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Seguridad: formarse para ser vigilante, escolta o portero de discoteca

La seguridad privada es uno de los sectores que ofrecen posibilidades para trabajar hoy en día. Vigilantes de seguridad, escoltas privados o personal de admisión son algunas de las profesiones a desempeñar para las que hay que formarse específicament

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Seguridad: formarse para ser vigilante, escolta o portero de discoteca
Estudiantes-grado-INEAl hablar de seguridad privada a más de una persona le viene a la cabeza profesiones como la de personal de admisión –conocida popularmente como portero de discoteca-, vigilante de seguridad o escolta privado. Son profesiones que habitualmente tienden a confundirse, aunque sus funciones están muy delimitadas, y sobre las que se tiene una idea un tanto equivocada como sucede con otras profesiones como la de detective privado.

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Y es que rápidamente se piensa en películas en las que el guardaespaldas se enamora de la persona que protege o noticias de la prensa rosa en la que famosos y famosas han mantenido o mantienen relaciones sentimentales con su personal de seguridad privada. Por supuesto, no faltan tampoco series de televisión o films en las que los vigilantes de seguridad impiden atentados en un centro comercial o la típica escena en la que un portero de discoteca no deja entrar a alguien.

Tras estos profesionales hay personas formadas y preparadas para velar por la seguridad, en general, desarrollando sus funciones específicas.

Además, estos profesionales tienen que tener unos requisitos para poder acceder a la profesión y superar una serie de exámenes que incluyen pruebas teóricas y, en algunos casos, también físicas.

Pero, ¿qué hay que hacer para trabajar en estas profesiones? En Aprendemas, hemos compilado toda la información sobre la formación, pruebas, requisitos y condiciones laborales para que puedas elegir la profesión más idónea.

Vigilante de seguridad

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Una de las profesiones dentro del sector de la seguridad privada es la de vigilante de seguridad, que quizá sea de las más conocidas. Para desarrollar esta profesión se necesitan cinco requisitos entre los que se hallan no tener antecedentes penales, ser ciudadano de un país de la Europa comunitaria, estar en posesión del título de Graduado Escolar (ya sea EGB, ESO o Superior), ser mayor de edad y menor de 55 años y realizar el curso de formación de 180 horas de duración.

El período formativo es parecido a una oposición, pero hay diferencias porque en una oposición se lucha contra el temario y el número de opositores, pero aquí sólo se lucha contra el temario y no contra las personas”, explica Francisco López, responsable del área de Seguridad Privada del centro de formación Albali en el que se prepara para esta profesión. Y es que las personas en el caso de los vigilantes de seguridad tienen sólo que superar las pruebas porque no hay límite de plazas.

El examen se divide principalmente en dos partes. Una de ellas es la realización de pruebas físicas “que van según la edad”, añade Francisco López. Por ejemplo, entre las pruebas físicas hay que hacer un salto de 44 centímetros si se tiene de 18 a 25 años; de 42 cm para los de edades comprendidas entre los 26 y 32 años;  40 cm entre los 33 y 39 años; y 36 cm de 40 a 50 años y con 51 años o por encima de esa edad hay que saltar 34 cm.

Otras pruebas habituales son la flexión de brazos en suspensión pura (sólo para hombres), el lanzamiento de balón medicinal de tres kilos de peso (para mujeres de cualquier edad y hombres de 40 años en adelante) y una carrera de 400 metros lisos. En cada una de ellas se establece igualmente un reto a superar en función de la edad y del sexo. A modo de ejemplo, los hombres de 18 a 25 años tienen que hacer cuatro flexiones y realizar la carrera en un tiempo de 1 minuto y 20 segundos, mientras que para las mujeres de esa misma franja de edad es preciso que hagan para superar las pruebas la carrera en un minuto y 35 segundos y alcanzar una distancia de 4,75 metros en la prueba de balón medicinal.

Además de las pruebas físicas también se debe realizar un examen teórico tipo test con 80 preguntas que se basan en un temario formado por tres bloques temáticos. Uno de ellos es el de jurídico que contempla temas como la Constitución Española, los derechos fundamentales y los derechos relacionados con la vida, la libertad y la seguridad de las personas y la Unión Europea y el derecho privado en el marco comunitario, entre otros temas a los que se añaden los de derecho penal, derecho procesal penal, derecho administrativo especial y derecho laboral.

Otro de los ejes temáticos para el test se basa entemas socio-profesionales dentro de los que se engloban temas como la identificación, las relaciones humanas y la seguridad, la deontología profesional, las relaciones profesionales en la empresa y el autocontrol.

Finalmente, cabe hablar de la tercera área de formación teórica para el test que se centra en losaspectos técnico-profesionales con temas como la seguridad, los medios técnicos de protección, la central de control de alarmas, la autoprotección, la protección de edificios o el control de accesos, entre otros.

Además de estos tres bloques, hay un área instrumental que la conforman temas como los sistemas de comunicación, las partes y funciones básicas de un ordenador, la protección contra incendios o las técnicas de primeros auxilios.

Para superar todas estas pruebas es muy importante que se acuda a centros especializados y que permitan obtener “el título homologado por el Ministerio del Interior”, según incide Justo Bustamante, delegado sindical de SIV-M(Sindicato Independiente de Vigilantes de Madrid), quien también destaca que en esta profesión hay que tener la TIP o acreditación como vigilante de seguridad que debe pedirse tras superar las pruebas y antes de que pasen tres meses.

Para formarse, las personas interesadas tienen diversos centros en Españaen los que en un período de unos tres meses se puede estar listo para superar las pruebas. Además de Albali que tiene cursos en localidades como Alicante, Javea, Torrevieja o Benidorm, entre otras, esta formación igualmente se imparte en otros centros de formación como Abalar que imparte un curso también en modalidad semipresencial; Merylandque da cursos en Madrid; el Centre d’estudis FIF en Barcelona con clases presenciales y campus online o Campus Mollet, también en Barcelona y que imparte cursos de reciclaje profesional.

Otras opciones para formarse son los cursos de ISMen Murcia que son semipresenciales y se imparten en horario de tarde; Aulacatpara formar a personas de Tarragona y Gerona o Cenproexen Cáceres, cuyos cursos son presenciales. También por la tarde se desarrollan los cursos de Fyrescan.

Esta formación, que tiene un coste de entre 300 y 500 eurossegún el centro o si una persona se prepara por libre, está siendo demandada cada vez más por jóvenes “que quieren algo fácil, rápido y barato para empezar a trabajar ya”, afirma Francisco López de Albali, quien asegura que también con la crisis económica se está apreciando cierta demanda “de personas que están en paro y quieren ser vigilantes de seguridad”. Son dos grupos –jóvenes y desempleados- que prácticamente conforman las aulas en un 50%. Sin embargo, por sexos, se aprecian más diferencias, ya que es una profesión más bien masculina. De hecho,  “por cada diez alumnos, hay una chica”.

Una vez superadas las pruebas ya está habilitado para realizar las funciones propias de este cargo como vigilar y proteger los bienes muebles e inmuebles y las personas que se hallen en ellos, hacer controles de identidad en el acceso o en el interior de determinados inmuebles, evitar la comisión de actos delictivos e infracciones, proteger el transporte de dinero y objetos valiosos, prestar servicios de respuesta de las alarmas o poner a disposición de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a los delincuentes, entre otras.

La inserción laboral “es rápida porque hay muchas empresas y la seguridad privada es obligatoria”, señala Francisco López. El salario que se percibe puede variar según se trabaje de lunes a viernes o fines de semana o bien de día o de noche. El sueldo se fija por horas, siendo la jornada habitualmente de 40 horas semanales por las que se percibe entre 900 y 1.000 euros mensuales, aunque esta cantidad suele aumentar porque es habitual que se hagan horas extra.

Asimismo, se pueden cobrar algunos “pluses por transporte y vestuario que pueden ser de 350 euros mensuales”, aclara Justo Bustamante, quien añade que en la actualidad estos pluses se están tendiendo a eliminar, intentando también reducir las cantidades de los pluses que se aplican en el caso de que haya algún riesgo.

Pero una vez se está en activo, no hay que olvidarse de la formación continua. En la profesión de vigilante de seguridad “el reglamento obliga a cursos de reciclaje anuales de 40 horas de duración. Son cursos que están subvencionados, aunque no todas las empresas los aplican”, afirma Justo Bustamente, de SIV-M, quien afirma que “se echa de menos la formación”.Escolta privado

Otra de las profesiones por las que se puede optar dentro del área de la seguridad privada es la de escolta privado. En este caso, los requisitos se centran en dos puntos principalmente. Uno de ellos es ser vigilante de seguridad (con todos los requisitos que ya conlleva) y el otro es medir 1,70 metros como mínimo en el caso de los hombres y tener una estatura de más de 1,65 metros en el caso de las mujeres.

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Evidentemente, no hay que olvidarse de no tener antecedentes penales y de no haber sido sancionado en los dos o cuatro años anteriores por infracción grave o muy grave en materia de seguridad, respectivamente.

Las personas que cumplan estos requisitos pueden prepararse para ser escoltas privados, profesión para cuyo ejercicio es necesario que se superen también las pruebas establecidas por el Ministerio del Interior. En esta ocasión es un solo examen que está formado por 20 preguntas de tipo test que se deben responder en quince minutos. La puntuación va de 0 a 10 puntos, siendo necesario obtener un mínimo de cinco puntos.

Los temas se agrupan principalmente en un módulo jurídico y en otro técnico. Dentro del jurídico, se estudia derecho administrativo especial, las funciones a desempeñar por el escolta privado y el porte y depósito del arma de fuego, mientras que en el módulo técnico los contenidos se abarcan la protección integral, la protección dinámica, la coordinación con los departamentos de Seguridad, las técnicas de protección en movimiento, la protección en el domicilio o en el trabajo, la seguridad en los vehículos, las caravanas e itinerarios, los procedimientos del agresor o el armamento, entre otros.

Los cursos de formación para ser escolta privado “contemplan desde la parte teórica, la práctica, conducción temeraria y evasiva y prácticas de tiro”, expone Francisco López, responsable del Área de Seguridad Privada del centro de formación Albali en el que se forma a escoltas privados. Además, es habitual que durante el período de formación se hagan prácticas reales con escoltas.

Estos cursos, que suelen costar entre 250 y 400 euros aproximadamente aunque depende del centro, y siempre que se supere el examen, permiten empezar a trabajar “en la empresa que se quiera. La inserción laboral siempre es a través de empresas” que operan en este campo, aclara Francisco López.

Como en toda preparación para una profesión, en el caso de los escoltas privados es igualmente importante formarse en centros especializados. Las posibilidades son diversas y prácticamente hay centros de formación en casi toda España. Entre las opciones que hay disponibles hoy en día se encuentra la oferta formativa de Centro Español de Nuevas Profesionesque imparte cursos semipresenciales; Asimagen Barcelona con cursos presenciales; Abalarque ofrece variedad de horarios para formarse o Formaculturacon cursos de 60 horas presenciales.

Otros centros por los que se puede optar para formarse son Alpe Formaciónque imparte el curso online; el Instituto Focanen Las Palmas; GM Formaciónen Alicante o Agora Institut de Formacióque forma para ser escolta privado en la modalidad online, entre otras opciones.

Con esta formación y una vez superadas las pruebas, los escoltas privados están preparados para realizar funciones, con carácter exclusivo y excluyente, de acompañamiento, defensa y protección de personas determinadas que no tengan la condición de autoridades públicas para impedir que sean objeto de agresiones o de actos delictivos.

No obstante, de forma excepcional y siempre que lo autorice la Secretaría de Estado para la Seguridad, los escoltas privados podrán efectuar estas funciones con personas que tengan la consideración de autoridades públicas. Un dato importante es que los escoltas privados no pueden realizar identificaciones ni detecciones ni impedir o restringir la libre circulación, salvo que sea necesario a raíz de una agresión o intento manifiesto de agresión a la persona protegida o a los propios escoltas.

Esta profesión hoy en día todavía es predominantemente masculina. Y es que por cada diez hombres en el aula de formación, tan sólo hay una mujer. Eso sí, es una profesión bastante joven “porque es raro encontrar a personas preparándose que tengan más de 40 años”, explica Francisco López de Albali.

La inserción laboral de los escoltas privados es ahora algo más compleja que en los vigilantes de seguridad y en los porteros de discoteca porque muchas personas han prescindido de la escolta. Pero aún con todo hay campo para trabajar puesto que siempre hay personas importantes a las que hay que proteger.

El salario, evidentemente, es mayor que en el resto de profesiones de la seguridad privada porque también el riesgo que corren estos profesionales suele ser mayor. De hecho, ese riesgo suele determinar el sueldo que se percibe porque no es lo mismo tener que proteger a una persona que es objetivo terrorista que a, por ejemplo, un famoso o un futbolista.

Normalmente, el sueldo que se percibe oscila, como mínimo entre los 2.500 y 3.000 euros mensuales, aunque en el caso de tener que trabajar para proteger a personalidades importantes puede llegar a los 6.000 euros mensuales e, incluso, llegar a superar esa cantidad.

Portero de discoteca

Un poco más difícil es trabajar como personal de admisión. Pero no porque las pruebas sean más difíciles, sino porque cada comunidad autónoma tiene sus propias reglas y normativas sobre los requisitos y pruebas que deben realizar las personas que optan a trabajar como porteros de discoteca.

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Una situación que “limita las opciones de trabajo porque sólo se puede trabajar en la comunidad autónoma para la que te sacas la licencia”, explica Francisco López, responsable del Área de Seguridad Privada de Albali, centro en el que también forman a estos profesionales.

Los requisitos, por lo tanto pueden variar entre autonomías, aunque como norma general es habitual tener que ser mayor de edad, tener nacionalidad española o de un país miembro de la UE y que se pida tener una titulación mínima de graduado escolar o la ESO para los más jóvenes, “lo que supone ya una criba grande porque antes no se demandaba”, según afirma José Luis Alcañiz, secretario general de Aspadys (Asociación Sindical de Porteros, Admisión, Discotecas y Similares), que nació en Zaragoza, pero es una entidad nacional. No obstante, hay autonomías en las que se sigue sin pedir el requisito de los estudios.

Entre otros exigencias se tiende a pedir no tener antecedentes penales, hablar español, superar un test psicotécnico y un examen básico “que va muy bien para la gente nueva porque se dan temas jurídicos y es importante saber lo que puedes hacer o no”, aclara José Luis Alcañiz.

El test psicotécnico se basa en 100 preguntasque hace un psicólogo con el fin de analizar la personalidad y detectar si se es bipolar, se tiene tendencia a la violencia… Por su parte, el examen básico se basa en temas como la seguridad, evasión, cómo actuar ante incendios, temas jurídicos, prevención de riesgos laborales, control de aforo, cómo salir de situaciones extremas, saber la normativa de cierre de la ciudad… La prueba suele ser sencillas y consta de un examen teórico con 30 preguntas.

La formación igualmente es clave hacerla en centros especializados y es muy importante porque “se quiere un portero que no peque a nadie, se quiere que haya menos agresiones”, incide José Luis Alcañiz.

Estos cursos suelen durar unas 80 horas y pueden hacerse presenciales o bien combinando la formación presencial (70% del curso) con la online (30%). Entre las opciones que hay para formarse se encuentra Mega Academiaque imparte estos cursos en la modalidad presencial en Alicante; Enaeen Granollers (Barcelona); Centro de Estudios Profesionales Cervantesen Madrid o Centre Sendaen Alicante.

Normalmente, por esta profesión optan personas jóvenes “de 18 a 35 años de edad, siendo raro encontrar en las aulas a mayores de 35 años”, aclara Francisco López. Y, al igual que sucede con los escoltas privados y los vigilantes de seguridad, esta profesión es masculina. La diferencia entre sexos es todavía mayor: 30 hombres por 1 mujer.

Una vez recibida la formación, aprobado el examen, pagado las tasas y entregados los certificados correspondientes como los de carecer de antecedentes penales se obtiene la tarjeta identificativa “que hay que llevar puesta y visible cuando se trabaja”, explica José Luis Alcañiz, de Aspadys.

Esta tarjeta identificativa habilita “para trabajar en la comunidad en la que se ha obtenido y esto es una barbaridad”, asegura José Luis Alcañiz, quien indica que desde Aspadys se está trabajando y hablando con el Gobierno central para poder convalidar las tarjetas “porque lo único que cambia en realidad es el horario de cierre de la ciudad en la que se trabaje porque el portero de discoteca no tiene que aprender nada más porque todo lo demás es similar”.

En esta profesión no es obligatoria la formación continua, pero sí es obligatorio en algunas autonomías renovar la tarjeta identificativacomo es el caso de Aragón, comunidad autónoma en la que esta renovación debe hacerse cada cinco años.

La inserción laboral en esta profesión suele ser bastante rápida, aunque la crisis no es ajena a este colectivo “porque se consume menos y hay menos gente”. No obstante, hay posibilidades para trabajar y surgen iniciativas como las creadas en el seno de Aspadys de “hacer una cooperativa en el sindicato para facturar y que los profesionales puedan hacer trabajos”.

El salario es variable y se establece por hora de trabajo. El precio suele oscilar entre los 7 euros y los 15 euros en función, principalmente, del establecimiento en el que se trabaje. El sueldo también puede variar si se trabaja en fin de semana, llegando a percibir alredor de 100 euros.

Precisamente, trabajar principalmente los fines de semana es uno de los handicaps de este sector porque “somos gente de fin de semana y esto es un problema porque limita el trabajo y también tenemos una edad para retirarnos como los futbolistas”, añade José Luis Alcañiz. Normalmente, los porteros de discoteca suelen retirarse a los 47 o 48 años, aunque también hay profesionales por encima de esa edad.

Una profesión que, a pesar de que se tiende a comparar a sus profesionales con matones o gorilas, tiene también su lado muy solidario. De hecho, desde Aspadys se está organizando para el 13 de julio un concierto benéfico bajo el slogan ‘Apadrina un portero.com’ para “gente que lo está pasando mal en la hostelería”. Una acción que, sin duda, muestra una imagen diferente a la que habitualmente se tiene de este colectivo de profesionales.

Y es que, aunque se piense lo contrario, la profesión de portero de discoteca no es tan agresiva. La experiencia de José Luis Alcañiz así lo demuestra. “Llevo 24 años trabajando y no tengo ningún juicio en contra ni penalización. Es una profesión que engancha y en la que se está tranquilamente con gente joven a los que hay que educar. En general, los jóvenes se portan bien”, aunque reconoce que “hay de todo porque se consumen muchas drogas, pero el comportamiento suele ser bueno y el trabajo es agradable”.