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La OCDE escudriña la educación en los países más ricos

El informe recientemente publicado por la OCDE “Education at a glance 2005” ofrece interesante información sobre indicadores considerados clave en los sistemas educativos de los países analizados.

Publicado en Histórico Reportajes
Foto de La OCDE escudriña la educación en los países más ricos

Una mirada a la educación en 2005. Este el título de la última entrega del estudio que periódicamente realiza la OCDE sobre el funcionamiento del sistema educativo en los treinta países integrados en esta organización internacional. Los resultados, además de interesantes, son muy reveladores y ofrecen una visión comparativa de la situación en los distintos Estados, incluido España.


 


Así, por ejemplo, en el informe aparece reflejada la evolución experimentada en nuestro país en referencia al gasto por alumno no universitario, cifrada en un 30% entre 1995 y 2002. Un gasto que, a pesar de todo, aún es sensiblemente inferior al de la media de OCDE, ya que mientras en España se sitúa en los 4.900 euros por alumno y año, el promedio de la primera asciende hasta los 6.100 y en algunos países, como Suiza o Estados Unidos, alcanza los 9.400 euros. Entre los que aumentaron dicho gasto en igual proporción (30%) se encuentran Australia, Grecia, Irlanda, Holanda, Polonia, Portugal y Turquía. Otro tanto ocurre en la educación terciaria, donde el incremento de gasto por alumno en España incluso superó los 30 puntos mencionados, algo que también sucedió en Grecia, Suiza y Turquía. Pero la evolución, evidentemente, no es igual en todos los países. El gasto en educación terciaria, por ejemplo, ha descendido por encima del 10% en República Checa, Polonia y Eslovaquia, cuyo ritmo de gasto no ha crecido en la misma proporción que el número de alumnos.


 


En cuanto a la procedencia de la financiación, en la educación terciaria los datos varían enormemente, pasando del 4% de origen privado en Dinamarca, Finlandia o Grecia a más del 80% en Corea. La participación privada, además, se ha incrementado en más del 5% en Australia, México, Portugal, República Eslovaca, Turquía y Reino Unido en el periodo 1995-2002. No ocurre así en primaria y secundaria, donde las proporciones de participación financiera de instituciones públicas y privadas se ha mantenido, con más de un 90% de financiación procedente de las arcas públicas en los países de la OCDE. Como nota interesante, se advierte que los subsidios públicos se dan con mayor frecuencia en aquellos sistemas en que los alumnos asumen una parte del coste educacional. En el caso español, mencionar que el montante dedicado a  programas de becas, que asciende al 8%, supone algo menos de la mitad de los 17 puntos porcentuales medios del conjunto de la OCDE.


 


Otro de los aspectos analizados en el estudio es el grado de consecución de titulaciones de bachillerato y en esta faceta, lo cierto es que España no sale muy bien parada. Con un 33% de alumnos que no superan el bachillerato, nuestro país se sitúa en el antepenúltimo puesto de los miembros de la OCDE, sólo superada por Turquía, Eslovaquia y México. En el conjunto de países integrantes de la organización, la media de no consecución es del 21%, es decir, 12 puntos inferior a la española.


 


No menos preocupante resulta la menor duración de los estudios cursados por los jóvenes españoles, ya que si en las naciones observadas el tiempo medio de permanencia es de 12 años, es decir, los necesarios para obtener el título de bachillerato, en nuestro caso dicho plazo se reduce hasta los 10,5. En general, las perspectivas actuales en cuanto a duración de los periodos de enseñanza se han incrementado considerablemente. Concluye el estudio que, en la actualidad, la expectativa de estudio de un niño de cinco años es de 16 a 21 años a lo largo de su vida. En lo referente a educación terciaria, la mayoría de jóvenes (53% de media) de mantenerse las presentes pautas, cursarán algún tipo de estudio universitario o equivalente. No parece, sin embargo, que ello vaya a aportar al caso español un gran valor añadido: el nuestro es el único país, según el informe, en el que obtener una titulación universitaria no incrementa las posibilidades de encontrar trabajo. Siguiendo con el porcentaje de expectativas en la educación terciaria, mencionar que en algunos países como Australia, Finlandia, Hungría, Islandia, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia y Suecia, el porcentaje de alumnos que previsiblemente recibirán formación universitaria se eleva hasta los 60 puntos porcentuales.


 


La profesión docente ha sido asimismo objeto de análisis en el estudio y parece que, también aquí, las condiciones varían considerablemente según el país de que se trate. Tanto es así, que en algunos de ellos los salarios de los profesores llegan incluso a duplicar los de otras naciones. En España, los sueldos de los docentes de secundaria con más de 15 años de experiencia se sitúan alrededor de los 32.600 euros anuales, una cifra intermedia, sobre todo comparada con los países de menores salarios como la República Checa, donde éstos no alcanzan los 6.500 euros. En el conjunto de la OCDE la retribución media por hora trabajada de los docentes de secundaria es un 40% superior a la de los profesores de primaria. Aún así, se advierten importantes diferencias según la ubicación del profesorado: mientras que en Nueva Zelanda, Polonia, Eslovaquia y Estados Unidos la diferencia es inferior al 5%, en Holanda y España llega nada menos que al 80%.


 


El tiempo que estos profesionales dedican al ejercicio de su labor docente es otra de las variables que ha sido objeto de análisis y también aquí se perciben disparidades en función de las entornos nacionales. En el ámbito de secundaria (lower secondary education) los profesores españoles se incluyen entre los que menos tiempo dedican, con algo menos de 600 horas anuales, seguidos de Corea, Hungría y Japón. Una cifra algo inferior a la media de la OCDE, situada en 701 horas al año, y muy alejada de las más de 1.000 horas impartidas por los docentes de México o Estados Unidos, o las superiores a 900 de Nueva Zelanda. Por lo que respecta a la educación primaria, la media anual de horas impartidas en la enseñanza pública ronda la 795 horas, a medio camino entre las 650 horas de Dinamarca, Japón, Polonia o Turquía y las 1.139 de Estados Unidos. También la normativa reguladora del tiempo de enseñanza requerido a los profesores ofrece diferencias según el país; mientras que en unos se establece la obligación de trabajar un determinado número de horas, en otros dicho tiempo se mide por el número de lecciones impartidas a la semana.


 


 


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Enlaces de interés:


 


Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE)


 


Education at a Glance 2005


 


 


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