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Problemas y soluciones en torno a la financiación universitaria

El informe “La Enseñanza Superior en el mundo” elaborado por la Red Global de Innovación Universitaria (GUNI) y presentado en la II Conferencia Internacional de Barcelona sobre Enseñanza Superior, analiza la financiación de las universidades y la exp

Publicado en Histórico Reportajes
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La financiación de las universidades es uno de los motivos de preocupación para los directivos universitarios de todo el mundo. La Enseñanza Superior ha vivido en los últimos 40 años un aumento masivo de estudiantes. Se ha pasado de 13 millones de alumnos en el año 1960, a más de 110 millones en 2003, y las matrículas se han duplicado en la última década hasta llegar a 58 millones. Además, la expansión de la Educación Superior privada, la nueva tendencia a considerarla como un negocio y la dificultad del Estado para hacer frente a esta nueva realidad hacen necesario rediseñar nuevas estrategias para la financiación de las universidades.


 


Ante este nuevo contexto, la perspectiva de una superestructura estable que financie la Educación Superior es cada vez menos válida y se buscan nuevas formas flexibles, nuevas políticas y mecanismos alternativos para dar respuesta a los nuevos retos. Así, el informe titulado “La Enseñanza Superior en el mundo 2006. La financiación de las universidades” ha sido elaborado por los mayores expertos en Enseñanza Superior de renombre internacional y coordinado por la Red Global de Innovación Universitaria (Global University Network for Innovation, GUNI), con el apoyo del Banco Santander Central Hispano.


 


El objetivo del estudio es ofrecer una nueva mirada al estado de la financiación en el mundo, así como de las posibles soluciones y las implicaciones políticas que comportan. En él se analizan las situaciones regionales de la Educación Superior en el África Subsahariana, en las universidades árabes, en Estados Unidos, América Latina, el Este de Asia y en Europa. Incluye, además, las conclusiones de una Encuesta Delphi que recoge la opinión de cerca de 43 países sobre la financiación de la Educación Superior, la situación actual y las posibles tendencias de futuro.


 


El trabajo se presentó durante la II Conferencia Internacional de Barcelona sobre Enseñanza Superior, organizada en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) por la GUNI del 30 de noviembre al 2 de diciembre, a más de 300 representantes de universidades de 60 países. Los miembros del GUNI y los participantes en la Conferencia coinciden en que la universidad debe ser accesible a todos y que ningún estudiante debe quedarse a las puertas de la Educación Superior por motivos económicos. Asimismo, y en alusión a los gobiernos, recuerdan que la universidad es un bien público en estrecha relación con el desarrollo socioeconómico de los países y que, por tanto, debería dedicarse una mayor inversión a esta parcela de la enseñanza. Abogan, además, por la transparencia de las instituciones de Enseñanza Superior para fomentar la confianza de la sociedad y las posibles fuentes de financiación, así como establecer un intenso diálogo entre la sociedad, los estudiantes y los trabajadores como vía para el consenso en relación a la financiación universitaria. Por último, destacan el importante papel que los gobiernos e instituciones académicas deben desarrollar para establecer un marco de control de calidad en la Enseñanza Superior, especialmente en la educación a distancia y el e-learning.


 


Aumento de la demanda universitaria


 


El trabajo revela la expansión masiva de la Enseñanza Superior en los últimos años. Según la UNESCO, se prevé que en el año 2020 haya 125 millones de estudiantes universitarios. Algunas causas de este aumento son la globalización, la importancia creciente de la sociedad del conocimiento, la disponibilidad de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y el potencial de la Enseñanza Superior en el crecimiento económico para reducir la pobreza, el analfabetismo y combatir el sida, entre otras.


 


En la última década, el incremento de estudiantes universitarios ha pasado de 68,6 a 110,7 millones. En cuanto al número de matrículas, en los países en vías de desarrollo se han duplicado pasando de 29’3 a 58’3 millones; por otra parte, en los países en transición, han crecido de 8’5 millones a 12’2 millones y en los países desarrollados las matrículas han aumentado de 30,8 a 40,3 millones.


 


El mayor crecimiento de matrículas se ha producido en los Estados Árabes llegando al 130%. Pero concretamente Djibouti es el país que ha mostrado el mayor aumento de matrículas (871%), ya que se ha pasado de 75 a 728 en la última década. En los Emiratos Árabes ha crecido un 522% y en Libia un 393%.


 


Por lo que respecta a Estados Unidos, el estudio revela que el 80% de las universidades han aparecido en el último cuarto del siglo XX y el 62% se han creado hace menos de 25 años aunque, paradójicamente, en los últimos 9 años se ha producido una importante reducción del gasto público en Educación Superior.


 


La región que ha crecido más en matrículas después de los Estados Unidos es la zona de Asia- Pacífico, con un incremento del 114%. Le siguen África, con un 79%, América del Sur y el Caribe, con un 74%, y Europa, con un 63%. En concreto, Finlandia es el país europeo con mayor número de matrículas universitarias, con un 86%, y Malta el país que menos universitarios posee, con un 24%. América del Norte es la región donde el crecimiento ha sido menor (18%) porque, según cita el informe, desde hace años tiene una base de Enseñanza Superior muy amplia.


 


Datos de estudiantes matriculados



Actualmente, hay más de 110 millones de estudiantes de Enseñanza Superior en el mundo. Europa tiene cerca de 28 millones de universitarios, de los cuales una cuarta parte proceden de Rusia, Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y el Reino Unido, con cerca de dos millones de estudiantes cada uno.


 


Asia acoge más de 47 millones de estudiantes, aproximadamente el 45% del total de estudiantes del mundo. De este total, dos terceras partes proceden de los cinco mayores sistemas educativos del continente: China (12 millones), India (10 millones), Japón (4 millones), Indonesia y la República de Corea (3,1millones cada una). Estos países son cinco de los siete más grandes del mundo en educación. Estados Unidos (15 millones) y la Federación Rusa (8 millones) poseen un tamaño similar.


 


América del Norte (incluidos México y el Caribe) tiene una población de estudiantes próximo a los 20 millones, tres cuartas partes de los cuales se encuentran en Estados Unidos. América del Sur, por el contrario, sólo tiene 8 millones estudiantes de los que dos terceras partes se localizan en Argentina y Brasil.


 


En comparación con el resto de continentes, África tiene una población de estudiantes de Enseñanza Superior inferior, 6,7 millones, que se concentra principalmente en Egipto (2,2 millones) y en Nigeria (1 millón). Un dato destacado es que dos terceras partes de los estudiantes africanos se encuentran en los Estados Árabes de Egipto, Libia, Argelia, Túnez, Marruecos y Sudán. En el año 2000, estos países árabes registraron un total de 5 millones de estudiantes universitarios, de los cuales el 40% -alrededor de 2 millones- eran mujeres.


 


Por lo que respecta a Oceanía, más del 80% de las matrículas se realizan en Australia y prácticamente el resto en Nueva Zelanda. Otros países del continente suponen el 1% de las matrículas, especialmente porque su población total es escasa.


 


Reducción de recursos estatales


 


Independientemente de la región, la situación económica de los países es el factor determinante que dificulta la financiación de la Enseñanza Superior. Este contexto imposibilita la existencia de una superestructura o un mecanismo transnacional estable que garantice la financiación de la Educación Superior en el mundo a medio plazo y por lo tanto obliga a buscar nuevas formas flexibles, nuevas políticas y mecanismos alternativos para dar respuesta a esta    


 realidad.


 


En los últimos diez años, el 64% de los gobiernos ha aumentado la cuota de gasto en Enseñanza Superior de la partida presupuestaria total destinada a la enseñanza. Los países de América del Norte, y el 90% de los países europeos, han incrementado el gasto destinado a este tipo de enseñanza. La región más desfavorecida es la de América del Sur y el Caribe, donde el 66% de los países ha reducido la cuota estatal destinada a tal fin.


 


En la región Asia-Pacífico, el 71% de los países ha vivido un incremento. En cambio, en los Estados Árabes el 50% de los países ha reducido el gasto. En esta región, se han acelerado las matrículas sin la suficiente dotación económica, cosa que ha producido que el gasto público por estudiante se haya reducido a un 27% entre 1985 y 1995. En África, el 54% de los países ha reducido su cuota.

La expansión masiva de la Enseñanza Superior y la disminución de los recursos estatales también ha provocado la reducción drástica de recursos estatales por estudiante. En África, el gasto público se rebajó de 6.300 dólares anuales en 1980, a 1.241 dólares en 1995. Y en el Reino Unido, el financiamiento estatal por estudiante se ha reducido también a la mitad durante la última década. Asimismo, el informe pone de relieve que Dinamarca, Canadá y Suecia, pero también Malawi, Guinea Ecuatorial, Swazilandia y Lesotho, son algunos de los países que tienen un gasto más alto por estudiante. En datos generales, América del Norte y Oceanía son las regiones con un gasto público por estudiante más alto, con 9.366 y 7.780 dólares, respectivamente.


 


España tiene un gasto por estudiante de 5.179 dólares, ligeramente por debajo de la media europea que concentra un gasto actual de 5.353 dólares; no obstante, durante la Europa de los 15, el gasto por estudiante era de 8.904 dólares. Estos datos ponen de manifiesto que la incorporación de nuevos países a Europa y la baja tasa que destinan a la Enseñanza Superior ha hecho disminuir la media del viejo continente. En África, el gasto es de 4.327 dólares por estudiante; en Asia, de 2.518 dólares y en América del Sur, de 2.497 dólares.


 


Nuevos proveedores privados



La expansión masiva de la Enseñanza Superior y la imposibilidad del Estado de hacer frente a este incremento, ha provocado la aparición en todos los países del mundo de la financiación del sector privado. Se trata de instituciones privadas con ánimo de lucro que trabajan como una empresa privada y tienen el objetivo de recoger beneficios y satisfacer las demandas de la Educación Superior. Es un nuevo modelo empresarial con “nuevos proveedores”, los estudiantes, y con una inversión privada de capital con acciones, orientado a un mercado y que busca consumidores de un producto (la Enseñanza Superior) que no siempre tiene la calidad requerida y que no se plantea ninguna responsabilidad social.


 


Esta tendencia tiene sus orígenes en los Estados Unidos. Dos de las mayores empresas vendedoras de Educación Superior son Apollo Group y Laureate Education Inc, que cotizan en el mercado de valores. Otras son Career Education Corporation, Corinthian College o Strayer Education. El valor en bolsa de las 12 empresas de Enseñanza Superior más importantes fue en 2004 de 40.000 millones de dólares. Estas empresas ofrecen programas presenciales y a distancia a muchos países de América del Sur (Chile y Colombia), Europa y Asia.


 


La nueva tendencia de la Enseñanza Superior privada, además de realizar un papel importante en los Estados Unidos, América del Sur y en algunos países asiáticos, actualmente se está convirtiendo en una tendencia emergente en África y en países en transición como China, Vietnam, la Federación Rusa y países del centro y Este de Europa. Así, muchos sistemas de Enseñanza Superior en los países en vías de desarrollo se encuentran más privatizados que en los países avanzados. Además, en algunos países las universidades privadas superan a las públicas, aunque cuenten con menos estudiantes.


 


El sector privado está surgiendo de una manera importante en la India y Pakistán, donde el gobierno está concediendo subvenciones a instituciones privadas y el sector privado también está financiando la Enseñanza Superior de instituciones públicas. En la Universidad Nacional de Seúl, una institución nacional de la República de Corea, la cuota de gasto gubernamental es de sólo un 37,3%.


 


En los Estados Árabes, algunos países como Egipto o Jordania han adoptado medidas innovadoras para compensar esta reducción estatal como, por ejemplo, un impuesto universitario y la participación del sector privado. De un total de 854 instituciones de Enseñanza Superior registradas en 21 países de los Estados Árabes, el 28% pertenece al sector privado. Encabezan esta lista el Líbano, con 33 instituciones de las cuales 20 son privadas, y Palestina con 28 instituciones de las cuales 20 son privadas. En algunos de estos países la formación especializada subvencionada está financiada por multinacionales.


 


Otras fuentes de financiación


 


El informe pone de manifiesto la necesidad de compartir los gastos de la enseñanza entre todos los agentes implicados, incluidos los estudiantes, y de diversificar las fuentes de financiación. La incorporación de nuevos agentes ha de realizarse manteniendo la responsabilidad pública dentro de un marco legal que regule la equidad y la calidad de la Enseñanza Superior.


 


El informe plantea la opción de que los estudiantes puedan pagar sus estudios a través de préstamos. Éstos se devolverán una vez que los graduados hayan conseguido un trabajo, a través de mensualidades pagadas directamente por los estudiantes o con deducciones en sus sueldos. Según el informe, la financiación de la Enseñanza Superior también puede provenir de ayudas de donantes individuales o institucionales (como por ejemplo Estados Unidos y Reino Unido), que contribuyen a proporcionar recursos para reducir la presión fiscal o para financiar a los estudiantes con menos recursos.


 


El trabajo también identifica diversas fórmulas para distribuir los costes de la Enseñanza Superior. Una son las tasas de matrícula, que se han aplicado en China, Gran Bretaña, Austria y Alemania este año. Otra es la introducción de la enseñanza de doble vía: los admitidos de forma regular reciben la Enseñanza Superior de forma gratuita y los menos calificados pagan tasas de matrícula, tal y como se hace en Rusia -donde el 50% de los ingresos universitarios provienen de la doble vía-, en la mayoría de los países del Este y del centro de Europa, en la India y en Uganda, entre otros.


 


El documento aporta como solución un mayor incremento de las tasas de matrícula. Las universidades públicas de los Estados Unidos incrementaron sus tasas en una media del 10% durante el período 2001-2002. La imposición de tasas de usuario, como en China, en diversos países africanos (Etiopia, Malí y Guinea) y nórdicos, así como la reducción de becas para estudiantes (Gran Bretaña, Rusia y la mayoría de países del centro y este de Europa) y la imposición de un máximo de estudiantes con tasas de matrículas bajas o nulas son otras medidas que propone el trabajo.


 


Mantener la calidad



La combinación del papel del gobierno y del sector privado en la financiación de la Enseñanza Superior marca un nuevo contexto en el que es necesaria una implicación de todas las partes para mantener la condición de bien público. Por eso, es necesario, según el informe, que esta financiación continúe siendo una responsabilidad del Estado compartida con otros actores implicados, ya que es una parcela social demasiado importante para dejarla en manos únicamente del Estado o de grupos para los cuales el interés público no es la máxima prioridad.


 


Asimismo el estudio plantea la necesidad de implementar las Tecnologías de la Información (TIC) en los países en vías de desarrollo como una herramienta para reducir la fractura social y la exclusión. La introducción de las TIC puede ser una solución a la expansión masiva de la Enseñanza Superior con menos recursos.


 


Autonomía, rendición de cuentas y equidad



El informe constata la necesidad urgente de que los recursos económicos destinados a la Enseñanza Superior se gestionen de forma óptima y con el objetivo de conseguir mayor eficiencia, eficacia, autonomía y transparencia. Además, también se pone de manifiesto la obligación de las instituciones académicas de rendir cuentas a la sociedad o de mostrar cuales son los resultados que han obtenido. Además, estas instituciones han de tener la obligación de hacer ejercicios de autocrítica para identificar el grado de correspondencia de su oferta formativa con las demandas sociales y con el desarrollo armónico de las sociedades para las que trabaja.

Otra necesidad patente es que todas las instituciones implicadas en la Enseñanza Superior trabajen conjuntamente para garantizar un acceso no discriminatorio a los estudios superiores. El informe no marca una única solución, sino que es indispensable la confluencia de diversos mecanismos y fórmulas, aplicados de forma simultánea, según las peculiaridades de cada una de las regiones. Las instituciones académicas han de establecer un diálogo con la sociedad para explicar adecuadamente las aportaciones que esta parcela de la enseñanza aporta al desarrollo social y económico del país.


 


La formación de buenos profesionales y la creación y difusión del conocimiento son instrumentos clave para la construcción social. Así, en función de cómo se utilicen, gestionen y regulen las instituciones destinadas a la Enseñanza Superior servirán al bien común y a la construcción de mejores sociedades o bien mantendrán modelos existentes.


 


Las mejores prácticas universitarias


 


Durante el transcurso de la Conferencia que tuvo lugar en la Universidad Politécnica de Cataluña, se presentaron las 20 mejores iniciativas universitarias en materia de financiación y compromiso social detectadas por el Observatorio de las Mejores Prácticas Universitarias de la GUNI en los ámbitos de la financiación y del compromiso social, y que también se incluyen en el Informe sobre la Educación Superior en el Mundo 2006. Entre estas buenas prácticas, dos de las cuales son de la UPC, destacan las siguientes:


 


El programa de subvenciones estatales equiparadas a la captación de donaciones privadas, impulsado por la Universidad Politécnica de Hong Kong y puesto en marcha por el gobierno de la región el 2003, ha resultado ser un buen plan para promover y conseguir financiación para las universidades y fomentar la cultura de las donaciones a las universidades. Se trata de un programa de subvenciones fijadas por el gobierno para financiar las universidades cuando éstas captan donaciones privadas. Para obtenerlas, las universidades han de plantear la solicitud de las mismas empresas y particulares, y planificar cómo fomentar que los departamentos y el personal soliciten donaciones. Con esta campaña, las ocho universidades públicas de la región consiguieron donaciones por un valor superior a 166 millones de dólares.


 


El programa de reformas económicas en la Educación Superior de Uganda. Ante las condiciones extremas en que se encontraron las instituciones académicas en Uganda a causa de la crisis económica de la década de los 70 y 80, la Universidad de Makerere transformó su sistema de financiación y buscó formas de financiación alternativas para garantizar su existencia (como por ejemplo la estimulación del estudiantado privado, la comercialización de servicios, el establecimiento de tasas para los usuarios o la creación de una asesoría). La introducción de cursos orientados a la demanda y de nuevas estructuras de gestión fueron otras medidas para afrontar la crisis. De esta manera, la Universidad de Makerere ha pasado de estar a punto de la fallida a ser un ejemplo modélico para el resto del continente.


 


El contrato-programa para la financiación de la universidad en función de la consecución de objetivos de la UPC es un instrumento estratégico de gestión que vincula la consecución de objetivos de mejora a medio plazo con la financiación pública de la universidad. En 1997 se formalizó como el primer contrato-programa universitario para el Gobierno de Cataluña, a través del Departamento de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información (DURSI), y la UPC por un período de cuatro años. La experiencia adquirida –y el resultado global conseguido por la universidad durante este primer período, que representó una financiación adicional de 12 millones de euros– ha confirmado el contrato-programa como un instrumento eficaz de estímulo para la mejora de la calidad universitaria. Prueba de ello, es que ha tenido continuidad en la UPC y que, además, se ha extendido al resto de universidades catalanas y a otras comunidades españolas.


 


El Plan de Medio Ambiente de la UPC. Se trata de un instrumento para introducir los aspectos medioambientales en todas las actividades de la universidad (formación, investigación, vida universitaria, comunicación y sensibilización), dentro de su compromiso de hacer avanzar la sociedad hacia el desarrollo sostenible. Se aprobó el primer Plan el 1996 y el 2002 se aprobó el segundo Plan para el período 2002-2005. Los resultados obtenidos hasta ahora reflejan la efectividad de la planificación ambiental de la UPC.


 


El proyecto de Aprendizaje en el ámbito local desarrollado en los Estados Unidos quiere impulsar programas universitarios relacionados con el cambio en el ámbito local y social. El proyecto pretende que las universidades tengan un papel más activo en la lucha contra la pobreza, la igualdad de razas o de géneros y la participación cívica.


 


“Universidad Construye País”, es un proyecto impulsado desde el año 2001 por la Universidad Católica de Temuco (Chile); surge con la finalidad de expandir el concepto y la práctica de la responsabilidad social universitaria. En el marco de este proyecto, donde participan 13 universidades de cinco regiones del país, se han desarrollado actividades y programas destinados a instalar el tema de la responsabilidad social universitaria, entre los cuales destacan acciones para incidir sobre las políticas públicas y un plan de desarrollo sostenible des de las regiones y por el país.


 


El informe concluye con un Apéndice Estadístico a cargo de Alex Usher, vicepresidente del área de investigación y director del Instituto de Política Educativa (EPI) de Canadá, que muestra la situación actual de la Educación Superior y de la financiación a todo el mundo. Estos datos ilustran las desigualdades actuales en porcentajes de matrícula y gasto para estudiantes, entre otros aspectos.


 


Además incluye un mapa con la tasa de matrícula correlacionada con el índice de desarrollo humano, y otro que relaciona los gastos en Educación Superior con el porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) de cada país.


 


Aportación de grandes expertos


 


En el informe han participado reconocidos especialistas de renombre internacional que han contribuido con interesantes aportaciones. Algunos ejemplos:


 


Bruce Johnstone, especialista en financiación y ex rector de la State University New York, hace un estudio teórico y práctico de los préstamos estudiantiles como una solución de viabilidad financiera de la educación superior y también para incrementar el acceso a la Universidad. Por su parte, Jane Knight, catedrática adjunta del Instituto de Estudios sobre la Educación de la Universidad de Toronto, y coautora de estudios comparados de educación internacional coordinados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Mundial, analiza los nuevos proveedores de la educación.


 


Fahmia Charaffedine, catedrática de Filosofía del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad del Líbano, en Beirut, muestra que el 75% de las universidades árabes han aparecido en el último cuarto del siglo XX, aunque en los últimos 9 años se ha producido una importante reducción del gasto público en educación superior. Mientras que en algunos países el gasto por cápita en educación superior es alto, de unos 100 dólares a Kuwait, Arabia Saudí i Qatar, en otros no llega a 10 dólares, como es el caso de Sudán, Yemen o Mauritania.


 


Miguel Ángel Escotet, director del Instituto de Postgrado y formación continuada de la Universidad de Deusto y miembro del Consejo Consultivo de la Unesco para la Enseñanza Superior en América Latina y el Caribe, propone nuevas posibles fuentes de financiación tanto del sector público como privado. Un ejemplo es la creación de un fondo para el mantenimiento de un porcentaje mayoritario de los gastos de investigación y enseñanza en función de los resultados obtenidos de la rendición de cuentas y el retorno económico de la empresa a la universidad según el número de profesionales universitarios que poseen y que utilizan la institución.


 


Alma Maldonado, del Centro para el Estudio de la Enseñanza Superior de la Universidad de Arizona, clasifica las organizaciones internacionales que contribuyen a financiar la Educación Superior (bancos, asociaciones y fundaciones) y concluye que la prioridad debería ser la disminución de la iniquidad que prevalece en este ámbito.


 


*  *  *  *


 


 


Más información:


 


Conclusiones y Declaraciones de la II Conferencia Internacional de Barcelona sobre la Educación Superior


 


Estudio “La Enseñanza Superior en el mundo 2006. La financiación de las universidades”


 


Web de la Global University Network for Innovation - GUNI


 


Universidad Politécnica de Cataluña / Tfno: 93 401 61 43


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