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Los Certificados de Competencia Lingüística conquistan Europa

Una razón de peso por la que muchas personas realizan cursos o acuden al extranjero para aprender idiomas es, sencillamente, impulsar su proyección académica o profesional. Desde hace ya muchos años, existen numerosas instituciones, algunas de gran p

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El Marco Europeo de las Lenguas – Un único Sistema de Dominio del Español como Lengua Extranjera – Inglés: London Test of English LTE, ESOL Examinations, TOEFL - DEALANG: el test de los 14 - Francés – Alemán - Italiano y Portugués – Chino y Japonés


 


Todo un desafío eso de obtener un título que confirme el dominio de una lengua no materna. Si lidiar con un idioma extranjero causa continuos quebraderos de cabeza, no digamos lo que puede suceder cuando nos tenemos que enfrentar a un examen en toda regla, con sus tortuosos ‘listenings’, ‘writings’ y demás discurrir de pruebas capaces de derribar el ánimo del estudiante más pertinaz. Claro que obtener un certificado de competencia lingüística ampliamente reconocido siempre constituye un revulsivo demasiado jugoso para cualquiera que apunte a altas metas.


Son millones de personas en todo el mundo las que cada año se presentan a las distintas pruebas destinadas a certificar el nivel de competencia lingüística, bien por motivos laborales o académicos, o, simplemente, por el deseo personal de conocer hasta qué punto se domina un idioma. Sea lo que sea, las opciones actualmente existentes en el mercado son abundantes, tanto de carácter general como en ámbitos concretos, por lo que el interesado no va a tener dificultad en encontrar un examen que se ajuste a sus necesidades y objetivos. Sólo en Reino Unido, existen 6 instituciones de certificación de inglés acreditadas por el gobierno central a través del ‘Qualification & Curriculum Authority’ (KCA), al que hay que sumar al menos otras tantas carentes de acreditación oficial.


Por supuesto, Estados Unidos tiene también sus propias instituciones certificadoras. De todas ellas, ‘ETS’ domina el mercado al gestionar los conocidos exámenes TOEFL y TOEIC. Aunque sin llegar a la cuantía y nivel competencia del inglés, el resto de lenguas importantes, entre las que se encuentra la española, alemana, francesa, italiana o china, disponen de sistemas de certificación propios internacionalmente conocidos.


En estas circunstancias, la elección del sistema de certificación que haga el estudiante va a ser un aspecto esencial por las consecuencias que le puede acarrear. Y es que no todas las certificaciones van a servir para abrir la puerta tan deseada. Es importante que gocen de reconocimiento institucional, y también entre universidades, escuelas de negocio y en el ámbito empresarial, como asimismo es muy conveniente que sean un referente a nivel internacional.


Precisamente, la homologación o equiparación de las distintas certificaciones de competencia lingüística se ha convertido las últimas décadas en un asunto preferente para los gobiernos de muchos países. Como cuna de varias de las lenguas más difundidas del mundo, el Consejo de Europa, conformado por 41 países, ha venido trabajando intensamente en el establecimiento de unas directrices comunes para el aprendizaje y la enseñanza de lenguas dentro del contexto europeo. Y así, diez años de investigación exhaustiva llevada a cabo por un numeroso grupo de lingüistas tuvo como resultado el llamado Marco común europeo de referencia para las lenguas’. Publicado en 2001, esta extensa obra de 265 páginas ha sentado unas bases comunes para la elaboración de programas de lenguas, orientaciones curriculares, exámenes, manuales y materiales de enseñanza en el Viejo Continente.


Según Alejandra Pérez del Real, Country Manager en España y Portugal de Pearson Language Assessment, en nuestro país la difusión de este trabajo es muy escasa, todavía no se ha tomado plena conciencia de su enorme trascendencia. Hay que tener en cuenta que este documento constituye, entre otras cosas, el único marco fidedigno para la comparación entre las distintas lenguas europeas. Concretamente, el Portfolio Europeo de las Lenguas -entre las que consta el Pasaporte de Lenguas Europass’- ha establecido una escala de ‘Niveles de Competencia lingüística’ común a todos los países y lenguas.


 


6 niveles conforman esta escala de dominio, asociándose a cada nivel una competencia lingüística mínima en sus distintas facetas (Leer, Escuchar, Hablar, Conversar y Escribir). Encontramos así definidos tres tipos de usuarios, Básico (‘A’), Independiente (‘B’) y Competente (‘C’), y dos niveles cada tipo de usuario, lo que suman seis. Lógicamente el nivel más bajo será el A1 –que define a un usuario básico ‘capaz de comunicarse, en situaciones muy cotidianas, con expresiones de uso muy frecuente y utilizando vocabulario y gramática básica’- y el nivel más alto sería el C2 que define a un usuario competente caracterizado por la ‘precisión, propiedad y facilidad en el uso de la lengua’.


 


Esta escala será igual para todos los idiomas europeos, de manera que un alumno que, por ejemplo, haya alcanzado el nivel B2 –‘Dominio operativo adecuado’ para tareas complejas de trabajo o estudio- en italiano le será reconocida una competencia lingüística igual a la de una persona que detente un certificado B2 en lengua alemana o española.


 


Por supuesto, en el ámbito público y de la educación reglada los esfuerzos llevados a cabo para incorporar esta escala de niveles de competencia han sido exhaustivos y generalizados, pero también las instituciones certificadoras, públicas y privadas, han comprendido las ventajas de apoyarse en un sistema único estandarizado de alcance internacional como el que define el presente ‘Marco europeo de referencia para las lenguas’. Y es que son muchos millones de jóvenes, estudiantes y profesionales los que pronto estarán totalmente familiarizados con este modelo de referencia para la medición de sus competencias lingüísticas, qué menos que ajustarse a esta misma escala de certificación aquellas entidades públicas o privadas dedicadas, fundamentalmente, a dicha actividad.


 


No en vano, fueron tales instituciones las que dieron los primeros pasos para crear un sistema común de evaluación para todas las lenguas europeas. Con ese objetivo, precisamente, 8 organizaciones se pusieron de acuerdo en 1990 para fundar ALTE –The Association of Language Testers in Europe-, con las Universidades de Cambridge y Salamanca como impulsores de la idea. Esta organización tiene a día de hoy 31 miembros asociados representando 26 lenguas europeas, entre ellas el inglés, el español, italiano, alemán, y otras quizá menos conocidas como el lituano, el esloveno, el catalán o el euskera. Esta asociación ha colaborado estrechamente en el desarrollo del ‘Marco de referencia para las lenguas’, siendo su fundamental en el establecimiento de estándares comunes para todos los niveles en los procesos de evaluación lingüística.


 


Actualmente, el sistema de evaluación establecido por ALTE, los mencionados 6 niveles, se ha convertido en el modelo a seguir por la gran mayoría de empresas y organizaciones examinadoras, incluso obligando a muchas de larga tradición a adaptar sus viejos sistemas y escala al nuevo estándar. No hay vuelta atrás: ninguna entidad europea de esta clase, incluidas algunas de las mas importantes del mundo, se plantea en estos momentos seguir otra escala de niveles, una influencia que, más allá, se está haciendo sentir en el resto del mundo y muy especialmente en aquellas lenguas más pujantes.


 


El Instituto Cervantes, en colaboración con la Universidad de Salamanca, ha sido la encargada en España de organizar y diseñar los títulos oficiales, acreditativos del grado de competencia y dominio del idioma español, denominados Diplomas de Español como Lengua Extranjera (DELE). Concretamente, 3 diplomas conforman este sistema de evaluación en línea con los niveles definidos en el Marco de referencia europeo: el Diploma de Nivel Inicial que equivale al B1, el Diploma de Nivel Intermedio que equivale al B2 y el Diploma de Nivel Avanzado que equivale al C2. Y así también, el formato de las 3 pruebas correspondientes también sigue fielmente las directrices del Marco europeo.


 


Sin dejar de mirar este modelo, el Instituto Cervantes ha seguido trabajando, ahora enfrascada en proyectar los diplomas DELE hacia un Sistema de Certificación Internacional del Dominio del Español como Lengua Extranjera. El SICELE, acrónimo con el que se está dando a conocer, acaba de ser rubricado en un acuerdo histórico suscrito por el Instituto Cervantes y 100 universidades latinoamericanas y españolas aprovechando el reciente Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en Cartagena de Indias (Colombia). Este trascendental acto, en definitiva, ha marcado el nacimiento del primer certificado para el español con reconocimiento en todos los países hispanohablantes.


 


La gran expectación generada por el Congreso de Cartagena de Indias ha ido más allá del mundo hispanohablante y desde luego no ha pasado desapercibido para las autoridades de otros países con lenguas de gran peso internacional. Desde Reino Unido, Francia, Portugal o China se ha seguido muy de cerca las iniciativas que en esta línea expusieron distintas instituciones hispanas ahí reunidas con vistas a diseñar nuevas acciones que ayuden a reforzar la posición de sus respectivas lenguas.


 


Una lengua universal


 


Con casi 400 millones de angloparlantes nativos, más los 1.100 millones de personas que lo hablan como lengua no materna, el inglés no tiene de momento que temer por su supremacía mundial. Es la lengua franca aceptada en todo el mundo y dominante en ámbitos que van desde la economía, el arte o las nuevas tecnologías hasta el deporte, las finanzas o la investigación. Para buscar el origen del inglés como lengua objeto de aprendizaje por parte de no nativos hay que remontarse a muchas décadas atrás, siendo los materiales, profesorado, recursos y métodos didácticos de este idioma los más demandados y desarrollados del mundo. La enseñanza de inglés constituye, en definitiva, una industria tan colosal que sólo en Reino Unido genera más de 1.300 millones de libras esterlinas al año. Siendo parte específica de esta actividad, no es extraño que también los países de la órbita anglosajona hayan sido pioneros en implantar exámenes y sistemas de evaluación sobre capacidad lingüística, tanto a hablantes nativos como no nativos.


 


Qué sería del inglés sin la participación de Reino Unido, cuna y trampolín de esta lengua, la más extendida del mundo. Papel tan relevante también se refleja hoy en una amplia oferta de exámenes de certificación de competencia lingüística como lengua extranjera, las cuales, además, son controlados con gran rigor por el gobierno británico. Dispone de un organismo llamado Qualification & Curriculum Authority (‘QCA’) encargado de regular todas las certificaciones del país. 6 son las actualmente en proceso de 're-acreditación' por este mecanismo regulador que, por otra parte, hace años decidió ajustarse a las directrices establecidas en el ‘Marco europeo de referencia para las lenguas’.


 


Dos entidades certificadoras de origen británico dominan este mercado.


London Test of English


 


No en vano, PLA es parte del grupo Pearson Education la mayor empresa privada de Reino Unido y del mundo en evaluación y medición educativa. Entre otras actividades, Pearson gestiona un examen para evaluar el nivel de conocimiento que realizan todos los escolares de 20 estados de EEUU. En el ámbito de la capacidad lingüística como lengua extranjera, PLA trabaja conjuntamente con Edexel para ofrecer uno de los sistemas de evaluación más perfeccionados de su clase y de mayor arraigo en lengua inglesa: el London Test of English (LTE) y London Test of English for Children. Los LTE fueron creados por University of London Schools Examination. Su unión con Business & Technology Council (BTEC) dio lugar hace unos años a Edexcel, organismo que ahora pertenece al Grupo Pearson.


 


Si algo debe destacarse de estos exámenes, en opinión de Alejandra Pérez del Real, es su escrupuloso control en los estándares de calidad. Los LTE han sido sometidos a una auditoría externa por parte de la Universidad de Westminster para evaluar su alineación al Marco europeo. Y para seguir en esta línea de mejora cualitativa permanente en los métodos evaluativos, Pearson acaba de fundar un Centro de investigación sobre Evaluación Lingüística con la Universidad de Oxford. Además, Pearson Language Assessments es miembro institucional de la European Association for Language Testing & Assessment (EALTA) y la International Language Testing Association (ILTA).


 


Los LTE se fundamentan en una avanzada tecnología de corrección online (ePEN) y acceso a resultados caracterizada por su gran rapidez, fiabilidad y eficacia. El caso es dotar al examen del máximo de objetividad y evitar cualquier situación injusta para el examinando. Es, por ejemplo, la única entidad certificadora en lengua inglesa que grava el Examen Oral íntegro de todos los examinandos. Y asimismo es pionero este examen en su enfoque eminentemente comunicativo. “Desde 1982 -explica Alejandra- los esfuerzos se han orientado hacia pruebas breves (entre 1 y 2 horas y media según el nivel) que recreen escenarios de la vida real y con una estructura abierta y sencilla. No hay ejercicios rebuscados ni necesidad de memorizar giros o expresiones. Partimos de un enfoque positivo para que el candidato/a exprese con libertad lo que sabe sin el estrés añadido de enfrentarse a lo que no conoce”.


 


Conforman el LTE seis niveles –Foundation (A1 según escala ALTE), Elementary (Nivel 1), Intermediate (Nivel 2),  Upper Intermediate (Nivel 3), Advanced (Nivel 4), Proficient (Nivel 5)- en total correspondencia con los niveles definidos en el marco europeo del A1 hasta el C2. El LTE puede realizarlo personas de cualquier edad, si bien la temática y el diseño de las pruebas se hacen pensando en un estudiante con un cierto grado de madurez.


 


El caso es que, para los alumnos de primaria, 1º y 2º de ESO, Pearson ha diseñado un conjunto de pruebas específicas agrupadas en el ‘LTE for Children’. Concretamente, 4 niveles –Firstwords, Springboard, Quickmarch, Breakthrough- suma este sistema de certificación infantil y juvenil. Para dar un carácter más ameno y real, las pruebas se valen de una familia ficticia, ‘Brown Family’, integrada por personajes de lo más variopinto que deben enfrentarse a todo tipo de situaciones cotidianas. En cuanto a la parte oral, esta se realiza a través de un juego de mesa tipo Monopoly.


 


Los LTE tienen implantación en 40 países, entre los que se encuentran Reino Unido, Argentina, Brasil, Hong Kong y toda la Unión Europea. Esta expansión internacional se ha organizado en torno a los ‘Test Centres’ los cuales son minuciosamente instruidos en la metodología y filosofía de los certificados, ya que éstos, aparte de encargarse de los exámenes oficiales, deben prestar apoyo a los distintos centros preparadores dependientes –fundamentalmente escuelas de negocio, colegios y centros de formación- y además prestar asesoramiento a candidatos o cualquier persona interesada. Estos ‘Test Centres’ suelen invitar a los candidatos/as a realizar un test antes de matricularse, lo que contribuye a cimentar la confianza.


 


Con los 70 abiertos en los últimos 5 años, ya existen ‘Test Centres’ repartidos por toda la geografía española y portuguesa a excepción de Galicia, La Rioja, Ceuta y Melilla, si bien, más que la cantidad, es la calidad lo que de verdad compromete a PLA. Como Country Manager de estos dos países, Alejandra lo que más valora de los centros colaboradores es su entrega al proyecto común y a los estudiantes para que éstos alcancen plenamente sus objetivo en cuanto a competencia lingüística, propiciándoles el acceso a la élite” de los certificados. Un seguimiento y un apoyo que se ve reflejado en de aprobados por encima del 95% desde 1988.


 


Claro que sin un reconocimiento institucional cualquier esfuerzo sería en balde. Merece destacarse, por tanto, el eficaz esfuerzo realizado durante décadas desde Pearson Language Assessment para que sus certificaciones de competencia lingüística alcancen los máximos estándares de calidad y rigor y que así sean valorados por universidades y otras instituciones educativas. Al menos, 70 universidades y escuelas universitarias británicas utilizan el LTE como referente de la competencia lingüística de candidatos extranjeros, de hecho, esta certificación figura en el listado de UCAS, el organismo que regula las admisiones para títulos de grado. Por regla general, estas instituciones exigen un nivel 4 ó 5 en la escala Edexel (C1 ó C2). Asimismo, sirven de referente para muchas escuelas de negocio y, además, los LTE son computables como créditos de libre configuración en distintas universidades europeas, entre ellas muchas españolas, y latinoamericanas. No es extraño, con semejante nivel de difusión, que el LTE lo haya realizado más de medio millón de personas el año pasado y apuntando a crecimientos muy acusados en éste y años venideros.


 


En cuanto al LTE for Children, uno de sus logros más reseñables se ha producido en Hong Kong cuyo Gobierno recientemente decidió implantarlo como prueba de evaluación en su sistema estatal de colegios públicos. 


 


Establecer un periodo de preparación exacto para superar los distintos niveles del LTE se antoja muy difícil, explica Alejandra. Y es que cada persona tiene un ritmo de aprendizaje distinto, determinado por factores como su “facilidad” natural, motivación, trasfondo cultural, el dominio de otras lenguas o posibles períodos de interacción con nativos. Por supuesto, también influye la calidad de los profesores, horas lectivas semanales del curso y que en el aula se consiga una interacción positiva. En cualquier caso, a modo de referencia, Alejandra sitúa la media de preparación en 1 año por nivel hasta LTE 4 y unos 15 meses entre LTE 4 y LTE 5.


 


No es absolutamente necesario que el estudiante realice un curso específico, aunque sí es importante familiarizarse antes con el formato de examen. Para ello, Pearson Language Assessment tiene en su página institucional 2 tests con respuestas para cada certificado. Recomienda Alejandra Pérez del Real a aquellos candidatos que desconozcan su nivel de competencia lingüística, que prueben el test más bajo (A1) para ir subiendo hasta encontrar el que tenga el grado de dificultad adecuado y en el que se sientan cómodos. De optar por un curso de preparación específico, existen programas de 20-30 horas semanales en períodos trimestrales o anuales directamente orientados a LTE


 


 


University of Cambridge ESOL Examinations



La Universidad de Cambridge es la institución que organiza el conjunto de exámenes de competencia lingüística con mayor difusión en nuestro país. A nivel mundial, cada año tales pruebas son realizadas por 2.000.000 de personas en 135 países. A ello contribuye el apoyo que recibe por parte del British Council, entidad pública vinculada al Ministerio de Asuntos Exteriores Británico establecida en 233 ciudades de 109 países. Además, del British Council, Cambridge ESOL también cuenta con otros 80 centros examinadores repartidos por todo el territorio nacional.


La University of Cambridge ESOL Examinations es miembro fundador de ALTE – The Association of Language Testers in Europe, participó en el proceso de desarrollo del Marco Común de Referencia Europeo para las lenguas (MCRE) y es la única entidad examinadora de lengua inglesa  mencionada en dicho documento.


Los exámenes de Cambridge ESOL están respaldados por el mayor equipo investigador con que cuenta cualquier proveedor de servicios de evaluación de idiomas en el Reino Unido. Incluye un amplio programa de pre-evaluación que garantiza que las preguntas y tareas incluidas en los exámenes se ajusten a la capacidad real de los candidatos.


Por otra parte, los exámenes de Cambridge ESOL están concebidos para ser equitativos, independientemente de su nacionalidad, lengua materna o sexo del quien lo realiza. Para asegurase de que dicho compromiso es una realidad, se elaboran investigaciones detalladas y análisis de los resultados obtenidos por los examinados. Asimismo, se adoptan medidas especiales para aquellos candidatos que, de otro modo, se verían desfavorecidos por una discapacidad transitoria o permanente o por otras circunstancias adversas.


Estos certificados tienen reconocimiento internacional por parte de miles de organizaciones educativas y empresariales, abren puertas a niveles superiores de educación y mejoran las perspectivas laborales. Casi la totalidad de las universidades y escuelas superiores británicas y centenares de centros en Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, entre otros muchos países, aceptan los exámenes de Cambridge ESOL, en los niveles C1 y C2 del MCRE, como prueba de capacidad lingüística del alumno para seguir con aprovechamiento un curso académico en inglés. En el Reino Unido, y en muchos otros países, los ministerios de educación reconocen de forma oficial los exámenes de Cambridge ESOL en sus programas de educación nacional.


En otros casos, los estudiantes realizan el examen con fines laborales para poder demostrar la competencia lingüística necesaria en el ejercicio de una amplia variedad de profesiones. A su vez, los empresarios valoran los certificados a la hora de contratar personal o como parte de los programas de formación en sus empresas, y también están reconocidos por instituciones  gubernamentales, autoridades para la inmigración y asociaciones profesionales de muchos países.


12 exámenes conforman los llamados  Cambridge ESOL Exams, si bien 3 de inglés general son los más conocidos entre los jóvenes: First Certificate in English (FCE), Certificate in Advanced English (CAE) y Certificate of Proficiency in English (CPE).


Estos 3 exámenes constan de 5 partes: reading, writing, use of english, listening comprehension y speaking. Las tres convocatorias anuales, marzo, junio y diciembre, se realizan simultáneamente en un total de 135 países –más de 2.000 centros autorizados repartidos por todo el mundo- aunque los exámenes se corrigen siempre en la Universidad de Cambridge.


También destaca, por su gran demanda, el IELTS dirigido específicamente al ámbito universitario. Esta última certificación es gestionada por un consorcio en el que, aparte de Cambridge ESOL Exams, participan IDP: IELTS Australia y el British Council.


IELTS es un examen de periodicidad mensual, que trata de medir el nivel de competencia lingüística del estudiante (en una escala de 0 a 9). Su título acreditativo es reconocido por todas las universidades de Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, muchas de los Estados Unidos, incluso por las autoridades de inmigración del Gran Bretaña, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. En España, el IELTS se puede realizar en cualquiera de las sedes del British Council (Barcelona, Bilbao, Las Palmas, Palma de Mallorca, Madrid y Valencia).


Asimismo, organizado por la Universidad de Cambridge, los BEC -Business English Certificates-, como bien indica el nombre, sirven para medir la capacidad de uso del inglés del estudiante o profesional en el campo de los negocios internacionales. También dentro del mundo profesional, hay que incluir el BULATS –examen a medida utilizado por empresas de más de 30 países para conocer el nivel de dominio de inglés de sus empleados y candidatos. Y tampoco podíamos dejar de mencionar el de más reciente creación, con menos de un año de existencia. El Cambridge International Legal English Certificate (ILEC) es un examen dirigido fundamentalmente al colectivo de profesionales o estudiantes de derecho.


Por otro lado, en los últimos años ha tenido lugar un incremento vertiginoso de los exámenes de los niveles A1-B1 del MCRE, lo cual incluye el Key English Test (KET) y el Preliminary English Test (PET). También se incluye en este grupo el popular Young Learners English Tests (YLE) -dirigido exclusivamente a niños de entre 7 y 12 años. El YLE es actualmente uno de los exámenes más realizados en España y ha resultado ser muy motivador para los niños que lo han hecho ya que muchas de las tareas consisten en dibujar y colorear, otras en hablar con el examinador.

¿Y es necesaria alguna preparación anterior para poder pasar por las pruebas?



Las pruebas y los exámenes de los niveles más bajos no requieren demasiada preparación especial para quienes estén asistiendo a clase. El contenido de exámenes como YLE, KET y PET refleja fielmente lo que sucede en el aula de inglés así como el contenido y el estilo de muchos de los materiales publicados.


Sin embargo, cuánto más alto es el nivel, más preparación se necesita. Sería precipitado presentarse a un examen como el CPE sin haberse preparado en absoluto, incluso con un nivel de inglés muy bueno.

Para los que no estén familiarizados con el formato de un examen de Cambridge ESOL, es aconsejable, como mínimo, hacer algunos exámenes de práctica antes del día del examen, incluso para un examen de nivel inferior.

Las estadísticas demuestran que una alta proporción de los candidatos han hecho algún curso de preparación.


No obstante, no hay un programa de estudios específico y no hay que utilizar ningún libro en particular. Aunque todas las grandes editoriales publican libros de texto y de ejercicios relacionados con los exámenes. Estos materiales de apoyo al examen (libros, cassettes, CDs y CD-ROMs) se encuentran disponibles en librerías especializadas.


Y los profesores pueden encontrar ayuda en la  Web de Cambrige ESOL, mediante descargas gratuitas de manuales, que contienen preguntas tipo y una gran cantidad de consejos útiles para la preparación de los exámenes.

Por último, Cambridge ESOL también ofrece una amplia gama de certificaciones para profesores de inglés, conocidos como Teaching Awards, que cuentan igualmente con reconocimiento y aceptación internacional.

TKT – Teaching Knowledge Test: Evalúa el conocimiento básico necesario para el profesor, independientemente de su formación o experiencia profesional.


CELTA – Certificate in English Language Teaching to Adults:CELTA es una certificación inicial para profesores con poca experiencia profesional o que se van a iniciar en esta tarea.


CELTYL – Certificate in English Language Teaching to Young Learners: Certificación apropiada para profesionales que tienen como objetivo la especialización en la enseñanza de inglés a niños y adolescentes.


DELTA – Diploma in English Language Teaching to Adults: Certificación para profesionales experimentados cuyo objetivo es ampliar su horizonte profesional.


 


Pitman & Trinity


 




Hay otras instituciones británicas que convocan exámenes similares. Pitman Qualifications, aunque menos reconocido que los exámenes de Cambridge, tienen la ventaja de que puede ser realizado en cualquier fecha del año en el propio centro donde realizamos nuestros estudios de ingles. El abanico de alternativas es también muy variado, desde exámenes generales de inglés (escrito, leído y escuchado) para hablantes de otras lenguas (ESOL) o específicos para niños (YESOL), hasta exámenes de competencia lingüística en la oficina (English for Office Skills) o de certificación para la enseñanza de inglés (ACE). Trinity constituye la tercera institución británica en el ámbito de los exámenes de nivel para no angloparlantes, dirigidos tanto a estudiantes (ESOL) como a aspirantes a profesor de inglés (TESOL). 


 


Inglés Americano, mejorando el TOELF


Dos son los exámenes de dominio del inglés realizados por una organización estadounidense, uno orientado al ámbito académico y otro al laboral.


El Test of English as a Foreign Language (TOEFL) está entre los tres exámenes de mayor arraigo (40 años de trayectoria) y más difundidos del mundo para conocer las habilidades de inglés de un hablante no nativo. Cerca de 800.000 personas de todas las nacionalidades realizan cada año este examen. Sirve a la mayoría de universidades, así como, escuelas de negocio y postgrado de la órbita anglosajona, muy particularmente de la estadounidense, como indicador del nivel de los candidatos extranjeros que soliciten el ingreso en alguno de sus programas.


Es una prueba que se realiza con el ordenador, tanto en universidades como en otros institutos repartidos por todo el mundo. Al igual que el GMAT, el TOEFL hace años que incorpora un sistema de prueba adaptativa o más conocido como ‘Computer-Adaptive Testing’ en su acepción inglesa. Básicamente, se trata de una aplicación informática que selecciona cada pregunta según el rendimiento del candidato, lo que implica que el examen será único para cada persona. Cada sección empieza con una pregunta de un grado de dificultad medio. Si el candidato responde correctamente a la primera pregunta, la siguiente será más difícil y valdrá más. Si responde incorrectamente, la siguiente pregunta será más fácil y valdrá menos. Este proceso seguirá hasta que el candidato termine la sección, en cuyo momento el ordenador habrá obtenido una impresión precisa del nivel de habilidad del candidato en tal área.


En el formato adaptable, no es posible omitir o volver a preguntas ni cambiar respuestas, ya que el ordenador puntúa cada respuesta antes de presentar la siguiente pregunta. Si un candidato responde incorrectamente por error o correctamente por adivinanza, las respuestas a las siguientes preguntas le volverán a guiar hacia el grado de dificultad apto para sus habilidades. En general, adivinar las respuestas arbitrariamente llevará a una puntuación significativamente más baja, por lo cual la estrategia más importante es eliminar las respuestas obviamente incorrectas y entonces seleccionar la mejor respuesta de entre las que quedan.



Concretamente, el “computer-based TOEFL” tiene cuatro secciones:
 
1. Listening. Parte en la que se mide la capacidad para entender el inglés norteamericano.
2. Structure. Parte en la que se mide la capacidad para reconocer estructuras gramaticales apropiadas para el inglés escrito estándar.
3. Reading. En ella se mide la capacidad para entender textos cortos que son similares, en cuanto a su contenido y estilo, a textos académicos utilizados en universidades norteamericanas.
4. Writing. En esta parte se mide la capacidad para escribir en inglés sobre un tema asignado.


Aunque depende de la universidad o programa en cuestión, una puntación se considera aceptable a partir de 213 puntos (mínimo 0 – máximo 300 puntos). Cada institución es la que establece el límite mínimo requerido para entrar en sus programas.



Desde finales de 2005, se está implantando un formato remozado de examen bajo la nueva denominación de ‘TOEFL Internet-based Test’ (‘Next Generation TOELF’), fundamentalmente, en busca de una mejor integración de las cuatro habilidades básicas del idioma: comprensión oral, lectura, redacción y fluidez hablada. En la nueva versión, el candidato lee un texto o escucha una presentación, y después responde al tema en cuestión de forma escrita o hablada. Así se mide de una forma más real la capacidad del candidato para comunicarse en inglés, reflejando el uso práctico y corriente del idioma inglés en un ámbito académico y representando para el alumno una buena preparación para las situaciones reales que encontrará cuando empiecen sus estudios en el extranjero. Además, tanto candidato como docentes obtendrán una aproximación global a los resultados del examen de manera que dispondrán de diagnósticos muy precisos sobre las fortalezas y debilidades y así poder orientar en clave de mejora sus puntuaciones futuras.


Cursos de preparación del TOEFL son muy abundantes, bien en España o fuera de ella, sobre todo, como corresponde a uno de los exámenes más concurridos del mundo. Conviene tener en cuenta la dificultad que entraña obtener una calificación elevada, y su trascendencia de cara al éxito en los procesos de selección de universidades e instituciones de postgrado internacionales. La elección del centro especializado es decisiva en este sentido, siendo escasos los de calidad, caso de Idiomas SEIF en Madrid, o el también mencionado Técnicas Lingüísticas Aplicadas en Barcelona. Lógicamente, fuera de España, el sitio más recomendable y donde existe una oferta más variada para prepararlo es Estados Unidos.


Desde hace más de 25 años y con más de 3 millones de candidatos al año, el TOEIC (Test of English for International Communication) se utiliza para evaluar las capacidades de personas no nativas en inglés para utilizar el inglés en el ámbito laboral. Esta prueba refuerza la posición del candidato de cara a concurrir a un nuevo puesto de trabajo, a mejorar su situación en su empresa actual o, simplemente, es válido para medir su propio progreso en sus conocimientos de inglés. De PYMEs a grandes multinacionales, muchas empresas utilizan el TOEIC para documentar el progreso de sus empleados en programas de formación en inglés, para contratar a nuevo personal y para establecer un estándar que se aplique a través de sus sucursales en el mundo.


El TOEIC no se realiza en el ordenador sino con papel y lápiz, sumando 200 preguntas tipo-test. Aunque el tiempo requerido para la realización del examen es de dos horas, cada candidato debe cumplir un cuestionario sobre su biografía e historial laboral, con lo cual el tiempo requerido aumenta a una duración total de unas 2½ horas.


El TOEIC está dividido en dos secciones:


1. Listening (45 minutos). Los candidatos escuchan declaraciones, preguntas, conversaciones cortas y presentaciones cortas grabadas en inglés, y después responden a 100 preguntas basadas en la grabación.


2. Reading (75 minutos). Los candidatos leen diferentes textos (cartas de negocios, memoranda, etc.) y responden a 100 preguntas sobre el material presentado. Esta sección también incluye frases incompletas y reconocimiento de errores.


Una puntuación que se considera aceptable depende de la institución que administre el examen. Éstas por regla general predeterminan una puntación mínima requerida para los puestos de trabajo disponibles. La puntuación mínima es 10 y máxima 990. 800 puntos en el TOEIC reflejan un buen conocimiento del inglés para su uso en el ámbito laboral, si bien para alcanzarlos uno deberá llevar a cabo un estricto programa de preparación. Escasísima es la oferta académica en este caso, no obstante, en Madrid sí disponen los interesados de, al menos, un centro con docentes muy bregados en esta prueba y también, justo en nuestras antípodas, es posible preparar este examen rodeados de ‘kiwis’.


DEALANG, el test oficial de las 14 lenguas


 


Este destacado proyecto multinacional, Alejandra Pérez del Real lo define como el mismísimo ‘Marco europeo de las lenguas’ en acción. No en vano, el DIALANG es un sistema de evaluación lingüística desarrollado por un consorcio de 20 relevantes instituciones y universidades europeas con el soporte de la Comisión Europea y siguiendo estrictamente las directrices definidas en este Marco de referencia para todo el territorio europeo.


 


En concreto DIALANG ofrece, de manera gratuita, desde su web institucional, tests multimedia online sobre diferentes habilidades lingüísticas, todos ellos cuidadosamente diseñados y validados. No es, por tanto, una entidad que expida certificados. Lo que pretende, fundamentalmente, es proporcionar una herramienta eficaz (programa de software) para que cualquier persona averigüe qué nivel tiene el estudiante y dónde están sus puntos fuertes y débiles, de manera que pueda decidir cómo desarrollar mejor su dominio de una lengua.  A día de hoy este sistema está preparado para medir las habilidades lingüísticas en 14 idiomas: Inglés, Francés, Alemán, Español, Portugués, Griego, Italiano, Finlandés, Sueco, Noruego, Islandés, Holandés, Gaélico y Danés.


 


El usuario empieza, así pues, con un test de nivel que evalúa en términos generales su nivel en la lengua elegida (test de palabras). Asimismo, mediante un cuestionario de autoevaluación, se invita al usuario a que juzgue sus propias habilidades lingüísticas contestando a un cuestionario de autoevaluación. A continuación se realiza un test de habilidad, bien en comprensión lectora, comprensión oral o expresión escrita. Este test se adapta al nivel del usuario en base al test de nivel previo o a cuestionario de autoevaluación. Tras completar el test, el sistema ofrece una amplia gama de resultados (nivel en la escala del Consejo de Europa), comentarios (feedback) y consejos.


 



Francés

El DELF (Diplôme d'Etudes de Langue Française) y DALF (Diplôme Approfondi de Langue Française) son el conjunto de acreditaciones de referencia en el conocimiento del francés como lengua extranjera y así también de su cultura. Lo gestiona desde Francia el Centro Internacional de Estudios Pedagógicos dependiente del Ministerio francés de Educación y Enseñanza Superior. Podríamos hablar de dos grados básicos consecutivos, DELF, a los que se le añadiría otro superior, DALF, sobre ámbitos específicos. Por supuesto, los distintos exámenes pueden realizarse en muchos lugares del mundo, incluidas las principales ciudades españolas. Con cuatro niveles, de acuerdo a la nueva estructuración que marca el sistema homologable de títulos de competencia lingüística entre las distintas lenguas europeas (ALTE - Association of Language Testers in Europe), el DELF ha pasado a dividirse en 4 ‘subniveles’ o unidades (2+2), los que no necesariamente deben ser superados todos. Se añade a ellos, 4 unidades equivalentes aunque dirigidas a jóvenes de entre 11 y 18 año bajo la denominación de DELF Junior. En cuanto al DALF, máximo reconocimiento que otorga el mencionado Centro Internacional de Estudios Pedagógicos, la competencia lingüística pasa a ser evaluada sólo en la especialidad por la que el aspirante se incline, con la las opciones de derecho, matemáticas, humanidades, medicina y biología y economía.

Tanto el DELF como el DALF pueden ser preparados en Francia de una manera propicia, país que dispone de un magnífico elenco de centros altamente cualificados en diversos puntos de su geografía.


Los exámenes de la Alianza Francesa gozan de un estatus muy similar y, de hecho, también se enmarcan el mencionado sistema común europeo de niveles, ALTE. Esto significa que también la progresión de niveles va a ser muy pareja, cosa que no quita que cada uno tenga sus particularidades. La actividad de la Alianza Francesa va muy enfocada a la docencia más que a la organización del examen de nivel propiamente dicho. Como parte unida a sus programas docentes, los exámenes de la Alianza Francesa se realizan todos los meses en los niveles inferiores (CEFP1 y CEFP2), en meses alternos en los niveles intermedios (DL y DLSCF) y ya sólo tres veces al año –abril, junio y diciembre- cuando se trata del nivel superior (DHEF; Diplôme de Hautes Etudes Françaises). Para establecer una equivalencia digamos que el CEFP1 de la Alianza Francesa corresponde al segundo subnivel o unidad del DEFL del ya mencionado Centro Internacional de Estudios Pedagógicos). Por su parte, al DHEF se le asigna un nivel de dificultad parejo a la segunda (y máxima) unidad del DALF. Claro que la Alianza Francesa añade otros interesantes exámenes sin equivalente como el Diploma de Traductor Comercial o el Diploma de Aptitud a la Enseñanza del Francés como Lengua Extranjera.


La Alianza Francesa lleva a cabo una importante labor docente en España, vinculada a la Embajada Francesa, disponiendo actualmente de 22 sedes repartidas por toda la geografía en las que sus exámenes de nivel también se llevan a cabo. En total, a nivel mundial, al Alianza Francesa está asentada en 135 países. Por el contrario, el Centro Internacional de Estudios Pedagógicos sólo dispone de centro ubicado en París, donde lógicamente el alcance y objetivos pedagógicos son muy diferentes.

No podíamos dejar de lado otra institución de gran prestigio en el país vecino, tal es la Cámara de Comercio e Industria de París. Sus concurridos exámenes certificadores abordan la competencia lingüística del francés como lengua extranjera en distintos ámbitos, fundamentalente profesionales. En total, 8 disciplinas: Profesiones Científicas y Técnicas (CFPST: Certificat de Français des Professions Scientifiqes et Techniques), Jurídico (CFJ: Certificat de Français Juridique), Turismo y Hostelería (CFTH: Certificat de Français du Tourisme et de l’Hôtellerie), profesional (CFP:Certificat de Français Professionnel),Secretariado (CFS: Certificat de Française du Secrétariat), Asuntos Franceses y Conocimientos Generales (DFP1:Diplôme de Français des Affaires 1er degré / DFP2: Diplôme de Français des Affaires, 2ème degré / DAFA: Diplôme Approfondi de Français des Affaires).


Alemán

En el ámbito germano, la institución que centraliza desde hace 50 años todos los esfuerzos oficiales en la difusión y enseñanza de la lengua y cultura alemana por el mundo es el Instituto Goethe Inter Nationes. Para ello dispone actualmente de una red de 144 centros repartidos por 80 países, suficiente para aglutinar un alumnado de unos 175.000 individuos con el único fin de aprender alemán. Auspiciado por el Ministerio de Exteriores de Alemania, el Instituto Goethe es asimismo el encargado de organizar los exámenes oficiales de alemán, los cuales además pueden ser realizados en cualquiera de sus sedes. En este sentido, dispone de un nutrido elenco de pruebas para todo tipo de propósitos en lo que se refiere a la certificación de la capacidad lingüística. Los niveles de competencia también en el caso del alemán se han adaptado al sistema común europeo de niveles –ALTE–, cubriendo casi todos los niveles de referencia. Así, al Start Deutsch 1 le correspondería el A1 de la tabla europea; al Start Deutsch 2, el A2; al Zertifikat Deutsch (ZD), el B1; el A3 de la tabla europea no tendría equivalente, pero sí el C1 que tendría en el Zentrale Mittelstufenprüfung (ZM) su equivalencia alemana; en cuanto al de máximo nivel contemplado en la escala ALTE (C2), serían el Zentrale Oberstufenprüfung (ZOP) y el Kleines Deutsches Sprachdiplom (KDS) la alternativa en lengua alemana. El Instituto Goethe también contempla una modalidad específica de exámenes para jóvenes de entre 10 y 15 años: el Fit in Deutsch 1 (A1), el Fit in Deutsch 2 (A2) y el Zertifikat Deutsch für Jugendliche (B1).


Fuera de la escala, el Großes Dt. Sprachdiplom se erige como el examen general de mayor nivel de exigencia para estudiantes de alemán no germanohablantes. Por supuesto, pocos son los llamados a alcanzar tan altas cotas de competencia en el uso del alemán. Lo más habitual es optar a otros niveles más accesibles con un aprendizaje y entrenamiento conveniente, y además muy útiles de cara, bien a ingresar en una universidad alemana o bien a colocarse en empresas alemanas. Tal es el caso de la certificación Kleines Deutsches Sprachdiplom (KDS), reconocida por todas las universidades alemanas para cursar estudios superiores. En ocasiones, a las universidades les basta con que el candidato acredite la obtención del Zentrale Mittelstufenprüfung (ZM), en cualquier caso, este título sí es aceptado como nivel suficiente en todos los colegios de Alemania.


Prácticamente todos los colegios, la mayoría de las instituciones educativas superiores y algunas universidades, aceptan este certificado como titulación suficiente para poder cursar estudios académicos. En todo caso, conviene informarse directamente con el centro donde se vayan a cursar estudios, para saber de primera mano si el ZMP es suficiente para acceder a sus aulas.


En cuanto a especialidades, merece mención el Prüfung Wirtschaftsdeutsch, certificado internacional de alemán económico que otorga el Instituto Goethe en colaboración con la Cámara de Comercio Alemana. En un nivel inferior de dificultad, se sitúa el Zertifikat Deutsch für den Beruf para acreditar un dominio básico del alemán para una actividad profesional.


En España, el Instituto Goethe tiene sede en Barcelona, San Sebastián, Granada y Madrid.


Italiano y Portugués


De las tres instituciones italianas que expiden certificados de capacidad lingüística en el uso del italiano es la Universita per Stranieri di Perugia la única que de momento se ha unido al sistema común europeo de niveles –ALTE–. Además, algunos de sus niveles son reconocidos por el Ministero della Pubblica Istruzione para acceder a las universidades italianas (CELI 3) y también para impartir clases del idioma italiano en escuelas e institutos estatales (CELI 5). En suma, esta institución italiana distingue 5 niveles de ‘Certificazione della Conoscenza della Lingua Italiana’ (CELI): el Livello 1 (CELI 1) equivalente al A2 en la escala ALTE; el Livello 2 (CELI 2) equivalente al B1; y así sucesivamente hasta el Livello 5 (CELI 5) equivalente al C2. Adicionalmente, el que, ya habiendo superado el CELI 5, quiera dedicarse a la enseñanza del italiano deberá concurrir a otro examen específico a fin de obtener el título ‘CELI 5 DOC’ que es el que reconoce el Ministero della Pubblica Istruzione.


Pero el italiano como lengua extranjera tiene en la Academia Italiana di Lengua (AIL) otro importante referente. Desde su sede de Florencia esta institución otorga un total de 5 certificaciones ‘Firenze’ (por orden de dificultad): Diploma Elementare di Lingua Italiana (DELI), Diploma Intermedio di Lingua Italiana (DILI), Diploma Intermedio di Lingua Italiana Comerciale (DILIC), Diploma Avanzado di Lingua Italiana (DALI) y Diploma Comerciale di Lengua Italiana (DALC). Todos estas pruebas pueden realizarse en sus más de 30 centros repartidos por Italia, Suiza, Croacia y Serbia, en cuatro convocatorias al año.


Los Certificazione di Italiano como Lingua Straniera (CILS) son otra alternativa, en este caso rubricados por la Universidad de Siena. CILS cubre 6 niveles: A1, A2, 1-B1, 2-B2, 3-C1 y 4-C2. Y también la Società Dante Alighieri di Roma tiene su propio sistema de certificaciones bajo el sello ‘PLIDA’, con una escala de niveles similar a las anteriores. Aunque su sede central está en Roma, esta institución de carácter privado también dispone de 4 centros de formación y acreditación en Argentina.


El Instituto Camões, vinculado al Ministerio de Educación Portugués y a la Universidad de Lisboa, es el órgano responsable de gestionar el sistema de calificaciones de Portugués como Lengua Extranjera (PLE). Los 5 diplomas que otorga esta institución siguen el patrón marcado por el sistema común europeo de niveles –ALTE–, correspondiendo el CIPLE al A2, el DEPLE al B1, el DIPLE al B2, el DAPLE al C1 y el DUPLE al C2. Como bien merece una de las lenguas más extendidas del mundo, el Instituto Camões dispone de una red de 33 centros por todo el mundo, 4 de ellos en España, que aglutinan una nutrida oferta de cursos de portugués. En lo referente al examen PLE, existen 23 emplazamientos distintos para realizarlo.


Chino y Japonés


El chino mandarín es, en la actualidad, la lengua que cuenta con mayor número de hablantes: cerca de 1.000 millones de personas. Consciente del creciente interés que despierta la lengua y cultura china, fundamentalmente el mandarín, el Gobierno chino está implementando decididas acciones para la difusión y enseñanza por todo el mundo. Entre ellas, destaca la creación del Instituto Confucio, el equivalente asiático de nuestro Instituto Cervantes, que China desea llevar a un centenar de países, entre ellos España, México, Argentina, Brasil, Chile y Perú. La primera sucursal del Instituto Confucio, cuya sede se encuentra en Beijing, abrió sus puertas en un país vecino, Corea del Sur en el año 2004. Los objetivos del Instituto Confucio son la enseñanza del chino, la capacitación de profesores de este idioma, la realización de exámenes de chino para otorgar la correspondiente titulación, la enseñanza de asignaturas de expediente académico de chino correspondientes a las de los centros docentes de China, la difusión de la cultura de ese país y un largo etcétera.


En línea con el aprendizaje de este idioma, se ha establecido el Examen de Nivel de Chino (HSK o Hanyu Shuiping Kaoshi), diseñado para determinar el nivel de chino como lengua no materna. El organismo encargado de la planificación y organización de estas pruebas es el Centro de Exámenes de Nivel de Chino de la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing. Los exámenes se convocan entre una y dos veces por año, tanto dentro como fuera de China, en este último caso, en 29 centros repartidos a lo largo de 16 países, entre ellos Japón, Australia, Singapur, Canadá, República de Corea, Alemania, Francia o Gran Bretaña, entre otros. El HSK, como cualquier otra titulación de idiomas (DELE para el español o DELF para el francés, por ejemplo), se divide en varios niveles y además de acreditar el grado de conocimiento de la lengua, están reconocidos por las instituciones y empresas que piden dominio del chino a la hora de la contratación.


Pero, ¿qué es lo que hay que hacer para aprender chino? Evidentemente lo más eficaz será ir a China y lo cierto es que ya empezamos a encontrar oferta de centros que desde España organizan inmersiones lingüísticas en sus ciudades más señaladas. Con todo, dada la dificultad que entraña aprender este idioma, lo aconsejable sería ir adquiriendo algunos rudimentos del idioma antes de la partida, lo cual es posible tanto en Madrid como en Barcelona gracias a los centros Paraninfo y BEEI.


Tampoco falta en el mundo personas interesadas en la lengua y rica cultura del país nipón. Para los no nativos que deciden profundizar en el japonés, existe asimismo un examen oficial denominado ‘Noryoku Shiken’, o Japanese-Language Proficiency Test en su acepción inglesa. Este examen puede prepararse en el ya citado centro barcelonés BEEI que, de hecho, dispone de un curso específico. Pero como el chino, el que de verdad quiera aprender con fluidez el idioma tendrá que plantearse seriamente una inmersión lingüística en Japón, la cual es posible organizarse desde nuestro país.