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Objetivo: aprobar en septiembre

Estudiar durante el verano nunca es agradable, pero si eres un poco organizado te dará tiempo a disfrutar de tu tiempo de ocio mientras preparas tus exámenes. La planificación, optimizar tu tiempo de estudio y una buena alimentación son necesarios si

Publicado en Histórico Reportajes
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Estudiantes-grado-INESon muchos los estudiantes que tienen que estudiar en verano. A los que les han quedado algunas asignaturas en junio se les unen quienes se presentan a las Pruebas de Acceso a la Universidad en septiembre, y aquellos que están preparando unas oposiciones o realizan un curso intensivo. [Ver cursos de Técnicas de Estudio]

 

Estudiar con la espada de Damocles que supone tener pendientes exámenes al finalizar el verano no resulta agradable, pero tampoco supone renunciar a los momentos de ocio que te ofrecen estos meses estivales. Si sabes planificar tu tiempo y optimizar tus momentos de estudio, y además te cuidas, podrás compaginar diversión con estudio. El objetivo es aprobar los exámenes sin tener la sensación de haber echado el verano por la borda.

 

¿Qué es lo primero que tengo que hacer?

 

Lo primero que debes hacer es recopilar todo el material de estudio. Si te faltan apuntes o crees que debes tener algún material extra de apoyo es el momento de conseguirlo. Tienes que tener en cuenta que muchos establecimientos permanecen cerrados en agosto y que te puede resultar difícil localizar a compañeros de clase con motivo de las vacaciones para que te presten apuntes. Sólo cuando tengas todo el material necesario para comenzar a estudiar puedes planificar tu tiempo de estudio.

 

Para establecer un plan hay que tener en cuenta cuántas asignaturas o qué cantidad de materia tienes que preparar. Lo mejor es dividirse las asignaturas o los apartados de la materia de estudio por semanas, dejando, a ser posible, al menos las dos últimas semanas para repasar todo lo que has ido estudiado en verano.

 

Una buena fórmula, si no resulta imprescindible estudiar la materia en un determinado orden, puede consistir en estudiar primero lo que resulta más fácil, continuando posteriormente con lo que ofrece más dificultad y terminando con lo que requiere un esfuerzo intermedio. Para establecer este método de estudio debes tener en cuenta la dificultad de las asignaturas o la materia, y tus habilidades con la misma.

 

¿Cuánto tiempo dedico a estudiar cada día?

 

Una vez que ya has establecido un calendario, debes fijar tu tiempo de estudio diario. La psicóloga y pedagoga Rosa Serrate, especialista en técnicas de estudio, recomienda que hagas un horario donde estén planificados, de una manera realista y equilibrada, los tiempos de estudio y descanso. “El periodo de descanso debe ser mayor según vamos aumentando el tiempo de estudio. Como orientación, hay que descansar diez minutos tras pasar una hora estudiando, aunque si llegado el tiempo de descanso observamos que no sentimos fatiga, podremos aumentar el tiempo de estudio antes de descansar”, señala Rosa.

 

Aunque tengas mucha materia conviene dedicar al menos tres horas diarias a hacer cualquier otra actividad que no suponga estudiar, ya que, en caso contrario, te costará mucho concentrarte. El deporte es perfecto para los ratos que no estás estudiando, porque te ayudará a oxigenar tu cerebro rápidamente. Una actividad como nadar resulta perfecta para despejarte y combatir el calor de estos meses estivales. Comprobarás que, al sentarte de nuevo frente a los libros, te sentirás renovado.

 

La cantidad de materia a preparar determinará el número de horas que debes estudiar cada día, pero debes tener en cuenta que cualquier método activo de estudio debe incluir prelectura, lectura con subrayado, resumen y esquema, memorización y autoevaluación. La prelectura consiste en conocer la materia que vamos a estudiar en ese día. El subrayado de las palabras, sin embargo, nos facilita la realización del esquema, que es el esqueleto del tema que trabajamos. Éste debe ser gráfico, estar ordenado en niveles y caber en una hoja, lo que nos facilitará el repaso en las dos últimas semanas previas al examen.

 

¿Y si quiero irme de vacaciones o ir un día a la piscina?

 

Estudiar los exámenes de septiembre no supone renunciar a las variadas posibilidades de ocio que te ofrecen los meses de verano, pero realizar un parón de diez o quince días en medio de tus estudios no es, sin duda, lo más recomendable. Si te quieres ir de vacaciones, lo ideal es que lo hagas al principio de verano, antes de meterte de lleno en los estudios.

 

Si te ves obligado a irte de vacaciones, debes reservar varias horas al día para estudiar. En este caso la planificación de estudio diario tiene que ser realista, porque seguramente estarás menos horas sentado delante de los libros.

 

En el lugar donde te encuentres de vacaciones debes intentar reproducir unas excelentes condiciones de estudio. A ser posible, es necesario que estudies en una habitación alejada del bullicio, bien iluminada y con una mesa de estudio. Aléjate de las tentaciones que te supongan una pérdida de tiempo, como los videojuegos, el ordenador o la televisión.

 

Si quieres ir un día de excursión o a la piscina, o simplemente salir a tomar algo con los amigos, puedes hacerlo, siempre que preveas ese tiempo de ocio en tu planificación. Hay estudiantes que prefieren dejar un día libre a la semana para dedicarlo al ocio, mientras que otros prefieren reajustar sus horarios de estudio cuando deciden salir. Puedes elegir entre estudiar por la mañana a primera hora o por la noche para aprovechar mejor el día, pero debes tener en cuenta que no puedes ponerte a estudiar con sueño, sin haber descansado lo suficiente o habiéndote saltado comidas tan importantes como el desayuno o la cena.

 

¿Existe algún truco para hacer más llevadero el estudio?

 

La habitación donde vas a estudiar es muy importante para tu concentración. Debes estar alejado de ruidos y distracciones, sentado en una mesa despejada y con una silla cómoda que te permita tener una postura corporal correcta, con los pies apoyados en el suelo y la espalda lo más recta posible.

 

Si la temperatura sube mucho, lo ideal es disponer de aire acondicionado o un ventilador, ya que pasar mucho calor mientras estudias hará que te agotes enseguida. Lo ideal es que la habitación ronde los 22 grados centígrados y cuente con luz natural, aprovechando que los días son más largos en esta época del año.

 

Igual de importante que avanzar en la materia es tener preparada tu mente para el esfuerzo que supone estudiar en verano. Según Rosa Serrate, hay que intentar dejar atrás los pensamientos negativos del tipo “no puedo” o “no soy capaz”, pero también hay que ser realista en los objetivos marcados, que no pueden estar por encima de las posibilidades de cada persona.

 

Por otro lado, si eres lo suficientemente responsable como para cumplir con los horarios establecidos, debes hacer entender a tus amigos y familiares que tienes unas horas de estudio que debes cumplir y que deben apoyarte no incitándote a abandonarlas con comentarios del tipo “por un día que no estudies no pasa nada”. Por el contrario, si no te ves con la fuerza de voluntad suficiente para cumplir con el plan establecido, puedes pedir a un amigo o familiar que ejerza como “tu voz de la conciencia”, ofreciéndotemensajes recordatorios de lo necesario que es ponerte a estudiar en los momentos de mayor debilidad.

¿Qué ocurre si como o duermo mal?

 

Para rendir en tus estudios durante el verano es necesario dormir al menos ocho horas diarias. Si el día anterior has realizado una actividad que te supone un gran esfuerzo físico, tu cuerpo se resentirá y, por consiguiente, también la calidad de tu estudio. De ahí que no sea aconsejable realizar jornadas maratonianas de repaso o actividades físicas de mucha intensidad, con el fin de mantener un ritmo adecuado.

 

También es muy importante contar con una alimentación equilibrada y beber entre 1,5 y 2 litros de agua diarios, para mantenernos bien hidratados y en las mejores condiciones. Si te alimentas de comida basura o te saltas comidas no sólo se resentirá tu cuerpo, sino también tu mente, ya que, para que el cerebro funcione, las células necesitan de determinados nutrientes.

 

El azúcar es el principal combustible de nuestro organismo y, por tanto, de nuestro cerebro. Necesitamos glucosa, aunque eso no significa comer dulces a todas horas. El desayuno es fundamental porque, cuando te levantas, tus niveles de glucosa están bajo mínimos. El desayuno debe incluir frutas, cereales y tostadas de pan.

 

Por otro lado, es cierto que lacafeínanos despierta y nos hace permanecer más atentos, pero abusar puede ser perjudicial para nuestra salud. En cambio, los frutos secos son buenos para la memoria. Las avellanas, con su vitamina B1, son perfectamente compatibles con una larga jornada de estudio.

 

Si consumimos fruta que contenga vitamina C, como los kiwis o las naranjas, estaremos aumentando nuestra capacidad mnemotécnica, mientras que las legumbres como las lentejas nos aportan hierro, en el que se encuentran las enzimas que tienen como misión regular la función del cerebro. Las verduras también contribuyen a aumentar la memoria y la concentración, mientras que los mariscos aportan los minerales necesarios para que las enzimas reguladoras de nuestro cerebro funcionen adecuadamente. [Ver cursos de Nutrición]

 

Me siento solo y estresado. ¿Qué puedo hacer?

 

Estar estudiando mientras los demás están de vacaciones es realmente duro. Si estudiar es ya de por sí una actividad que genera cierto estrés, al hacerlo en verano se le añade el temor a suspender, a repetir curso o a no obtener una beca. Por otra parte, el calor propio de esta época y la soledad de tener que enfrentarte a un libro mientras los demás se divierten puede disparar los niveles de estrés. Controlar la ansiedad es importante.

 

Seguir en contacto con tus amigos, aunque no puedas participar de todas las actividades que realizan, puede hacer disminuir esa sensación de aislamiento. También es muy útil pensar en estos meses como una situación transitoria y visualizar el éxito del aprobado y las sensaciones positivas que traerá consigo, como resultado a tanto esfuerzo.

 

Llevar a cabo sencillas técnicas de relajación es muy útil para afrontar los momentos de mayor ansiedad. Realiza inspiraciones profundas cuando notes que la situación te supera, lo que te ayudará a relajarte y a recuperar la concentración.

 

Estudiar en verano no debe ser nunca sinónimo de enclaustramiento. No seas demasiado severo contigo mismo y encuentra esos momentos de distracción que necesitas. Un tiempo de ocio que, como ventaja, sin duda disfrutarás al máximo.

 

 


 

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