidad en las actividades universitarias, colaborar en los hábitos de autonomía personal en todas las actividades de su vida universitaria (aulas, seminarios, despachos, bibliotecas, cafetería, servicios, WC, etcétera), apoyo para conseguir apuntes, colaborar en las tareas administrativas del Vicerrectorado de Estudiantes, etc.


 


Son, no obstante, diversas instituciones universitarias privadas las que más decididamente están promoviendo los valores solidarios entre sus alumnos. Concretamente, ‘Acción Solidaria’ es el nombre de la asignatura que todos los estudiantes de la Universidad Francisco de Vitoria sin excepción han de afrontar en el quinto año de carrera y para cuya superación deberán dedicar al menos 150 horas certificadas de trabajo voluntario. Se trata de la primera universidad en hacer obligatorio esta actividad. Cerca de diez mil personas reciben anualmente ayuda y atención por parte de los alumnos de esta Universidad, a través de convenios con más de 150 ONGs.


 


Opcional u obligatorio, lo cierto es que las instituciones universitarias juegan un papel esencial en el llamado Tercer Sector. Según un informe presentado este año por la Oficina de Acción Solidaria de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) –«Las estructuras solidarias de las universidades españolas»- el 86,6% de las universidades españolas desarrolla algún tipo de actividad solidaria. Cooperación al desarrollo en países del Tercer Mundo, concienciación de voluntarios y atención a estudiantes discapacitados son las tres grandes áreas de actuación. El 68,6% de los grupos solidarios opta por el marco de la Universidad para organizarse, el 10% crea un instituto y casi el 9% opta por constituirse como asociación. Las empresas y entidades privadas dan la nota negativa en este informe, pues sólo aportan un 2,8% de la financiación. Toca, por ello, a las universidades cargar con la mayor parte del peso económico, estimado en el 79,7% del total.


 


Todos aquellos interesados en conocer cuáles son las opciones de voluntariado sólo tienen que dirigirse a las ‘oficinas solidarias’ en donde se informa de los trabajos disponibles que más se adecuan al perfil tanto académico como humano del aspirante. Pero como no todas las universidades disponen de un centro de estas características, existen otros muchos canales de información, como la guía hacesfalta.org, donde se explica al detalle todo lo que una persona necesita saber para poder ejercer como voluntario: formación, requisitos, acciones más necesarias, voluntariado en España y en el extranjero, noticias de última hora relacionadas con los diversos campos de ayuda, o un foro donde se preguntan y contestan las dudas que se puedan tener al respecto.


 

Un voluntariado diferente


 


La Fundación Cibervoluntarios organizó, a finales del año pasado en Madrid, unas jornadas abiertas sobre Voluntariado Tecnológico. El Cibervoluntariado es, en general, el tipo de voluntariado que se lleva a cabo a través de Internet. Representantes de Naciones Unidas, IBM, Correos y Fundetec expusieron las iniciativas puestas en marcha por sus respectivas entidades en materia de voluntariado tecnológico para contribuir al desarrollo de los colectivos o países más desfavorecidos mediante el uso de nuevas tecnologías.


 


El Vicepresidente de la Fundación Cibervoluntarios, Luis Arroyo, mencionó la evolución experimentada por el movimiento del voluntariado desde su inicio, hace ya más de un siglo, hasta la aparición del voluntariado tecnológico, hace aproximadamente cinco años. La aparición de Internet abrió todo un abanico de posibilidades para el voluntariado, ya que haciendo uso de las nuevas tecnologías se puede contribuir a la democratización de la Sociedad de la Información y a frenar la brecha digital existente.


 


“Para hacer llegar los beneficios de la revolución tecnológica a todos los rincones de nuestro planeta, hará falta un ingente esfuerzo, similar al que se hizo en los sesenta con la alfabetización”, destacó Luis Arroyo. El objetivo es utilizar las nuevas tecnologías para solucionar problemas sociales de fondo, para lo cual es necesario fomentar la adopción y utilización de las TIC´s por parte de ciudadanos, ONG´s e instituciones; favorecer un uso responsable y adecuado de los contenidos, servicios, herramientas y accesos a la Sociedad de la Información y del Conocimiento; impulsar la creación, capacitación y movilización de un voluntariado tecnológico; crear “conciencia social” hacia las nuevas tecnologías y su papel en el desarrollo; e intentar derribar cualquier barrera que impida el conocimiento y uso de la tecnología.


 


El Programa de Voluntariado de Naciones Unidas (VNU) ofrece a más de 7.000 mujeres y hombres -75% de ellos provenientes de países en desarrollo- la posibilidad de apoyar iniciativas como la reducción a la mitad del número de personas que padecen hambre y cuyos ingresos son inferiores a un dólar diario. Para ello, los voluntarios de VNU enseñan, por ejemplo, a los agricultores de países pobres a utilizar Internet, para acceder a información del servicio meteorológico, del precio de los granos y los subproductos  agrícolas, y poder así comercializar su propia producción.


 


On Demand Community es el programa de voluntariado de IBM que integra la tecnología en la escuela, ayudando a la difusión de la cultura y de la ciencia, facilitando el acceso a internet de colectivos con discapacidad y contribuyendo a la investigación científica, entre otras actividades. El voluntariado corporativo en IBM cuenta con un amplio conjunto de herramientas, recursos, información y soporte destinado a aumentar el valor de las actividades de voluntariado, ofreciendo tanto tecnología como donaciones en metálico a las organizaciones en las que el empleado desempeña su trabajo de voluntario.


 


Por su parte Fundetec incrementa el uso de la tecnología por parte de ciudadanos y empresas mediante la concienciación de su importancia y la capacitación tecnológica, a través de un modelo de colaboración que aúna los recursos y el compromiso de las administraciones públicas y la gestión y la experiencia de la empresa privada. En esta línea de actuación, Fundetec ha diseñado y puesto en funcionamiento la Web del Inmigrante, un espacio web de formación e información dirigido a este colectivo, que incluye cursos online, sección de legislación, acceso a diferentes asociaciones, etc.; la Web de la Mujer, cuyo propósito es contribuir a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres; y la Web Senior, para facilitar el acceso a la Red por parte de las personas mayores.


 


 


El sector no lucrativo en España


 


Nuestro país puede presumir actualmente de contar con más de 250.000 entidades no lucrativas (ONG’s, fundaciones, asociaciones solidarias) cuyos gastos operativos suponen el 4% del PIB. Estas organizaciones cuentan con unos 11 millones de personas asociadas, que aportan cerca de 26 millones de cuotas, para facilitar los trabajos realizados por más de un millón de voluntarios y alrededor de 475.000 empleos remunerados a tiempo completo. Al menos así se recoge en un estudio publicado por la Fundación BBVA sobre el El sector no lucrativo en España, donde se refleja la importancia las cifras globales comparables a las de otros países europeos como Francia, Alemania, Finlandia o Austria, aunque todavía por debajo de otros como Holanda, Irlanda o Bélgica.


 


Como sucede en los países de nuestro entorno, las entidades no lucrativas centran sus recursos humanos y económicos en acciones relacionadas con la educación, la salud, el ocio, el medio ambiente y especialmente los servicios sociales. No obstante, al contrario que en otros países de Europa, las organizaciones españolas reciben más ingresos por cuotas de asociados, donaciones privadas y pagos por servicios prestados que de fondos públicos, principal pilar de financiación de estas entidades en Europa.


 


Asimismo, en España casi el 32% del empleo no lucrativo se concentra en el área de servicios sociales, líder en empleo solidario al igual que ocurre en países como Austria, Francia y Alemania, teniendo en cuenta que en España el empleo se concentra en tres grandes redes de organizaciones: la ONCE, la Cruz Roja y Cáritas. Como ejemplo, la ONCE emplea a unos 40.000 trabajadores remunerados, lo que supone el 8,4% del total de esta clase de empleo en el conjunto del Estado. También es importante el amplio porcentaje de empleo no lucrativo en las áreas de desarrollo (11,2%) y asistencia jurídica (3,40%), que suman el 14,6% del total del empleo no lucrativo español.


 


Pero además, a estas cifras debe sumarse la gran cantidad de voluntarios con que cuentan las organizaciones no lucrativas –más de un millón según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales-  ya que el 9,8% de la población adulta española afirma dedicar parte de su tiempo a colaborar con organizaciones sin ánimo de lucro. Si todas estas personas, que dedican más de 4 horas a la semana en trabajos de voluntariado, percibieran un salario, supondría más de 250.000 empleos a jornada completa, o lo que es lo mismo, el 2,19% del empleo equivalente español.


 


 


Enlaces de interés:


 


Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales


 


Plataforma del Voluntariado en España


 


Guía sobre voluntariado hacesfalta.org


 


Cooperación internacional ONG


 


Directorio ONG en España


 


Oficina de Cooperación Universitaria al Desarrollo de la CRUE


 


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