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Profesor de Esquí: formarse y trabajar

El esquí en nuestro país es en un deporte con gran número de practicantes, en torno al cual se ha generado un cuantioso negocio turístico y que necesita, más que nunca, de profesionales convenientemente preparados en cada una de sus facetas. Precisam

Publicado en Histórico Reportajes
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El esquí es un deporte muy técnico, exige del esquiador realizar determinados gestos con cierta precisión que nada tienen que ver con los movimientos que esa persona hace de manera automática en su actividad cotidiana, otros movimientos que deberá automatizar siempre que deslice con sus esquís. No son difíciles de aprender aunque sí se debe seguir una progresión apropiada. Son movimientos y conceptos que sólo puede transmitirlos alguien que los conozca en toda su dimensión, un profesional de la enseñanza capaz de ejecutarlos perfectamente y de explicarlos de manera sencilla, visual y comprensible.


Definitivamente, hay que aprender a enseñar, hay que aprender la técnica correcta de esquí y en la medida de lo posible estar al tanto de las continuas novedades que en este aspecto vayan surgiendo cada nueva temporada. Y con todo esto, queremos hablar sobretodo de la necesidad que tienen todos los profesores de formarse en un centro especializado. Pero, ¿dónde podemos actualmente aprender a enseñar?


 


4 décadas de actividad


 


Puede decirse que 1961 marca el comienzo de la enseñanza del esquí como actividad profesional en nuestro país, año en el que la Asamblea de Presidentes de la Federación Española de Esquí aprueba el proyecto de fundación de la Escuela Española de Esquí. Y de este modo, basándose tanto en la técnica como en el método pedagógico de la escuela austriaca, durante más de 30 años esta institución fue la única que propiamente ha formado y cualificado a cualquiera que aquí pretendiera trabajar como profesor de esquí, especialmente en las escuelas locales u “oficiales” de cada una de las distintas estaciones españolas.

No obstante, hay que decir que esta cualificación, pese a su seriedad y reconocimiento oficioso, carecía de un verdadero carácter oficial ya fuera por parte del gobierno o del sistema legislativo español. Por eso, ya a principios de los noventa, se hizo patente la necesidad de dar definitiva oficialidad a toda esta actividad profesional. Surgieron, además, voces e iniciativas que defendían otros proyectos, otras escuelas que también pretendían cualificar al creciente número de aspirantes a profesional en la enseñanza del esquí.

Y así, fue un pequeño equipo de personas vinculadas al mundo del esquí quienes llegaron, primero, a la Federación Madrileña y, luego, a la Española, los que más en serio se tomaron el reto de ofrecer un programa formativo alternativo al de la Escuela Española de Esquí. De ese modo, a finales de la pasada década ya tenían su propio programa formativo con el que muchos, de hecho, se han titulado estos últimos años. Y en todo este tiempo, asimismo, se estuvo preparando una legislación definitiva al respecto que, finalmente, se ha concretado en el "Real Decreto 319/2000 de 3 de Marzo por el que se establecen los títulos de Técnico Deportivo y Técnico Deportivo Superior en las especialidades de Deportes de Invierno".

Así pues, en este Real Decreto se establecen tres niveles con sus respectivas enseñanzas mínimas y pruebas de capacitación que deberán superarse hasta obtener el título de Técnico Deportivo Superior de Deportes de Invierno en cualquiera de las tres especializaciones: Esquí Alpino, Esquí de Fondo y Snowboard. Los dos primeros niveles se conforman oficialmente como una Formación Profesional de Grado Medio, reconocido por el Ministerio de Educación o por las Consejerías de Educación de las distintas Comunidades Autónomas. Cada uno de ellos se compone de un bloque común de enseñanzas, un bloque específico o complementario, y un bloque de formación práctica, el cual, tratándose de una actividad como es la enseñanza de los deportes de Invierno, sólo es posible realizarlo en las propias pistas de esquí.


Para acceder a estos dos niveles, hay que haber obtenido el titulo de Graduado en Educación Secundaria (3º de la ESO; también se contempla un acceso alternativo a mayores de dieciocho años que demuestren los conocimientos y habilidades suficientes a través de una prueba de madurez), y como requisito específico superar el examen de acceso. Y ahí precisamente nos encontramos con el primer obstáculo importante pues en tres diferentes pruebas obligatorias, previas a cualquier actividad formativa, el aspirante debe demostrar su dominio del deporte en varias de sus facetas.

Según exige el RD de referencia, centrándonos en la disciplina de esquí alpino, en el examen de técnica tendrá que hacer correctamente dos bajadas realizando curvas de radios variables, una en nieve compactada y otra en nieve no pisada. Como tercera prueba, tendrá que descender un Slalom Gigante sin superar el tiempo que establezca el tribunal según la normativa aplicada (un corredor de alto nivel marcará el tiempo de referencia). En esta última prueba es imprescindible llevar un casco homologado. En el caso de las pruebas de snowboard y de esquí de fondo, éstas son también muy similares a la de alpino aunque adaptadas a las particularidades de cada una de estas dos disciplinas deportivas. Cada centro autorizado convoca sus propias pruebas, las cuales, sólo cuando son aprobadas por el aspirante, dan acceso al programa de enseñanzas de tres años en tres sucesivos cursos formativos.

Después de dos temporadas, es decir, de dos cursos formativos, obtenido el Nivel II, uno ya se puede considerar propiamente profesor de esquí o, dicho en terminología oficial, Técnico Deportivo de Invierno de Grado Medio. No obstante, todavía se puede acceder a un tercer nivel, con lo cual, ya hablaríamos de un Ciclo Formativo de FP de Grado Superior (Técnico Deportivo de Invierno de Grado Superior). Claro que en este último caso será requisito imprescindible de acceso, además de haber obtenido el segundo nivel, tener aprobado segundo de bachillerato.

En total tres años en los que al alumno se le habrá instruido tanto en conocimientos teóricos como en prácticos, equilibrados en la medida de lo posible, tiempo durante el que éste compaginará las enseñanzas con la labor profesional como profesor de esquí (fondo o snowboard). Al final, habrá adquirido conocimientos de materias tales como anatomía, pedagogía, legislación, primeros auxilios, y así también, otros más específicos como metodología, material, seguridad, etc. En cuanto a carga horaria, la ley establece un mínimo de 465 horas lectivas para la formación de un Técnico Deportivo de Primer Nivel, 620 horas más para el Técnico Deportivo de Segundo Nivel y 920 más para el Técnico Superior Deportivo, con proyecto final en este último caso.


Nuevos Centros Autorizados al amparo del RD


En la preparación de la nueva legislación la Real Federación Española de Deportes de Invierno (FEDI) jugó un importante papel. Como ya se dijo, se trabajó también desde ahí en la constitución de una nueva escuela oficial que fuera alternativa a la que hasta ese momento había tenido la exclusiva en la cualificación de los profesores. Pero han sido años muy turbulentos en esta institución, la FEDI, ahogada por graves problemas financieros, dimisiones y cambios en la dirección, que finalmente han dado al traste con todo este proyecto desarrollado a lo largo de varios años.

A principios del año pasado hubo cambio de Presidente en la FEDI. Eduardo Roldán ha sido el que finalmente ha pasado a ocupar este importante puesto, hecho al que se le unía la particularidad de que también es el Director Técnico de la Escuela Española de Esquí. La consecuencia inmediata, por tanto, fue el cambio de todos los miembros del Comité de Formación y Enseñanza Técnica, que a partir de ese momento pasó a estár compuesto por los miembros de la citada Escuela Española de Esquí.

Todos lo anterior en cuanto al máximo organismo de ámbito nacional, pero hay que tener en cuenta que la mayoría de comunidades autónomas tienen las competencias educativas transferidas, con lo cual, según establece el Real Decreto 319/2000, son las consejerías de educación de cada uno de estos gobiernos autónomos los capacitados para autorizar que determinados centros impartan este tipo de formación en sus propios territorios. Así pues, aparte de la FEDI, hay tres Comunidades Autónomas que en colaboración sus respectivas federaciones regionales han autorizado a diversos centros para la formación y cualificación de profesores de esquí.

Tenemos la mencionada Escuela Española de Esquí que actualmente la respalda la FEDI, aunque durante unos años de malas relaciones con esta institución de ámbito nacional gozó únicamente del apoyo de la Federación Aragonesa de Deportes de Invierno y del Departamento de Educación del Gobierno de Aragón. Su sede central se sitúa en Candanchú (Jaca), no obstante, como centro autorizado para la cualificación de profesores en todo el territorio nacional, imparte cursos, tanto de cualificación como de reciclaje, en varias estaciones, destacando, Candanchú, Sierra Nevada, La Molina y Baqueira-Beret. Como ya dijimos, lleva más de 40 años formando profesores de esquí y la verdad es que su sólido método de enseñanza ha sido hasta hace bien poco el único referente en nuestro país.

Especialmente en serio se lo ha tomado en Cataluña la Escola de Técnicas Esportius dera Val d’Aran (ETEVA), que ya llevaba muchos años formando sólo en Baqueira-Beret, aunque desde hace dos temporadas ya otorga los distintos títulos oficiales con el reconocimiento del Departament d'Ensenyament de la Generalitat. Y también autorizada por la Generalitat y por la Federació Catalana d’Esports d’Hivern tenemos al Centre de Formació de Tècnics Esportius Escola Pia (CFTEEP), una escuela de larga tradición en enseñanzas de Formación Profesional. La sede de esta última está radicada en la ciudad de Barcelona si bien es cierto que los bloques de formación práctica se imparten en las estaciones de La Molina, Soldeu-El Tarter y Boí Taull.

Y en el otro lado de España tenemos el más joven de los centros autorizados, en este caso por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía y con el respaldo de la Federación Andaluza de Deportes de Invierno. Vinculado a la Escuela Internacional de Esquí, el CEDI inició el año pasado su actividad con algunos programas formativos aunque ha sido este año cuando se ha incorporado plenamente en la cualificación de profesores de esquí y snowboard en sus dos niveles.

Cada una de estos Centros Autorizados tienen sus propias pruebas específicas de acceso. Las de la Escuela Española de Esquí serán entre los días 29 y 31 de marzo de este año (el plazo de inscripción finaliza el 21 de febrero). Por su parte, la CEDI ha previsto este año dos convocatorias para sus pruebas de acceso, una ya celebrada los días 20 y 21 de diciembre y otra pendiente de celebrarse los días 17 y 18 de abril, por supuesto, en la estación de Sierra Nevada. Realizarla costará al candidato 118 euros.

Los interesados en realizar las de la CFTE Escola Pía tendrán que esperar hasta noviembre o diciembre del presente año. Este centro cobra a los candidatos por realizarla 90 euros, incluido forfait para los dos días. Asimismo, tendrán que esperar a principios de la próxima temporada los que quieran acceder al programa formativo de la Escola de Tecnics Esportius dera Val d’Aran ETEVI, si bien es cierto, que el año pasado este centro convocó unas pruebas de acceso en marzo. De cualquier manera, los que superaran dicha prueba ya iniciarían la formación en la siguiente temporada.

En general, se trata de pruebas algo difíciles. Por ello, previo al examen, hay que preparar las bajadas, han de ser entrenadas tanto las libres como, en la medida de lo posible, el Gigante. Las dos maneras de acceder con mayores garantías de éxito es a través de cualquier escuela local de una estación de esquí, las cuales, suelen hacer un primer curso y prueba oficiosa de ingreso en plantilla que servirá al futuro profesor como entrenamiento previo. Por otro lado, es posible preparar individualmente o en grupo la prueba contratando los servicios de un profesor experimentado, entrenador o demostrador titulado por la propia Escuela Española de Esquí. En concreto, la Escuela de Esquí Barrabés imparte un curso específico con profesores de máximo nivel (demostradores y profesores experimentados de la EEE) para que aquellos esquiadores interesados en preparar la prueba con las mayores garantías.

Hay que decir también, que las titulaciones obtenidas en cualquiera de estos cuatro centros serán igualmente válidas para trabajar como profesor en todas las estaciones españolas. De ahí, que si se fallara en la prueba de acceso en una primera escuela, no existe ningún impedimento para realizar a continuación la prueba de otro centro. No es lo deseable en pro de la calidad, pero podría ocurrir que en su afán por captar alumnos, un día algún centro optara por poner el listón de acceso muy bajo. Corresponde a las comunidades autónomas y a la FEDI velar por que se cumplan estos mínimos de calidad.

Faltaba por solucionar, no obstante, la situación de parálisis en la que se quedaron los programas formativos de la Federación Española a raíz del cambio de su presidente y equipo directivo, que dejó a cientos de profesores de esquí y snowboard sin poder obtener la titulación de Técnico Deportivo, tanto de Grado Medio como Superior. Esta temporada, el nuevo presidente, Eduardo Roldán, ha querido darles una solución convocando de manera extraordinaria unos cursos que servirán para que finalicen dichos ciclos.


Ser profesor de esquí en España


Formarse como profesor supone un sacrificio económico y de tiempo importante, esfuerzo que no siempre va a ser convenientemente recompensado en lo económico.

Muchos tópicos rodean el trabajo que realiza un profesor de esquí, tan falsos en la mayoría de los casos que no es necesario mencionar. Pero lo cierto es que el número de aficionados al esquí ha crecido de manera tan espectacular en la última década como para darnos cuenta del importante papel del profesor, entendido éste como único profesional capaz de introducir satisfactoriamente al neófito en este deporte o, ya sabiendo esquiar, que éste siga mejorando.

Con todo, España no ha sido hasta ahora un país con sólida tradición en los deportes invernales, y a esta realidad se tienen que enfrentar los profesionales del esquí. Dar clases es una profesión como otra cualquiera, puede que no exenta de cierta dosis de aventura, sin duda, un poco más incierta y que necesariamente ha de ser compaginada con otras fuentes de ingresos. No en vano, una temporada viene a durar en nuestras montañas cinco meses como máximo.

Lo normal es que un profesor de esquí esté dado de alta como autónomo y que sus ingresos dependan de la cantidad de horas que pueda llegar a impartir. No hay que menospreciar el inconveniente que supone el hecho de que los resultados económicos dependan en muy alto grado de las circunstancias meteorológicas, a lo que hay sumar el lamentable intrusismo tan abundante en esta profesión por parte de personas no cualificadas ni tituladas.


 

Es un fenómeno generalizado, que profesores sin titulación oficial entren en competencia directa con los auténticos profesionales. Profesores titulados por Centros Autorizados que se han esforzado por adquirir el nivel de conocimientos necesarios para impartir una enseñanza de calidad. La enseñanza es un bien, a primera vista, tan intangible que a menudo no es valorado en su justa medida por el cliente. Como ya ocurre en otros países, tanto los profesionales y las escuelas como las autoridades van a tener que ponerse de acuerdo para que la actividad de la enseñanza del esquí se desarrolle en España de acuerdo a unos criterios mínimos de calidad, responsabilidad y seguridad. De algún modo habrá que llevar a cabo este control.

Así las cosas, lo ideal para un profesional es trabajar en una escuela de esquí ubicada en una estación. En este sentido, cada estación suele tener una escuela “oficial”, aunque cada vez es más habitual encontrar en las estaciones otras escuelas iniciativa de particulares o grupos de profesores que prefieren establecerse por cuenta propia.

En las buenas temporadas, afortunadamente hay trabajo para todos, con lo cual, en las estaciones españolas más importantes un profesor suele trabajar entre las cuatrocientas y las seiscientas cincuenta horas. Si éste ya tiene más de tres años de experiencia dentro de una plantilla, y siempre en relación a su nivel de titulación (Técnico Grado Medio), cobrará más de 22 euros por hora, incluso más de 26 en estaciones como Baqueira, Cerler, La Molina o Candanchú. Esto supone veinte mil euros, quizá más, a lo largo de una temporada. Si el profesor no lleva más de dos años en la escuela, cobrará por término medio 16 ó 17 euros, es decir, aproximadamente 11.000 euros en toda la temporada (suele trabajar menos horas).

Estas cifras pueden variar un poco al alza o, sobretodo, a la baja dependiendo de la estación. Si la temporada fuera mala, estos ingresos podrían reducirse a la mitad. Sin embargo, el gran boom que está experimentando el esquí en España estos últimos años ha beneficiado al colectivo que ha visto mejorada su situación gracias a la creciente demanda de clases de esquí.

En conclusión, para cuatro o cinco meses está bien pagado pero al final no va a quedar más remedio que buscar otra fuente de ingresos. Es habitual que un profesor titulado, aún siendo profesional, realice simultáneamente otras actividades, ya sea otro trabajo o pequeño negocio (tienda, bar, restaurante), o estudios universitarios.


Ser profesor fuera de España


Tan difícil es ganarse en España la vida como profesor de esquí que no es extraño que muchos profesores tarde o temprano se planteen trabajar en países donde dicha actividad esté más profesionalizada y mejor pagada.

Francia, por su cercanía a nuestro país y por su importancia como centro de esquí mundial, siempre ha sido una referencia para los profesionales españoles de la nieve. Es ése, un país con una larga tradición en lo que a enseñanza se refiere y que se esfuerza por mantener un férreo control sobre los profesionales que trabajan en sus estaciones de esquí. En este sentido, hay que decir que según su legislación, ningún profesor que no haya obtenido el diploma francés está autorizado a trabajar en su territorio. Así, el que pretenda hacerlo legalmente, antes tendrá que realizar en cualquiera de sus centros autorizados, tanto de los Alpes o Macizo Central como de los Pirineos, una estricta formación de al menos tres años con un coste cercano a las 5.500 euros.

Por supuesto, en primer lugar se deberá hablar francés, durante todo ese tiempo el aspirante deberá acudir a numerosos cursos intensivos de formación en todos los aspectos relativos a la profesión. Por último, el examen final para obtener el Diploma Francés es mucho más difícil y éste sólo se puede hacer en la Escuela Nacional de Esquí y Alpinismo (E.N.S.A.) situada en la estación de Chamonix. Esta es la única manera de trabajar legalmente en Francia, un país donde el profesor de esquí es un profesional de muy alta cualificación. Además, dada el habitual exceso de profesores titulados existentes en el país vecino, las posibilidades de que un español sea contratado por una escuela de los Alpes o Pirineos franceses son ciertamente escasas.

Bien diferente había sido hasta ahora la alternativa de los Estados Unidos. Aquí, profesores procedentes de todo el mundo han sido siempre bien acogidos en sus numerosas estaciones de esquí, especialmente si estos, además de ser ya titulados, poseen el sello ISIA (International Ski Instructor Association). No obstante, debido los atentados de las Torres Gemelas, que tan nefastos efectos han tenido también sobre el turismo interior de ese país, las estaciones, escuelas de esquí y profesores, están teniendo unos años con muy malos resultados. Claro que esto no tiene por qué durar para siempre y seguro que pronto el gigante americano se recuperará de esta grave crisis turística. Por lo pronto, la caída del dólar va a favorecer la entrada de turistas extranjeros ansiosos por conocer la mejor nieve del mundo, según muchos dicen.

El que pretenda trabajar ahí, en primer lugar lo que debe hacer es contactar con aquellas escuelas que desee. Estas serán las que a principio de temporada, comprobado el nivel y acreditación del candidato decidirán si un candidato está capacitado para formar parte de su plantilla. Luego, si lo necesitaran, podrán ir realizando los tres niveles necesarios para obtener el certificado americano de instructor de esquí (“full-cert”), desde luego, una cualificación profesional mucho mejor pagada que en España.

Definitivamente, se han dado importantes pasos para el reconocimiento de la enseñanza del esquí como actividad profesional. Se han sentado las bases para un mayor control y una mejora de la calidad, algo que vendrá en beneficio de los verdaderos profesionales de este deporte. También de cara al exterior mejorará la imagen de los profesores de esquí y snowboard. Como el caso de los profesores asociados a la AEPEDI (Asociación de Escuelas, Profesores y Enternadores de Deportes de Invierno) que ya gozan de un carnet internacional y que forman parte del sindicato internacional de instructores de esquí (ISIA). Ya algunos profesores se desplazan habitualmente a estaciones de otros países y ahí, contratados por escuelas locales o por agencias, imparten sus clases con total libertad. Puede que muy pronto, gracias a esta reciente regulación, el Título de Técnico de Deportes de Invierno en sus diferentes especialidades sea, a efectos oficiales, reconocido por el resto de países europeos.