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Los destinos internacionales para estudiar idiomas se multiplican

Por qué ceñirse a los destinos más típicos si ahora las empresas promotoras de cursos de idiomas en el extranjero han incorporado a sus catálogos infinidad de ciudades y países singulares y de gran atractivo. Existen unos 75 territorios en el mundo q

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Texto extraído de la GUÍA de IDIOMAS en el EXTRANJERO 2007 de próxima aparición bajo el patrocinio de ‘PEARSON LANGUAGE ASSESSMENT’, empresa líder mundial en evaluación y medición educativa y lingüística


 


El afán viajero de los españoles no conoce límites, y menos estos últimos años de prosperidad que hasta en los lugares más insospechados uno tiene la permanente sensación de estar rodeado de compatriotas. Monumentos, palacios, iglesias, playas, parques naturales, museos de todo el mundo… y es que ningún emplazamiento digno de ser visitado escapa a la presencia, ya masiva, del turista ibérico.


Viajar es siempre una experiencia única, un discurrir continuo de vivencias e imágenes, tan intensas, que inevitablemente habrán de quedar impresas de por vida en la retina del viajero. Ir a otro país enriquece en todos los sentidos y por eso, nadie encontrándose en un momento propicio, debería perder la oportunidad de emprender una aventura que, entre otras cosas, abrirá nuestros ojos a nuevas realidades, a una nueva forma de ver las cosas e, incluso, servirá para estar más preparados en el desafiante mundo laboral. Servirá, muy especialmente, para aprender un idioma distinto al materno; es, de hecho, la forma más eficaz de aprenderlo.


Hay innumerables maneras de viajar como son infinitos los perfiles de los viajeros, los motivos y los destinos posibles. Tal es el elenco de alternativas, que se antoja muy complicado no encontrar un lugar o itinerario capaz de colmar nuestras expectativas. La cuestión es, así pues, informarse al detalle sobre las posibilidades, pros y contras de cada país o región, y elegir de acuerdo a nuestros objetivos, necesidades y preferencias.


Sí es importante tener en cuenta unas pautas básicas previas, particularmente si nuestra idea es desplazarnos a países poco conocidos ya que no todos ofrecen al viajero un nivel de seguridad aceptable. Información fiable en este sentido podemos encontrarla en la lista de países que el Ministerio de Asuntos Exteriores español aconseja no viajar (o, al menos, no sin tomar las máximas precauciones). En este listado de 87 países se incluyen destinos que empiezan a ser bastante demandados como Kenia, China, India o Egipto. Más que desaconsejarlos categóricamente, lo que hace el Gobierno es alertar sobre lugares en los que existen riesgos concretos, caso, por ejemplo, de Polonia por su abundante delincuencia común con puntos y barrios peligrosos, o caso de Sudáfrica por su inseguridad generalizada, sobre todo, en grandes ciudades como Johannesburgo y también por el alto índice de malaria y sida.


También hay otras listas útiles a modo de orientación como el ‘ranking de las 20 mejores ciudades del mundo para viajar 2006’ elaborado por la revista de viajes Condé Nast Traveller. En esta lista aparecen de manera destacada varias ciudades italianas y asimismo Nueva York, Sydney, París y Dublín. También aparecen destinos más atípicos como Dubai, novena de la lista, Ciudad del Cabo, la ciudad sudafricana más turística, en décimo séptima posición, o Praga, la capital checa, que aparece situada en décimo tercera posición.


 


Y tenemos, por otro lado, una lista muy referida de los 5 países más seguros del mundo que elabora anualmente Laura McKenzie. Este año la encabeza Montecarlo (con un policía por cada 100 habitantes) a la que siguen Nueva Zelanda (por sus excelentes servicios médicos), Malta (por su bajo índice de criminalidad), Suiza (por sus servicios de atención médica, psicológica y legal) y Singapur (por su seguridad y limpieza). En cualquier caso, esta experta en viajes apela al sentido común y a la precaución como mayor garantía de seguridad a la hora de viajar.


 


En España también se practica idiomas


Con tantos peligros que acechan en el mundo exterior, siempre habrá españoles que opten por no hacer uso del pasaporte. Y es que en España es también posible realizar inmersiones lingüísticas. No en vano, una organización llamada ‘Pueblo Inglés’ lleva años enseñando inglés a través de programas de inmersión en Valdelavilla (Soria), experiencia que pronto extendió a otras 2 localidades españolas, La Alberca (Salamanca) y Cazorla (Jaén), y luego a la localidad Italiana de Umbría. Éstos han cosechado un éxito extraordinario entre profesionales y ejecutivos ya que, gracias a ubicarse en puntos próximos a sus lugares de trabajo, pueden realizar puntuales inmersiones de días, fines de semana o semanas, sin por ello interferir en su actividad profesional.


También el público infantil tiene la opción de realizar una inmersión lingüística ajustada a sus necesidades. De hecho, esta misma empresa dispone de una oferta específica -‘Kid Pack’ para niños de 8 a 12 años y ‘Teen Pack’ de 12 a 17 años-. Se trata, concretamente, de programas trimestrales residenciales que combinan fines de semana en su ‘Villa Inglesa’ con clases en grupos reducidos en la sede que esta empresa posee en Madrid. Y tampoco hay que olvidar los clásicos campamentos de ingles y multiactividades que cada verano recalan en muchas localidades españolas y que algunas organizaciones han rediseñado con la idea de ofrecer actividades más exclusivas. Así tenemos desde hace unos años un Summer Camp de Fútbol e Inglés para niños y adolescentes en Málaga organizado por ESDE y el reputado Charlton Athletic Football Club.


 


En la cuna del inglés


 


Cierto que al final, cualquiera que desee alcanzar un perfecto dominio de la lengua inglesa no le va a quedar otra que ir un país en el que ese idioma sea el de uso común entre la población del país de destino. Y qué mejor lugar para practicarlo que ahí donde se gestó desde tiempos inmemoriales. No es extraño, así pues, que Gran Bretaña sea el destino preferido, no sólo por los españoles, sino por la inmensa mayoría de europeos, incluso por aquellos asiáticos que se pueden permitir el elevado desembolso de tan largo viaje. De hecho, el negocio en torno a la enseñanza del inglés es una de las actividades que más divisas reportan al país. Difícil es hacer estimaciones precisas en torno a algo tan fragmentado, si bien datos oficiales apuntan a una facturación anual por encima de los 1.400 millones de libras.


 


Semejante concentración de extranjeros en un territorio reducido y tan poco generoso en días de radiante sol no se entendería si no fuera debido al interés obsesivo que despierta la lengua de los anglosajones. Prácticamente en toda ciudad, grande o pequeña, en todo pueblo o localidad, nunca faltará una escuela de inglés repleta de estudiantes de muy diversa procedencia.



Ahí donde se presume de hablar el inglés más exquisito, Inglaterra dispone de una oferta amplia y variada, y también de buena parte de las instituciones más prestigiosas en la enseñanza del ‘Idioma del Imperio’. Ser la referencia obligada, hace imprescindible llevar un estricto control de calidad docente, aspecto del que se encarga ‘English Uk’ con la colaboración del British Council. Esta asociación aglutina 340 instituciones educativas británicas, entre universidades, ‘colleges’, centros, fundaciones y colegios privados, todas ellas dedicadas de alguna manera a la enseñanza del inglés. Ser miembro asociado implica la acreditación, de manera que no pasar cualquiera de las inspecciones que periódicamente realizan expertos independientes supone automáticamente perder la acreditación al tiempo que la expulsión de la organización.


 


Tratándose de universitarios y adultos en plena carrera profesional, Juan Carlos de los Mozos, como experto asesor de dilatada experiencia en el ámbito de los programas lingüísticos, no duda en recomendar Londres. Igualmente, Cambridge, Oxford, Edimburgo y, en general, las ciudades más concurridas del país constituyen un destino muy adecuado para estudiantes con bagaje viajero y ya cierta madurez. En las grandes urbes, la oferta de actividades culturales y de ocio es siempre más variada, ideal para gente con inquietudes.


 


El verano es además un periodo de gran efervescencia cultural en Reino Unido, gracias a acontecimientos ineludibles para los amantes de la cultura en todas sus manifestaciones como el Festival Internacional de Edimburgo (10 de agosto a 2 de septiembre), el Manchester Internacional Festival (28 de junio a 15 de julio) o el City of London Festival (22 de Junio al 12 de julio). No sólo en verano, pues lo cierto es que este tipo de grandes eventos culturales son muy comunes durante todo el año en la patria del más grande dramaturgo de todos los tiempos.


 


No todo son ventajas. Las ciudades, avisa Juan Carlos, adolecen de ser sitios particularmente caros y, para gente con ‘poco mundo’, un constante generador de preocupaciones debido a su ritmo frenético y otros inesperados peligros. Así las cosas, lo que para unos reporta experiencias muy positivas, para los más jóvenes, según este experto, constituye un destino totalmente desaconsejable. El medio rural y poblaciones de escasa dimensión, posibilitan en este caso una inmersión lingüística más satisfactoria. Entre los españoles de 10 a 16 años, gozan de gran demanda localidades de la costa sur de Gran Bretaña como Portsmouth o Brighton. Demasiada concentración de hispanohablantes, no obstante. Para Juan Carlos de los Mozos, emplazamientos más al norte, aún siendo de climatología indiscutiblemente adversa, son menos visitados por hispanohablantes, lo cual propicia una mayor inmersión lingüística.



Especialmente Irlanda, es un lugar en el que los menores de edad encuentran familias acogedoras y entornos más agradables de cara a tener una estancia sin sobresaltos. Además, se trata de un país de cultura fascinante, últimamente un poco caro, aunque de hermosos paisajes y siempre gente hospitalaria, aparte de gozar de una excelente oferta docente. Dublín, culta y cosmopolita, y la hermosa Galway son ciudades atestadas de estudiantes de muy distinta procedencia, si bien todo el territorio brinda al extranjero enormes satisfacciones y, muy particularmente, el entorno rural en el caso de los más jóvenes. Y qué podemos decir de su cerveza negra y sus famosos ‘pubs’, una inconfundible divisa que ha llevado el sabor de Irlanda a todos los confines del planeta. Por todo ello, la ‘Isla Esmeralda’ es, según Juan Carlos de los Mozos, una de las opciones más atractivas.


 


No opina lo mismo este experto sobre otro destino muy en boga. “Malta es el ‘macrobotellón’, siempre de fiesta. Es una fuente continua de quebraderos de cabeza, por eso, muchas empresas del sector evitan ese destino o al menos no lo recomiendan con demasiado entusiasmo a los menores”. Sin embargo, este país tiene el atractivo de ofrecer inmersiones por un precio más reducido. Además, no es lugar que frecuenten los españoles con lo cual la inmersión lingüística siempre será más plena. De las tres islas que componen Malta, la isla de Gozo es la que disfruta de mejores playas y de un ambiente más alejado de algarabías callejeras.


 


Los habitantes de este bello enclave del mediterráneo tienen como lengua materna el maltés, si bien el inglés es ahí de uso común. Los estudiantes suelen alojarse en residencias o apartamentos. Aparte de una excelente climatología propia de su latitud, este pequeño país brinda al visitante múltiples alternativas deportivas, fundamentalmente vela y buceo, donde, por cierto, es muy factible obtener el título PADI. De hecho, Málta tiene fama por ser uno de los mejores lugares de Europa para el buceo.

Cruzar el charco


 


Estados Unidos y Canadá son asimismo países muy convenientes para aquellos que buscan un óptimo aprendizaje del inglés. En muchos lugares, la escasez de españoles y el aislamiento favorecen la convivencia y vida familiar. Precisamente, es esta predisposición del estudiante a la convivencia una de las claves de éxito en cualquier programa de inmersión en éstos y otros países.


 


Estados Unidos, en concreto, se ha convertido estos últimos años en el destino internacional más demandado por los españoles, a los que seduce la inmensidad de su territorio, el glamour que irradian muchas de sus ciudades y la infinidad de alternativas posibles. De la costa este a la costa oeste, pasando por las grandes llanuras del medio oeste y las Montañas Rocosas, el ‘País de las Oportunidades’ brinda a viajeros de cualquier condición todo un crisol multiétnico y multicultural y asimismo los paisajes más sobrecogedores que mente humana pueda imaginar. Aún siendo más caro el billete de avión, supone todo un ahorro el hecho de que muchas familias americanas no acostumbren a cobrar por acoger en su casa al estudiante extranjero.


 


Tanto si uno busca cultura en todas sus formas como si busca el sosiego, este inmenso país es imposible que defraude. Ciudades como Nueva York –centro financiero y capital mundial del arte-, la apacible San Francisco, o la siempre sorprendente ciudad de Las Vegas, constituyen algunos exponentes muy sobresalientes, aunque no los únicos.


 


Dependiendo de quién se trate, sí conviene avisar de lugares a evitar por su nivel de peligrosidad. Un caso significativo de ello es la inmensa ciudad de Los Ángeles ya que cuenta con varios puntos negros (barrios peligrosos), si bien es la ciudad de San Luis en el estado de Missouri la que este año se ha llevado la palma en lo referente a inseguridad ciudadana. Al menos así aparece reflejado en un estudio elaborado por Morgan Quitno Press sobre las ciudades más seguras y peligrosas de EEUU. Detroit (Michigan), Baltimore ( Memphis (Tennesse) y Washington (Wa. DC), también aparecen destacadas en esta lista que clasifica 371 ciudades en base a su índice de criminalidad. Por el contrario, ciudades de menos de 100.000 habitantes son las que dominan la lista de las más seguras, aunque merece destacarse conocidas urbes como Nueva York, San Jose (California), El Paso (Texas) o San Diego, las cuales, pese a su gran tamaño han conseguido situarse entre las más seguras del país.



Con todo, la verdadera amenaza que se cierne sobre el estudiante español viene más bien de la estricta legislación que rige en el país. Especialmente, los adolescentes deberán tener sumo cuidado con el alcohol, tabaco o cualquier tipo de drogas, ya que su consumo está terminantemente prohibido y, más allá, supone causa de deportación por vía de urgencia, como ya han podido comprobar unos cuantos fumadores españoles. En cualquier caso, lo cierto es que la política de inmigración se ha endurecido mucho en los últimos años, incluidos los trámites para obtener visados.


 


Un enclave europeo en el corazón de Norteamérica



Menos rigurosa en materia legal, Canadá es, además, un país que a lo largo de su historia ha mantenido una vinculación muy estrecha con Gran Bretaña. La Unión Europea se ha visto favorecida por esta relación. Así, un estudiante de nacionalidad española, por su condición de ciudadano comunitario, no necesita visado (sólo pasaporte) para estancias inferiores a los 6 meses.


 


Hablar de Canadá pasa inevitablemente por referirse al poderoso vecino del sur y, en efecto, Estados Unidos ejerce desde hace más de un siglo una influencia notable sobre muy diversos aspectos de la sociedad y, sobre todo, de la economía canadiense. Sin embargo, este país democrático, el cual aún reconoce a la Reina de Inglaterra como soberana, ha configurado un modelo político y social que nada tiene que ver con el estadounidense, que podría decirse más humanizado y solidario, más en la línea de los países europeos. Actualmente, Canadá es uno de los países más desarrollados del mundo, con un sólido estado del bienestar y con una de las legislaciones más avanzadas en muchos aspectos. No en vano, posee uno de los mayores Índices de Desarrollo Humano (en 2006 ocupó la sexta posición entre los países con desarrollo humano más elevado, llegando en años anteriores a encabezarla) gracias a sus altos niveles educativos, su renta, esperanza y calidad de vida. Es por ello que un europeo no va a notar muchas diferencias con su lugar origen, hecho que constituye toda una ventaja.


 


Un país tan extenso –es el segundo más grande del mundo- y con tan poca población -3,28 hab/Km2- no es extraño que la naturaleza sea un protagonista de excepción. Ríos, lagos, abruptas cordilleras, inmensos bosques, interminables planicies, tundra e incluso inhóspitos páramos en el gélido norte, conforman uno de los entornos con mayor diversidad geológica y biológica del planeta. 41 parques nacionales cubren 224.000 kilómetros cuadrados, nada menos que el 2% de todo su territorio.


 


Eso no quita que en el ‘país de la hoja de arce’ también existan destacados núcleos urbanos. No en vano, Canadá cuenta con 4 grandes ciudades –Ottawa, Montreal, Toronto, Vancouver-, todas ellas de un altísimo interés turístico y, desde luego, muy aconsejables para una inmersión lingüística. La mayoría de la población  se concentra, fundamentalmente, en las ciudades de la franja meridional del país, ahí donde la climatología en más apacible.


 


Por algo Canadá contiene las reservas de agua dulce más grandes del mundo, el 25% del total nada menos. Esto sólo es posible gracias a un invierno frío y muy húmedo. Sólo a partir de mediados de abril las temperaturas se suavizan, llegando a ser lo veranos razonablemente calurosos en las ciudades meridionales: 25º de promedio, con máximas de 30-35º. Es entonces cuando la vida cultural despierta de su letargo invernal para concentrar la mayor parte de su atractiva oferta de eventos culturales, unos 70 de máximo interés repartidos por toda la geografía del país.


 


Los estados francoparlantes (Quebec, Nuevo Brunswick y, parcialmente, Ontario), y sobre todo la ciudad bilingüe de Montreal, ofrecen la posibilidad de realizar cursos que combinan el aprendizaje de inglés con francés. En las regiones del oeste, sin embargo, el inglés es, en exclusiva, la lengua de uso común. Vancouver, a orillas del Pacífico, es la ciudad del oeste canadiense que concentra la mayor población y también la que atrae un mayor número de estudiantes extranjeros con intención de aprender inglés.


 


1 lengua para 75 destinos


 


Aún siendo los anteriores los destinos más clásicos, la ‘Lengua del Imperio’ está demasiado extendida como para limitar nuestras posibilidades a esos 4 países. Unos 375 millones de personas en todos los confines hablan el inglés como lengua materna. Nada menos que en 75 territorios tiene categoría de idioma oficial.


 


Y de todos ellos, Australia merece mención aparte, como destino que empieza a cobrar enorme popularidad. Este hecho es particularmente cierto, en opinión de Juan Carlos de los Mozos, en el caso de los universitarios. “Es el destino perfecto para estos jóvenes –asegura este experto-, pues ahí siempre encuentran gente amable, donde el contacto con la naturaleza es permanente y pueden realizar innumerables actividades, entre ellas el buceo y, sobre todo, el surf que incluso en un estado ha llegado a implantarse como asignatura obligatoria en los institutos. Ventaja añadida es que a los estudiantes extranjeros se les permite trabajar o realizar prácticas remuneradas para financiar su estancia”. El caso es que el Gobiernos australiano, en su afán por atraer turistas o estudiantes europeos, siempre se ha mostrado muy colaborador en asuntos como la tramitación de visados y, de hecho, para estancias inferiores a los tres meses no requiere más que el pasaporte.


 


Puestos a buscar algún inconveniente, no cabe duda que el elevado coste del billete va a ser una carga difícil de asumir para muchas familias. Sin embargo, según Juan Carlos de los Mozos, el precio final cuando las estancias de alargan más de dos meses no difiere mucho de otros destinos. “Un vuelo a Los Ángeles, por ejemplo, tiene un coste muy similar”, asegura.


 


Sea como sea, Australia es un destino con mucho tirón. No en vano, la afluencia anual de europeos por motivo de estudios, ya sea a tiempo parcial o completo, ha crecido, en sólo 8 años, desde los 8.000 a los 30.000. Las autoridades del país han sido los primeros en querer satisfacer tan extraordinario interés para lo que han desarrollado un completo servicio de información vía Internet. Concretamente, Study-in-australia va dirigido a visitantes foráneos que precisen de información concerniente a la planificación, trámites, desplazamiento y estancia en el país de los canguros, incluso sobre la posibilidad de obtener becas de distintas instituciones. Hasta en 17 idiomas europeos se puede consultar este portal que, además, acaba de ser remozado en profundidad para permitir un acceso más rápido y fácil a los contenidos, con nueva estructura y una función de búsqueda muy mejorada. Este espacio online incorpora una útil guía, ‘Guide to Studying and Living in Australia’, la cual recoge valiosos consejos sobre los pasos que hay que dar antes de viajar a Australia, información general sobre la cultura australiana, una explicación de cómo podrán ser los primeros días de estancia en el país o detalles de cómo se vive y trabaja en Australia. Supone una novedad para los europeos ya que hasta ahora esta guía sólo se podía conseguir en papel visitando una embajada o un consulado de Australia.


 


Muchos están ante una oportunidad que quizá no vuelva a presentarse en la vida. No es momento, por tanto, de andar con reparos si uno de verdad quiere vivir experiencias intensas. Destinos tan lejanos como Australia o Nueva Zelanda están más que nunca al alcance de los estudiantes. Todo es cuestión de tener ganas y preparar nuestro viaje convenientemente aconsejados y buenas dosis de sensatez. Los Mares del Sur ya no representan ningún misterio para el común de los españoles, seguro que será fácil encontrar algún allegado que recientemente haya estado en lugar tan remoto.


 


Desplazarse hasta las antípodas españolas supone casi 40 horas de vuelo total, cogiendo tres o cuatro aviones consecutivos. Es, definitivamente, un viaje extenuante que, no obstante, sólo merecerá la pena si nuestra estancia dura dos o tres meses, al menos. Recomiendan, además, aquellos que alguna vez han pisado tierras tan lejanas dividir el viaje en dos etapas, haciendo así escala de uno o varios días en un punto intermedio.


 


Hasta el fin del Mundo


 


Son pocos los que vuelven decepcionados de un destino como Nueva Zelanda y, desde luego, nadie que sienta especial debilidad por los deportes de riesgo. Cómo va a aburrirse uno en una nación cuya aportación más notable a la humanidad ha sido el ‘bungy jumping’. En efecto, fueron los ‘kiwis’, así es como se hacen llamar los oriundos de Nueva Zelanda, los primeros en explotar comercialmente, a partir de 1980, esta trepidante actividad sólo apta para turistas con poco aprecio por su vida,  consistente en atar al infeliz con una cuerda elástica aferrada a un puente para luego empujarle al vacío como si de un fardo se tratara. Boca arriba, boca abajo, en solitario o en tandem, el caso es que los cuatro o cinco segundos que puede durar su caída libre, lejos de enmudecer, provoca en el sujeto un estado de agitación tal que más parece un chimpancé de los baladros que emite. Y, así, lo que parecía destinado a quedarse en afición reservada a unos pocos descerebrados ha resultado ser una próspera industria que los ‘kiwis’ han sabido aprovechar como nadie para atraer millones de visitantes todos los años procedentes de lugares tan lejanos como Europa, Asia o América.


 


El bungy jumping fue sólo el principio, pues a lo largo de los años otras actividades se han ido añadiendo hasta conformar a día de hoy una de las ofertas de turismo activo de mayor calidad y más variadas del mundo. La vibrante localidad de Queenstown en plena cordillera montañosa de la Isla Sur se ha erigido como gran capital de los deportes de riesgo. Ahí es posible hacer desde ‘bungy jumping’ en el emblemático Kawarau Bridge Bungy hasta ‘shootoverjet’ (lanchas rápidas por cañones caudalosos), esquí y un sinfín de deportes.


 


Pero es el país al completo, de norte a sur, lugar propicio para poner el pulso cardiaco al borde del colapso, con propuestas tan excitantes como rafting en el desbocado Kaituna River y en otros muchos ríos, también ‘cave rafting’ (en gruta) en la Isla Norte, ‘canoeing’, ‘skydiving’ (paracaidismo), parapente (en tandem), trekking tanto en los Alpes del Sur como en los volcanes Taranaki y Ruapehu de la Isla Norte, vela sobre todo en la Isla Norte, esquí y zorbing (dar vueltas por una pendiente en una burbuja de plástico). Tal es la oferta que uno habrá de hacer buen acopio de euros antes de su partida pues muchas de estas actividades son ruinosas y, peor aún, absolutamente adictivas.


 


Claro que con tanta descarga de adrenalina uno a veces olvida el objetivo para el que realmente vino al país, que nos es otro, aparte de disfrutar de la exuberante naturaleza, que aprender inglés. Y lo cierto es que, también para este caso, existen interesantes programas de inmersión en los que, por supuesto, la aventura siempre tendrá cabida. Auckland, en el extremo norte del país, reúne buena parte de la población neozelandesa y presume de ser la tercera ciudad más extensa del hemisferio sur.


 


Aún siendo la más importante, hay que decir sobre Auckland que su interés cultural y turístico no es muy de reseñar. En Nueva Zelanda destacan otros emplazamientos más seductores, como la pequeña ciudad de Rotorúa situada en la misma Isla Norte, mundialmente conocida por su oferta termal y los insólitos fenómenos volcánicos de la zona (‘Taupo Volcanic Area’ con géiseres, volcanes activos y lagos y cráteres termales).


 


Por sus impactantes paisajes, contrastes y la escasa presencia humana, toda la Isla Sur conforma uno de los lugares más singulares de la Tierra y, sin duda, el más atractivo destino del país. Es de parada obligada, en este sentido, la ya citada localidad de Queestown, también el bucólico entorno de Wanaka y, por supuesto, la bella ciudad de Christchurch, la capital del sur, muy destacada por sus numerosas zonas ajardinadas y, sobre todo, por el cuidadísimo ‘Botanical Garden’. Quedarnos con un sitio en concreto no es posible, en cualquier caso, pues esta es una tierra ante todo para hacer camino.



Sudáfrica puede considerarse como el último gran descubrimiento de las empresas promotoras de idiomas en el extranjero. Goza de enormes atractivos turísticos, entre ellos, Ciudad del Cabo. La capital legislativa del país está considerada una de las más bellas urbes del mundo. En general, toda la costa sur de Sudáfrica seduce por su plácida climatología, por sus playas vírgenes, fauna marina y por su contraste en donde una tupida vegetación de entremezcla con garndes dunas. Claro que hablar de este país pasa irremediablemente por referirse a su vida salvaje, sin parangón en el mundo. Son emblemáticos exponentes de esta peculiar naturaleza, los parques nacionales de Kalahari y Kruger, absolutamente accesible gracias a la esmerada infraestructura de que disponen. De mitad de diciembre hasta finales de enero es el pico de la temporada turística, periodo durante el cual los precios llegan a duplicarse. Sudáfrica constituye, en suma, un destino sumamente apetecible para universitarios y adultos que dispongan de al menos dos meses para la aventura. Un oasis de bienestar y prosperidad en el continente más pobre del mundo.


 


La Gran Francia y otros destinos menos comunes



Pero no sólo de inglés vive el hombre. Más ahora que en la ESO se ha implantado una segunda lengua extranjera como asignatura obligatoria. Ha sido, precisamente, Francia un país muy favorecido con esta medida, que vuelve a ver cómo los jóvenes españoles abarrotan sus escuelas y centros de idiomas. Un territorio tan grande como el de los galos, ofrece muchos y muy variados enclaves. Costa, montaña y turismo interior se dan cita en un país que destaca en múltiples facetas, aunque es su riqueza artística, monumental y cultural lo que le convierte en uno de los territorios más fascinantes del mundo.


 


Por supuesto, Paris es el más alto exponente de esa descomunal herencia artística que atesora nuestro vecino del norte. París es, además, una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, de ahí que sea destino ideal para universitarios, profesionales y, en general, estudiantes adultos. Sin embargo, la ‘Ciudad de las Luces’ tiene fama de ser muy cara. Lo cierto es que otras importantes ciudades, como Lyon o Montpelier, son más económicas, aparte de accesibles y acogedoras, para un extranjero. En opinión de Juan Carlos de los Mozos, destinos de costa como gran demanda como Perpignan, Cannes y Niza son lo recomendable para un adolescente. Desde hace décadas, Biarritz ha constituido un enclave muy concurrido por jóvenes españoles de familias acomodadas. Por término medio, un mes en cualquiera de estos destinos costará unos 2.000 euros. París será algo más caro.



El alemán ha supuesto tradicionalmente la tercera opción de los españoles que estudian idiomas en el extranjero. No obstante, esta lengua tan importante en el ámbito de los negocios apunta hacia un lento pero constante retroceso en muchas zonas del mundo y, particularmente, en España. El problema del alemán radica en la dificultad que supone aprenderlo para cualquier estudiante latino. Además, su aprendizaje no es percibido como esencial ya que, a fin de cuentas, los alemanes son bastante competentes con el inglés. Así y todo, existe en el país germánico una amplia oferta de programas de inmersión adaptados a todos los públicos y todos los bolsillos. Si lo que se pretende es adquirir un habla depurado, Berlín va a ser el lugar más destacado, auténtica capital cultural y académica del país. También son ciudades propicias para la inmersión lingüística Dusseldorf, Colonia y Frankfurt, al igual que otras menores como Muenster, Regensburg, Nurenberg y Passau. Todos esos lugares tienen fama de hablar un alemán correcto. Los sobrecogedores paisajes de Munich y alrededores no son, pese a su indudable atractivo turístico, el mejor escenario para aprender alemán, pues ahí el acento es más complejo.



Fuera de Alemania, la otra gran alternativa para aprender la lengua germana es Austria, con Viena como máximo exponente. Siendo una lengua un punto complicada, sí es recomendable antes de cualquier inmersión adquirir en España unas nociones mínimas del idioma, al menos los suficiente para pedir sin titubeos un ‘schweinshaxe auf sauerkraut’ o una ‘wit bier’, que caray los nombres complicados que ponen ahí a los alimentos.



El italiano es, muy al contrario del alemán, una lengua de fácil aprendizaje para un español. Es, además, una lengua que seduce a muchos por su bella sonoridad y riquísima herencia cultural. No es un idioma de gran peso internacional y, sin embargo, su demanda no decae y más allá se mantiene en niveles considerables, y así parece que seguirá mientras goce de ese aura de prestigio. Florencia es considerada la cuna del italiano moderno, sin duda, el foco más señalado para practicarlo. Aprovechando los muchos alicientes que ofrece el país, los promotores de cursos suelen enriquecer la inmersión con actividades sumamente originales. Encontramos, así, cursos de italiano y arte en Florencia, auténtica joya del renacimiento; si bien Roma tiene también mucho que enseñar en el aspecto cultural; cursos de italiano y zapatería en Florencia; en Milán, capital financiera, italiano y negocios; italiano y ópera en Siena; o italiano y cocina italiana en Roma, italiano y pizza a nivel profesional en Nápoles, aunque ejemplos hay muchos más.



Es de reseñar, por su gran parecido con el castellano, que Italia sea, con casi 6.000 estudiantes al año, el destino preferido por los Erasmus españoles. Aún siendo lo dicho un factor positivo, las diferencias en el método de enseñanza italiano, hace recomendable un adaptación previa y en cualquier caso un programa específico para familiarizarse con la lengua italiana, para lo que ya existe una amplia oferta.


 


Los idiomas de la globalización



Quizá aprender ruso pueda parecer una apuesta arriesgada. Sin embargo, en otras latitudes, éste es un idioma de gran importancia y que para cualquiera con idea de trabajar en el extranjero le podría ser muy útil y lucrativo. Aunque en número reducido, ya tenemos en España varias organizaciones que han puesto sus ojos en ese inmenso país poseedor de una rica cultura y así también algunas de las ciudades con más historia de Europa, caso particularmente significativo de Moscú o San Petersburgo.



Y es que la realidad es más multilingüe de lo que muchos piensan. Sin dejar de ser fundamental el dominio del inglés, otras lenguas y países pueden de igual modo brindar a los estudiantes experiencias fascinantes y sumamente enriquecedoras. Destinos como Japón o China (fundamentalmente Beijin y Shanghai) quizá suenen algo exóticos y, sin embargo, los datos no hacen sino constatar la importancia económica que empieza a tener el continente asiático para Europa y América. Además, según han podido comprobar asesores como Juan Carlos de los Mozos, empieza a notarse una notable demanda por parte de familias de origen oriental que quieren enviar sus hijos para reencontrase con sus raíces. China, particularmente, está muy interesada en difundir su cultura y estilo de vida y también en consolidar el mandarín como lengua internacional de los negocios junto al inglés, de ahí que el gobierno chino esté apoyando o promoviendo programas para que jóvenes europeos estudien y trabajen en el país.


 


El árabe es otro de esos idiomas susceptibles de marcar diferencias en el mercado laboral. No en vano, el dominio de esta lengua de enorme importancia internacional empieza a ser un requisito presente en España para determinadas ofertas de trabajo. Aprenderlo supone todo un problema para cualquier europeo, dadas las tensas relaciones con occidente y la inestable situación que sufren muchos de los países de la órbita musulmana, particularmente, los más destacados en el estudio del árabe. Por eso, antes de cualquier inmersión lingüística, es importante informarse de la situación política del lugar de destino y de las recomendaciones que hagan los organismos oficiales españoles. Así y todo, en España ha surgido al menos una organización, IQRA, que ofrece inmersiones lingüísticas en Ammán la capital de Jordania.


 


Cierto es que, tratándose de lenguas tan diferentes a las europeas, bueno será adquirir unos mínimos conocimientos previos en nuestro país. El mencionado centro de árabe, IQRA, ofrece en las ciudades de Guadalajara y Madrid cursos de iniciación y avanzados de lengua árabe, que bien pueden servir para preparar nuestra inmersión. El centro de idiomas BEEI, por otra parte, ofrece en Barcelona cursos sobre muy diversas lenguas modernas. Dispone, entre otros, de cursos de ruso y árabe, y también un programa a medida de japonés el cual, aparte de introducir al alumno en la lengua, servirá en sus niveles más altos para preparar el examen oficial que certifica la capacidad en lengua japonesa para extranjeros, denominado Noryoku Shiken. Y también ofrece cursos de chino mandarín desde lo que es propiamente iniciación hasta la obtención de los Certificados Oficiales de Chino para Extranjeros en sus cuatro niveles, el denominado HSK "Hanyu Shuiping Kaoshi". La alternativa para este tipo de cursos en Madrid pasa por Paraninfo.