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La formación ocupacional, un paso necesario para mejorar el mercado de trabajo

A mes de octubre de 2009, las oficinas de empleo siguen echando humo y los desempleados siguen siendo muchos. De los que se acercan a cualquier oficina de empleo, una gran parte lo hace para informarse sobre los cursos para desempleados, pero a veces

Publicado en Histórico Reportajes
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Estudiantes-grado-INE

Tras el tirón del verano, las colas de trabajadores en paro vuelven a formarse a las puertas de las oficinas de empleo. Muchos desempleados y otros muchos trabajadores ocupados optan por estudiar alguno de los cursos que ofrecen el Servicio Público de Empleo o los diferentes sindicatos y asociaciones que se dedican a la formación. Una enseñanza que ha experimentado un cambio en los últimos años, para adaptarse a las necesidades de un mercado laboral muy dinámico.


 


Sin embargo, la rigidez que imprime el hecho de ser cursos subvencionados con fondos públicos hace que no se adapten por completo a la realidad que se vive en la calle. Además, pese a la promoción que se realiza de los mismos muchos ciudadanos no conocen cuál es la oferta real existente.


 


Uno de los mayores problemas que hay en la actualidad con la formación para el empleo es la falta de flexibilidad para adaptarse a los cambios que está experimentando el mercado laboral en España.


 


Con un panorama que acumula casi 13.000 ERES (Expedientes de Regulación de Empleo) en lo que llevamos del año y que ha obligado a muchos trabajadores a reinventarse laboralmente, las instituciones públicas y sindicales encargadas de este tipo de enseñanza ven un obstáculo no poder modificar su oferta pese a los cambios que se producen, a diario, en las necesidades de los trabajadores: “A nosotros nos aprueban una propuesta anual, la cual no se puede modificar. No hay flexibilidad para adaptarte a los cambios del mercado de trabajo. Muchas empresas que han sufrido un ERE han acudido a nosotros pidiéndonos que les organizáramos un plan formativo y no hemos podido, porque lo que ellos nos demandaban no había sido incluido en nuestra propuesta”, denuncia Nuria Albert, secretaria de Empleo y Formación del sindicato UGT.


 


Además, al ser cursos subvencionados por el Fondo Social Europeo, las comunidades y el Gobierno, los requisitos y los controles son muchos, por tratarse de cursos subvencionados con fondos públicos, lo que hace que el acceso sea muy exigente: “Debes tener homologados los cursos y acreditar que tienes al personal cualificado para impartir esas materias”, asegura Nuria Albert. Dada la situación económico-social por la que pasa España, se requeriría una mayor apertura para que “los trabajadores pudieran acceder a aquellos cursos que necesitan y por los que están interesados en cada momento”, asegura. Aunque la teleformación para el empleo ha entrado con fuerza para intentar solventar algunos de estos problemas.


 


El Plan Bolonia de los cursos del paro


 


Podría decirse que los cursos de formación han sufrido su propio plan Bolonia. En el año 2000 se empezó a perfilar un cambio en el modelo de la formación para el empleo y de la FP en base a unos criterios que se consensuaron entre las autoridades laborales, educativas, sindicatos y patronal. El objetivo era que la formación fuera un solo sistema y que se basara en un modelo de certificaciones y cualificaciones profesionales.


 


Durante estos nueve años se han estado regulando y adaptando normas para llevar a cabo este proceso. Una de las primeras decisiones fue que la formación para el empleo englobara las diferentes opciones existentes hasta entonces: reglada, no reglada, para desempleados, para ocupados… Eso se concretó en la convocatoria del año pasado.


 


De hecho, uno de los criterios en los que se ha basado la reestructuración de estos cursos ha sido el público a quien va dirigido. Fue en 2008 cuando, por primera vez, se pudo incluir a los ocupados en los cursos para trabajadores en paro y viceversa. Así se ha conseguido que se ampliara la oferta para los interesados, pero según UGT, deberían haber sido aspectos relacionados con las Nuevas Tecnologías o los centrados en paliar los efectos de la crisis los que impulsaran el cambio en el ámbito de la formación ocupacional.


 


Los cursos enfocados a trabajadores ocupados son de menor duración, entre 20 y 90 horas, y de carácter más intersectorial. Es decir, con materias que pueden adaptarse y completar el perfil de un trabajador, independiente de su experiencia y formación anterior.


 


Albert justifica la reducción de horas de algunos cursos con la amplia oferta existente. El interesado puede elegir y combina hasta crear una formación a medida. “Obviamente no te da una formación básica muy larga, al ser cursos cortos, pero puedes hacer tu propio itinerario, o solicitar la ayuda de nuestros orientadores”, explica.


 


La mayoría de la oferta de cursos intersectoriales cubre aquellas materias relacionadas con el campo de la informática, los idiomas, el carnet de conducir, técnicas de venta, comunicación, “y los interesados ven que puede complementar cualquier formación que tengan”.


 


Luego hay programas sectoriales o más específicos de una rama laboral y que tienen un 40% de las plazas destinadas a parados; como los del sector del metal, del comercio, de la hostelería, el turismo o la enseñanza. Estos programas tienen, en algunos casos, menos demanda que la formación intersectorial. “Es curioso que todos los estudios y consejos deriven hacia una formación específica, pero también es verdad que lo que realmente demandan los trabajadores es esa formación que puede complementar a la que ya tenían”, asegura Albert.


 


En las dos últimas convocatorias se ha apreciado que muchos desempleados optan por los cursos para ocupados, pues en poco tiempo salen formados y con muchas posibilidades de encontrar trabajo. Que los ocupados opten por cursos más largos es “algo más complicado, porque la carga de horas lectivas y el tiempo que se invierte en este tipo de cursos es tan grande que alguien que trabaje encontrará dificultades a la hora de asistir”, explica.


 


Los otros, o los de siempre, son los cursos prioritariamente para desempleados, que, según UGT, este año han sufrido una reducción en el número de ofertas a favor de los cursos para ocupados.


 


Sin embargo, Nuria Albert hace hincapié en que no hay que olvidar que son cursos, en algunos casos, de hasta 300 horas y totalmente gratuitos, mucho más específicos y que otorgan una educación más afianzada.


 


Desde el academia de estudios ADAMS, uno de los centros colaboradores con la administración pública que imparte estos cursos, se asegura que la oferta orientada a personas en paro siguen siendo mayor que la destinada a ocupados, aunque si es cierto que este tipo de trabajador solicita, mayoritariamente, formación intersectorial, que permite complementar cualquier tipo de experiencia laboral o educación anterior.


 


Según Almudena San Román, responsable de Comunicación del Grupo ADAMS, este año los cursos más solicitados han sido los de informática (programación, ofimática o diseño web) e idiomas (principalmente inglés, aunque también ha tenido gran aceptación el francés, y durante el otoño comenzará a impartirse chino). Una elección que los especialistas consultados achacan a las carencias “de nuestro sistema educativo, que todavía estamos padeciendo”. Además, todos aquellos programas que tienen que ver con contabilidad, derecho laboral o nóminas, siguen gozando de la gran aceptación que han tenido siempre.


 


Por otra parte, se ofrecen cursos relacionados con los avances en materia social que está experimentando la sociedad española. Por ejemplo, en prevención de riesgos laborales, en gestión de planes de igualdad, en formación en atención a la dependencia o los relacionados con el cuidado de medioambiente. Cada comunidad, sindicato o asociación oferta aquello que tiene más demanda y, por otra parte, aquellos que cree que es bueno para el mercado de trabajo y los trabajadores.


 


En definitiva, todos coinciden en que es una formación que lleva muchos años ofreciendo enseñanza de calidad y que ofrece unos datos de empleabilidad muy buenos, “como los obtenidos en cursos como el de panadero”, afirma Albert.


 


Con respecto a la empleabilidad, Almudena San Román arroja las cifras de sus alumnos: “Hasta las últimas convocatorias los resultados eran realmente buenos, con una inserción en el mercado laboral cercana al 100%. Sin embargo, de la presente convocatoria todavía no hay datos. Además, la situación de crisis y las altas tasas de paro apuntan a que los datos no serán tan halagüeños esta vez”.


 


UGT coincide con esta afirmación, asegurando que en la actualidad los índices de empleabilidad que arrojan los cursos están bajando “debido al problema de empleo que existe”, pero aventura que las personas que están en paro y se molesten en formarse, cuando comience la recuperación habrán dado un salto cualitativo en su preparación para el mundo laboral.


 


[Acción institucional para la formación


de desempleados y trabajadores]


 

Acción institucional


 


El Gobierno destinó 1.222 millones de euros para desarrollar planes formativos para desempleados, que unido a los 1.439 millones de euros concedidos por el Programa Operativo Plurirregional de Adaptabilidad y Empleo, para el periodo 2007-2013, del Fondo Social Europeo han concedido a las comunidades autónomas un buen montante con el que gestionar un abanico de posibilidades que se ajuste a las necesidades de la calle.


 


La oferta es amplia, de eso no hay duda. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, sólo el Servicio Público de Empleo ofrece alrededor de 3.700 cursos de formación, entre los impartidos por los centros colaboradores y los sindicatos. Desde la página web de la Consejería de Empleo y Mujer se puede seleccionar las opciones más interesantes. Existen algunas tan innovadoras como cursos de Analista de la contaminación atmosférica; tradicionales, como los cursos de alfarero o ceramista, o comprometidos con la lucha contra el cambio climático, como el de Aplicaciones informáticas para el Medio Ambiente. Entre la oferta para ocupados aparecen ofertas para completar la experiencia adquirida con los años o para reciclarse y cambiar de profesión: el título de transportista, el curso de toma de imágenes ENG o el de camarero ofrecen la posibilidad de, en poco tiempo, formase en un oficio diferente.


 


La Xunta de Galicia es otra que no escatima esfuerzos para ofrecer una alternativa a los trabajadores en paro. Con una inversión de casi 95 millones de euros establece una oferta amplia de cursos formativos. Lo mismo sucede con Andalucía, Aragón, Cantabria, Asturias y así hasta recorrer toda la península.


 


A la pregunta de si es suficiente la oferta existente, la respuesta no es fácil.  Almudena San Roma asegura que, actualmente, la oferta es escasa y lo achaca al alto índice de paro existente: “Debido a la situación de desempleo la demanda de formación ha aumentado considerablemente y no tenemos oferta suficiente para todas las solicitudes. Antes estaba mucho más ajustada”.


 


Nuria Albert pone el acento en la materia que se imparte. “Así como en ocasiones la oferta es suficiente y a veces, incluso, cuesta llenar un curso, en otras no es suficiente en absoluto”. Como por ejemplo en los cursos para obtener permisos de conducir. Según los especialistas en formación ocupacional, el carné de conducir es uno de los elementos que más mejora la empleabilidad, para camiones, remolques, etc. En el mercado privado son caros y sobre todo los parados no pueden permitírselo. Los centros y formaciones encargadas de ofrecer estos cursos se ven en dificultades para ofertar más cursos de este tipo, “porque nos quedaríamos sin presupuesto para ofertar otras cosas, pues son cursos muy caros. Siempre hay mucha más demanda de la que podemos ofertar”. En el lado opuesto, los cursos que se ajusta a la perfección oferta y demanda, los de informática e idiomas.


 


Pese a la cantidad de publicidad institucional y los esfuerzos de las administraciones públicas, los responsables de ofrecer estos cursos han notado que mucha gente no sabe qué es lo que realmente se está ofreciendo: “Pese a que hacemos un gran esfuerzo en la difusión, mucha gente no sabe que tipo de cursos hay disponibles”.


 


 


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Más información:


 


Servicio Público de Empleo


 


UGT


 


ADAMS