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Los buenos propósitos de la Educación en España para 2010

España no ha hecho los deberes. El año en que nuestro país asume la presidencia europea, los resultados en educación no pueden ser más desalentadores. Seguimos a la cola en comprensión lectora de nuestros alumnos, la tasa de abandono escolar está cad

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de Los buenos propósitos de la Educación en España para 2010
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Del mismo modo que quien se propone, a partir del día 1 de enero, dejar de fumar, ir al gimnasio, ayudar a los más desfavorecidos… y en definitiva, ser mejor persona, la Educación,  o al menos quien articula y ejecuta nuestro sistema educativo, también se ha propuesto dejar el tabaco, o lo que es lo mismo, alcanzar los objetivos propuestos en Lisboa en materia de Educación, superar esas deficiencias crónicas que padece y salir de una vez de esta especie de fallo multiorgánico en el que está sumida la Educación española.


En los últimos 25 años España ha tenido cuatro leyes orgánicas de educación: LODE, LOGSE, LOCE y LOE. La falta de voluntad política ha hecho que cada nueva ley fuera una mera revancha contra la norma que la precedía. Y no habría nada en contra de tales cambios si los resultados avalaran dichas políticas puestas en práctica, pero en realidad España no despunta por sus buenos resultados en materia de de educación. El último informe de la Comisión sobre los avances hacia los objetivos de Lisboa en el ámbito de la educación y la formación: indicadores y puntos de referencia 2009 reveló un no muy buen estado en cuanto al cumplimiento de dichos retos que los Veintisiete se marcaron en Lisboa. España sigue a la cola de comprensión lectora respecto a Europa, la tasa de abandono escolar ha aumentado en los últimos diez y años y ya duplica la media de la Unión, y el número de alumnos que finaliza Secundaria sólo llega al 60%. Estos son sólo algunos de los numerosos síntomas que padece el sistema; y pese a que los valores que se miden para evaluar la calidad de la educación no son nuevos, los porcentajes resultan, para algunos, cada vez más preocupantes.


El pasado septiembre, el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, anunciaba el inicio de conversaciones con el principal partido de la oposición como primer paso para llegar a un gran acuerdo por la educación entre todos los partidos políticos y agentes sociales implicados, con un claro objetivo: dar estabilidad al sistema educativo español y dejar este asunto al margen de los vaivenes políticos. Para despedir el año, Gabilondo anunció la viabilidad de ese pacto, después de varios meses de conversaciones con todos los actores implicados, pero este acuerdo supone iniciar unos  trámites que desemboquen en lo que algunos representantes de los diferentes agentes sociales llaman modernización de la educación.


En una entrevista que Mariano Rajoy concedió el pasado lunes 11 de enero a la Cadena SER, a la respuesta de si habrá pacto educativo, el presidente del Partido Popular aseguró que para que haya pacto, “este requiere de contenidos y hay cuatro o cinco cosas que son importantes”. Por su parte destacó como principal objetivo a combatir el fracaso escolar “que es evidente” y aseguró que “la prioridad siempre es la calidad de la educación”.


Una enseñanza diferente


Carlos López, secretario estatal de FETE-UGT, califica el año que acaba de comenzar de referente en materia de educación. De todos los parámetros –asegura- el más preocupante es el del abandono escolar. “El problema que tiene el sistema educativo es que hay un 30% que abandona la formación y no continúa en ninguna de las etapas educativas. Todos los demás, hay que contextualizarlos. No son buenos, hay que modificar las leyes, pero no son alarmantes”. Para ello, López apunta a la remodelación de las enseñanzas postobligatorias como paso previo fundamental y apunta a la implantación de un bachillerato de tres años. Idea que comparte Juan Antonio Gómez Trinidad, portavoz de Educación del Partido Popular en el Congreso, quien opina que sería una medida que pondría a España en la línea de algunos países europeos.


Pedro Rascón Macías, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres de Alumnos (CEAPA), huye de la idea de arreglar la situación en que se encuentra el sistema educativo español sólo por la vía legislativa. “Ya se ha visto que no funciona, y que por mucha ley que haya, luego hay aspectos de la misma que no se cumplen, como es la evaluación continua”. Está convencido de que urge no tanto un cambio de ley como un proceso de remodelación del sistema: “Modernizar la educación, acabar con una forma de enseñanza decimonónica y, por supuesto, hacer frente a los asuntos más candentes de nuestro sistema, como el abandono escolar y conseguir una mayor titulación en las etapas postobligatorias. Pero es fundamental un cambio en el concepto educativo, eso es lo que sí hará que el sistema cambie”.  Para eso, Rascón apunta a la formación del profesorado como punto de partida, en la que –asegura- se han hecho avances, pero no los suficientes. “Deben cambiar el chip, no se puede enseñar en Secundaria los contenidos de siempre, cuando es otro tipo de educación lo que se está demandando”.


En los últimos años se viene hablando mucho de la figura del profesor y de su capacidad para liderar y encauzar correctamente la educación de sus alumnos, se ha llegado a regular por ley la autoridad que el profesor que debe imponer en clase. Carlos López no duda cuando asegura que junto a la estabilidad legislativa, el otro pilar clave es el del reconocimiento de la profesión de docente, y ya no tanto por parte de los alumnos, que también, si no por parte de la sociedad en general. Es decir, en España a un profesor nada más se le reconoce su trabajo, económicamente, según vaya cumpliendo trienios y sexenios. No existe ningún sistema de méritos que reconozca el trabajo realizado por el maestro, si lo hizo bien o si lo hizo mal. Así mismo, cree necesario valorar en su justa medida lo que da de sí la vida laboral del docente. Es decir, permitir que a partir de los 60 un profesor pueda retirarse si así lo desea de la enseñanza es un derecho que debería reconocerse, ya no sólo a los profesores, sino también a los alumnos. López asegura que, “en muchas ocasiones, cuando el profesor llega a cierta edad, deja de conectar con los alumnos de la misma manera que lo hacía antes, y en la profesión hay mucho trabajo por hacer fuera de las aulas, por lo que aquellos profesores que llegaran a los 60 podrían pasar a realizar otro tipo de trabajo” y dejar paso a las nuevas generaciones. Por otra parte, y tal y como denuncia Pedro Rascón, la educación Secundaria se ha nutrido de profesores que “no tienen ni idea, porque nadie les ha capacitado para enseñar. Además, el profesor ya no puede ser un mero trasmisor de conocimientos. No sólo se produce un cambio brusco entre primaria y secundaria, sino que además están en una edad difícil”. Deben saber mediar y aconsejar, educar en valores y en los diferentes aspectos de la vida. Un primer paso para profesionalizar la labor de aquellos que sin haber tenido intención de dedicarse a la docencia han terminado dando clases a chavales de Secundaria ha sido la conversión del Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP) a un nuevo Master en Formación del Profesorado como dicta el Plan Bolonia.


A este respecto, Juan Antonio Gómez Trinidad, portavoz de Educación en el Congreso, asegura que habrá que ver si esta adaptación cumple las expectativas que se han puesto en ella. Pero sobre todo incide en que para conseguir una buena formación del profesorado es muy importante la coordinación y la creación de vínculos entre la enseñanza no universitaria y la universidad. “El único vínculo o punto de unión existente entre ambas etapas educativas es la Selectividad. Sin embargo, la Educación Secundaria tiene que poder decirle a la Universitaria si está formando bien a los docentes y que tanto una como la otra se rindan cuentas”.


 


Otro contexto laboral


Rosario Romera Ayllón, miembro del Consejo Social de la Universidad Carlos III, también apunta a Educación Secundaria como la etapa donde se concentran los problemas de consecuencias más graves en cuanto a incumplimiento de objetivos de Educación en España. Asegura que el incremento de las tasas de abandono y de fracaso escolar en Secundaria no sugieren más que “el tipo de enseñanza que se imparte, en contenidos y métodos, no es acorde con los intereses y motivación de la población estudiantil, lo que sí sucede en otros países de nuestro entorno, y que necesariamente debe cambiar en nuestro país”. Por otra parte, para Rosario Romera, el incremento del abandono escolar en 2008, que casi uno de cada tres estudiantes de enseñanza  Secundaria no llegara a concluir sus estudios, supone una perspectiva de futuro en cuanto a la formación y cualificación de la población que condena a España a una posición muy inferior en competitividad respecto a otros países de su entorno: “Como ciudadanos debemos ser conscientes de que otro uso de los fondos públicos en Educación con mejores resultados es posible y de que se trata de un problema nacional que, por tanto, debe dar el salto al escenario político nacional, por lo que un pacto por la Educación se hace imprescindible”.


Tan imprescindible como aceptar que un contexto de crisis como el que ahora acaece ha cambiado las expectativas de muchos jóvenes. Durante más de una década ha imperado la ley del mínimo esfuerzo. No es de extrañar, conseguir un porvenir fructífero era más sencillo al abandonar los estudios que dedicando cinco años a formarse en la enseñanza superior para luego conseguir un puesto de trabajo. Pero el contexto social y laboral ha cambiado, ya no se consigue trabajo fácilmente, y la situación actual augura que, cuando pase, nada será igual.


Por ello se hace necesario inculcar a los jóvenes de hoy que sin una buena formación y especialización será complicado conseguir un trabajo, y este proceso debe realizarse en la educación obligatoria. Para ello es vital dicha reforma de la etapa inmediatamente posterior a la enseñanza secundaria, que se adapten a la realidad de mercado y a las necesidades de los estudiantes, que busquen una mayor especialización y la movilidad entre las diferentes etapas educativas sea una realidad.


Todos los especialistas consultados coinciden en que este año también debe ser el del relanzamiento de la Formación Profesional. Carlos López cree absolutamente necesario “flexibilizar esta opción educativa para que el alumno se encuentre más cómodo, que sea más sencillo el paso del grado medio al superior. Que la oferta educativa se adapte a las necesidades del entorno laboral y que exista una mayor vinculación con las empresas”. Además, según el secretario estatal de FETE-UGT, idear becas específicas para FP y crear convenios de formación en centros de trabajo en países europeos son elementos que harían que el alumno se decantara por matricularse en una FP, en vez de abandonar por completo la educación. También la accesibilidad desde la formación profesional a la universidad es algo que no se puede obviar; el paso de un alumno de un grado superior de FP a un grado universitario debería conllevar, incluso, la convalidación de algunas asignaturas. Cambios y modificaciones incluidas en la Ley de Economía Sostenible que desarrolla el Gobierno y que sindicatos y asociaciones de padres de alumnos consideran que recoge de manera adecuada.


Ante tan ambiciosos proyectos, debería acompañarle un presupuesto igual de ambicioso. Sin embargo, la partida destinada a Educación en España, un 4,27% del PIB, está un punto por debajo de la media europea y lejos de presupuestos como el de Finlandia que destina algo más de un 8%. Desde FETE-UGT consideran que la legislación que tenemos en España, en general, es buena, pero esta sólo se concretará en un buen rendimiento escolar si los presupuestos son adecuados. “Durante los últimos cuatro años el presupuesto destinado a Educación ha ido en aumento, pero nos queda mucho para llegar a la media europea. Le pedimos al Gobierno que siga avanzando en el tema presupuestario para acometer la cualificación de los ciudadanos”.


Niños, ¿qué hacemos con el ordenador?


Para ponernos a la altura de la media europea debemos superar, al menos, dos elementos básicos: los idiomas y las nuevas tecnologías. La puesta en marcha este año del proyecto Escuela 2.0 supuso la digitalización de más de 14.000 aulas, dotando a 400.000 alumnos y 20.000 profesores de un ordenador; un paso importante, sin duda, para completar la implantación de las nuevas tecnologías en España. Sin embargo, educar con un ordenador conlleva algo más que el mero hecho de que el material escolar esté en formato digital.


FETE-UGT considera fundamental, antes de poner los ordenadores, formar a los docentes para utilizarlos. “Hemos solicitado un plan de formación para los profesores. Todos conocen los elementos básicos, pero deben aprender a usarlo desde el punto de vista adecuado. Si no forman al profesorado no se va a sacar al rendimiento”. De hecho, Carlos López denuncia que ese plan formativo no ha llegado todavía y exige al Gobierno la responsabilidad de liderar este proyecto, al menos, a la hora de formar al cuerpo docente.


Con respecto a los idiomas, las estadísticas arrojan datos que demuestran que en España la gran mayoría se quedan en el What’s your name? y en el Where are you from?, siendo sólo un cuarto de los españoles los que pueden decir que hablan inglés; mientras, en Europa el porcentaje alcanza el 50%. Es evidente que el remedio pasa por implantar políticas lingüísticas en todas las etapas educativas. Y si ya el inglés ocupa un lugar importante entre los escolares de Primaria, Carlos López apuesta por que “una filosofía como la de las becas Erasmus se trasladara a los años de Bachillerato, estableciendo programas muy coordinados entre los institutos de aquí y los de ahí”.


 


[Retos en la Universidad y en la investigación para 2010]


 


 

¿Se sigue sin saber que es Bolonia?


Tras el Bachillerato, y si ya se ha desestimado la opción de estudiar Formación Profesional, llega la universidad. Tras unos meses de adaptación al Plan Bolonia profesores, tanto profesores como alumnos deben acomodarse a la nueva situación, tal y como apunta Rosario Romera, miembro del Consejo Social de la Universidad Carlos III de Madrid. Desde el punto de vista del estudiante, este necesita ser informado sobre su papel activo en este modelo de forma que se sienta comprometido, ya que supone una importante mejora para él. Sobre el punto de vista del profesor, la clave está en no sólo dar información, sino recursos adicionales para la adaptación de sus enseñanzas, sus materiales, sus diseños curriculares, la adaptación de los espacios físicos adecuados a este tipo de enseñanza.


Romera opina que los dos grandes retos a los que se enfrenta la universidad este año que acaba de comenzar son, por un lado, incrementar el grado de competitividad entre universidades, primando la calidad y la excelencia y recompensando por ello, y por otro, dar mayor capacidad de autogobierno a las universidades. “Hay que pensar que sin recursos adicionales algunas universidades no van a poder llevar a cabo una adaptación adecuada en tiempo y forma. A mi modo de ver hay universidades modernas, más pequeñas, que están muy cerca de un tipo de enseñanza más personalizada, con más facilidad para evaluar el trabajo del estudiante a lo largo del periodo escolar. Esto significa más cerca del modelo Bolonia, que algunas otras universidades más tradicionales, más grandes  y, por tanto, más diversas”.


Carlos López ve Bolonia como la gran oportunidad que tiene la enseñanza Superior para reinventarse. Simplemente advierte el fracaso si no hay una metodología en las aulas: “Es otra forma de enseñar, otra forma de impartir clases. El gran error sería haber implantado el mismo plan de estudios pero en menos años”. Romera advierte de que no todas las universidades están igual de próximas al modelo Bolonia. “La respuesta [a la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior] ha sido muy variable dependiendo de las universidades. Casi todas han impartido formación sobre el modelo Bolonia, adaptaciones curriculares, desarrollo de tutorías, nuevas tecnologías… etc. Es un modelo que para algunas universidades puede representar un gran cambio que necesitará de tiempo de rodaje para que sea totalmente efectivo”, apunta.


Pero Bolonia no es la solución para todos los males de la universidad. Entre los muchos retos que le quedan a España por cumplir, el de aumentar el número de alumnos licenciados en ciencias y tecnología es el único que ha cumplido. Pero no es oro todo lo que reluce. La poca estabilidad laboral y una vida como investigador en precario es lo que les espera a los estudiantes en España una vez acaban el grado y deciden dedicarse a la investigación. La Ley de la Ciencia y el Estatuto del Personal Docente e Investigador serán las llaves que, tal vez, cambien el futuro de los investigadores.


A pesar de que la investigación en los campos de Ciencias y Tecnología ha experimentado en España un despegue notable en los últimos 15 años, por ejemplo en Matemáticas se ha triplicado la producción científica, Rosario Romera considera que la precariedad con la que se viene realizando esta investigación “debe tocar a su fin”, y arbitrar una carrera del investigador es, entre otras, una medida absolutamente necesaria. Además, “la mayor fuente de investigación en España es, sin duda, la universidad y sus investigadores son los profesores, que en su categoría de permanentes pertenecen a los llamados Cuerpos Docentes. Con este anacronismo quiero ilustrar la falta de reflejo de la actividad investigadora en favor de la actividad docente en cuanto a la regulación de la actividad profesional universitaria. Claramente el estatuto del PDI debe regular la actividad investigadora en términos de una actividad profesional al uso de la mayoría de los países europeos”.


Rascón, presidente de CEAPA, asegura que la situación en la que vive la investigación está enquistada: “Hay que poner medios para que se pueda investigar. Está claro que España se está convirtiendo en un país de servicios, la era de la industrialización ha pasado, y por eso necesitamos personal muy especializado”. Desde luego, como señala CCOO, para mejorar los niveles y situación de la investigación en España es imprescindible mejorar las condiciones laborales del personal investigador, equiparándolas en todos los aspectos a cualquier otra relación laboral y poniendo coto a la actual precariedad. No se puede construir un sistema basado en la calidad, la investigación y la innovación a partir de la precariedad y sobreexplotación de los trabajadores e investigadores que deben generarlo. Sin embargo, dentro de los Presupuestos, el apartado de I+D+i recibirá en 2010 un 3,1% menos que en el año anterior.


Para rizar el rizo, no hay que olvidar el largo camino que queda por recorrer cuando pasamos a hablar de la presencia de la mujer dentro de las carreras técnicas.  Una encuesta publicada en marzo del año pasado por la Universidad de Cornell en Estados Unidos revelaba que las mujeres prefieren no elegir carreras técnicas porque prefieren disponer de cierta flexibilidad en el futuro para poder tener niños y criarlos.


Una de las conclusiones que arrojaba el estudio era “una de las principales razones por las que las mujeres no están muy presentes ni en campos relacionados con cálculos matemáticos ni con altos puestos directivos en la mayoría de segmentos es porque la mayoría de las mujeres eligen tener hijos, y el momento de tenerlos normalmente coincide con los periodos más importantes también a nivel profesional”. Nada nuevo, seguro, para ese 30% de estudiantes de carreras técnicas que representan las mujeres. Rosario Romera cree imprescindible, para eliminar el efecto del techo de cristal, así como toda situación que rompa principios de igualdad, que la idea de corresponsabilidad, preferible a conciliación, impregne esta Ley de la Ciencia, y sea también común al resto de las disposiciones normativas que afecten al ejercicio profesional, como por ejemplo el estatuto del PDI. Se trata de legislar teniendo presente la flexibilidad que posibilite incluir medidas especiales para la maternidad/paternidad y que sean accesibles a madres y padres indistintamente. “Tener un hijo es un compromiso familiar –añade Carlos López, de FETE-UGT- y por tanto hay que dar una serie de ventajas para seguir avanzando en ese tema”. Propone que la conciliación se incluya en la negociación colectiva, y que se flexibilice el horario laboral o la necesidad de la presencia física en el puesto de trabajo.


En definitiva, serán necesarias horas de diálogo y consenso, de que ambas partes cedan en sus posiciones para que el pacto no quede en agua de borrajas. Sin embargo, el camino será difícil. La confrontación constante que han venido manteniendo los principales partidos políticos no augura un clima favorable para la consecución de un acuerdo entre todos. Ahora, sólo queda que esos buenos propósitos que se cumplan. ¿Pero estamos convencidos de que realmente queremos dejar de fumar?


 


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