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Personal shopper: convierte tu pasión en profesión

Al hablar de profesiones con futuro aparece la figura del personal shopper que, en los últimos, está en auge ante la importancia creciente de la imagen. Formarse bien y ser un buen profesional son las claves de esta profesión para tener éxito y hacer

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Personal shopper: convierte tu pasión en profesión
Estudiantes-grado-INEFalta de tiempo, escaso conocimiento de las tendencias, querer renovar el armario y no saber cómo… son sólo algunas de las situaciones en las que se demandan los servicios del personal shopper o asesor de imagen, término este último que también se emplea para definir a estos profesionales porque su labor va más allá de hacer unas meras compras en tiendas. Una profesión que en los últimos años está de moda y que cada vez ofrece más posibilidades de trabajo ante la importancia creciente de tener un buen aspecto y una buena imagen.

 

De hecho, en los últimos años se ha convertido en un perfil profesional que forma parte de las profesiones emergentes y con más futuro, auge que está vinculado también en buena parte al creciente interés que está despertando la moda y al hecho de que muchos personajes famosos, sobre todo, actrices o cantantes, acuden a estos profesionales para sus estilismos.

 

Pero, realmente, ¿quién puede ser personal shopper? La respuesta no es muy sencilla porque para ejercer esta profesión se precisan una serie de requisitos que no siempre se pueden medir o cuantificar. Sin embargo, sí está claro que para ser personal shooper o asesor de imagen hay que tener unas determinadas cualidades. La primera de ellas es “el gusto y la pasión por la moda”, explica Flavia Arizaga, profesora y directora del Centro de Diseño de Moda de Madrid de la Universidad Politécnica de Madrid.

 

Sin esta cualidad difícilmente se va a poder ser personal shopper porque hay que tener interés por aprender y estar al tanto de las últimas tendencias, labor esta última que puede convertirse en algo tortuoso si no se siente cierta pasión por el mundo de la moda.

 

También es importante que el personal shopper o asesor de imagen “tenga gusto por la armonía de colores”, añade Flavia Arizaga y, por supuesto, “ser amigable y tener buena presencia, lo que no significa ser guapo”.

 

Además, la empatía es clave “porque tienes que ponerte en la piel del cliente y mantener su estilo, respetar su personalidad…”, indica la personal shopper Leticia Arroyo, quien afirma que es fundamental ser un buen comunicador y tener buen humor porque “es un trabajo en el que hay que hacer sentir bien a la gente y que sonrían”.

 

Dicho esto, el perfil de las personas que se convierten en personal shopper es muy variado. Principalmente se observan dos tipos de perfiles predominantes. Uno de ellos es el “ex alumno de moda que completa su formación para dedicarse a la alta costura porque necesita conocer el cuerpo, saber acercarse a la clienta…”, aclara Flavia Arizaga.

 

Pero no siempre el perfil del personal shopper o asesor de imagen procede del mundo de la moda. Y este sería el segundo perfil. Cada vez son más las personas que han cursado otros estudios y que siempre quisieron dedicarse a este campo y ahora deciden hacerlo, normalmente, porque se encuentran en situación de desempleo y ven en esta profesión una salida laboral que les gusta a través del autoempleo.

 

También es significativo que hay personas que se interesan por ser personal shopper, pero no para ejercer la profesión, sino para aplicar los conocimientos que se adquieren a su propia persona para mejorar su imagen. Y un dato importante es que, aunque parece que el personal shopper es siempre mujer, la realidad no es así. Es también una profesión para hombres.

 

Pero para ser un buen personal shopper, hay que formarse porque es fundamental para tener los conocimientos necesarios y prestar un buen servicio. En España, las posibilidades para acceder a cursos de formación se han ido ampliando en el tiempo, al igual que las salidas profesionales que cada vez son más numerosas: desde el autoempleo y la creación del propio gabinete hasta trabajar para centros comerciales, tiendas de moda y hoteles para dar este servicio a los clientes. Estas son las principales claves de una profesión en la que hay que poner mucha pasión.

 

Yo soy personal shopper

El día a día de un personal shopper es para muchas personas un tanto desconocido. Desde Aprendemas hemos contactado con dos profesionales para qué expliquen su experiencia y saber más de esta profesión.

 

A la personal shopper Vero Andrés siempre le gustó diseñar. Un motivo por el que se decidió a estudiar Diseño de productos electrónicos. Sin embargo, al incorporarse al mercado laboral, se dio cuenta de que ese trabajo no era realmente lo que quería hacer porque “mi pasión era la ropa por lo que empecé a formarme para ser personal shopper”.

 

Vero Andrés hace ya aproximadamente cinco años que terminó sus estudios y para ejercer su profesión en Zaragoza se decantó por la figura del freelance. La profesión “es complicada porque es inestable y se tiene mucha movilidad, no se tiene un punto fijo”, explica Vero Andrés, quien añade que también colabora con otra asesora de imagen en Petit Comite, aparte de trabajar haciendo estilismos para fotografía y maquillaje.

 

Normalmente, “los clientes contactan vía online o bien por teléfono. Para romper el hielo en el primer encuentro se tiende a quedar a tomar un café, aunque también se ofrece la posibilidad de quedar en la oficina o en la casa de la clienta para ver su armario. Pero es más habitual hacer la cita en un café porque es un sitio neutro que ayuda a romper ese hielo. Es el momento en el que se empieza a establecer el contacto con la clienta y se le formulan una serie de preguntas para ir recabando información para hacerle el perfil, teniendo en cuenta su día a día, sus hobbies, los colores que lleva…”. Una vez realizado todo el estudio, se establece una cita para hacer el shopping “entre la base de tiendas que disponemos porque te rastreas toda la ciudad mientras estudias”, teniendo en cuenta el presupuesto de la persona.

 

Vero Andrés se adapta a cualquier tipo de cliente y asegura que, aunque pueda parecer lo contrario, tiene “más clientes que clientas. El perfil que predomina es el de un hombre que no es de Zaragoza capital y que tiene una edad de entre 30 y 36 años”. No obstante, también se trabaja con mujeres que, habitualmente, “son emprendedoras y tienen poco tiempo y, además, a veces son madres también por lo que disponen de menos tiempo todavía”.

 

Los servicios que más se tienden a prestar son los de vestuario para el día a día. “Normalmente, se hacen rutas para hacer el fondo de armario”, aunque de vez en cuando también se trabaja para alguna celebración.

 

Los precios de un personal shopper, actualmente se han normalizado y son prácticamente asequibles para muchos bolsillos. “Antes se concebía como un capricho, pero es una inversión porque se paga a alguien para llevar la ropa que realmente favorece a la persona”.

 

Personal shopper también es Leticia Arroyo. Su actividad en este sector comenzó “porque me encantaba ir de comprasy decidí ver cómo profesionalizarlo. Miré formación e hice un curso online más por afición que por otra cosa. El curso lo terminé hace cinco años y empecé a hacer alguna cosa para amigos y familiares cuando se acercaban bodas para que les acompañara de tiendas y algo me pagaban, aunque no facturaba”.

 

Y así poco a poco empezó a introducirse en el mundo de los personal shopper, en el que se adentró más desde hace un año al quedarse en el paro. “Es cuando me volqué más y empecé a trabajar más, para centros comerciales, a hacer rutas de shopping…”.

 

La pasión por la moda siempre ha estado presente en Leticia Arroyo, aunque estudió veterinaria. De hecho, cuando la revista ‘Elle’ lanzó su plataforma para blogs, Leticia abrió el suyo en ella, aunque ahora continúa su labor en El blog de Cruella en el que sigue dando rienda a su pasión y con su trabajo como personal shopper en Madrid “porque es el núcleo de todo” y en Zaragoza, aunque próximamente quiere extender sus servicios a Barcelona.

 

La mayoría de los clientes de Leticia Arroyo buscan asesoramiento para un evento como bodas y “también piden asesoría para maquillaje y peluquería”, aparte de “realizar rutas de shopping en grupo para amigas, despedidas de soltera… que están funcionando muy bien”.

 

Y, al igual que Vero Andrés, coincide en que los hombres demandan mucho estos servicios. “Un 60% de mis clientes son mujeres y un 40% son hombres. La verdad es que sorprende porque los hombres son también presumidos y les gusta que se vaya a comprar por ellos”.

 

Pero en la vida del personal shopper no es todo glamour e ir de compras porque detrás de ir de tiendas o de asesorar a los clientes, hay todo un trabajo que muchas veces no se ve. “La formación es continua porque las tendencias cambian y hay clientes que te piden lo que todavía no está en la tienda porque lo han visto en una revista de moda. Hay que estar a la máxima expectativa y ver las colecciones en las tiendas. De ayuda es la relación que se tiene con las personas de las tiendas porque te pueden avisar de la llegada de la nueva colección, te dan catálogos… Hay que mirar mucho también en redes sociales, Internet y revistas. Siempre hay que estar conectado”.

 

Hacer el shopping forma parte del trabajo que tiene que realizar Leticia Arroyo, quien califica su día a día de “improvisación” y “reconoce que la libertad de horarios le da la vida porque, de momento, no me da para vivir y lo compagino con otro trabajo. Pero, si te planteas que ser personal shopper es tu modelo de trabajo, sí se puede vivir de ello. Hay gente que vive exclusivamente de esta profesión”.

 

De hecho, Leticia Arroyo anima a la gente que le gusta la moda a ser personal shopper porque es una profesión “divertida y hay que hacer lo que a uno le gusta sin tener miedo a la crisis y la situación que hay, pero eso sí formándose para hacerlo bien”.

 

Un miedo a la crisis que ella no ha tenido porque se ha lanzado a ser personal shopper en una coyuntura económica que no es favorable, pero en la que ha visto que hay posibilidades de trabajar. “Con la crisis, la gente ahorra de todo, pero también hay público que tiene dinero y con nuestros servicios se ayuda a ahorrar porque con cuatro prendas se puede pasar el invierno, las prendas duran más tiempo… Se ve ese ahorro que se cuenta a conocidos y el boca a boca funciona. Realmente, el servicio es una inversión porque sale rentable y cada vez se demanda más”.¿Qué hay que estudiar?

Como sucede en muchas profesiones y la de personal shopper no es ninguna excepción, hay personas que trabajan en el sector que no se han formado. Sin embargo, tras un buen personal shopper siempre hay un profesional que se ha dedicado a formarse y a prepararse para ejercer la profesión.

 

Y es que la formación es un elemento clave ante el intrusismo en la profesión y para trabajar adecuadamente porque “hay personal shoppers que trabajan mal y con unos métodos que engañan al cliente ya que no tienen conocimientos profesionales de moda y emplean paletas de colores muy básicas y sin saber cómo es la persona”, explica Flavia Arizaga, profesora y directora del Centro de Diseño de Moda de Madrid de la Universidad Politécnica de Madrid.

 

Las posibilidades de formarse son muy amplias y, además, con el paso de los años, han ido aumentando y prácticamente hoy en día en cualquier ciudad de España se imparten cursos o programas formativos. Entre las opciones que hay disponibles se encuentra el Curso Avanzado de Personal Shopper del Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid (CSDMM) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) que dura tres meses en los que se imparte un total de 60 horas. “Es todo práctico y se trabaja sobre uno mismo o bien sobre otro compañero, una cantante, presentadoras…”, según explica Flavia Arizaga profesora y directora del Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid en el que se está estudiando la posibilidad de impartir niveles superiores y más avanzados ante la demanda existente.

 

Durante este período de formación se “trabaja desde diferentes frentes. El primero es el personal, psicológico o social para ver la personalidad del cliente, qué papel tiene dentro de la sociedad y saber su profesión”, entre otros datos, según indica Flavia Arizaga del CSDMM, quien añade que también “se hace un estudio físico para ver siluetas, proporciones y se aprenden trucos para, por ejemplo, alargar las piernas o ensanchar los hombros”.

 

En el curso igualmente se trabaja y se aprenden otros aspectos como “el color y se aprenden casos reales y prácticos de situaciones profesionales y de protocolo. También se dan clases de maquillaje de calle, no sofisticado, y de estética del cabello para ver cortes y estilos de pelo”, explica Flavia Arizaga.

 

Y, por supuesto, en un personal shopper no puede faltar el shopping. Y esto también se aprende “para saber buscar tendencias, tiendas para encontrar las prendas… Durante la clase de deja cubierto todo Madrid y los alumnos hacen su propia base de datos, aunque también enseñamos cómo llegar a una ciudad nueva que no conocen para que se localicen las zonas de shopping y las tiendas de moda”, afirma la directora del Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid.

 

Otros centros en los que se puede adquirir la formación para ser personal shopperson Aclys Formación en el que se combina teoría y práctica y se incluyen prácticas reales en comercios o el de Artidi Escuela Superior que se imparte en Barcelona en español. También en esta ciudad –Barcelona-, hay cursos de personal shopper en la Escuela Superior de Diseño y Moda Felicidad Duce o el de What Image.

 

Y aún hay más opciones para formarse como el Postgrado en Asesoría de Imagen y Personal Shopper de la Escuela de Turismo de Baleares, cuyo programa consta de 200 horas; el curso de Campus, entidad que dispone de departamento de empleo y de prácticas; el de Implika en Madrid; el del Instituto Europeo di Design; el de Aitexde 50 horas de duración; el de Iteka Formativa en Vizcaya, o el de Forbe en Vigo que cuenta con programa de becas.

 

En la modalidad semipresencialse encuentran cursos como los de Ágora Astur Formacióny para las personas que opten por formarse a distancia también hay alternativas como el curso de seis meses de duración de la Escuela Internacional de Estilismo y Moda, al igual que el programa de CCC, de Formación IRIS y el de GES Formación, que ofrece la posibilidad de hacer el curso como formación continua o bonificada.

 

También hay cursos que se imparten onlinecomo el de la Escuela de Turismo de Baleares; el de Quémepongo; el del centro de formación Mar Díaz o el programa de IVAFE Formación. Son sólo algunas opciones para formarse porque el abanico de opciones es realmente amplio.

 

 

Salidas profesionales

La profesión de personal shopper hoy en día tiene salida laboral. Según explica Flavia Arizaga del Centro de Diseño de Moda de Madrid de la UPM, “hay mucha gente que termina el curso y está trabajando y se han creado su propia empresa”. Precisamente, la creación del propio negocio es una de principales vías de inserción laboral, por lo que durante el curso de formación “se enseña a crear el propio gabinete”.

 

Otra vía para trabajar es como freelance y colaborar con diferentes gabinetes o empresas especializadasen el sector de la moda, el estilismo y la estética, pudiendo trabajar igualmente con empresas de imagen y profesionales como fotógrafos para encargarse del estilismo de la sesión fotográfica o para el cine o televisión. El campo es amplio y estas sinergias pueden permitir dar servicios más completos a los clientes, aunque también hay que tener presente que la vida laboral de un freelance es más inestable.

 

El campo todavía es mayor porque cabe la posibilidad de trabajar para centros comerciales para asesorar y trabajar con las clientas que acuden a él y que lo soliciten. Y aún hay más opciones. Otras posibilidades son prestar los servicios directamente para establecimientos comerciales o cadenas de moda. Por ejemplo, en España se dispone del servicio de personal shopper en cadenas de tiendas como Mango o bien en establecimientos de El Corte Inglés.

 

Otros establecimientos, pero diferentes a las tiendas de moda, con posibilidades para trabajar son los hoteles, normalmente a partir de cuatro estrellas y que estén ubicados en capitales en las que el shopping forma parte del turismo. De esta manera, se trabaja con los clientes que lleguen al hotel y que quieran recorrer tiendas o avenidas de moda. Una posibilidad que está más limitada a grandes ciudades como, por ejemplo, Madrid o Barcelona en el caso de España, aunque también se puede tener en cuenta. Y otro ámbito es de las agencias de comunicación, muchas de las cuales también están incluyendo personal shoppers dentro de sus equipos.

 

Sea cual sea la opción son todas ellas salidas profesionales que se pueden tener en cuenta a la hora de querer trabajar como personal shopper. Pero no hay que olvidarse que, como en toda profesión, la competencia es dura por lo que hay que trabajar para hacerse un hueco, tener nombre dentro del sector y marcar la profesionalidad, sobre todo, si se empieza de cero y se tiene poca experiencia profesional. No hay que obviar tampoco la importancia de dar un buen servicio.

 

Y, para hacerse un hueco, una opción puede ser la especialización. Por ejemplo, hay personal shoppers que se especializan en el segmento del lujo, otros en eventos como las bodas o que se dedican también a unas profesiones determinadas como pueden ser políticos o ejecutivos. Otra alternativa que cabe valorar.