Menú
¡Llama gratis! 900 831 816

Sí, el sector turístico necesita personal pero sobre todo formación

España es uno de los países con mayor peso en la industria turística mundial. Ahora se enfrenta a uno de sus mayores amenazas: la creciente falta de personal cualificado. En este reportaje queremos que conozcas el problema y las soluciones que se est

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Sí, el sector turístico necesita personal pero sobre todo formación

Bajo el lema "Madrid abre sus puertas" hace escasas semanas presentó el Consejero de Economía de la Comunidad, Luis Blázquez, el Plan de Promoción Turística para el año 2002. Con él, según expresó este mismo político, se pretende aumentar cuantitativa y cualitativamente el número de visitantes y para ello anunció que se invertirán 6 millones de euros principalmente en promoción y descuentos a grupos familiares; en campañas publicitarias en países como Francia, Reino Unido, Alemania e Italia; en la presencia en varias importantes ferias internacionales; así como, en potenciar la presencia en la red.


 


Por supuesto, campañas como ésta son siempre bienvenidas pero lo cierto es que el problema que se cierne sobre Madrid y sobre España en general con respecto al turismo va mucho más allá que un simple lavado de imagen o de una campaña publicitaria más o menos impactante. Lo que realmente preocupa a los empresarios del sector es más bien una cuestión de calidad. Y cuando en el sector turístico se habla de calidad es inevitable referirse al que es de hecho su principal recurso, es decir, a las personas empleadas. Estas son las que a fin de cuentas determinan el grado de satisfacción del turista.


 


¿Un líder con pies de barro?


 


Claro que decir que España tiene problemas cuando según parece es el segundo país del mundo con más visitantes y el tercero en ingresos por turismo puede parecer cuanto menos una insensatez. Hay que recordar que este sector facturó el año pasado 36.704,9 millones de euros con un saldo positivo en la balanza de pagos de 26.101 euros; que su peso en el PIB Nacional es del 12,1% y que genera cerca de 1.600.000 puestos de trabajo directos e indirectos. En algunas comunidades como Canarias la importancia del empleo turístico supera índices del 20%, incluso en Baleares alcanza el 31% con respecto al empleo total. Un país que por otro lado, aparte de las playas, el sol y el paisaje, atrae a numerosos visitantes por motivos culturales y económicos como así lo demuestra el hecho de que dos de nuestras ciudades, Madrid y Barcelona, estén entre las 8 capitales más visitadas de Europa.


 


Y aún siendo asimismo las expectativas muy positivas, muchos empresarios de determinados ámbitos del sector turístico están manifestando en las últimas semanas la preocupante situación en lo que se refiere a la captación de nueva mano de obra. En este sentido, hay que citar la reciente encuesta realizada por la Federación Española de Hostelería (FEHR) a sus cerca de 300.000 afiliados sobre sus necesidades actuales de empleados que dejó una alarmante cifra de 16.740 puestos pendientes de ser cubiertos en toda España. En concreto, fueron Cataluña, Madrid y Valencia con 4.000, 3.000 y 2.000 personas respectivamente las comunidades que mayor déficit registraron. Una carencia que afecta principalmente a los puestos de ayudante de cocina, camarero y los relacionados con la restauración comercial moderna. Y aquí estamos hablando tan sólo de trabajadores estables, pues si hubiera que contar los empleos temporales como corresponde a una actividad eminentemente estacional esta cifra se dispararía. Así las cosas, uno no puede evitar preguntarse el porqué de esta carencia.


 


Pero antes, ¿cómo es el sector?


 


Según datos del Instituto de Estudios Turísticos , el 1 de enero de 2001 existían en nuestro país 524.270 empresas dedicadas al turismo, las cuales, 274.429 eran de Hostelería y Agencias de Viajes. Asimismo, según los datos de afiliación a la Seguridad Social 800.741 personas trabajaban en la Restauración, 270.761 personas en Hoteles y otros alojamientos y casi 50.000 en Agencias de Viajes. A la luz de estos datos no hay duda de que el sector está muy "atomizado", (con casi un 70% de empresas sin trabajadores asalariados), y es de una fuerte estacionalidad como así se comprueba en los meses veraniegos donde puede triplicarse la demanda de personal.


 


Si España es el paraíso de las PYMES, el sector turístico es su máxima expresión. De este modo, la escasa inversión e innovación tecnológica, así como, la poca división y especialización del trabajo que caracteriza a este tipo de empresas, tiene que incidir inevitablemente en la calidad del empleo en el sector. Cuanto más pequeña es una empresa, mayor es la precariedad en el empleo y de ahí que un alto porcentaje de las ofertas vayan dirigidas, como desgraciadamente suele ocurrir en estos casos, a mujeres y jóvenes. Además, la estacionalidad hace que muchos de los contratos sean temporales o a tiempo parcial (el 73,4% de los ocupados son asalariados), que la rotación sea muy alta y que la cualificación exigida sea muy baja teniendo sólo estudios superiores en 15,7% de los ocupados. Pero ya no sólo se trata de esta escasa cualificación académica pues lo más preocupante es sobretodo la falta de formación específica de los empleados para cumplir satisfactoriamente su cometido profesional. Está claro que todo esto tiene que tener unas consecuencias muy negativas sobre la productividad y calidad de los servicios turísticos.



Una alta dirección muy preparada


 


"Los establecimientos hoteleros actuales necesitan recursos humanos cualificados. Es por ello que debemos hacer mucho hincapié en la importancia que tiene hoy en día una formación muy especializada dentro del sector, así como la titulación recibida". En su experiencia como coordinadora de Marketing y Relaciones Públicas de la Escuela "Les Roches", Patricia Rodiles, no tiene duda de que un sector como el hotelero, altamente competitivo y complejo, donde se integran numerosos y variados servicios especializados y con una demanda cada vez más exigente, necesita de unos profesionales entrenados a través de un completo sistema de enseñanzas teóricas y prácticas. Especialmente los futuros directores de hotel deberán instruirse en muchas y muy variadas habilidades directivas y de liderazgo, así como en la gestión del personal, la contabilidad, las compras, las herramientas específicas de gestión informática y en otros muchos conocimientos técnicos y habilidades imprescindibles para el ejercicio de esta sofisticada profesión. Esto hace imprescindible programas de enseñanza muy especializados como es el caso del Curso Experto en Dirección de Hotel , dirigido exclusivamente a titulados superiores y de un año de duración, o la propia Diplomatura en Dirección de Hotel en este caso de tres años de duración. Programas ambos que son impartidos precisamente por la antedicha Escuela Suiza de Alta Dirección de Hotel "Les Roches" en su sede de Marbella.


 


Hay que decir que en España hay unas pocas escuelas y universidades que, como en el caso de "Les Roches", han alcanzado un nivel óptimo de cualificación siendo capaces de dar respuesta a las estrictas necesidades de las más importantes empresas del sector hotelero, en especial en la dirección de grandes hoteles. Así, hablando sobre los puestos de mayor responsabilidad el índice de paro por parte de los titulados de las escuelas de prestigio en nuestro país es muy bajo. Por poner un ejemplo, el 85% de la última promoción de diplomados en "Les Roches" encontró trabajo al concluir sus estudios y el 15% restante no lo hizo porque optó por seguir mejorando su cualificación con algún doctorado en el extranjero.


 


Claro que hasta ahora hemos hablado de los profesionales más cualificados formados para ocupar los puestos de gestión de las grandes empresas del sector. Pero el peso de éstas empresas no supone en facturación ni siquiera el 20% del total de la hostelería y la restauración en España. Muy al contrario, éste es un sector compuesto básicamente de empresas de pequeñas dimensiones, (o muy pequeñas como es habitual en la restauración), cuya demanda de personal se centra en camareros, cocineros o en profesionales de actividades similares. Según Patricia Rodiles el perfil de estos ha de ser el de una persona que sepa trabajar en equipo, discreta, amable y conocedor de los gustos del cliente, de buena presencia y capaz de soportar duras jornadas de trabajo.


 


Un camarero, ¡¡ por favor !!


 


"Un jefe de cocina ha de ser ante todo un gestor", esto es lo que Julio Gómez más valora de este profesional a la hora de incorporarlo a su empresa. Pero este empresario de la restauración con ya cuarenta años de experiencia quiso además destacar de este puesto la necesaria capacidad de coordinación y gestión de un equipo, así como, la gestión de compras y los imprescindibles conocimientos técnicos en cuanto a la prevención de riesgos, sanidad, bacteriología y dietética, entre otros. Sin duda, en cualquier restaurante el cocinero es un profesional clave pero también los camareros y los responsables de sala necesitan reunir ciertas aptitudes, actitudes y conocimientos que tarde o temprano van a ser muy tenidos en cuenta, destacando la buena presencia y la atención hacia el cliente, según el caso, el dominio de idiomas y las dotes comerciales. Es más, Julio Gómez nos dijo con gran preocupación que encontrar este perfil de camarero en Madrid, hoy por hoy, es misión imposible, especialmente cuando llegan las fechas veraniegas.


 


Mucho de dicho problema se le achaca a la falta de programas y planes formativos de calidad diseñados para cubrir puestos de estas características. Según algunos, la Formación Profesional hasta ahora no ha sido capaz de llevar a los jóvenes hacia una profesión como ésta tan necesitada de mano de obra con cierta cualificación. Por otro lado, la mayoría de los que estudian hostelería, ya sean camareros, metres, barman o cocineros, pronto enfocan sus carreras hacia puestos de dirección. Y eso a pesar de los 3.000 euros que puede llegar a cobrar al mes un buen cocinero. Además, los difíciles horarios y las duras jornadas laborales hacen poco atractiva esta profesión a los parados, que habitualmente rechazan las ofertas de las empresas de este sector aún siendo capacitados a través de cursos específicos de inserción laboral. Así las cosas, muchos empresarios piden que las autoridades busquen soluciones. Puede, algunos piensan, que recuperando las denostadas escuelas municipales de oficios.


 


Y los extranjeros, ¿son la solución?


 


"El problema de los inmigrantes es su baja cualificación", por eso, Julio Gómez afirma que esta fuerza de trabajo de momento no ha podido solucionar la creciente carencia de personal. Para que un profesional del sector de la hostelería dé un servicio de calidad va a necesitar un mínimo de seis meses de formación, y en el caso de un jefe de cocina el período de entrenamiento deberá ser mayor a un año. Algunas empresas de mediana y gran dimensión y en especial las franquiciadoras como es el caso de McDonald's, Telepizza, Grupo Paradis o VIP's ofrecen a los extranjeros interesantes planes de carrera y cursos de cualificación según el caso, de manera que en dos años pueden estar asumiendo puestos de responsabilidad y hasta de dirección en cualquiera de sus centros. Pero teniendo en cuenta las particularidades del sector, está claro que la mayoría de las empresas de hostelería o restauración no tienen ni la capacidad ni los recursos necesarios para ofrecer este tipo de programas. A estas empresas no les queda más remedio que contratar personal sin ninguna cualificación y con muy escasa experiencia. Es entonces, que algunos empresarios se lamentan del hecho de que este fenómeno de la inmigración descontrolada no les esté trayendo mano de obra capaz de satisfacer sus necesidades.


 

En un decidido intento por solucionar este problema, la FEHR ha puesto sus ojos en los países suramericanos. Recientemente, tras un acuerdo alcanzado con la Cámara de Turismo Peruana, se ha puesto en marcha el llamado Programa INTROS, por el cual, 600 trabajadores peruanos van a beneficiarse de un curso específico de formación de seis meses de duración para luego ser incorporados en alguna de las empresas de hostelería españolas que participan en la iniciativa. La Cámara será la encargada de los trámites, la captación, selección y formación de los trabajadores en aquel país. Ya en España, la FEHR llevará a cabo las gestiones necesarias y se encargará de la acogida, y así, de los gastos de alojamiento y del billete de avión. Este es un buen modelo de inmigración ajustada a las necesidades reales de nuestro sistema productivo en lo que a mano de obra se refiere.


 


En esta misma línea, algunas empresas de trabajo temporal (ETTs) están empezando a proporcionar trabajadores, casi siempre camareros, a las empresas del sector. Una de las más representativas, People, creó el año pasado dentro de su organización una división específica de extranjería en la que, aparte de proporcionar ofertas de empleo a las personas provenientes de países del este y especialmente de países suramericanos, apoya a éstos en lo que se refiere a la búsqueda de vivienda, traslados, aprendizaje del idioma y de ciertas capacidades si fuera necesario, así como, a la prestación de cualesquiera otros servicios que pudieran necesitar. Es más, cada vez es más habitual que las ETTs acudan a países con los que el gobierno español haya firmado acuerdos para, de esa manera, traerse y colocar inmigrantes convenientemente formados en las empresas españolas que precisen temporalmente profesionales. Así pues, parece que estas empresas están también destinadas a jugar un papel muy importante en el sector de la hostelería y restauración.


 


Sea como sea, la reciente reunión llevada a cabo a principios de mayo en Santander por los Ministros de Turismo de la Unión Europea, puso de manifiesto éste y otros problemas que afectan, no sólo a España, sino también al conjunto de la Unión. Por eso, todos estuvieron de acuerdo en la necesidad de dar un impulso a las políticas comunes de cooperación turística que contemplen cuestiones esenciales como la calidad, el desarrollo sostenible y la formación. Para el período 2000-2006 ha puesto en marcha el gobierno español el Plan Integral de Calidad durante el que se va a invertir 72.000 millones de euros. Desde luego, si quieren cumplir el objetivo de que al menos 2.500 empresas del sector turístico obtenga la nueva marca "Q" de calidad mucho se va a tener que invertir en formación.


 



redaccion@aprendemas.com


 


Cursos Relacionados:


 


Experto en Dirección de Hotel


 


Diploma Suizo en Dirección de Hotel


 


Master en Estudios Turísticos Superiores


 


Diplomados en Empresas y Actividades Turísticas


 


Hostelería: Jefe de Comedor (Maitre d´Hotel)


 


Cursos de Agente de viajes


 


Cursos de Agente de viajes


 


Camarero - Barman


 


Cocina profesional


 


Lecciones Prácticas de Cocina Profesional por vídeo


 


Postgrado superior en cocina


 


Hostelería


 


Master en Dirección de Food and Beverage XIII Edición


 


La calidad en la elaboración de la carta


 


El camarero, experto asesor en enología


 


Curso marketing y dirección estratégica de restaurantes MOD. I


 


Máster en Alta Dirección de Grupos Hoteleros