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Mujeres en el trabajo: el camino hacia la igualdad

No hace tanto tiempo, tan sólo un poco más de treinta años, que en nuestro país, la mujer necesitaba el consentimiento del marido para realizar una actividad remunerada. El camino recorrido desde entonces ha sido mucho y los avances, no pocos, pero ¿

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Mujeres en el trabajo: el camino hacia la igualdad

Tasas de desempleo y diferencias salariales


Existe la percepción, muy difundida en prensa generalista, radio y medios televisivos, de que las mujeres reciben una menor remuneración que los hombres por la realización de un mismo trabajo y sufren más paro que ellos. Si bien los estudios de referencia al respecto coinciden en describir una realidad muy próxima a la mencionada, también hay que añadir que algunos tratan de ir más allá del simple dato y buscar las verdaderas razones de tan injusta situación.


El Euroíndice Laboral IESE-Adecco, un informe que periódicamente llevan a cabo de forma conjunta IESE y ADECCO sobre los aspectos más significativos del empleo, contiene interesantes datos acerca de la situación laboral actual de la mujer en España y Europa. La más reciente entrega del estudio, con datos relativos al último trimestre de 2004 y perspectivas para los seis primeros meses de 2005, pone de manifiesto, entre otras cosas, la desigualdad en los niveles de ocupación y las diferencias salariales existentes entre ambos sexos.


En concreto, se trata de un estudio comparativo entre siete países de la Unión Europea: Francia, Alemania, Reino Unido, España, Polonia, Italia y Portugal. Por lo que a nivel de desempleo se refiere, la situación es claramente desfavorable para el género femenino. Así, en Alemania, la tasa de paro se ubicó en el 18,8% para las féminas y 17,7% para los varones; en Portugal, uno de los países con un índice de desempleo más bajo, el femenino se situó en el 7,9% mientras que el masculino lo hizo en el 6,3%. El único de los países contemplados en el informe que arroja una tasa de desocupación inferior en el caso de las mujeres es Reino Unido, con un honroso 4,2% para ellas y un 5% para los varones. La tasa de paro conjunta de los siete países es del 10,3% en el colectivo de mujeres y del 8,4% en el de ,los hombres.


En relación a España, llama la atención la distancia existente entre ambos porcentajes; si la tasa de desempleo de las mujeres alcanzó el 14,4%, en los hombres llegó sólo al 7,6%, casi siete puntos porcentuales de diferencia. Las previsiones de los realizadores del informe, sin embargo, son optimistas, ya que auguran que en el primer semestre del 2005 estos porcentajes se reducirán hasta el 10,1% en el primer caso y el 8,4% en el segundo.


Por lo que a creación de empleo se refiere, según el mismo estudio, el 63% de empleos de nueva creación son ocupados por mujeres. En cifras absolutas, las mujeres de estos siete países se hicieron con 758.000 empleos, mientras que los hombres consiguieron 439.000. Por otra parte, del total de personas ocupadas, un 16,4% lo estaba en empleos de media jornada, una modalidad de contratación copada en un 80% por mujeres.


Los niveles salariales contemplados por sexos en el Euroíndice presentan también este ingrediente de inequidad. En España, porcentualmente hablando, la diferencia entre ambos géneros alcanza nada menos que el 18% de diferencia a favor de los varones. Un dato obviamente elevado, aunque todavía hay casos peores: en Reino Unido, los hombres ganan hasta un 22% más que las mujeres y en Alemania, alcanzan el 23%. Las cifras más bajas han correspondido a países como Portugal (9%) e Italia (6%). Parece claro que, a pesar de las diferencias entre los países objeto del estudio, la desigualdad en todos ellos existe.


¿Por qué estas desigualdades a nivel salarial?


El Informe de 2004 sobre la igualdad entre mujeres y hombres elaborado por la Comisión de las Comunidades Europeas da algunas pistas al respecto. Después de señalar otro dato interesante -que esta brecha salarial es mucho más elevada en el sector privado que en el público-, esboza como motivos más probables la diferente participación en el mercado de trabajo, la segregación por sexos, la estructura de carrera profesional y salarial y la infravaloración del empleo donde predomina el sexo femenino.


La actualización de 2004 del informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “Romper el techo de cristal: las mujeres en puestos de dirección” coincide con este planteamiento analizando más en detalle estas causas. La necesidad de hacerse cargo de los hijos se perfila como un importante condicionante, ya que ello conduce a que las mujeres se inclinen por empleos flexibles, trabajos de media jornada y desarrollen carreras profesionales más cortas en el mismo plazo que los hombres, dejando sus empleos con más frecuencia o acogiéndose a jornadas reducidas.


Además, existe un factor cultural por el que muchas mujeres tienden a escoger profesiones más características del sexo femenino. Una influencia que se hace notar ya desde los primeros estadios de la orientación profesional, en el mismo momento de la elección de estudios superiores. Y es que, a pesar de haber alcanzado un nivel de instrucción semejante al de los varones en este ámbito, sus opciones de estudio siguen estando influenciadas por el factor sociocultural, escogiendo las materias encaminadas al posterior desempeño en profesiones típicas de mujeres. La influencia cultural deja sentir su presencia incluso en los procesos de contratación, en los que suele asignarse a las mujeres cualificadas trabajos poco estratégicos y operacionales.


¿En qué trabajan las mujeres?


Así que la siguiente pregunta sería ¿en qué trabajan las mujeres? ¿Cuáles son esas profesiones predominantemente femeninas y socialmente percibidas como tales? Según el citado Informe de la Comisión Europea sobre la igualdad, los porcentajes más altos de presencia femenina se dan en sectores como los servicios sociales y asistencia sanitaria, venta al por menor, administración pública y educación, mientras que áreas como las finanzas o ingeniería cuentan con una mayor proporción de hombres.


El estudio de la OIT, por su parte, señala que la ingeniería, las ciencias físicas y químicas, el derecho y la administración de servicios sanitarios están considerados más propios de los varones, mientras que empleos como el de bibliotecaria, enfermeras y profesoras lo están más como de mujeres. Curiosamente, incluso en las áreas donde predominan las mujeres, se sigue dando la llamada segregación vertical, con una mayoría de hombres ocupando los puestos de mayor responsabilidad mientras que ellas permanecen en puestos menos estratégicos. A pesar de todo, existen algunos terrenos históricamente “masculinos” en los que la presencia femenina está dejando sentir su avance. Tal es el caso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) o él ámbito de la judicatura.


En cuanto a la tipología de puestos ocupados, según los datos de la Comisión Europea, los hombres tienen dos veces más posibilidades de alcanzar puestos de gestión, y más de tres de acceder a cargos superiores de dirección. El estudio de la OIT, por su parte, esboza una sencilla regla empírica: cuánto más alta es la jerarquía institucional, menos mujeres se encontrarán en ella.

Mujeres en el poder: asumiendo responsabilidades

No hay más que echar un vistazo a nuestro alrededor para que uno se dé cuenta de ello. En las grandes empresas multinacionales, ¿cuántas mujeres se sientan en el consejo de administración? En el caso de las que en nuestro país cotizan en el IBEX 35, tan sólo 5 de un total de 102 consejeros. Otro tanto podría decirse de las universidades, donde tan sólo 4 de los 72 rectores españoles son mujeres. A nivel global, según la OIT, tan sólo un 3% de media accede a puestos directivos superiores.


Hay que tener presente, sin embargo, que la proporción de mujeres presentes en puestos de alta dirección varía considerablemente según el país del que se hable. Así lo ha constatado una encuesta recientemente realizada por la Asociación de Mujeres Profesionales de Europa (EPWM) de la que llama la atención que en un país como Francia sólo 6% de los cargos de consejero sean ostentados por mujeres, mientras que en Noruega, por ejemplo, el 22% de los cargos de consejero sean ostentados por mujeres. Concluye esta encuesta, que existe dentro de Europa una clara línea divisoria “Norte-Sur” en lo que se refiere al mercado laboral femenino. Como no podía ser de otra manera, son las europeas del sur las que se llevan la peor parte.


Hasta aquí un nuevo dato que no deja de preocupar más si cabe, pero de nuevo, ¿qué las aleja del poder empresarial? Un reciente estudio elaborado por el Centro Internacional de Trabajo y Familia de IESE cita como principales dificultades de las mujeres españolas para acceder a cargos directivos, su escasa representatividad en puestos de dirección, así como, los estilos de dirección inflexibles, la discriminación retributiva y la ausencia de medidas de conciliación entre la vida profesional y familiar. Es precisamente este último factor el que suele determinar el abandono de la empresa por parte de las directivas. El problema es que en España se trabaja con los horarios más largos de Europa, lo que, paradójicamente, no redunda en una mayor productividad, sino todo lo contrario. De las ejecutivas que finalmente optan por dejar la empresa, un 59% prosigue su proyecto profesional en otra compañía, el 27% crea su propio negocio y un 12% se establece como autónoma.


Aunque exiguo, lo cierto es que existe un porcentaje de mujeres que ha logrado vencer todos los obstáculos para desarrollar una brillante carrera profesional. Es el caso de las 150 mujeres entrevistadas por Círculo de Progreso para la elaboración del estudio “Mujeres y Empleo. Opciones y Decisiones” presentado el pasado marzo. El estudio ha sido realizado sobre ocho tipologías concretas: administraciones públicas, académica, artística-cultural y deportes, directiva, empresarial, institucional, política, y profesiones liberales.


A juicio de este informe, la menor presencia de las mujeres en cargos de alta responsabilidad responde en gran medida a factores personales y sociales, destacando en estos últimos -aparte de la cronología de su incorporación al mercado laboral- la influencia de la cultura social dominante. El estudio considera, además, que esta menor presencia es un problema de decisiones y no de opciones.


La homogeneidad en la trayectoria profesional, con un hilo conductor vocacional y escasos cambios de itinerario, parece ser una característica compartida por la mayoría de estas mujeres de éxito. Por otro lado, la elección de los estudios se perfila como un factor determinante en la orientación inicial de la carrera, ya que el acceso a los estudios superiores hace años que dejó de suponer para las mujeres un obstáculo (actualmente más de la mitad de los matriculados en las universidades españolas son mujeres).


Otro de los datos revelados en el informe es que las profesionales españolas tienen una baja percepción de discriminación en lo salarial o por razón de género. En cuanto a las dificultades en el desempeño de su labor, las que trabajan en la administración pública son las que reconocen tenerlo más fácil, mientras que las profesionales liberales y las empresarias son las que más se quejan de encontrar situaciones de discriminación.


La mujer emprendedora


Según datos del Banco Mundial de la Mujer, el 50% de las nuevas empresas creadas en la Unión Europea lo son por mujeres. La OIT señala, entre las motivaciones que animan a una emprendedora a establecer su propio negocio, el deseo de una mayor independencia, la necesidad de equilibrar su proyecto profesional y su vida privada, la reacción ante experiencias laborales negativas o la búsqueda de un estilo de vida más relajado. Curiosamente, el beneficio financiero no parece ser una causa determinante.


Parece ser que en España las mujeres emprendedoras son más prudentes que sus homólogos masculinos. Al menos eso es lo que argumenta el Informe GEM sobre la mujer emprendedora desarrollado por el Instituto de Empresa a partir del análisis comparativo del montante de capital que se invierte en el lanzamiento deproyectos empresariales. En el caso de las mujeres esta inversión ronda los 50.000 euros, una cifra algo menor que la media de 55.000 que se da en los varones. Las previsiones de creación de empleo por parte de ellas también suelen ser menores aunque, como contrapartida, suelen fracasar menos: el 45% de las empresas cerradas en los doce meses pasados pertenecían a mujeres, frente al 55% de hombres.


El mismo informe ha cifrado en un 30% el porcentaje de mujeres emprendedoras en nuestro país, dato que coloca a España en los últimos puestos de los 33 países analizados. En números absolutos, en 2004 se determinó que había en nuestro país 287.000 mujeres empresarias, frente a 730.000 hombres.


En cuanto al perfil de la emprendedora española, la mayoría se encuentra en el rango de edad que va de los 25 a los 44 años, y un 26% son tituladas superiores, porcentaje prácticamente similar al de los hombres (27%). Apunta este informe a una creciente iniciativa empresarial femenina según van pasando los años aunque con significativas diferencias con respecto a los hombres. Cuando se trata de rentas altas, la mujer muestra una menor iniciativa emprendedora, con los varones representando el 44% frente al 35% femenino. La razón estaría en que la mayoría de mujeres de mayor renta no se sienten en la necesidad de emprender. Por el contrario, las mujeres en estratos de renta más baja sí sienten esa necesidad para alcanzar una situación laboral estable que, consecuentemente, invierte los datos anteriores. Por lo que se refiere a los sectores preferidos por las emprendedoras, los datos recogidos por las Cámaras de Comercio españolas señalan que más del 80% se inclina por el sector servicios.


Enlaces de interés:


Banco Mundial de la Mujer


Instituto de la Mujer


Organización Internacional del Trabajo (OIT)


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