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Pautas para no errar ante el auge del campus virtual

Han proliferado estos últimos años en España gran número de proyectos de formación online. Nuevas escuelas y programas virtuales ya constituyen una seria alternativa a las metodologías tradicionales. Empresas y particulares tienen ante sí un amplio a

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A las empresas convence el e-learning - Un campus abierto a todos - 10 claves para elegir un MASTER ONLINE


 


Al ritmo que se mueven los tiempos, lo que ahora es blanco mañana podría ser negro. Con más razón, sobran ideas preconcebidas cuando de lo que se trata es de acercarse a las nuevas tecnologías. Si no, cómo es que hace medio lustro pocas fueran las personas dispuestas a confiar su futuro profesional a un programa de formación online y hoy, por el contrario, sean multitud los jóvenes que siguen sus estudios universitarios a través de un campus virtual o que numerosas empresas recurran con frecuencia a programas de e-learning.


 


Sólo en 2004 se contabilizaron en Estados Unidos 2,35 millones de estudiantes realizando el curso universitario a través Internet, un 20% más que el año anterior. La formación dispensada por medios tecnológicos vive momentos de auge. Muy especialmente, el gigante americano afronta estos años un crecimiento extraordinario hasta el punto de acaparar, e-learning, junto al pujante ‘blended learnig’ (online y presencial combinadas), el 29% de la inversión total que las empresas realizan en formación, esto según estimaciones de ASTD, asociación referente en el ámbito de la formación. Además, de los directivos consultados para este estudio, el 58% se mostró dispuesto a incrementar el peso de la formación superior online en sus organizaciones a dos-tres años vista.


 


También la formación online llama a las puertas de los estudiantes y profesionales de toda España. Cifras que maneja el Observatorio Español de Internet apuntan a que en nuestro país había en 2005 unos 350.000 estudiantes –aproximadamente un 5% del total- cursando estudios online. De ellos, el 50% resultaron ser universitarios (1 de cada 10 ya participan en algún tipo de estudio a través de la red) inscritos principalmente en la carrera de psicología y estudios relacionados con la economía, el marketing y la informática. La tendencia será creciente hasta alcanzar los 5 millones de estudiantes ‘conectados’ en 2010, si se cumplen las previsiones del estudio.


 


Lo que ayer se veía negro, se ve hoy como un prometedor negocio en todo el mundo, principalmente debido a que la predisposición hacia la formación online ha ganado muchos puntos. Cierto es que la mejora paralela experimentada por los medios tecnológicos ha hecho posible este cambio de actitud. Valga la encuesta realizada el año pasado por una editorial neoyorquina referente del sector en la que se constató que el 85% de los empresarios de Estados Unidos aprecian mejoras importantes en los entornos educativos online de 5 años a esta parte.


 


Ya son muchos los responsables de instituciones educativas y expertos docentes que opinan que la calidad de los cursos online es igual, incluso llega a ser claramente superior, bien sea en determinados ámbitos o bien para aprendizajes concretos. Hay que quitarse, también por ello, el prejuicio extendido de que los programas online son siempre más sencillos. Todo alumno que entra en un campus virtual por primera vez, rápido descubre que eludir las tareas encomendadas por el tutor o docente es imposible pues éste tiene a su disposición medios muy efectivos de control. Por su parte, profesores que esperaban dedicar sólo unos minutos al campus virtual se han encontrado con la sorpresa de que los alumnos en Internet son por regla general más participativos y no vacilan en plantear cualquier duda que les surja.


 


Hablar de formación online es hablar de flexibilidad en todos los sentidos. Los campus virtuales se han visto potenciados por un variado elenco de nuevos dispositivos y por la mejora de funciones, todo lo cual ha conformado una metodología de enseñanza más incisiva sobre el alumno. Soportes portátiles de audio, imagen o vídeo, aplicaciones de reconocimiento de voz, variedad de formatos, compatibilidad con diferentes dispositivos, soluciones interactivas, conexión en directo, videoconferencia o videostreaming, éstas y otras muchas son las alternativas que actualmente permiten un satisfactorio acceso al conocimiento.


 


A las empresas convence el e-learning


 


No importa que el trabajo exija del profesional una permanente movilidad. Seguir un programa online con éxito es posible desde cualquier ubicación. No es extraño que empresas de proyección internacional hayan sido pioneras en la implantación de programas educativos a medida para sus empleados a través de campus virtuales. Un exponente muy destacado de esta iniciativa en nuestro país lo encontramos en al Universidad Corporativa de Unión FENOSA.


 


Con el apoyo permanente de Soluziona, consultora tecnológica perteneciente al grupo FENOSA, desarrolla de manera permanente un Pan de Desarrollo de Competencias para cada empleado en base a los proyectos y desafíos, presentes y futuros, que la organización ha de afrontar. Cuenta con siete facultades, una por cada línea de negocio y una Escuela de Liderazgo, lugar de reflexión, intercambio y transmisión de las mejores prácticas de los distintos negocios del Grupo. Dispone de un campus virtual y un campus físico con más de 46.000 m2, desde los que se han impartido -sólo en 2005- un total de 811.000 horas de formación, lo que supone una media de 42 horas por empleado.


 


Aparte de esta laureada iniciativa, otra gran empresa española como es Telefónica prepara una universidad corporativa en Barcelona, aunque de momento su apuesta más concreta se centra de la formación online. Nada menos que 10 millones de euros destinó en 2004 a e-learning para sus empleados con el objetivo de minimizar la dispersión geográfica y homogenizar la formación, haciéndola más específica en función de las necesidades de los empleados. El gigante español de las telecomunicaciones prevé este año que el e-learning represente el 40% de su inversión en formación.


 


Lógicamente, las organizaciones de ámbito tecnológico y con recursos humanos familiarizados con el uso de las nuevas tecnologías, son las que antes se han aventurado a tener experiencias educativas online. Así también, los primeros cursos que suelen implantarse versan sobre materias de interés para un trabajador con buen dominio de los entornos informáticos, tal es el caso del área ofimática o las nuevas tecnologías. No sin lógica, las empresas piensan de ésta como la inversión que ofrece mayores probabilidades de éxito. Particularmente, la formación en ofimática tiene el aliciente de desarrollarse en un entorno de trabajo idéntico a ese en el que luego se tendrá que desenvolver el alumno, de ahí su idoneidad en experiencias piloto.


 


A éstos primeros programas formación ‘tranversales’, suele seguir la incorporación de nuevas áreas temáticas como los idiomas y las habilidades interpersonales. El desarrollo a medida de programas específicos a cada industria u organización supondría, por fin, la consolidación de este tipo de metodología en la estructura de la organización. Pocas empresas pueden presumir de haber logrado la implantación de un sistema complejo de e-learning, es decir, un espacio común para toda la plantilla que ofrezca cursos online en diferentes niveles, duraciones y materias, seguimiento individualizado y, más allá, desarrollo integral de trayectorias profesionales. Según constató Santillana Formación en un minucioso estudio realizado a finales de 2004, más del 80% de las grandes empresas españolas ha tenido ya alguna experiencia con programas de e-learning, si bien en el 25% de los casos se trata de experiencias piloto.


 


Las nuevas tecnologías como vehículo de aprendizaje se están revelando como un valioso instrumento en la política de recursos humanos de las organizaciones modernas. Y cuanto más ‘educada’ es la mano de obra, más decisivo se convierte su uso. No es por casualidad que el perfil tipo de ‘alumno online’ en España, según un informe del Estudio General de Internet (EGI) presentado a finales del año pasado, sea el de una persona joven (hombre o mujer) con un nivel educativo alto y en situación de empleo, normalmente por cuenta ajena. En concreto, el grupo más interesado por el aprendizaje virtual (44,7%) se sitúa entre los 26 y los 35 años. Un 63,9% de los demandantes encuestados resultó tener estudios universitarios.


 


Ofrece ventajas para el empleado, pues accede a formación que de otra manera sería imposible. Además lo hace gratuitamente. Tiene la oportunidad de obtener títulos o certificados que mejorarán su cotización como profesional. La formación es siempre un aliciente de peso para retener la mano de obra cualificada. Trae a la vez ventajas para la empresa, que verá reforzadas determinadas competencias de sus trabajadores a fin de realizar más eficazmente sus funciones dentro de la organización.

Se estima que un 26,7% de los internautas españoles ha realizado algún tipo de formación online, ya sea cursos, másteres u otros estudios. Entre ellos, el informe también concluyó, que predominan los empleados activos en una proporción del 72,5%, frente al 11,7 de los encuestados que respondieron encontrarse en situación de desempleo, 10,2% como estudiantes, 3% jubilados y 2,6% dedicados a tareas del hogar. En cuanto al nivel de ingresos, las conclusiones del estudio no arrojan grandes diferencias, si bien crece ligeramente la predisposición a medida que estos son mayores. Con escasas diferencias, la mayoría, el 32,3%, tenía un sueldo situado entre los 1.200 y 2.400 euros mensuales. También se indagó en este estudio sobre el nivel de satisfacción con la formación recibida vía Internet. Del 43,7% de internautas que respondió afirmativamente en diciembre de 2002, se ha pasado al 56,5% en diciembre de 2004.


 


Un campus abierto a todos


 


El uso de aplicaciones online permite a los centros potenciar en su actividad docente una atención personalizada. Cada cliente tiene unas necesidades que no siempre coinciden con las del resto. A veces precisa de apoyo en materias concretas. A veces su progresión es más rápida. O quizá se encuentra con un determinado módulo que no le interesa conocer. La tendencia lógica en los programas virtuales es configurarse como un espacio de aprendizaje adaptable en contenidos, plan y metodología a las demandas del cliente.


 


Se pensaba hace unos años que el no tener cerca al estudiante iba a implicar un peor seguimiento del programa. Los hechos han demostrado, por contra, que los entornos virtuales ofrecen prácticas soluciones para facilitar el acceso permanente al material didáctico y más allá para el seguimiento de todo el plan de estudios. Además, el anonimato que rige en el medio se ha revelado como un acicate para determinado perfil de estudiante poco dado a la participación cuando se trata de clases presenciales. Los alumnos más retraídos no se sienten intimidados en el campus virtual por aquellos de sus compañeros más desinhibidos. Éstos ya no encuentran la forma de acaparar todo el protagonismo, tal como solían hacer en las clases multitudinarias. Exactamente lo mismo ocurre a los alumnos con dificultades de aprendizaje, que, desbordados ante el ‘empuje’ de los estudiantes brillantes, son particularmente propensos al abandono. No ocurre así en entornos de enseñanza flexibles basados en las tecnologías de la información, propicios a la personalización y adaptables al ritmo de estudio de cada persona. Un contacto y debate fundamentado en la escritura permite, asimismo, que todos puedan participar y expresar ideas y también plantear dudas.


 


Caro que convencer a un cliente todavía dubitativo ante el mundo digital no va a ser fácil si no se le ofrece un argumento tan contundente como el precio. La etapa en la que se tuvieron que hacer frente a fuertes inversiones para crear de la nada plataformas tecnológicas funcionales y útiles ha quedado atrás. Muchas escuelas online tienen la tecnología asentada y ha llegado el momento de lanzar ofertas y descuentos que atraigan al sector productivo hacia el e-learning. Se estima que el e-learning es un 50% más barato. Las grandes y medianas empresas son un caramelo demasiado goloso como para no negociar con ellos programas personalizados a precios muy inferiores respecto a otras metodologías.


 


Con todo, basar la comercialización del e-learning en el precio también tiene sus peligros. Hacer rentable una venta en ocasiones lleva a contratar tutores baratos aún siendo poco competitivos, a sobrecargar de trabajo tanto a tutores como al personal de apoyo o a descuidar los contenidos didácticos, todo lo cual termina por mermar de modo sustancial la calidad docente.


 


Precisamente, la calidad es el gran desafío del sector si se quiere que la formación online se consolide en los próximos años. Ya son muchas las empresas y los particulares que han tenido experiencias en este tipo de programas y, por tanto, tienen claro cuáles son los factores que determinan un servicio satisfactorio. En cualquier caso, el prestigio del centro es a día de hoy lo que más influye en la elección de un curso concreto, o al menos eso ha concluido el Centro de Estudios Financieros en un reciente estudio realizado al respecto.


 


Cursos, másters, programas a medida… el mercado la formación online empieza a inundarse con propuestas para todo tipo de usuario. Los primeros pasos se dieron con el noble afán de crear un nuevo escenario de aprendizaje valiéndose de las nuevas tecnologías, que fuera más abierto, más eficaz y polifacético. Con todo, ahora hablamos de un gran negocio que sólo en lo que se refiere a formación online en las empresas alcanza en Europa un volumen de negocio anual cercano a los 1.000 millones de euros. En 2008, según previsiones de la consultora IDC, la facturación será de 2.000 de euros, eso sin contar otros ámbitos muy importantes como el de la formación online en las universidades o los programas dirigidos a particulares. Centros virtuales de gran calidad hay en este gran mercado, otras que no llegan a un nivel satisfactorio y también las hay que sólo tratan de hacerse con el dinero de sus clientes. Y a quién va uno a reclamar cuando a veces lo único que sabe el cliente de la escuela es su url.


 


Instancias oficiales, proveedores de formación, docentes, usuarios y demás colectivos involucrados en la actividad, son conscientes de la importancia de dotar al sector de mecanismos efectivos de control de la calidad en el sector. El reconocimiento en la excelencia de servicio a través de algún tipo de certificado oficial transparente y objetivo es algo que tarde o temprano tendrá que abordarse. Valga el ejemplo de Estados Unidos en donde el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (Council for Higher Education Accreditation-CHEA) lleva años acreditando programas e instituciones de educación online. Así, las instituciones que cumplen unos estándares de calidad pasan a ser incluidas en una base de datos a disposición de cualquier ciudadano. La lista suma actualmente 17.000 programas acreditados (6.900 instituciones) en todas las metodologías por los diferentes organismos de acreditación autorizados por el Ministerio de Educación de aquel país.


 


En España aún no se ha emprendido ningún programa de implantación de un sistema nacional de certificación específica, si bien han aparecido diversas asociaciones extraoficiales que pujan por convertirse en aglutinadores de los intereses de sector y sus empresas, al tiempo que consolidar el e-learning en el mercado español, promocionarlo y fomentar su desarrollo bajo la premisa de la calidad. Una de ellas, APEL (Asociación de Proveedores de elearning), tiene entre sus objetivos fundacionales la realización de una guía de ‘Indicadores de Calidad en e-Learning’ y entre sus comisiones operativas tiene un ‘Observatorio de e-Learning’, presidido por Fernando García, que entre otras cosas hace un seguimiento de los estándares. AEFOL es la otra asociación que rivaliza con la anterior por situarse como referente en el sector. Entre las actividades que organiza, destaca EXPOELEARNING que se ha convertido en el encuentro más importante en nuestro país referente al e-learning. Este año se celebrará del 23 al 25 de marzo en el Palacio de Congresos de la Feria de Barcelona.


 


Para el usuario español, la calidad de un programa online lo marca el diseño de contenido o las tutorías. No obstante, el prestigio de la institución que imparte el programa es el factor que más influye en la decisión final. Universidades y escuelas de postgrado con una sólida trayectoria en el ámbito educativo tradicional parten, por tanto, de una situación ventajosa que algunas están sabiendo aprovechar. Proyectar en un campus virtual los programas de mayor demanda y más amplio reconocimiento, empieza a ser práctica habitual.


 


El Instituto de Empresa ha sido una de las instituciones más decididas en apostar por la enseñanza a través de las TIC. Por un lado ofrece elearning a empresas y directivos a través de un campus virtual y cursos de todo tipo para actualizar conocimientos o desarrollar habilidades. Fiel a la tendencia actual, estos programas proponen una metodología docente que combina el aprendizaje en red con sesiones presenciales optativas, siempre de acuerdo a los intereses de cada alumno. Ahora se encuentra a punto de culminar su más ambicioso proyecto liderar el prometedor negocio de la formación de postgrado online.

Tres másteres online -o mediante metodología mixta- imparte ya regularmente el Instituto de Empresa. Este año, como novedad, lanza el Global Communities MBA’ que supone avanzar hacia una metodología online muy innovadora. Propone un modelo de campus virtual fundamentado en sesiones online (asíncronas) y sesiones de videoconferencia en directo (síncronas con apoyo de audio y tecnología ‘VoIP’). También, en momentos puntuales del programa, los alumnos tienen la oportunidad de cursar algunos contenidos en sesiones mixtas, es decir combinando sesiones presenciales con sesiones online. Madrid y Santiago de Chile son las dos sedes fijadas para la parte presencial. Durante todo el desarrollo del máster los participantes pueden intervenir en las diferentes comunidades virtuales, que se interrelacionan con la parte más académica del programa, y asistiendo a los Community Integration Days planificados en más de 15 ciudades del mundo. Flexibilidad horaria, duración entre 12 y 18 meses a elección del alumno, a lo que se añade espacios y acciones en colaboración que refuerzan la red de contactos -no sólo entre alumnos sino también con ex alumnos- tan útil en este tipo de programas para directivos.


 


Las 10 claves para elegir un MASTER ONLINE


 


Muchos son los factores que se deben sopesar a la hora de elegir un programa o institución educativa: titulación que se ofrece, horario, profesorado, calidad del programa, posibilidades de hacer prácticas o formar parte de la bolsa de trabajo, lugar de las clases, etc. Por supuesto, también es importante elegir una metodología adecuada, ya no sólo presencial pues ahora también los programas online constituyen una seria alternativa a la que, especialmente, los profesionales en ejercicio con escaso tiempo han de recurrir si pretenden dar un impulso definitivo a su carrera.


 


Optar por un postgrado online entre la inmensa oferta existente, se antoja sumamente difícil y más cuando se trata de un tipo de metodología aún incipiente. A modo de orientación, el Instituto Universitario de Posgrado (IUP), perteneciente al grupo Santillana Formación, nos ha elaborado un decálogo con los aspectos calve que mejor definen la calidad de un programa de postgrado. Para obtener estos 10 puntos, el equipo docente de la escuela virtual, ha analizado la experiencia transmitida por más de 2.000 alumnos y por las tres universidades socias que lo conforman (Universidad Carlos III de Madrid, Universidad de Barcelona, Universidad de Alicante), contando asimismo con la aportación de sus propios asesores. Así pues, a continuación, las principales consideraciones que un alumno debe tener en cuenta a la hora de cursar un máster online:


 


1. Prestigio de la institución


 


Prestigio es igual a reconocimiento profesional. La entidad que otorga el título debe tener una contrastada trayectoria en el mercado, calidad académica, con profesionales de primer nivel en su equipo directivo, con importante peso institucional y de relevancia en el ámbito profesional.


 


2. Titulación


 


El título tiene que estar homologado o reconocido por la empresa y por el ámbito académico y contemplar el número de horas cursadas.


 


3. Metodología de aprendizaje adaptada


 


Estudiar en pantalla requiere una metodología especial para que no resulte una actividad tediosa y solitaria: una de las más apropiadas es la de las ‘3e’ –Escenario, Estrategia y Evaluación- o, lo que es lo mismo, aprender haciendo. Los contenidos se articulan en escenarios basados en problemas de la vida profesional real, ante los que el alumno debe aplicar estratégicas y tomar decisiones. Durante la evaluación, el alumno, de forma individual o en grupo, da respuesta al problema aplicando todos los conocimientos adquiridos.


 


4. Equipo de seguimiento y tutorización


 


El tutor desempeña el papel clave y más valioso dentro de un máster online, ya que estimula el aprendizaje, tanto individual como grupal, pone en contacto a profesores y alumnos, mejora el rendimiento, y permite al alumno no perder el ritmo, a pesar de las dificultades propias de la realización de un máster. Un buen equipo de tutores permite a alumnos de diferentes zonas geográficas, costumbres y conocimientos de partida, sentirse cómodos y acompañados.


 


5. Campus virtual con herramientas de comunicación


 


La sensación de encontrarse solo es una de las principales causas de abandono de los másters online. Por ello se hace imprescindible contar con un interfaz pensado para el alumno con herramientas de comunicación y colaboración como foros, chats, videoconferencias, etc., que permiten y ayudan a crear el sentimiento de pertenencia a una comunidad académica, además de fomentar el intercambio de opiniones, conocimientos y desarrollar el trabajo en grupo.


 


6. Programas al día


 


La institución que imparte el máster debe contar con un equipo formado por autores, profesores y expertos en contenidos, que se encarga de definir programas innovadores en diferentes áreas de conocimiento, detectar las necesidades de actualización, proporcionándoles nuevas orientaciones e incluyendo las últimas tendencias vigentes en cada materia.


 


7. Equilibrio entre teoría y práctica


 


El programa de un máster online debe basarse en un equilibrio entre la parte teórica y la práctica. Se deben facilitar a los alumnos las necesarias herramientas de simulación para poder llevar a la práctica los conocimientos adquiridos o trabajar en paralelo en un proyecto.


 


8. Equipo de asistencia técnica


 


La tecnología no es infalible, de ahí que sea necesario contar con un excelente equipo de asistencia técnica que pueda resolver rápidamente cualquier incidencia. Además, el alumno debe contar adicionalmente con los contenidos en otros soportes como papel o cd de manera que también pueda seguir el máster sin necesidad de conectarse a Internet.


 


9. Precio y facilidades de pago


 


El proceso de pago debe ser totalmente trasparente y ofrecer todas la facilidades posibles, bien sea a través de Internet o por transferencia bancaria. Hay que tener en cuenta que con un máster online se ahorra mucho tiempo y dinero en desplazamientos.


 


10: Componente internacional


 


No importa el rincón del mundo en que te encuentres para cursar un Máster online, de ahí que éstos suelan contar con un componente internacional que permite conocer diferentes visiones y conocimientos, así como crear una red de contactos muy provechosa.


 


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