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La Fundación BBVA estudia a los universitarios españoles

Según un estudio realizado por la Fundación BBVA, los universitarios españoles están satisfechos con la carrera que cursan, la universidad en la que estudian, el nivel del profesorado o con la adaptación de los estudios al Espacio Europeo de Educació

Publicado en Histórico Reportajes
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La Fundación BBVA ha presentado recientemente los resultados de su “Estudio sobre los universitarios españoles”, basado en una amplia encuesta sobre la visión que tienen en la actualidad los estudiantes respecto a sus carreras y perspectivas de futuro, tanto en lo que se refiere a su vida en general como a su faceta profesional.


 


La información empírica de este estudio, diseñado y analizado por la Unidad de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Fundación BBVA, se ha desarrollado a través de 3.000 entrevistas personales realizadas a estudiantes matriculados en estudios de segundo ciclo, así como a alumnos que cursan los dos últimos años de carrera en centros públicos y privados de toda España. Para la obtención de los resultados finales, los investigadores han fundamentado su análisis en torno a cuatro dimensiones: visión y conducta en la universidad; vida personal y planes de futuro; valores y creencias y, por último, política y temas de nuestra época.


 


Así, una de las principales conclusiones que se extraen del estudio, es que los estudiantes universitarios expresan un alto nivel de satisfacción con la carrera que están cursando, con una media de 6.9 en una escala de 0 a 10. Este alto nivel de satisfacción con la carrera, puede vincularse a una elección basada principalmente en factores vocacionales, ya que el 67% de los consultados señala que decidió matricularse en esa carrera en primer lugar porque “era la que más le gustaba”.


 


Resulta llamativo en este sentido que al 36% de los alumnos encuestados les gustaría dedicarse a la investigación científica, a pesar de las trabas e impedimentos que tradicionalmente se han detectado en este campo de la universidad española, así como de los pocos estímulos que los alumnos reciben para ello por parte de los profesores y de la propia Universidad.


 


Por otra parte, los estudiantes también expresan una elevada satisfacción con la universidad en la que estudian, en este caso con una puntuación de 6.5 en una escala también de 0 a 10. No obstante, la elección sobre esta consulta ha estado algo más basada en aspectos pragmáticos que en el prestigio académico, que no resulta aún un elemento decisivo en la elección del centro. Así, en el conjunto de los estudiantes, el principal motivo de elección de la universidad es la cercanía (43%), y en segundo lugar, el prestigio y el reconocimiento académico de la institución (31% de respuestas sumando ambos motivos). 


 


Sin embargo, también tienen cabida datos negativos en este apartado. Y es que la satisfacción general con la experiencia universitaria convive con la percepción de que la Universidad no prepara adecuadamente a los estudiantes para la vida profesional, ya que así lo estima al menos el 53% de los alumnos encuestados. No obstante, la percepción en este aspecto varía según el tipo de centro al que pertenecen los alumnos, ya que los que estudian en centros privados sí entienden que su universidad los prepara de forma efectiva para la vida profesional, al contrario que los estudiantes de universidades públicas. 


 


En lo que atañe a los hábitos de estudio, los resultados indican que los universitarios dedican 20 horas semanales a actividades académicas, de las que 15 corresponden a la formación teórica y 5 a la práctica. Además, invierten otras 13 horas en estudiar fuera de las aulas, mientras que el esfuerzo académico varía significativamente de una rama de conocimiento a otra: los estudiantes de carreras técnicas y de ciencias de la salud, que soportan mayor carga lectiva que el resto, dedican un total de 40 horas semanales a asistir a clase y estudiar frente a las 33 de media que se da en el resto de disciplinas.


 


Otro aspecto a destacar es la valoración que hacen los propios alumnos de sus profesores, que en este caso también es positiva, especialmente respecto al dominio y actualización de la materia que imparten (7.1), capacidad de investigación (6.4) y claridad y accesibilidad para los estudiantes (6.4). En cambio, y paradójicamente, éstos no eligen mayoritariamente a los docentes por su capacidad y preparación, sino por la conveniencia en el horario de clases. 


 


Espacio europeo universitario


 


Por otra parte, cuando los autores del estudio preguntaron a los alumnos sobre la comparación de la Universidad española respecto a otras instituciones académicas europeas, observaron un alto grado de desconocimiento en este tema. Un 44% de los encuestados consideran equiparables las universidades españolas con las europeas por un 36% que opina lo contrario, mientras que el 20% no puede pronunciarse al respecto.


 


Asimismo, un alto porcentaje de los estudiantes no es capaz de emitir una opinión a la hora de comparar diferentes aspectos de la calidad de las universidades españolas y europeas, como la preparación de los profesores, la formación teórica, las bibliotecas, la calidad de la investigación entre los docentes o la bolsa de trabajo y servicios de orientación profesional, entre otros. No obstante, quienes sí tienen una opinión formada al respecto, señalan la ventaja de las europeas sobre las españolas especialmente en cuanto a los recursos y servicios sobre formación práctica, o los destinados a la investigación, no así en la formación teórica.


 


Llama también la atención en este sentido, que sólo algo más de la mitad de los alumnos entrevistados (54,4%) ha oído hablar del Espacio Universitario Europeo, aunque el porcentaje de conocimiento ha crecido ostensiblemente respecto al año pasado, en el que tan sólo afirmaron saber de su existencia el 31,3%. Aún así, los estudiantes españoles están mayoritariamente de acuerdo con el Espacio Universitario Europeo en aspectos como la equiparación del sistema de títulos, el aumento de la flexibilidad en la elección de asignaturas o la definición de los créditos de estudios a partir del número de horas de estudio y de clase, pero las opiniones están divididas al 50% en cuanto a que todas las licenciaturas tengan una duración de 3 y 4 años.


 



 


Vida personal


 


Los estudiantes universitarios no sólo están satisfechos con su vida académica, sino también con su vida personal en general. Esta valoración tan favorable de su presente y futuro se corresponde con niveles de satisfacción muy altos en los diferentes aspectos de su vida: amistades, familia, relaciones de pareja y estado de salud.


 


La gran mayoría de los estudiantes desea formar una pareja estable y una amplia mayoría querría tener hijos. Asimismo, son flexibles respecto a las vías de emancipación y formación de una familia. El matrimonio, ya sea civil o religioso, es una opción preferente entre los universitarios, aunque pierde cierta relevancia como institución y una amplia mayoría no cree que para ser feliz sea necesario casarse.


 


En cuanto a los planes de futuro una vez finalizados los estudios, el 50% de los universitarios proyecta sólo trabajar y un 17% únicamente estudiar, mientras que un 24% cree que compatibilizará ambas actividades.


 


Los estudiantes consultados también son positivos respecto a la posibilidad de buscar y encontrar un trabajo afín a su carrera al acabar sus estudios. En una escala de 0 a 10, la media en el conjunto de estudiantes es de 6.3.


 


Intereses y estilos de vida


 


Los intereses de los estudiantes abarcan campos que van desde los temas de medio ambiente hasta los relacionados con la política o la tecnología. En todos los casos, la media de interés en diferentes temas expresada en una escala de 0 a 10 es cercana o supera los 6 puntos. En este contexto de alto interés, los asuntos de ecología, los temas internacionales, y los temas de ciencia y de tecnología se sitúan en la parte más alta del mapa de intereses.


 


Respecto a sus ocupaciones durante su tiempo libre, siete de cada diez van al cine, la mayoría va con cierta asiduidad a conciertos de música pop-rock y a exposiciones de arte. Sin embargo, las obras de teatro, los musicales o los conciertos de música clásica atraen a un porcentaje menor de estudiantes.


 


La realización de actividades vinculadas a la ciencia, la tecnología y el medio ambiente es limitada, con la excepción de las excursiones a la naturaleza. Un porcentaje relativamente bajo ha ido en el último año a un museo o exposición de ciencia y tecnología, a un zoológico o a un planetario. Además de la dedicación a sus estudios, uno de cada dos universitarios entrena o practica algún deporte, mientras uno de cada cuatro estudia un idioma.


 


En el marco del análisis de los estilos de vida, el estudio de la Fundación BBVA ha querido examinar otro tipo de hábitos, identificados en general como factores de riesgo, como el tabaco y el alcohol. Más de un tercio de los universitarios fuma en la actualidad: un 29% lo hace diariamente y un 5% con menor frecuencia, consumiendo en conjunto una media de 10 cigarrillos al día. La mayoría de los estudiantes apoya la restricción de fumar en lugares públicos y está de acuerdo con los perjuicios que el consumo de tabaco tiene sobre la salud, aunque hay más división respecto a “que se prohíba fumar en todos los bares, discotecas y restaurantes” (5.4).


 


Frente al tabaco, el consumo de bebidas alcohólicas resulta un hábito mucho más generalizado entre los estudiantes: 9 de cada 10 declara que, aunque sea esporádicamente, consume bebidas con alcohol, siendo para el 61% un hábito del fin de semana.


 


En otro sentido, las respuestas relativas a la justificación de una serie de comportamientos privados, revelan la existencia de un área en la que las normas legales y sociales se encuentran desalineadas: copiar música  o comprar ropa de imitación son conductas socialmente aceptables para la mayoría de los jóvenes. Sin embargo, el rechazo es claro hacia comportamientos que constituyen delitos sancionados por la ley y para los que la repulsa o censura social es contundente: sólo un 7% justifica el consumo de cocaína y apenas un 5% hace lo propio respecto a la conducción bajo los efectos del alcohol.


 


Alejados de los partidos políticos y de las formas de participación política tradicionales, los estudiantes expresan un bajo nivel de confianza hacia los políticos (3.5 en una escala de 0 a 10) y participan en el espacio público a través de otros mecanismos, ya que durante el último año un 42% ha participado en una campaña de recogida de firmas y un 40% en manifestaciones.   


 


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Más información:


 


Fundación BBVA


 


“Estudio sobre los universitarios españoles”


 


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